viernes, 18 de septiembre de 2026

DEVOTO BESAMANOS A NUESTRA SEÑORA DEL MAYOR DOLOR DE LA BARZOLA


El Grupo de Fieles del Mayor Dolor de La Barzola celebró los pasados lunes y martes el besamanos a Nuestra Señora del Mayor Dolor con motivo de la festividad de los Dolores de la Virgen. Por ello, la dolorosa de talla completa de José Antonio Navarro Arteaga se presentó a los devotos en el lado del Evangelio de la parroquia, sobre una peana dorada en el centro de un espacio que contaba con una moqueta roja, una alfombra y un fondo realizado con un cortinaje rojo con un pabellón ante él.
La Virgen del Mayor Dolor llevaba un manto de terciopelo negro bordado en oro sobre sus prendas talladas, lucía una ráfaga de plata, un puñal y una diadema de la que pendían numerosas perlas. Además, con la mano izquierda sostenía un rosario y un pañuelo. 
Alrededor de la imagen se dispusieron varias columnas sobre las que había diferentes enseres, como unos candelabros, unas tablas pintadas y silueteadas con los arcángeles y unos jarrones de cerámica con varas de nardos. En los laterales se colocaron además unas mesas de madera dorada con unos pequeños doseles, pequeños espejos de marcos dorados, guardabrisas y flores de talco.
Hay que mencionar por último que ante el pabellón, que contaba con dos lámparas de cristal de araña, se dispuso una mesa de altar con candelabros y representaciones de escenas bíblicas enmarcadas, mientras que encima había un espejo de gran tamaño que permitía observar la espalda de la Virgen del Mayor Dolor.































martes, 15 de septiembre de 2026

PASIÓN INICIA LOS CULTOS A LA VIRGEN DE LA MERCED CON EL BESAMANOS


El pasado fin de semana tuvo lugar en la capilla sacramental de la Iglesia del Divino Salvador el besamanos a Nuestra Madre y Señora de la Merced, que fue situada para ello ante el altar de plata de la cofradía, elevada sobre una pequeña peana. Vestía el manto azul bordado en oro en 2018 por Jesús Rosado y la saya procesional, obra de Carmen Capmany de 1930.
Sobre la cabeza lucía la corona de salida, mientras que el pecherín tenía un puñal, un broche en un lateral y otro con el emblema mercedario en el centro. En cuanto a las manos, ofrecía la derecha a los devotos y no sujetaba nada en ninguna de las dos.
El besamanos estaba marcado por la oscuridad, que tan poco estética suele resultar, con un potente foco apuntando a la dolorosa y al Señor de la Pasión. Pero más o menos podíamos intuir que San Juan Evangelista había vuelto a ser escondido y que el exorno floral, compuesto de rosas blancas y nardos, se repartía en distintos puntos del retablo en frisos y jarras, además de dos mazos colocados en las peanas de culto habitual de la Virgen y San Juan, y otros dos sobre columnas de madera dorada que flanqueaban a la dolorosa, que tenía también un gran centro a sus pies. Asimismo, se dispusieron varios blandones de plata con cera blanca en el propio retablo.
Finalmente, hay que hacer alusión a la presencia del estandarte corporativo en el lado izquierdo de la capilla, y de la bandera concepcionista en el derecho.