jueves, 12 de febrero de 2026

LA HERMANDAD DE LOS JAVIERES REABRE LA IGLESIA DEL SAGRADO CORAZÓN


Casi un mes después del traslado de las imágenes titulares (ver), la Hermandad de los Javieres ha abierto al culto la Iglesia del Sagrado Corazón, su sede fundacional, a la que han regresado tras casi medio siglo en la Parroquia de Omnium Sanctorum. La comunidad jesuita le ha cedido a la corporación del Martes Santo el templo, en el que ha estado trabajando en los últimos meses para tenerlo en perfectas condiciones para su reapertura y para el acomodo de sus imágenes.
La hermandad publicó recientemente unas fotografías en las que se podía ver al Cristo de las Almas ante un dosel en el altar mayor, mientras que la Virgen de Gracia y Amparo, acompañada de San Juan Evangelista, estaba en un retablo del lado izquierdo del crucero. Sin embargo, ahora mismo las tres imágenes se encuentran juntas en el altar mayor, estando ya la dolorosa vestida de hebrea para la inminente Cuaresma.
La llegada de la Hermandad de los Javieres a la iglesia de la calle Jesús del Gran Poder queda también patente en la presencia de otra imagen suya, como es la Inmaculada Concepción que en Omnium Sanctorum estaba junto a la capilla, fuera de ésta, y que ahora en el Sagrado Corazón preside el retablo derecho del crucero. Y otro titular de la hermandad, el que le da nombre, San Francisco Javier, se sitúa  en un retablo de la nave de la Epístola.
La Iglesia del Sagrado Corazón, recuperada felizmente para la ciudad gracias a la Hermandad de los Javieres, alberga otras imágenes y retablos llamativos, además de acoger en la capilla de Ánimas el sepulcro del recordado Padre Tarín. Precisamente una de las condiciones que los jesuitas impusieron a la hermandad para la cesión del templo era que mantuviera abierta dicha capilla para que siempre esté expuesto a la veneración este sepulcro.




















miércoles, 11 de febrero de 2026

EL MISTERIO DE MONTE-SIÓN, EN LA PORTADA DE LA REVISTA CUARESMA


La Revista Cuaresma ha dado a conocer la portada de su edición de 2026, que igualmente es editada como cartel anunciador de la Semana Santa. Como siempre, la foto es del dúo de fotógrafos Fernando Salazar y Ángel Bajuelo.
En este caso, la fotografía escogida recoge el momento de la salida del paso del Señor de la Oración en el Huerto, de la Hermandad de Monte-Sión, asomando desde su capilla a la calle Feria en la tarde del Jueves Santo de 2025. El encuadre de la foto permite apreciar el paso en su totalidad, así como la puerta y los retablos cerámicos de los laterales.
La rotulación, donde leemos "Revista Cuaresma" en color amarillo y "de Sevilla" y "Año 2026" en blanco, tiene como fondo este año el color negro, ya que siempre se procura que la tonalidad del faldón tenga relación con los colores propios de la hermandad que protagoniza la portada y el cartel de la revista.

martes, 10 de febrero de 2026

JORNADA DEDICADA A LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS EN SU SANTUARIO


El pasado domingo tuvo lugar en el Santuario de los Gitanos la función solemne y posterior besamanos a María Santísima de las Angustias, que recibió a los devotos en el presbiterio del templo, sobre una peana de madera dorada.
Para este culto se mostró vestida con el mejor y más antiguo de los dos mantos de salida que posee, el de terciopelo azul pavo bordado por Carrasquilla, y con una saya blanca de raso con bordados en oro y sedas procedentes de una casulla del siglo XVIII que fue donada por unos hermanos.
La dolorosa, que llevaba su corona de oro de Manuel Seco, tenía como tocado una mantilla de seda del siglo XIX de tipo goyesco, y a modo de toca veíamos la conocida mantilla de la duquesa de Peñaranda, también del XIX. Fueron novedad los puños, confeccionados en seda y donados recientemente, mientras que el pañuelo que llevaba en la mano izquierda era de encaje de punto de aguja del mismo siglo.
Entre las joyas que portaba la Virgen de las Angustias en este besamanos destacaban un puñal dorado, un broche de brillantes, una cruz pectoral de zafiros, el broche isabelino y el rosario de ágatas donado hace tres años por el grupo joven.
Junto a la imagen se colocaron dos jarras de su paso de palio con distintas especies florales de variadas tonalidades, mientras que otras se dispusieron en distintos puntos del altar. Las paredes del presbiterio estaban cubiertas con cortinajes de terciopelo rojo ante los que destacaba el dosel de cultos de la hermandad bajo un pabellón con corona y una pequeña talla de la Inmaculada Concepción entre candelabros dorados.
El altar estaba iluminado con una gran cantidad de candeleros con cera blanca y también veíamos algunos ángeles del paso del Señor de la Salud y dos de los Evangelistas de las esquinas; en concreto, San Lucas y San Juan. Por último, hay que mencionar la presencia de dos fanales del siglo XIX con flores realizadas con conchas naturales.