miércoles, 25 de febrero de 2026

EL CRISTO DE LA SALVACIÓN PRESIDIÓ SU VÍA CRUCIS SOBRE UNAS ANDAS DEL CERRO


La Hermandad de la Soledad de San Buenaventura celebró el pasado sábado el rezo del vía crucis por las calles de la feligresía con el Santísimo Cristo de la Salvación. Fue un culto muy especial, dado que por primera vez el crucificado de Manuel Cerquera lo presidió sobre unas andas que le permitieron ir en posición vertical. 
Se trataba de las andas de la Hermandad del Cerro en las que el día antes salió también en vía crucis el Cristo del Desamparo y Abandono. Un hermano que lo es de ambas corporaciones fue el mediador para conseguir su cesión. Llamó la atención, eso sí, que únicamente llevara los candelabros de las esquinas delanteras y no los de las traseras.
La cofradía del Viernes Santo salió a las ocho menos cuarto de la tarde con un cortejo encabezado por la actual cruz de guía, en lugar de la antigua como otros años. Y también se pudo ver entre los hermanos con cirios el estandarte corporativo. Las andas, comandadas por José Manuel Rechi, estaban adornadas con una variedad de flores rojas y el Cristo llevaba en su cabeza una corona de espinas.
Tras salir de San Buenaventura a la calle Carlos Cañal, el Cristo de la Salvación discurrió por Zaragoza y Doña Guiomar, deteniéndose en la Capilla del Mayor Dolor, ante la que se volvió para que se rezara una de las estaciones del vía crucis ante la Hermandad de Jesús Despojado. 
Seguidamente, el itinerario del crucificado siguió por Castelar, Gamazo, otro tramo de Zaragoza, Badajoz y Plaza Nueva, para regresar por Bilbao y Carlos Cañal de nuevo al convento franciscano unas dos horas después de su salida.












































LA HINIESTA DOLOROSA ESTRENÓ UN TOCADO DE ENCAJE EN SU BESAMANOS


María Santísima de la Hiniesta Dolorosa estuvo expuesta en besamanos este fin de semana en la Parroquia de San Julián, siendo ubicada para ello en el presbiterio bajo sobre una alfombra y una peana de plata de poca altura.
Para este culto, la Hiniesta se mostró vestida con el manto procesional, bordado en plata sobre terciopelo azul por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1907 y con la saya blanca de tisú bordada en oro por José Ramón Paleteiro en 2003. Además, estrenó un tocado de encaje francés de oro del siglo XX.
Por otro lado, llevaba un fajín hebraico de damasco de seda celeste con bordados del siglo XIX, la corona de salida de plata sobredorada de Manuel Seco Velasco, el puñal de oro blanco de Hijo de Juan Fernández, la Medalla de la Ciudad concedida en 2015 a la hermandad por el CDL aniversario de la cofradía penitencial, la Medalla al Mérito en el Trabajo de Antonio Castillo Lastrucci y la medalla de la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes.
Completaban el ajuar de la dolorosa en este besamanos una rosa de oro blanco y coral, un juego de pulseras y gargantilla de plata vieja y brillantes, el broche de oro de Santa Ángela de la Cruz y la retama de plata y topacio, regalo de los padrinos de la Coronación Canónica de la Hiniesta Gloriosa en 1974.
Delante de la Virgen había unos blandones y jarras con variadas especies florales, mientras que detrás, ante un cortinaje de damasco rojo, se dispuso un dosel de cultos que cobijaba el simpecado de la hermandad con diversas jarras y algunos candeleros con cera blanca junto al sagrario. Y en los laterales, dos mesas de madera dorada con bandejas de plata y dos parejas de blandones. Finalmente, el estandarte corporativo se encontraba en el lado derecho del presbiterio.