lunes, 6 de abril de 2026

VIERNES DE DOLORES 2026: PASIÓN Y MUERTE


La Semana Santa arrancó en Triana el Viernes de Dolores con la Hermandad de Pasión y Muerte llenando de recogimiento sus calles. Es siempre una paradoja del barrio trianero, cuyas corporaciones son bulliciosas, de barrio, con bandas de música tocando con fuerza, piropos, izquierdos... y sin embargo la primera cofradía que recorre Triana es de rigurosa penitencia, con nazarenos de ruán negro.
Un año más, la cofradía salió a las calles desde la Parroquia de San Juan Bosco debido a la generosidad de los salesianos que la acogen en su casa. Faltaban dos minutos para las ocho de la tarde cuando se abrieron las puertas del templo y la cruz de guía bajó hasta la calzada de la calle Condes de Bustillo, iniciando así su discurrir por el barrio en dirección a la Parroquia de Santa Ana.
Este año la novedad estaba en la intervención que sobre el Santísimo Cristo de Pasión y Muerte ha llevado a cabo su autor, el imaginero José Antonio Navarro Arteaga, quien ha restaurado su obra para que se mantenga en perfecto estado de conservación. Asimismo, los ángeles de las esquinas contaban con nuevos objetos pasionistas, mientras que para el cortejo Orfebrería San Juan ha realizado la vara de acompañamiento del libro de reglas y la pértiga del pertiguero.
El Cristo, con corona de espinas y potencias, y con Manuel Vizcaya como capataz, salió de la parroquia y al pisar la calle se paró el paso, adornado con flores moradas, para realizar la subida de la imagen en el cajillo; una maniobra que se llevó a cabo con mucha calma, ya que fueron varios minutos los que duró esta primera parada. Eso sí, nada que ver con la difícil operación que había que afrontar hasta hace unos años, cuando la cofradía salía de la propia Parroquia del Buen Aire.
La Capilla Musical Gólgota acompañó al Cristo de Pasión y Muerte, que cuando ya estuvo colocado a la altura debida comenzó a revirar a su derecha para, con un andar muy sosegado, recorrer prácticamente la mitad de Condes de Bustillo hacia Evangelista. La estación de penitencia se prolongó hasta pasadas las doce de la noche del ya Sábado de Pasión, el mismo día en que, por la mañana, el Cristo fue conducido de vuelta a su casa junto a la Virgen del Desconsuelo y Visitación.
































VIERNES DE DOLORES 2026: BENDICIÓN Y ESPERANZA


El Polígono Sur vio nazarenos por sus calles el pasado Viernes de Dolores por segunda vez desde que la anteriormente Agrupación Parroquial de Bendición y Esperanza tuvo aprobadas sus reglas como hermandad de penitencia. En los alrededores de la Parroquia de Jesús Obrero había expectación por ver a esta jovencísima corporación en una estación de penitencia que comenzó temprano, a las cinco de la tarde, cuando se abrieron las puertas de la nave situada junto al templo, que, siendo una iglesia muy moderna en lo arquitectónico, no tiene puerta pensada para la salida de una cofradía.
La Banda de Cornetas y Tambores Jesús Nazareno volvió a ser la encargada de abrirle paso al cortejo con sus sones, que se iniciaron con la marcha "La sentencia de Cristo". Y tras ella, la cruz de guía afrontó su largo itinerario dando paso a los nazarenos que en 2025 estrenaron hábito penitencial, con túnica y capa de color blanco, y antifaz, botonadura y cíngulo verdes. El banderín del grupo joven, el estandarte corporativo, el libro de reglas y el cuerpo de acólitos con cuatro ciriales formaron también parte del todavía breve cortejo de la cofradía.







Pronto, a las órdenes de Manuel Roldán, el paso de misterio se dispuso a salir al patio del colegio que los salesianos gestionan junto a la parroquia. Nuestro Padre Jesús de la Bendición vestía una túnica blanca, mientras que Santa María de la Esperanza iba de hebrea. En cuanto al paso, que cuenta con los antiguos respiraderos del Señor de la Redención en el Beso de Judas, estaba adornado con una variedad de rosas, claveles y lirios.
La primera levantá antes de salir se la dedicó un capataz auxiliar al propio Manuel Durán. Seguidamente, el paso abandonó la nave hacia el patio y la Agrupación Musical Santa María de la Esperanza interpretó el Himno de España, tras el que el paso se detuvo de nuevo, ya bajo el intensísimo sol que iba a ser la nota dominante en lo meteorológico durante toda la Semana Santa.
Bendición y Esperanza tiene a la Hermandad de la Carretería como madrina. De hecho, el año pasado una representación de la corporación del Viernes Santo formó parte del cortejo (ver). En este caso, estuvo presente el hermano mayor, Miguel Ángel Moreno, a quien se dedicó la primera levantá en la calle.
Comenzó entonces el caminar del paso del Señor de la Bendición, cuyos costaleros dieron muestras de un gran saber hacer bajo las trabajaderas mientras que la agrupación musical encadenaba las marchas "La bendición de Jesús" y "Bendícenos, Señor". Finalizó luego esa primera chicotá, que dio pasó a otra en la que igualmente se unieron dos composiciones musicales diferentes, como fueron "Estrella, Reina del Cielo" y "Mi Señor de la Oración", saliendo con ésta a la calle Padre José Sebastián Bandarán. Aquí hubo después un primer relevo de costaleros antes de que el misterio siguiera adelante y la banda interpretara "Los niños hebreos" una vez pasada la rotonda situada en la confluencia con la calle Orfebre Cayetano González.
Por delante tenía la hermandad del Polígono Sur un largo recorrido en el que volvería a hacer estación de penitencia en la Parroquia de Santa Genoveva, donde la recibió la corporación del Tiro de Línea. Rozando las dos de la madrugada tendría lugar el regreso del Señor de la Bendición y la Virgen de la Esperanza a la Parroquia de Jesús Obrero.