martes, 3 de noviembre de 2026

EL ALTAR DEL CRISTO DE LA PAZ DE LOS HUMEROS POR LOS FIELES DIFUNTOS


La Hermandad de los Humeros montó los pasados domingo y lunes, festividad de Todos los Santos y conmemoración de los Fieles Difuntos, respectivamente, un altar especial presidido por el Santo Cristo de la Paz en el presbiterio alto de la capilla. Es tradicional que el montaje de este altar vincule, como las famosas pinturas de Valdés Leal en la Caridad, lo espiritual y lo terrenal para manifestar la idea de que las riquezas materiales, las posiciones sociales, el poder, la fuerza o la vanidad no van a hacernos alcanzar ningún lugar de privilegio tras la muerte; sino el camino de la fe, la oración, la bondad y la preocupación por el prójimo.
Así, se representaban ambos conceptos con los diversos objetos que flanqueaban al crucificado, el cual se elevaba sobre la gran peana de madera dorada de la Virgen del Rosario, en la que veíamos un cáliz, una calavera y una expresiva decoración a base de cardos secos y hiedra. Junto a la peana había dos faroles de mano.
Detrás del Cristo de la Paz se podían ver seis candeleros de madera dorada con cera blanca y un pabellón de terciopelo negro cubriendo parcialmente el retablo mayor, cuyo cortinaje se extendía a un lado y a otro estando sujeto por pies ocultos de los que sobresalían unas plumas también de color negro.




























lunes, 2 de noviembre de 2026

LA VIRGEN DEL ROSARIO DE SAN VICENTE ESTRENÓ LA RESTAURACIÓN DE LA PEANA


Como cada 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, la Hermandad de las Siete Palabras celebró la salida procesional de Nuestra Señora del Rosario, que recorrió la feligresía de San Vicente durante poco más de tres horas, arropada por gran cantidad de público que la siguió en su itinerario.
Fue a las seis y media de la tarde cuando se inició esta salida cuyo cortejo estaba precedido por la Banda de Cornetas y Tambores Esencia. Además, la corporación estuvo acompañada por la Hermandad de las Penas.
En esta ocasión, la cofradía presentó una importante novedad, como fue la primera fase de la restauración de la peana procesional, una obra realizada en 1814 por Juan José Villarrica Hurtado de Mendoza. El responsable de su restauración está siendo Daniel Sánchez Vázquez, hermano de las Siete Palabras que reside en la localidad onubense de Isla Cristina. En esta primera fase de la intervención ha consolidado y preparado la madera, además de dorar con oro de ley la parte frontal. En los próximos días, la peana volverá a su taller para continuar con los trabajos.
Un año más, la Virgen del Rosario salió en el paso de Nuestra Señora de la Cabeza, con los candelabros del paso del Cristo de las Siete Palabras. En el respiradero frontal se colocó un crespón negro en memoria de los fallecidos en el reciente accidente ferroviario de Urda. En cuanto al exorno floral, se componía de rosas champán y gladiolos en las esquinas, mientras que en las jarras y el friso se podían ver lisiantus y astromelias rosas, así como margaritas y crisantemos blancos.
Al salir de la Parroquia de San Vicente, la Virgen del Rosario buscó desde Cardenal Cisneros las calles Alfaqueque, Redes, Baños y Goles, para alcanzar la Puerta Real y hacer estación en la Capilla de las Mercedes. Después tomó Alfonso XII hasta Bailén, donde tuvo que pasar por una extrema estrechez motivada por una farola que dificultó a los costaleros y a los capataces, dirigidos por Rufino Madrigal, el trabajo.
A los sones de "Bajo tu Amparo", a cargo de la Banda de Música del Maestro Tejera, el paso superó la dificultad y tomó la calle Cepeda, donde asistimos luego a una chicotá a tambor antes de una parada para un relevo de costaleros. Cuando el paso se levantó, salió nuevamente a Alfonso XII en dirección a la plaza del Museo, deteniéndose ante la representación de la cofradía decana del Lunes Santo. En este tramo la banda interpretó la marcha "Regina Pacis".




















Los hermanos del Museo rezaron la Salve a la Virgen del Rosario y le ofrecieron un ramo de flores. A continuación, el paso recorrió el lado derecho de la plaza, ante la fachada del Museo de Bellas Artes, con la marcha "Al cielo con Ella", parándose luego antes de internarse a tambor por la calle Monsalves.


















Desde ahí la Virgen del Rosario continuó su camino por Almirante Ulloa, un tramo más de Alfonso XII, Santa Vicenta María, Virgen de los Buenos Libros y Cardenal Cisneros, realizando su entrada de nuevo en la Parroquia de San Vicente sobre las diez menos veinte de la noche.