viernes, 2 de octubre de 2026

ANIVERSARIO EN SANTIAGO (VII): MADRE DE DIOS DEL ROSARIO


Volvemos a la Parroquia de Santiago, donde Madre de Dios del Rosario se sumó a la celebración con un besamanos extraordinario, presentándose a los devotos ante su altar habitual, situado a los pies de la nave del Evangelio. Sobre una peana de madera dorada y en su color, la Virgen del Rosario estaba vestida con manto y saya de color blanco, y fajín rojo con borlones dorados.
Lucía corona de plata, numerosos broches, la Medalla de la Ciudad y el emblema mercedario. En las manos sujetaba un total de tres rosarios, siendo la derecha la que ofrecía a los devotos. El Niño Jesús, por su parte, contaba con una túnica de tonalidad dorada, una corona, un rosario de cuentas rojas y un broche de la Virgen de la Cabeza.
Junto a Madre de Dios del Rosario se ubicaron cuatro altos blandones dorados con cera blanca, dos mesas con sendas sacras, y dos columnas sosteniendo otras tantas jarras con variadas especies, como margaritas y lisiantus, flores que también se disponían en un gran centro a los pies de la imagen y detrás, sobre la mesa del altar, donde también veíamos dos candelabros dorados, una peana y un trono. Y tras éste, el simpecado de la Hermandad de Santa Marta. Finalmente, a la izquierda de todo el conjunto se ubicaba el guión corporativo.






















jueves, 1 de octubre de 2026

ANIVERSARIO EN SANTIAGO (VI): PIEDAD


Los besamanos y besapiés extraordinarios del pasado domingo en Jerez nos dejaron una impresionante imagen para la historia en la Real Capilla del Calvario. La Hermandad de la Piedad montó en el presbiterio una escena que bien podría ser en sí misma todo un paso de misterio, con el Cristo Yacente en el suelo junto a María Salomé y María Cleofás preparando su mortaja, y detrás Nuestra Señora de la Piedad con San Juan Evangelista y Santa María Magdalena.
Se podría decir que el Señor se "coló" en el conjunto escultórico del paso de palio dando lugar a un todo de una calidad devocional y artística sin igual. La cofradía vive un momento dulce (que esperemos que el Obispado anticofradías no estropee) y lo sabe. Lo del domingo pasado fue algo absolutamente sublime.
Rodeaban al conjunto varios blandones dorados con cera blanca y entre las piezas textiles veíamos a cinco de los ángeles de plata que hacen de base de la urna del Cristo Yacente. Detrás, en el camarín de la Virgen estaba el techo del palio, mientras que en el lado izquierdo del presbiterio se situaban el Cristo del Calvario y la Chacha, nombre popular en Jerez a la representación del Triunfo de la Cruz sobre la muerte. Además, a un lado y otro del presbiterio se dispusieron dos mesas de madera dorada con sendos doseles de pequeño tamaño con crestería plateada, dos jarras del paso de palio con rosas de tonalidad malva y los faroles de las andas de la Chacha.
En cuanto a la vestimenta de las imágenes, el Cristo Yacente tenía unas potencias doradas, mientras que la Virgen de la Piedad llevaba su manto de salida, saya burdeos y la corona de la Virgen del Desamparo, dado que ésta en su besamanos extraordinario tenía la de la Piedad (ver). En cuanto al pecherín, tenía dos broches y era la mano izquierda la que ofrecía a los devotos.