Casi un mes después del traslado de las imágenes titulares (ver), la Hermandad de los Javieres ha abierto al culto la Iglesia del Sagrado Corazón, su sede fundacional, a la que han regresado tras casi medio siglo en la Parroquia de Omnium Sanctorum. La comunidad jesuita le ha cedido a la corporación del Martes Santo el templo, en el que ha estado trabajando en los últimos meses para tenerlo en perfectas condiciones para su reapertura y para el acomodo de sus imágenes.
La hermandad publicó recientemente unas fotografías en las que se podía ver al Cristo de las Almas ante un dosel en el altar mayor, mientras que la Virgen de Gracia y Amparo, acompañada de San Juan Evangelista, estaba en un retablo del lado izquierdo del crucero. Sin embargo, ahora mismo las tres imágenes se encuentran juntas en el altar mayor, estando ya la dolorosa vestida de hebrea para la inminente Cuaresma.
La llegada de la Hermandad de los Javieres a la iglesia de la calle Jesús del Gran Poder queda también patente en la presencia de otra imagen suya, como es la Inmaculada Concepción que en Omnium Sanctorum estaba junto a la capilla, fuera de ésta, y que ahora en el Sagrado Corazón preside el retablo derecho del crucero. Y otro titular de la hermandad, el que le da nombre, San Francisco Javier, se sitúa en un retablo de la nave de la Epístola.
La Iglesia del Sagrado Corazón, recuperada felizmente para la ciudad gracias a la Hermandad de los Javieres, alberga otras imágenes y retablos llamativos, además de acoger en la capilla de Ánimas el sepulcro del recordado Padre Tarín. Precisamente una de las condiciones que los jesuitas impusieron a la hermandad para la cesión del templo era que mantuviera abierta dicha capilla para que siempre esté expuesto a la veneración este sepulcro.





















































