martes, 19 de febrero de 2019

JESÚS DESPOJADO, EXPUESTO EN BESAPIÉ SOBRE UNA PEANA DE LOS PANADEROS


Nuestro Padre Jesús Despojado estuvo expuesto en besapié el pasado fin de semana sobre la peana que para este culto utiliza habitualmente el Soberano Poder de la Hermandad de los Panaderos. Curiosamente, en 2013 fue la cofradía de la calle Orfila la que contó para su besapié con un elemento de la Hermandad de Jesús Despojado, como fue su dosel de cultos (ver).
En este caso, el Señor con cabeza de Antonio Perea y cuerpo de Antonio Eslava se encontraba elevado sobre la peana de los Panaderos, de madera dorada y policromada, y encima de ésta había también otra más pequeña y plateada. Jesús Despojado, que estaba ante el presbiterio de la Capilla del Mayor Dolor, llevaba túnica morada con bordados en oro y lucía las potencias de salida. Además, era flanqueado por dos columnas de madera dorada que sostenían sendos centros florales con diferentes especies de tonalidades morada y roja, y por dos blandones con cirios color tiniebla, el mismo color de la cera que veíamos detrás, en candeleros del paso de palio de la Virgen de los Dolores y Misericordia.
Precisamente, la dolorosa, acompañada de San Juan Evangelista, presidía el altar ubicado tras el Señor ante el dosel de cultos que, como decíamos, estuvo en 2013 en la Capilla de San Andrés. La Virgen, vestida ya de hebrea, tenía diferentes flores blancas a sus pies, y en el altar veíamos igualmente algunas jarras de su palio con las mismas flores que se colocaron junto a Jesús Despojado.
No faltaban en las barandillas que separan el presbiterio alto del resto del pequeño templo dos paños de bocina de la cofradía, así como el estandarte corporativo en el lado izquierdo y la cruz alzada con manguilla entre ciriales en el derecho. Y como fondo, el cortinaje que cubre el espacio del retablo de la capilla que se encuentra actualmente en proceso de restauración.
































lunes, 18 de febrero de 2019

SAN VICENTE ACOGIÓ EL DEVOTO BESAPIÉ AL CRISTO DE LAS SIETE PALABRAS


Este domingo la Hermandad de las Siete Palabras cerraba los cultos anuales a su crucificado titular con el tradicional besapié. Para ello, la imagen fue ubicada en el presbiterio alto de la Parroquia de San Vicente, ante un alto dosel de la hermandad que ocultaba parcialmente el retablo mayor.
El Cristo estaba colocado tumbado, con los brazos de la cruz sujetos por sendas piezas metálicas que quedaban detrás de unas columnas de madera dorada con fuste estriado sobre las que estaban dos de los ángeles mancebos que figuran en las esquinas de su paso de misterio. Por otro lado, la base de la cruz estaba apoyada directamente en el suelo, a menor altura. Un paño de terciopelo rojo cubría la parte que va anclada en el paso. También veíamos aquí un centro de claveles rojos y el conjunto de ángeles cirineos que figuran en el paso de Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia.
Cuatro faroles de mano, dos de ellos sobre pequeñas columnas junto a los brazos de la cruz y otros dos en la base, sobre la alfombra que adornaba el espacio, conformaban las esquinas del imaginario rectángulo que ocupaba el Cristo de las Siete Palabras.
Junto al dosel estaban la bandera de seda bordada en oro a realce estrenada en el cortejo de la cofradía el pasado Miércoles Santo, y el estandarte corporativo. Y en los extremos, contemplábamos dos parejas de altos blandones dorados con cera roja. Entre estos blandones había dos mesas de madera dorada con los otros dos ángeles mancebos del paso del crucificado, y otros dos centros con las mismas flores antes descritas.
Finalmente, algo más adelantados había otros seis blandones dorados de menor tamaño, tres a cada lado, junto a más claveles rojos sobre otra pareja de columnas estriadas.