jueves, 25 de junio de 2026

BENDECIDO UN NUEVO MANTO DE CULTOS PARA LA VIRGEN DE LA PRESENTACIÓN


Nuestra Señora de la Presentación, de la Hermandad del Calvario, cuenta con un nuevo manto de cultos que fue bendecido el pasado viernes tras la misa semanal de hermandad en la Parroquia de Santa María Magdalena, que además fue la misa de clausura del curso.
El manto, que cuenta con un dibujo perimetral que recuerda al de los faldones del paso de palio, ha sido bordado en oro sobre terciopelo azul por las Hermanas Rama, según el diseño de Antonio Castro. Además, Alfonso Aguilar ha sido el encargado de confeccionar la blonda de encaje de bolillos que presenta la pieza en todo su perímetro.
Tras su bendición, el nuevo manto de la Virgen de la Presentación quedó expuesto hasta este martes en el lado derecho del crucero, el de la Epístola, muy cerca de la capilla de la hermandad, entre la de San Antonio y el retablo del Sagrado Corazón de Jesús. Tras el manto se dispuso un cortinaje de damasco rojo que ocultaba la puerta de menor tamaño que da a la calle San Pablo, entre los retablos de la Virgen del Carmen y San José.













lunes, 22 de junio de 2026

BESAMANOS EN SAN BUENAVENTURA A LA SOLEDAD EN SU CLXXV ANIVERSARIO


La Hermandad de la Soledad de San Buenaventura ha celebrado este fin de semana el CLXXV aniversario de su dolorosa titular con un besamanos extraordinario. Para este culto, que se ha desarrollado a los pies de la nave principal del templo conventual, de espaldas a la puerta, la Soledad ha ofrecido una estampa de otro tiempo, tratando de reproducir la iconografía de antiguas fotografías de la dolorosa. De hecho, como recuerdo de este besamanos se distribuyeron unas estampitas con una foto de la Virgen sobre su anterior paso de madera dorada, que pasó a la Hermandad del Amor de Jerez y que actualmente se encuentra en la localidad cordobesa de Aguilar de la Frontera (ver).
Así, ante la cruz procesional con el sudario, la Virgen de la Soledad se presentaba a los devotos arrodillada, que es como la concibió su autor, Gabriel de Astorga, con una antigua diadema de plata, la mano izquierda pegada al pecho (incluso algunos dedos se metían en los pliegues del tocado) y la derecha extendida y baja para permitir el beso de los devotos. Del tocado, muy pegado al rostro, que quedaba en forma casi triangular, sobresalía un puñal de plata. Por otro lado, lucía un manto negro y una saya burdeos, ambos bordados en oro, además de un fajín hebraico.
A sus pies, había un monte de corcho con diversas flores silvestres, mientras que en los laterales se situaron dos parejas de candeleros de madera dorada, y detrás seis blandones junto a la cruz y otros dos más altos en los extremos del montaje, todo ello con cera blanca. Un cortinaje de damasco negro cubría la puerta y finalmente veíamos el estandarte corporativo en el lado derecho, junto a la puerta de salida de la iglesia.