Como cada primer sábado de marzo, la Hermandad de San Esteban rezó por las calles las estaciones del vía crucis con la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje llevado en andas por sus hermanos.
Este año, al cumplirse el centenario de la hermandad, el itinerario fue diferente al acostumbrado, que suele incluir el paso del Cristo de la Ventana por la Parroquia de San Bartolomé. En esta ocasión, sin embargo, se buscó pasar por calles que mayoritariamente ya recorre cada año la cofradía el Martes Santo, visitando la parroquia vecina de San Ildefonso.
El cortejo, encabezado por la cruz de guía, salió de San Esteban a partir de las siete de la tarde por la puerta de la calle Medinaceli. Iba el Señor con una larga clámide roja sin bordados, con las potencias de salida y, por supuesto, con una caña entre sus manos. En cuanto a las andas, estaban iluminadas por dos altos guardabrisones con cera color tiniebla y adornadas con una variedad de flores rojas.
Antes de salir, se rezaron en el interior del templo las dos primeras estaciones del vía crucis; una ante la Virgen de los Desamparados y la otra ante la Virgen de la Luz. Luego, el Señor de la Salud y Buen Viaje se dirigió a la puerta, por la que salió acompañado por un trío de capilla de la Banda de Música de Las Cigarreras.
Por las calles Medinaceli y San Esteban, el cortejo buscó la plaza de Pilatos, donde se rezó otra estación entre una buena cantidad de cofrades que quisieron acompañar en este vía crucis al Señor.
Tomó luego la calle Águilas, a cuyo paso se encendió el alumbrado público. La siguiente parada estaba en el Convento de Santa María de Jesús, cuyas religiosas clarisas asistieron al rezo de una nueva estación antes de cantarle al Cristo de la Ventana desde su propia ventana enrejada.
A continuación, siguió el recorrido por la parte más estrecha de la calle hasta alcanzar el cruce con Vírgenes, lugar marcado para otra estación y para otro relevo de los hermanos que portaban al Señor sobre sus hombros.
Continuó después el Señor de la Salud y Buen Viaje hasta la plaza de la Alfalfa, donde siempre hay una gran expectación en la noche del Martes Santo con la cofradía discurriendo en sentido contrario. Pero en esta ocasión no recorrió la cofradía la plaza al completo, sino que rápidamente giró a Odreros para continuar más adelante por Boteros.
Y directamente desde Boteros, Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje alcanzó la plaza de San Ildefonso, donde estaba todo preparado para recibirlo en su interior, con los bancos retirados para facilitar el acceso por la nave central. Al fondo, el Cautivo presidiendo el altar mayor.
Fue un visto y no visto, ya que nada más entrar el cortejo al completo ya estaba la cruz de guía dispuesta a salir de nuevo a las calles, lo que a los cofrades más mayorcitos quizá les recordaría a las salidas de la cofradía en los primeros años noventa, durante el cierre por obras de San Esteban.
Ante el Cautivo de San Ildefonso se rezó otra estación del vía crucis antes de que el Señor volviera a salir a la calle, tomando a continuación por Caballerizas buscando la vuelta a su casa.
Por la plaza de Pilatos y la calle San Esteban regresó al templo el Señor de la Salud y Buen Viaje. Fue un itinerario breve pero distinto al habitual. Será Martes Santo cuando la cofradía vuelva a ponerse en la calle, esperemos que para desquitarse después de que la lluvia impidiera la estación de penitencia el año pasado.