sábado, 10 de octubre de 2026

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DEL BARRIO LEÓN, SENTADA EN SU BESAMANOS


Nuestra Señora del Rosario del Barrio León estuvo el pasado fin de semana expuesta en besamanos en la Parroquia de San Gonzalo, donde presidió un montaje espectacular que ocupaba todo el espacio del altar mayor, con el retablo completamente oculto por un cortinaje de damasco rojo.
Lo más llamativo fue la forma en que se presentó la imagen a los devotos, ya que la Virgen se situó sentada sobre un entarimado que daba la sensación de ser una escalera (aprovechando además un escalón del presbiterio) por la que subir para besarla alcanzando para ello el trono en el que se encontraba, tras el que veíamos un enorme resplandor de orfebrería dorada.
La Virgen del Rosario vestía una saya blanca bordada en oro y un manto rojo con reverso de armiño. Tenía también una toca con algún broche prendido de ella, la corona de salida, el cetro en la mano derecha, la que ofrecía para los besos y que estaba apoyada sobre un pequeño cojín, y numerosas joyas, entre las que destacaban los pendientes y varios collares.
Dos ángeles escoltaban a la Virgen al tiempo que sostenían sendos candelabros dorados. También junto a ella veíamos unas jarras con diversas especies florales de tonalidades rosa, blanca y malva. Detrás se alzaba un pabellón con un simpecado en su parte superior, más jarras con flores naturales y de talco, numerosos candeleros con cera blanca y otros elementos que completaban un detallado montaje en el que tampoco faltaban reposteros, lámparas de cristal de araña, pequeños doseles con pinturas y altos blandones de madera dorada. Finalmente, en el lado derecho se encontraba el estandarte corporativo.







































viernes, 9 de octubre de 2026

SANTA LUCÍA ESTRENÓ UNOS PENDIENTES Y LA RESTAURACIÓN DE SU PEANA


Este domingo tuvo lugar la salida procesional de la Hermandad de Santa Lucía, que recorrió durante cuatro horas las calles de la feligresía de San Román y Santa Catalina. En esta ocasión fueron novedad dos cuestiones patrimoniales que pudimos ver en el paso de la santa. Por un lado, la restauración de la peana, llevada a cabo por Modesto Rodríguez Álamo, y por otro un juego de pendientes de plata y circonitas realizados por Alberto Ybáñez, con diseño de Gonzalo Cuevas.
Por otro lado, hay que destacar que uno de los ángeles situados a los pies de Santa Lucía portaba una espiga de plata cedida por la Hermandad de los Panaderos al celebrarse el CDXXV aniversario de la cofradía de la calle Orfila.
La salida de la hermandad se inició a las once de la mañana, tomando el cortejo por Ponce de León hacia Escuelas Pías y Matahacas, desde donde alcanzó la plaza de San Román y se acercó hasta la misma puerta del templo. Poco después, el paso, adornado con muy variadas flores de distintas tonalidades, se dispuso a proseguir su camino mientras la Banda de Música del Liceo de Sevilla interpretaba la marcha "Siempre Macarena".
A continuación, a los sones de "La Madre de Dios", el paso tomó la calle Sol, que estaba adornada para la ocasión. En ella estaba el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, que fue invitado por el capataz, Juan León, a hacer sonar el llamador en la siguiente levantá. Minutos más tarde, con "Esperanza de Triana Coronada", cayó una petalada sobre el paso.





















Tras una parada, Santa Lucía avanzó hacia la plaza de Los Terceros mientras la banda tocaba "La sangre y la gloria". En dicha plaza se despidieron las representaciones de la Hermandad de la Virgen de la Sierra y de la Exaltación, incluyendo el grupo joven de ésta. 
La siguiente chicotá se inició con los tambores de la Banda del Liceo de Sevilla, aunque pronto empezaron a tocar "Espíritu Santo", con la que se adentró en la calle Bustos Tavera, donde luego sonó "El Mayor Dolor", seguida de "Bajo tu Amparo" ya a la altura del antiguo Convento de la Paz, en cuya puerta estaba la Hermandad de la Mortaja, ante la que el paso se volvió.





























Tras la parada ante la hermandad que cierra el Viernes Santo, la cofradía continuó su camino a los sones de "Hiniesta", de Peralto. Más adelante, tomó Doña María Coronel con "Macarena", de Abel Moreno, a la que siguió una chicotá a tambor.
















Al igual que otros años en este mismo punto, la banda interpretó a continuación la composición "Capitán León" en una chicotá en la que se despidieron del cortejo la Agrupación Parroquial de San Benito Abad y el grupo joven de la Hermandad de Pino Montano. Luego hubo un relevo de costaleros y una chicotá a tambor antes de otra con la marcha "La Emperatriz hispana" y una más con el redoble de los tambores.























De nuevo el paso de Santa Lucía se levantó, saliendo a la plaza de San Pedro con "Pasan los campanilleros" y avanzando después unos primeros metros de Almirante Apodaca a tambor. Un nuevo relevo bajo las trabajaderas dio paso a una chicotá con la marcha "Coronación".
A continuación, tras una levantá por la Guardia Civil en la que hizo sonar el llamador un agente que es padre de otra que escoltaba en ese momento el paso, Santa Lucía giró hacia la derecha a la calle Alhóndiga con la composición "Dios te salve, Rocío". 
Esta calle estaba profusamente adornada y al entrar la santa en ella se tiraron algunos cohetes que provocaron que un adolescente con autismo saliera corriendo gritando mientras su madre lo perseguía para intentar tranquilizarlo. Otro joven aparentemente con el mismo problema y que iba con ellos se quedó solo en la esquina mientras que un niño de corta edad empezó a llorar. Son las cosas de convertir las procesiones en una mascletá sin venir a cuento.





































Por Alhóndiga se pudieron escuchar después "Al cielo la reina de Triana" y "Chumbelerías", con la que se lanzaron algunos pétalos sobre el paso. Después llegaría hasta la plaza de San Leandro antes de volver a Santa Catalina sobre las tres de la tarde por Francisco Carrión Mejías, Juan de Mesa y la estrechez de Alhóndiga.
Finalizó así una salida procesional de la que hay que destacar la bonita decoración de algunas de las calles por las que pasó, aunque no hay que obviar un importante lunar en dicha decoración. Y es que en alguna que otra banderola se podía leer, en alusión a Santa Lucía, "la gloria del barrio". Teniendo en cuenta que en la Iglesia de Santa Catalina hay otra hermandad de gloria, la del Carmen y Rosario, y que esa misma tarde salió de Los Terceros otra gloria más del barrio, la Encarnación de la Cena, no entendemos ese tipo de mensajes que la Hermandad de Santa Lucía no necesita, que no le hacen bien y que más parecen mensajes encriptados dirigidos a quien se dé por aludido. A todas luces, innecesario.