Puede que se deba a la indudable tendencia actual del Obispado de Jerez de ponerle constantes palos en la rueda a las cofradías. Nunca se sabe. Pero en este caso su decisión se esperaba e incluso se podría decir que es tremendamente lógica. La noticia se conoció ayer: el Obispado ha rechazado que la Hermandad de Humildad y Paciencia cambie su jornada procesional del Jueves Santo al Sábado Santo, como los hermanos aprobaron en un cabildo extraordinario celebrado el pasado mes de diciembre (ver).
La explicación que ha dado el Obispado para el rechazo es la misma que ya dimos aquí y la que la propia hermandad ya conocía antes de proponer el cambio y de celebrarse el cabildo. En pocas palabras, un Cristo en el Calvario esperando la crucifixión no pega nada un Sábado Santo, día que el obispo aprobó como jornada procesional en 2023 dejando bien claro qué pasajes evangélicos podían tener cabida en él: Cristo muerto y la soledad de la Virgen. Evidentemente, Humildad y Paciencia no casa con el espíritu de una jornada tan particular en la que hasta los sagrarios están vacíos.
Como digo, esto lo sabía la hermandad desde el principio; una hermandad que entró primero a regañadientes en el Martes Santo, pero sin dejar de reclamar con insistencia el Jueves por ser el día histórico en que la salía la antigua Cofradía de San Antón de la que se considera heredera. Por fin, se unen al Jueves Santo en 2022 y, tras sólo tres años saliendo en ese día (en 2024 no salió por la lluvia), plantean un cambio al Sábado Santo que sonaba a capricho con pocos visos de prosperar.
Así las cosas, la aventura de Humildad y Paciencia en el Sábado Santo ha concluido antes de empezar. Lo que sorprende es que la hermandad haya llegado a este punto, en lugar, por ejemplo, de haber sondeado al Obispado antes de convocar un cabildo extraordinario que ahora se queda en nada. Y es que eso genera dos problemas para la hermandad. En primer lugar, la frustración de esos hermanos (una gran mayoría, se dijo sin aportar números) que votaron por el Sábado Santo y que se van a tener que "conformar" con el Jueves Santo.
Y en segundo lugar, la corporación ha vuelto por así decirlo a la casilla de salida: antes estaba en el Martes Santo sabiendo todo el mundo que no era el día que quería, y ahora que está en su ansiado Jueves Santo el Jerez cofradiero sabe que vuelve a estar donde no quiere, lo que en cierta forma va a marcar a la hermandad hasta que este vaivén de deseos y 'contradeseos' se olvide. Vamos, lo que queda de todo este jaleo es esa sensación de que la hermandad estaba a disgusto el Martes Santo, y lo sigue estando el Jueves, siendo el día que tanto reclamó, lo que subraya más la injusta idea de hermandad inconformista y caprichosa.
¿Qué necesidad tenia la Hermandad de Humildad y Paciencia, que tan bien está haciendo las cosas desde el principio y tantos parabienes ha recibido, especialmente desde la llegada de la Virgen de la Trinidad, de meterse en un jardín como éste? Sólo un Obispado que se enmendase la plana a sí mismo podría haber justificado el paso en falso dado últimamente por la corporación, cosa que se antojaba muy poco probable. La hermandad lo sabía. O al menos debería haberlo imaginado.
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