martes, 27 de septiembre de 2022

AMORIS CORONA


"En 1946 Sevilla puso, en la devoción a la Madre de Dios, dos coronas diferentes sobre su escudo. Inversas, contrarias entre sí, en un gesto tan misteriosamente dual como el propio ser humano. En agosto, por concesión de la Santa Sede, recibió por Patrona principal de su Archidiócesis a Nuestra Señora de los Reyes, a la que había regalado medio siglo atrás una corona de oro, labrada con los donativos de muchísimos fieles y devotos, que la convirtió en la primera imagen coronada de Andalucía.
Tan sólo unos meses antes, en una fría noche de enero del mismo año 1946, la Parroquia de San Roque sufría el tristísimo robo de la corona de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, titular de la cofradía penitencial fusionada más tarde con la hermandad sacramental. El ladrón, arrepentido, no se benefició del crimen y tiró al río la pieza sustraída. La imagen mariana saldría sin corona aquel Domingo de Ramos, recibiendo en 1947, de manos del Cardenal Segura, los honores de una coronación litúrgica que, a los cincuenta años, alcanzó en 1997 el rango de canónica por gracia del Cardenal Carlos Amigo Vallejo.
Entonces y ahora los hermanos de San Roque imponen a María una corona de amor. Se funden en ella la primitiva, labrada tras los años del odio y el horror, robada y arrojada al Guadalquivir, y la nueva de García Armenta, a la que ahora sus hijos han añadido, como en nuevo reflejo y actualizada ofrenda, la parte posterior enriquecida.
Se celebran 75 años de aquella coronación tras el robo y 25 años de su reconocimiento canónico. San Roque viene a ser una corona de amor, "Amoris corona", una ofrenda de unión y fraternidad para la Virgen bonita del Domingo de Ramos, a la que Rodríguez Buzón dibujó en sonrisas un rostro de eternidades".

Este texto de Antonio María Lebrero Ramírez daba la bienvenida en el Ayuntamiento de Sevilla a los visitantes de la exposición "Amoris corona", una muestra conmemorativa de los 75 y 25 años transcurridos desde los hechos narrados: la coronación litúrgica de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza y la concesión del rango de coronación canónica.
Entre los pasados días 16 y 24 de septiembre permaneció abierta esta exposición, organizada por la Hermandad de San Roque con la participación del Ayuntamiento de Sevilla y la Fundación Cajasol, que mostraba, antes de entrar en las dos salas que ocupaba, un vídeo de los trabajos mencionados del enriquecimiento de la corona de García Armenta y el cartel conmemorativo de la efeméride, pintado por José María Pedernal Álvarez.


Entramos en primer lugar en el Salón del Apeadero, donde encontrábamos diversas fotografías de aquel acto de coronación litúrgica de la Virgen de Gracia y Esperanza protagonizado por el Cardenal Segura el 23 de marzo de 1947.


A continuación, se mostraba en otra vitrina el acta del cabildo celebrado en la hermandad el 28 de enero de 1946, donde se da cuenta del robo de la corona de la dolorosa.


Y junto a esta acta, se podían ver diferentes cartas de adhesión de hermandades, instituciones y particulares mostrando su solidaridad con la Hermandad de San Roque y realizando incluso aportaciones económicas para que la Virgen de Gracia y Esperanza pudiera contar pronto con una nueva corona. Estas adhesiones dieron lugar a la apertura de un libro con la relación de donantes que se inició con fecha 4 de febrero de 1946.







En 1997, cuando aquella coronación litúrgica obtuvo el rango de canónica, la Hermandad de San Roque realizó el banderín del L aniversario, obra bordada en oro sobre terciopelo verde por el Taller de Caro.


En otra vitrina había varios recortes de prensa de 1997, el decreto del Cardenal Amigo aprobando el rango de Coronación Canónica a la de 1947 y la convocatoria del triduo extraordinario que se celebró en octubre.




Continuamos con diversos obsequios que recibió la Hermandad de San Roque con motivo de la aprobación del rango de Coronación Canónica, tales como un apagavelas de plata de la Hermandad de la Macarena, un broche de la Hermandad de San Benito, la réplica de las Llaves de la Ciudad y, por supuesto, la réplica de la Medalla de la Ciudad que tienen todas las imágenes de la Virgen coronadas canónicamente.





Delante de una de las puertas del Salón del Apeadero estaba la vestimenta que la Virgen de Gracia y Esperanza llevaba aquel 23 de marzo de 1947, cuando se le impuso su actual corona procesional. Constaba de un manto liso de terciopelo verde, una saya blanca, una toca de encaje dorado y un fajín rojo.


A su lado se situó una corona de flores réplica de la que la dolorosa llevaba en su cabeza durante su coronación litúrgica y una cotilla bordada en oro regalada por las hermandades del Domingo de Ramos.



Este mismo año, coincidiendo con el LXXV aniversario de la coronación litúrgica, la Virgen de Gracia y Esperanza fue vestida como en aquel acto de 1947. En la exposición veíamos dos fotos de cómo fue presentada el pasado mes de marzo.


Y lo último que se exponía en el Salón del Apeadero era el manto procesional de la dolorosa, diseñado por Antonio Garduño Navas y bordado en los talleres de Caro en 1965.










Pasábamos a continuación a la Sala Capitular Baja, en cuyo centro se exponía la corona de la Virgen de Gracia y Esperanza. Y detrás de ella, algunas partes del paso de palio e incluso los faroles de las esquinas del paso de Nuestro Padre Jesús de las Penas.


Centrándonos en la corona, como queda dicho, fue realizada en 1947 por el orfebre Emilio García Armenta gracias a las aportaciones voluntarias de hermanos, devotos, hermandades y otras instituciones. En este 2022 ha sido restaurada y enriquecida por Orfebrería Ramos y por el joyero Miguel Ángel Cerezo, quienes han trabajado fundamentalmente en completar la parte trasera de esta auténtica joya.






















Como decíamos, detrás de la corona había un conjunto de enseres. En la parte superior, la caída frontal del paso de palio, obra de 2008 del taller de Santa Bárbara, que reprodujo las caídas anteriores, bordadas por Sobrinos de Caro en 1955. También se mostraba el techo del palio, obra de las Hermanas Martín Cruz de 1954, pasado a nuevo terciopelo en 2019 por el taller de Santa Bárbara, que devolvió el diseño original de la gloria, así como el color primigenio, ya que del verde pasó al rojo y finalmente hace tres años de nuevo al verde.
La caída frontal estaba sujeta por dos de los varales, realizados por Emilio García Armenta y Francisco Bautista Lozano en 1942, mientras que en la base se situaba el frontal de los respiraderos, realizados en plata por Orfebrería Ramos en 2003 con un diseño que enriquecía el de los anteriores.
También formaban parte del conjunto de enseres dos jarras, igualmente de García Armenta y Bautista Lozano (1943), así como los faroles de las esquinas del paso del Señor de las Penas, labrados en metal dorado por Manuel Seco Velasco en 1965.

















Con esta exposición, breve en contenido aunque no en calidad de lo expuesto, la Hermandad de San Roque da un paso más en la celebración de una importante efeméride que tuvo su origen en su suceso lamentable, como fue un robo, pero que dio lugar a una Coronación Canónica que ahora conmemoramos.