Desde ayer, sábado, y hasta mañana, que es el día de su festividad, María Santísima de la Candelaria se expone en besamanos en la Parroquia de San Nicolás, donde recibe a los devotos sobre una tarima ubicada en el presbiterio del templo, además de una alfombra y la peana de plata estrenada en 2019.
Para este culto en su honor, la Candelaria se presenta vestida con su manto y corona de salida, y con saya blanca de tisú bordada en oro. Lleva también un fajín rojo con borlones dorados, un puñal, la Medalla de la Ciudad, un alfiler con su advocación y algunos broches. La mano izquierda es la que ofrece para recibir los besos, mientras que con la derecha sujeta un pañuelo y un rosario.
Rodean a la Virgen de la Candelaria cuatro jarras con varias especies florales de color blanco como rosas, azucenas y orquídeas sobre pequeños pies de base cuadrada. Y en la parte delantera de todo el conjunto hay cuatro grandes blandones de plata con cera blanca.
Detrás se alza el altar del triduo celebrado recientemente, montado ante un cortinaje rojo que cubre el retablo mayor. El dosel está presidido por un crucifijo sobre la peana procesional de la dolorosa. Y ante el dosel hay una estructura escalonada formada por los respiraderos del paso de palio, sobre los que hay una gran cantidad de candeleros con cirios blancos, algunas jarras más con las mismas flores mencionadas, dos bandejas y pequeños candelabros sobre un frontal de plata y en los laterales del altar.
Se completa el montaje de este besamanos a María Santísima de la Candelaria con la presencia de los dos reposteros para los púlpitos que el taller de costura de la hermandad confeccionó en 2019. El situado a la izquierda tiene el anagrama de Cristo, JHS, y el de la derecha el de la Virgen.




































