miércoles, 22 de julio de 2026

EL CARMEN DE SANTA CATALINA MODIFICÓ SU ITINERARIO HABITUAL POR LAS OBRAS


Las interminables obras de esa cosa que llaman tranvibús obligaron a modificar el itinerario de la procesión de la Virgen del Carmen de Santa Catalina el pasado jueves. Así, cambió su recorrido habitual buscando en su lugar calles de feligresías vecinas, como San Juan de la Palma, Feria, plaza de Monte-Sión o San Marcos.
La procesión, además, se inició con incidente, ya que el primer varal del costero izquierdo se salió de su sitio poco antes de abandonar el templo, lo que retrasó la salida hasta prácticamente las diez menos cuarto de la noche, una vez solucionado el problema. Todas las levantás durante el recorrido se tuvieron que hacer a pulso 'aliviao'.
Para esta salida de la Virgen del Carmen, la imagen fue vestida con saya y escapulario de terciopelo marrón bordados en oro por Bordados Salteras en 2006 y con el manto de tisú de plata bordado en oro por Patrocinio López en 1880. Asimismo, llevaba la toca de sobremanto de malla de oro y encaje de punto ruso, de Amparo Carmona.
No faltaron los enseres de orfebrería de Manuel de los Ríos (2005), tales como la ráfaga, las coronas, la media luna y el cetro. Y como estrenos, un medallón de nácar policromado procedente de Jerusalén que iba en el manto y que ha sido donado por un hermano; la restauración de la corona del Niño Jesús a cargo de Sergio Barba Domínguez; y un juego de escapularios de mano donado por un hermano y confeccionado por Antonio Vargas.
Encontramos al cortejo de la cofradía, en el que se vieron unas nuevas dalmáticas y ropón de pertiguero para los acólitos, obra de Amparo Carmona Ruiz, cuando se encontraba en la calle Socorro, ya de regreso a Santa Catalina. El paso, adornado con gladiolos, lisiantum, astromelias, celosías, limonium, flor de arroz y helechos de cuero, estaba comandado un año más por Emilio Moreno.
Detrás, ponía sus sones la Banda de Música Ciudad de Dos Hermanas, que en la calle Socorro interpretó la marcha "Cristo en la Alcazaba". Después fue el turno de "Reina de San Román", composición con la que la Virgen del Carmen salió precisamente a la plaza de San Román, pasando así ante el templo que la acogió durante los años de cierre de Santa Catalina. Finalizada la marcha, siguió avanzando a tambor el paso de palio hasta el inicio de la calle Sol, donde se detuvo para un relevo de costaleros.




























Emilio Moreno dedicó la siguiente levantá a los guardias civiles que iban acompañando a la cofradía, así como a los agentes del cuerpo caídos en acto de servicio. Sonó luego "Reina de Santa Catalina" en la siguiente chicotá, tras la que el paso volvió a detenerse. 
Instantes después sonó nuevamente el llamador, dedicando el capataz la levantá a toda la cuadrilla. "Al cielo la Reina de Triana" fue la marcha que interpretó a continuación la Banda Ciudad de Dos Hermanas, mientras la Virgen del Carmen se acercaba a la Iglesia de Los Terceros. De hecho, la marcha anterior se enlazó con el redoble de tambor y con "María Santísima del Subterráneo", girando el paso hacia la puerta, donde se encontraba una representación de la Hermandad de la Cena. En el interior se veía el recientemente restaurado retablo mayor del templo en todo su esplendor.




















Los hermanos de la Cena rezaron el Ave María a la Virgen del Carmen. Después, el capataz dedicó la levantá a la cofradía del Domingo de Ramos, a la que se refirió como "cofradía hermana y vecina que siempre se ha portado muy bien con nosotros". Con la marcha "Rocío", el paso de palio se marchó para continuar por la calle Sol hacia la plaza de los Terceros, donde se detuvo antes de seguir a los sones de "Dolores del Cerro Coronada" hasta Capataz Manuel Santiago, a pocos metros de Santa Catalina.





















Un último relevo bajo las trabajaderas dio paso a la entrada de la Virgen del Carmen, para lo que se acercó a la puerta y giró ante ella mientras la banda nazarena interpretaba "Encarnación Coronada". Empezó a interpretar esta composición por segunda vez, aunque finalmente fue interrumpida para cambiarla por el Himno de España al entrar el palio en el templo cuando faltaban veinticinco minutos para las dos de la madrugada.














Una vez dentro de Santa Catalina, el paso se volvió para dar la espalda a la puerta por la que acababa de entrar. Los cofrades cantaron entonces la Salve Regina y rezaron por los hermanos difuntos, concluyendo así la salida del palio carmelita por excelencia, el que cada 16 de julio, sea el día de la semana que sea, recorre las calles del centro de Sevilla.