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lunes, 9 de marzo de 2026

EL CARTEL DE HUMILDAD Y PACIENCIA DE JEREZ, OBRA DE DAVID PAYÁN


El artista plástico David Payán es el autor del cartel anunciador de la próxima estación de penitencia de la Hermandad de Humildad y Paciencia de Jerez. En él aparece el rostro del Cristo ante un fondo donde predomina el color rojo y en el que se identifican un par de capirotes blancos en alusión a los nazarenos de la cofradía.
En la parte inferior se ha ubicado la rotulación del cartel, donde se puede leer "Humildad y Paciencia. Jueves Santo 2026", utilizando distintos colores en los caracteres en función de la tonalidad del fondo ante el que se sitúan.

miércoles, 28 de enero de 2026

EL OBISPADO DE JEREZ NIEGA EL SÁBADO SANTO A HUMILDAD Y PACIENCIA


Puede que se deba a la indudable tendencia actual del Obispado de Jerez de ponerle constantes palos en la rueda a las cofradías. Nunca se sabe. Pero en este caso su decisión se esperaba e incluso se podría decir que es tremendamente lógica. La noticia se conoció ayer: el Obispado ha rechazado que la Hermandad de Humildad y Paciencia cambie su jornada procesional del Jueves Santo al Sábado Santo, como los hermanos aprobaron en un cabildo extraordinario celebrado el pasado mes de diciembre (ver).
La explicación que ha dado el Obispado para el rechazo es la misma que ya dimos aquí y la que la propia hermandad ya conocía antes de proponer el cambio y de celebrarse el cabildo. En pocas palabras, un Cristo en el Calvario esperando la crucifixión no pega nada un Sábado Santo, día que el obispo aprobó como jornada procesional en 2023 dejando bien claro qué pasajes evangélicos podían tener cabida en él: Cristo muerto y la soledad de la Virgen. Evidentemente, Humildad y Paciencia no casa con el espíritu de una jornada tan particular en la que hasta los sagrarios están vacíos.
Como digo, esto lo sabía la hermandad desde el principio; una hermandad que entró primero a regañadientes en el Martes Santo, pero sin dejar de reclamar con insistencia el Jueves por ser el día histórico en que la salía la antigua Cofradía de San Antón de la que se considera heredera. Por fin, se unen al Jueves Santo en 2022 y, tras sólo tres años saliendo en ese día (en 2024 no salió por la lluvia), plantean un cambio al Sábado Santo que sonaba a capricho con pocos visos de prosperar.
Así las cosas, la aventura de Humildad y Paciencia en el Sábado Santo ha concluido antes de empezar. Lo que sorprende es que la hermandad haya llegado a este punto, en lugar, por ejemplo, de haber sondeado al Obispado antes de convocar un cabildo extraordinario que ahora se queda en nada. Y es que eso genera dos problemas para la hermandad. En primer lugar, la frustración de esos hermanos (una gran mayoría, se dijo sin aportar números) que votaron por el Sábado Santo y que se van a tener que "conformar" con el Jueves Santo. 
Y en segundo lugar, la corporación ha vuelto por así decirlo a la casilla de salida: antes estaba en el Martes Santo sabiendo todo el mundo que no era el día que quería, y ahora que está en su ansiado Jueves Santo el Jerez cofradiero sabe que vuelve a estar donde no quiere, lo que en cierta forma va a marcar a la hermandad hasta que este vaivén de deseos y 'contradeseos' se olvide. Vamos, lo que queda de todo este jaleo es esa sensación de que la hermandad estaba a disgusto el Martes Santo, y lo sigue estando el Jueves, siendo el día que tanto reclamó, lo que subraya más la injusta idea de hermandad inconformista y caprichosa.
¿Qué necesidad tenia la Hermandad de Humildad y Paciencia, que tan bien está haciendo las cosas desde el principio y tantos parabienes ha recibido, especialmente desde la llegada de la Virgen de la Trinidad, de meterse en un jardín como éste? Sólo un Obispado que se enmendase la plana a sí mismo podría haber justificado el paso en falso dado últimamente por la corporación, cosa que se antojaba muy poco probable. La hermandad lo sabía. O al menos debería haberlo imaginado.

sábado, 20 de diciembre de 2025

HUMILDAD Y PACIENCIA CAMBIA EL JUEVES POR EL SÁBADO SANTO EN JEREZ


Los hermanos de la jerezana Hermandad de Humildad y Paciencia de Jerez han aprobado en un cabildo extraordinario abandonar la jornada del Jueves Santo y cambiarla por el Sábado Santo a partir de este próximo año 2026.
La decisión sorprende por varias razones. En primer lugar, porque la iconografía de su Cristo, que está en el monte Calvario esperando la crucifixión, no pega absolutamente nada con el día en que se conmemora que Jesús está muerto. De hecho, con esa idea, la meditación sobre la muerte de Jesús en una jornada en la que hasta los sagrarios están vacíos, permitió el obispo de Jerez en 2023 recuperar el Sábado Santo como jornada procesional. ¿Verdad que el Desconsuelo no pegaría el Sábado Santo? Pues eso.
Pero más sorprendente aún es este cambio cuando la hermandad con sede en la Iglesia de la Santísima Trinidad siempre quiso el Jueves Santo al considerarse heredera de la antigua cofradía de San Antón, que siglos atrás salía en dicha jornada con, entre otras, la actual imagen del Cristo de Humildad y Paciencia.
Hay que recordar que, tras unos cuantos años saliendo el Sábado de Pasión, su entrada en la nómina de las cofradías que hacen estación de penitencia a la Catedral tuvo lugar en 2014, pero en la jornada del Martes Santo, que hasta entonces tenía únicamente cuatro hermandades frente a las cinco del Jueves. Humildad y Paciencia entró efectivamente en la tercera jornada de la Semana Santa, pero teniendo muy claro su objetivo de incorporarse al Jueves Santo en cuanto se le permitiera.
Por fin, en el verano de 2020 la Unión de Hermandades aprobó que se cambiara al Jueves Santo, donde se la situó en el quinto lugar por carrera oficial para separar a las cofradías de la Lanzada y el Mayor Dolor, que iban seguidas durante prácticamente todo su recorrido de ida.
En 2021 no hubo Semana Santa por segundo año consecutivo por la pandemia del coronavirus, por lo que no fue hasta 2022 cuando Humildad y Paciencia se estrenó en su ansiado Jueves Santo. En 2023 repitió y también ha repetido en este 2025. Desgraciadamente, en 2024 la lluvia dejó en casa a todas las cofradías de la jornada. Por lo tanto, Humildad y Paciencia ha salido únicamente tres Jueves Santos, lo que al parecer ha sido suficiente para renegar del día que tanto anheló y querer cambiarlo por el Sábado Santo.
No menos sorprendente es la explicación que dio en un medio de comunicación el hermano mayor cuando se le preguntó por las razones del cambio y entre ellas mencionó que el Sábado Santo vestirán la túnica de su hermandad unos veinte hermanos más que el Jueves Santo. Curiosos esos hermanos que deciden acompañar o no a sus titulares en función del día que éstos salen a la calle...
Sea por lo que sea, lo cierto es que el próximo Jueves Santo jerezano se verá de nuevo reducido a cinco cofradías (habrá que ver si hay cambio de orden) y el Sábado Santo subirá a esa misma cantidad, sin que por el momento se haya decidido si abrirá la jornada Humildad y Paciencia como sería lo lógico, dado que las cuatro que hasta ahora salían este día fueron ordenadas según la iconografía de sus pasos de misterio.
Lo que está claro es que la Semana Santa de Jerez necesita una reordenación generalizada, dado que hay bastante diferencia entre jornadas en cuanto al número de cofradías que contienen. Así, Domingo de Ramos, Lunes Santo y Noche de Jesús tienen seis; Miércoles, Jueves y Sábado Santo tienen cinco; el Martes Santo se mantiene con una exagerada cantidad de siete; y el Viernes Santo sigue cortísimo con sólo cuatro.

lunes, 6 de octubre de 2025

LA VIRGEN DE LA TRINIDAD DE JEREZ NOS REGALÓ LO QUE NO PUDO SER EN LA MAGNA


La Hermandad de Humildad y Paciencia de Jerez vivió este sábado el culto central de la celebración de su XXV aniversario fundacional con una salida extraordinaria que lo fue en su más amplia acepción. Porque en este caso la protagonista fue ella, María Santísima de la Trinidad, y porque por primera vez la vimos bajo palio por las calles de la ciudad.
Lo que no pudo ser en la fantástica Magna Mariana de la que en los próximos días se cumplirá un año, pudo por fin ser este sábado. La que sin duda es la obra escultórica más destacada de los últimos tiempos en Jerez, la dolorosa y San Juan Evangelista, admiró bajo palio hasta a su propio autor, Ramón Cuenca, que se desplazó hasta Jerez para asistir a un estreno tan importante.
Y es que, aunque ya lo pudimos ver en la calle tras su bendición (ver), lo vemos en su templo cada día y en sus besamanos (ver), es evidente que estamos ante un conjunto pensado para llenar un paso de palio, para que le dé la luz del día y también la de la candelería, para que le cobije un techo, sea bordado o con apliques de orfebrería. Cuando las cosas se hacen con gusto, el resultado final no puede ser otra cosa que excelente. Y así se van haciendo las cosas por la Iglesia de la Santísima Trinidad.
Tantas ganas había de disfrutar de una estampa histórica que prácticamente con un cuarto de hora de antelación el cortejo de esta salida extraordinaria se puso en la calle; o más bien en el atrio del templo, desde el que luego salió a la plaza de las Angustias. Había expectación por esta salida, que contó con numeroso público prácticamente durante todo el recorrido. Además, tanto el atrio como la calle Santísima Trinidad se presentaron exornados con farolillos y banderolas. La ocasión lo merecía.
Una cruz alzada daba inicio al cortejo, al que seguían varios estudiantes del Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón, encargadas de regir la Iglesia de la Trinidad, y las representaciones de distintas corporaciones vinculadas; entre ellas las Angustias, la Amargura y el Nazareno.






Diversas hermandades han colaborado para que este día grande fuera posible entre los cofrades de Humildad y Paciencia. Así, la Cofradía Servita de Carmona cedió su palio, un paso muy interesante de sólo ocho varales y sin un solo bordado, ya que cuenta con apliques de orfebrería. En la iluminación combina candeleros y faroles, mientras que los respiraderos son igualmente piezas de orfebrería con un fondo de una gruesa malla roja.
En cuanto al manto que llevó María Santísima de la Trinidad, era el de salida de Nuestra Madre y Señora del Traspaso, de la Hermandad del Nazareno, que cedió también el mantolín bordado de San Juan. La Yedra, por su parte, prestó la saya, mientras que la Oración en el Huerto le dejó la peana procesional de la Virgen de la Confortación. Así, entre todos, se logró un conjunto irrepetible de gran belleza.
A los mandos de Miguel Delgado, capataz cada Jueves Santo del paso del Cristo de Humildad y Paciencia, el paso de palio se aproximó hasta la puerta del templo, por la que tuvo que salir con los zancos doblados y con ruedas debido a sus reducidas dimensiones. La Banda de Música del Maestro Dueñas, de El Puerto de Santa María, fue la escogida por la hermandad para acompañar a la Virgen de la Trinidad en esta histórica procesión. En el momento de la salida tocó el Himno de España y se tiraron algunos cohetes. Pese al perfil de la cofradía en la calle en Semana Santa, éste era un día de júbilo, de celebración.
El paso se detuvo para retirar las ruedas y colocar correctamente los zancos. Después, Miguel Delgado dejó el llamador en manos del capataz de los Servitas de Carmona, encargado de realizar la primera levantá, siempre a pulso, de este paso de palio que comenzó a moverse a los sones de un estreno, la marcha “Nuestra Señora de la Trinidad”, compuesta por Pedro Gálvez para la dolorosa jerezana. El palio, adornado con rosas, calas, lisiantus y paniculata, todo ello de color blanco, salió con ella a la plaza de la Angustias.

















La Virgen de la Trinidad, con su mano izquierda apoyada en la derecha de San Juan, tomó entonces la calle Santísima Trinidad a los sones de la marcha “Pasa la Virgen Macarena”, y poco después se produjo el primer relevo de costaleros de los varios que iban a tener lugar a lo largo de la procesión.
Hay que destacar el escogido repertorio que íbamos a tener ocasión de escuchar en esta salida extraordinaria, combinando composiciones de corte más alegre con otras más pausadas, pero siempre solemnes. La siguiente marcha que la Banda del Maestro Dueñas interpretó fue “El Corpus”, llegando con ella casi hasta la esquina con Medina, a la que a continuación el palio giró mientras sonaba “La sangre y la gloria”.































Cerca estaba la primera de las estaciones que la Virgen de la Trinidad iba a visitar en su recorrido, la Parroquia de San Juan Bautista de los Descalzos, a cuya feligresía pertenece la Hermandad de Humildad y Paciencia. Las hermandades de la Amargura y las Angustias se situaron en la puerta para recibir a la dolorosa, que llegó hasta ellos con la marcha “Amarguras”.
Tras unas oraciones y un nuevo relevo bajo las trabajaderas, el palio se dispuso a continuar su camino por la calle Descalzos, ahora con la interpretación de “Amargura”, de Germán Álvarez Beigbeder. Suerte tiene Jerez de haber contado con un compositor de su talla, habiendo dejado en la ciudad tan vasto patrimonio musical y tan bueno. Y muy buen gusto tuvieron la hermandad y la banda en incluir algunas de sus marchas en el repertorio de la procesión del sábado.
























Desde la calle Descalzos, la Virgen de la Trinidad y San Juan salieron a la soleada amplitud de Diego Fernández Herrera mientras la banda tocaba “Virgen de Montserrat”, partitura que alcanzó hasta girar en Siervas de María. Después habría dos chicotás seguidas a tambor, la primera para tomar la calle Porvenir y la segunda todavía en ella.























Seguidamente, la cofradía tomó la calle Pañuelo de la Yedra, buscando por ella la segunda estación de esta salida. A dicha calle giró a los sones de “Nuestro Padre Jesús”, y luego sonó la composición “A mi Piedad en la tarde”, que finalizó con la chicotá ya en la confluencia con la Plazuela.
La Hermandad de la Yedra esperaba a la Virgen de la Trinidad con las puertas abiertas de su ermita. Dentro estaba en su paso la Virgen del Rosario, que iba a procesionar poco después. Como no podía ser de otra manera, el palio tomó la Plazuela con la banda tocando la marcha “Esperanza de la Yedra”. Mucha gente ocupaba este espacio alrededor del palio, de la ermita y del monumento a La Paquera de Jerez, que veía por primera vez a esta dolorosa en un enclave más habituado a la Esperanza, al Valle y a Amor y Sacrificio.
Cuando alcanzó la puerta de la Ermita de la Yedra, sus cofrades rezaron el Ave María. Luego, la Trinidad tomó la calle Sol con la marcha “Virgen del Rosario” como guiño a la pequeña imagen que estaba a punto de salir a las calles.




































Paradójicamente, a la Virgen de la Trinidad se le hizo de noche por la calle Sol, donde hubo una chicotá a tambor antes de que, en una parada, un hombre le cantara a la dolorosa de Ramón Cuenca su primera saeta, al menos en la calle y bajo palio. De hecho, la siguiente levantá se la dedicó el capataz al saetero.
Posteriormente, se escuchó el otro estreno musical de la jornada, la marcha “Trinidad”, de Julio María Jaén García, que se tocó en este punto no por casualidad, sino porque su autor la concibió precisamente allí.
Durante los últimos compases de esta nueva marcha hubo un nuevo relevo de costaleros, y luego el paso siguió por Sol, ahora con “La Zamarrilla”, marcha a la que siguió una chicotá a tambor. Y más adelante, a los sones de “La Estrella Sublime”, casi al final de la calle, hubo una gran petalada para la Virgen de la Trinidad, que sumó el color rojo al exorno floral blanco que llevaba el palio, colándose muchos de los pétalos en los faroles.

























No lo tuvo fácil el hombre de la caña para mantener encendida la candelería. La petalada vino a rematar la dificultad que hasta ese momento venía provocando la brisa que por momentos apagaba algunas velas. No obstante, tras emplearse a fondo, acabaría consiguiéndolo.
Mientras tanto, siendo ya noche cerrada, la Virgen de la Trinidad salió de la calle Sol a Pedro Alonso con la marcha “El Cristo de la Lanzada”, seguida posteriormente por “Pasa la Virgen de la Soledad” hasta la Cruz Vieja. Luego pasó a tambor a la calle Barja, donde más adelante se escucharon las marchas “Virgen del Valle” de Beigbeder y “Cristo en la Alcazaba”, mientras que para alcanzar la Parroquia de San Miguel la banda tocó “Valle de Sevilla”. Esta composición se interrumpió cuando el paso se paró ante su puerta, donde estaban el párroco y la representación de la Hermandad del Santo Crucifijo, quienes rezaron el Ave María.



























Sonó entonces “Virgen del Valle”, ahora la de Gómez Zarzuela, para que María Santísima de la Trinidad continuara su camino por la calle Santa Cecilia, dejando unas bellas estampas con la torre de la parroquia al fondo.
Luego, en una chicotá a tambor, el paso discurrió por la plaza de San Agustín hacia Conde de Bayona. Aquí se detuvo antes de tomar la calle Armas con la banda tocando “La Virgen de San Mateo”, con la que casi completó la calle. Posteriormente, continuó a tambor a plaza Monti.
El recital que dio la Banda del Maestro Dueñas continuó luego en el giro a Pozuelo con “Soledad de Madre”, seguida por “El Cachorro, saeta sevillana” y “Nuestra Señora de la Soledad”, ésta ya en la calle Letrados.































Poco después, la estrechez de Letrados dio paso a la plaza de la Asunción, a la que la Virgen de la Trinidad se asomó con la marcha “El sepulcro”. Tras ella, se detuvo y en la siguiente levantá quien tocó el llamador fue David Grilo, que fue capataz de la Hermandad de Humildad y Paciencia. Por este motivo, quiso dedicar la levantá a todos los costaleros que en estos 25 años de vida de la hermandad han sido “los pies del Señor”.
La Banda del Maestro Dueñas tocó a continuación la marcha “Ecce Homo” como homenaje a la cofradía que cada Jueves Santo va tras Humildad y Paciencia en la carrera oficial, la del Mayor Dolor. En la puerta de la Parroquia de San Dionisio estaban las representaciones tanto de esta corporación como de la Resurrección y la Divina Pastora, además del párroco, al que se invitó a tocar el llamador en la siguiente levantá. Y no podía ser otra la marcha que se escuchara después, “Nuestra Señora del Mayor Dolor”, con la que la Virgen de la Trinidad se marchó hacia la plaza de Plateros.






















Poco después, el paso de palio se levantó y se adentró en Conde Cañete del Pinar con una chicotá a tambor y con celeridad, dado que se había ido acumulando un cierto retraso. Después, la cofradía discurrió por la plaza de la Yerba con la marcha “Alma de la Trinidad”, llegando con ella a la calle Consistorio, donde luego sonó “Jerusalén” hasta que el paso alcanzó la plaza del Arenal, donde hubo otro relevo de costaleros. A tambor la Virgen avanzó después hacia la Corredera.












Por Corredera seguimos asistiendo al concierto ofrecido por la banda tras el paso, con las marchas “Cristo de la Vera Cruz”, “Procesión de Semana Santa en Sevilla” y “Soleá, dame la mano” hasta llegar a la plaza de las Angustias. Esta última marcha coincidió con la chicotá en la que Miguel Hidalgo cedió los mandos al también capataz Ezequiel Simancas.


















En la plaza de las Angustias se vivió otro de los grandes momentos de esta salida extraordinaria. Primero, con la Virgen de la Trinidad avanzando a los sones de “Cristo de la Expiración”, y luego con otra joya de Beigbeder como la anterior, “Al pie de la cruz”, dedicada a la Hermandad de las Angustias, ante cuya capilla se detuvo instantes después el paso de palio tras una lenta revirá con tan maravillosa banda sonora.
Los cofrades de la hermandad que cierra el Domingo de Ramos regalaron unas flores a la dolorosa vecina, a la que se rezó la oración “Bendita sea tu pureza”. Luego se marchó con “Sanidad” ya de vuelta a la Iglesia de la Santísima Trinidad.





















Como decía el capataz, el sueño se acababa. Apenas quedaba recorrer el atrio del templo para poner fin a esta procesión histórica llena de buen gusto. La entrada en el atrio la hizo la Virgen de la Trinidad con el Ave María de Vavilov, aunque todo el mundo la adscribe a Caccini; otro momento mágico de pleno sabor cofradiero en un sábado de octubre, aunque cualquiera diría que era noche de Jueves Santo.
Y la última marcha, con el palio acercándose a la puerta de la iglesia, fue “La Madrugá”, lo que acentuó aún más esa sensación de inicio de la Noche de Jesús. El paso se detuvo mientras la partitura de Abel Moreno aún continuaba. Era el momento de repetir el procedimiento de la salida; el de doblar los zancos y poner las ruedas. Ya en silencio, el palio se adentró en la iglesia y la Banda del Maestro Dueñas tocó el Himno cuando pasaban siete minutos de las doce y media de la noche.











Ya dentro, con la iglesia prácticamente a oscuras, sólo iluminada por algunas velas y el foco que apuntaba al retablo del Cristo de Humildad y Paciencia, se volvieron a colocar los zancos y el palio fue conducido hasta el presbiterio, donde se dio la vuelta para quedar definitivamente detenido.
Se rezó la Salve y tomó la palabra el hermano mayor, David Calvo, quien quiso mostrar su agradecimiento a todos los hermanos, a la Banda del Maestro Dueñas y a las hermandades que habían colaborado en esta salida extraordinaria. Y finalizó con un deseo: que no pase mucho tiempo hasta que volvamos a ver a María Santísima de la Trinidad por las calles. “Ésa es ahora nuestra tarea”, dijo.
Se cerraba así un capítulo más de la larga trayectoria de momentos únicos que nos brindan las cofradías jerezanas; esta vez con una hermandad joven de espíritu antiguo y con las ideas bastante claras de cómo quieren presentarse en las calles. No queda más que unirse a las palabras del hermano mayor y desear que pronto la Hermandad de Humildad y Paciencia sea una cofradía de dos pasos. Ojalá está salida extraordinaria haya servido al menos para que ese sueño sea pronto una realidad.