Miércoles Santo en Sevilla. Nueve cofradías iban a hacer estación de penitencia en una jornada en la que de nuevo nadie iba a llamar a meteorología para saber cómo estaba la cosa. Y es que la cosa seguía igual: sol y calor. ¿Y las nubes, aunque sean blancas? Para los paisajes, pero no para el cielo de esta Semana Santa.
El Miércoles Santo es la última de las largas jornadas cofradieras. Como queda dicho, son nueve. Éste ha sido, de hecho, el vigésimo Miércoles Santo con esa cantidad de cofradías, ya que la más reciente, el Carmen Doloroso, se incorporó en 2007.
Y pese a esa cantidad tan alta, lo cierto es que es una jornada muy cómoda. Organizándose bien, es relativamente sencillo poder verlas todas sin demasiadas prisas por ir de un sitio a otro. A los 'neocofrades' de las acampadas y las sillitas, a los que hacen de un pedacito de acerado en Orfila una extensión de su hogar quizá les explote la cabeza con esta afirmación, pero sí, el Miércoles Santo es un día muy cómodo para poder verlas todas sin problema. Pero es lo de siempre: hay que saber moverse y hay que conocer la ciudad. Así de fácil. Ah, y no haber nacido cansado.
Así que, dicho y hecho: empezamos. Y lo hacemos evidentemente en Nervión con la Hermandad de la Sed, que ha sido la tercera en el orden de paso por carrera oficial. El Consejo ha cambiado el orden en los últimos años, aunque sin salirse nunca de un esquema similar en el que hay cofradías intocables. Dejan para la siguiente junta superior la posibilidad de aplicar cambios más notables a los que los actuales dirigentes no se han atrevido.
Nos encontramos ya con el paso del Santísimo Cristo de la Sed, que ha presentado algunas novedades destacadas, como la realización de unas nuevas cresterías, la talla de cuatro nuevos ángeles para las esquinas y la reforma de los candelabros con la instalación de unos nuevos anclajes. Para todo ello se ha contado con la participación de Francis Verdugo, Álvaro Abrines y Paco Pardo.
Venía el Cristo por la avenida Eduardo Dato buscando su habitual visita al Hospital de la Orden de San Juan de Dios. Sonaba "Ego sum" a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores del Rosario de Cádiz. En la corona de espinas llevaba el crucificado enganchados algunos claveles que le habían tirado desde un balcón poco antes, por lo que hubo que utilizar una caña para retirarlos. Y eso mismo, claveles rojos, es lo que adornaba el monte del paso.
Para acceder al recinto hospitalario, la Banda del Rosario tocó la marcha "El milagro". Luego el Cristo de la Sed se detuvo ante los enfermos y el personal sanitario en la fachada principal antes de continuar con las composiciones "Esperanza" y "Sagrada Familia" para salir nuevamente a Eduardo Dato. Ya en ella hubo una chicotá a tambor y posteriormente continuó su camino hacia el centro con "La Expiración", seguida más adelante por "La Sentencia de Cristo".
Posteriormente, salía de Beatriz de Suabia el paso de palio de Santa María de Consolación Madre de la Iglesia, que ha vuelto a lucir el manto bordado estrenado en 2025 y con el que poco a poco se va completando un conjunto que este año ha presentado como novedad las piezas bordadas de las esquinas delanteras de los respiraderos, labor llevada a cabo por Jesús Campos, bordador y vestidor. El año que viene se estrenarán las traseras. Y también está previsto el cambio del techo del palio.
Si el paso del Cristo de la Sed ha apostado por lo más clásico en su exorno floral, no se puede decir lo mismo del paso de palio de la Virgen de Consolación, que este año se ha presentado con una decoración a base de flores de tonalidades celeste y violeta, dando lugar a un conjunto sorprendente. En concreto, las flores eran delphinium magic fountains (sé que estas cosas les encantan a mis seguidores aficionados a la jardinería) y tornasoles.
Tras el paso de palio ha ido un año más en el camino de ida hasta la Catedral la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de la Oliva, de Salteras, que para entrar en el hospital interpretó la marcha "Consolación, Madre nuestra". Tras la parada ante el personal sanitario y algunos de los pacientes, la dolorosa de los ojos azules se dispuso a salir de nuevo a Eduardo Dato mientras los músicos encadenaban las composiciones "La Estrella Sublime" y "Como tú ninguna". Y una vez fuera, la marcha elegida para afrontar la larga recta que iba a acabar casi en el Puente de San Bernardo fue "La Caridad del Arenal".
Nos marchamos, como la Sed, hacia el centro. Y acudimos para encontrarnos con la Hermandad del Carmen Doloroso, que comenzaba su estación de penitencia desde una Parroquia de Omnium Sanctorum que este año ha vivido su primera Semana Santa sin Los Javieres bajo su techo. Además, los cofrades del Carmen han obtenido el permiso necesario para que sus imágenes ocupen la capilla bautismal, en la que hasta el pasado mes de enero estuvieron las imágenes de la cofradía del Martes Santo.
El Carmen Doloroso ha presentado en su estación de penitencia de este año importantes novedades, concentradas prácticamente en su totalidad en el paso de palio. Pero comenzamos por el misterio de Nuestro Padre Jesús de la Paz, que es negado hasta en tres ocasiones por San Pedro frente a las acusaciones de quienes lo identifican junto al palacio de Caifás.
"La Paz sea con vosotros" es el título de una nueva marcha que la Agrupación Musical Pasión de Linares le ha dedicado al Señor, compuesta por Manuel Jesús Guerrero. Pero el paso llegó hasta nosotros, en la calle Peris Mencheta, a los sones de "Orando en Monte-Sión", a la que siguió después por esta misma calle "Gitano". Las flores utilizadas para adornar el paso de misterio de las Negaciones de San Pedro fueron rosas, orquídeas cymbidium, dendrobium, helleborus y verdes ornamentales.
El paso se detuvo en el inicio (o final, según se mire) de Peris Mencheta, y posteriormente los costaleros, a las órdenes de los Hermanos Gallego, realizaron una larga chicotá en la que se enlazaron las marchas "Mi Cristo de bronce" y "Entrando en Jerusalén", con las que hubo una doble revirá: de Peris Mencheta a Mata y de ésta a Belén, a pocos metros de la Alameda de Hércules.
Poco después llegaba el paso de Nuestra Señora del Carmen, con su nuevo palio, que deja atrás el azul escogido inicialmente y ha incorporado los colores propios de la advocación carmelita, uniendo el marrón del terciopelo y el blanco del tisú de plata, con bordados de Manuel Solano, según el diseño de Rafael de Rueda. Además, cuenta con malla de encaje de bolillos de oro de Alfonso Aguilar. También ha sido nueva la gloria del techo, que ha cambiado a la Reina de Todos los Santos, que era la que estaba representada antes, por la Virgen del Carmen cobijando con su manto a algunos de los santos carmelitas más importantes; una obra pictórica de Antonio Díaz Arnido. Por cierto, no sólo ha desaparecido la pintura dedicada a la Reina de Todos los Santos, sino también el escudo del Cardenal Carlos Amigo Vallejo, que antes iba en el centro de la única bambalina bordada que tenía este palio.
Por otro lado, eran distintos los varales de este palio del que este año hemos visto una primera fase de su nuevo aspecto. En los próximos años se irá completando para adecuarse con más o menos fidelidad al proyecto original aprobado en su momento.
Pero casi más importante que todo eso ha sido el aspecto de la propia dolorosa, que ha sido restaurada por Laura Pérez Meléndez, devolviéndole a la imagen una mayor claridad en su policromía, además de reparar algunas grietas que presentaba. Incluso su vestimenta era carmelita, utilizando para ello prendas cedidas por la Archicofradía del Carmen del Santo Ángel, con la que la Hermandad del Carmen Doloroso está hermanada.
Y por completar los datos relativos a las novedades en el ajuar de la Virgen del Carmen, hay que señalar que estrenaba una cruz de orfebrería chapada en oro y un pañuelo del siglo XIX con encaje de Bruselas, punto de aguja y de duquesa sobre muselina blanca, donados ambos por hermanos de la corporación.
El paso de palio ha salido adornado con rosas, malvas, claveles y dendrobium. Y detrás, la Banda de la Soledad de Cantillana ha estrenado "Por María", una nueva marcha de Javier Cebrero dedicada a la Virgen del Carmen, con un título inspirado en el lema de la hermandad, "A Jesús por María".
En Peris Mencheta, la banda cantillanera interpretó la marcha "El Día del Señor", otra de esas composiciones muy de moda en los repertorios de numerosas formaciones musicales. Y más adelante, para tomar la calle Mata, se pudo escuchar "La Estrella Sublime".
Cerca de allí encontramos a la Hermandad del Buen Fin, que ha vuelto a ser la segunda en el orden de paso por carrera oficial después de haber sido tercera en 2025. Son estos pequeños cambios de ida y vuelta que no terminan de cuajar, pero que entretienen mientras nadie se atreva a modificaciones más significativas.
La cofradía franciscana ha salido este año de la iglesia del antiguo Convento de San Antonio de Padua a las tres de la tarde. Así que con el sol en todo lo alto pasó por la plaza de San Lorenzo, un lugar siempre destacado en su itinerario de ida hacia la carrera oficial.
Por tercer año hemos podido ver en la calle el nuevo conjunto escultórico de Darío Fernández Parra alrededor del Santísimo Cristo del Buen Fin, al que encontramos parado aún en la plaza poco antes de tomar la calle Conde de Barajas. A partir de este punto, enumeramos las diversas flores que adornaban este misterio, tal y como lo dio a conocer la hermandad. Atención porque la cosa tiene miga: campanola, calas, diferentes tipos de rosas, limonium, eryngium, anastasias, allium, jacintos, amimajus, orquídeas cymbidium, alhelíes, tulipanes, melleris, dracena, hojas de magnolio y helecho. Ahí es nada.
La Banda de Cornetas y Tambores de la Centuria Romana Macarena acompañó un año más al Cristo del Buen Fin por las calles de Sevilla, interpretando la marcha "Señor de la Amargura" al tomar Conde de Barajas. Y más adelante, se encadenaron las composiciones "La Virgen del Desconsuelo y Visitación" y "Mi madre Macarena" al girar a la calle Jesús del Gran Poder.
A continuación, vamos en busca del paso de palio de Nuestra Señora de la Palma, que se situaba en la calle Eslava, junto a la que en tiempos fue la puerta principal de la Parroquia de San Lorenzo, hoy cegada.
Al lado de la retahíla floral del paso de misterio, lo del palio fue más simple, ya que lo que lo adornaba era exclusivamente solomio de color blanco, pero salpicado de pequeñas flores artificiales hechas con trocitos de palmas; un detalle muy personal que ya hemos podido ver en los últimos años.
Tras una breve chicotá a tambor en Eslava, el paso de palio de la Virgen de la Palma, que el pasado mes de octubre cumplió 20 años coronada canónicamente, tomó la plaza de San Lorenzo a los sones de "María Santísima del Dulce Nombre" a cargo de la Banda de las Nieves de Olivares. Con esta composición llegó el paso hasta la puerta de la parroquia, donde se encontraban con sus estandartes corporativos las hermandades de la Bofetá y la Soledad.
La levantá ante el templo se dedicó a la propia parroquia y a sus hermandades, y después el paso de palio se dirigió a la Basílica del Gran Poder con la marcha "La Virgen de la Palma", siendo recibida la dolorosa por la hermandad de la Madrugá con sus puertas abiertas de par en par.
Continuamos con este espléndido Miércoles Santo y buscamos ahora a la Hermandad de San Bernardo; una corporación larga en lo que se refiere al número de nazarenos. Pero, ¿quién es capaz de verla parado desde la cruz de guía hasta el palio? Aparte de los campistas de Orfila, quiero decir...
Desde luego, los "buscapasos", como recientemente me he enterado de que algunos nos llaman, no la vemos a pie quieto. Que digo yo... ¿Buscapasos? Pues claro. De eso se trata, ¿no? O si no, ¿para qué se acerca la gente a las cofradías en la calle en Semana Santa? Para ver pasos, ¿no? ¿O es que hay quien sale para ver nazarenos?
Pues eso, que este "buscapasos" que se precia de serlo buscaba el paso del Santísimo Cristo de la Salud, con el que, por cierto, tenía algunas cosas que hablar por aquello de su advocación, y lo encontró en Muñoz y Pabón, en el centro de su clásico monte de claveles rojos salpicados de lirios morados.
Con los Villanueva a los mandos, la cuadrilla hacía avanzar al Cristo de la Salud por la estrechez de Muñoz y Pabón mientras detrás la Banda de Cornetas y Tambores de la Presentación al Pueblo de Dos Hermanas interpretaba la marcha "El Cachorro".
Luego se detuvo unos instantes y, tras una levantá dedicada a los ancianos del Centro de Mayores San Isidoro, siguió hacia Candilejo con la composición "Azotes". Y a continuación, alcanzó la plaza de la Alfalfa a los sones de "Mi Cristo moreno".
Dejamos al Cristo de la Salud en la Alfalfa y nos dirigimos ahora al paso de palio de la Virgen del Refugio, con el que rápidamente nos topamos en la calle San José recibiendo una gran petalada. Y si clásico es el exorno floral del paso del crucificado, no lo es menos el de la dolorosa, con claveles blancos. San Bernardo no es cofradía de experimentos de jardinería.
La Virgen del Refugio, la primera dolorosa tallada para Sevilla por Sebastián Santos Rojas, ha llevado este año una toca de sobremanto entre su vestimenta, aunque lo habitual es que no lleve esta prenda. Y tras ella se encontraba un año más la Banda de Música de la Cruz Roja, que por la calle San José tocó "La Virgen de los Desamparados".
Luego, después de un relevo de costaleros, los músicos interpretaron "Candelaria, luz de Sevilla", llegando con ella hasta las puertas de la Parroquia de San Nicolás. Allí, con su palio con la cera gastada asomado a la puerta, estaba con su estandarte corporativo la Hermandad de la Candelaria, ante la que la dolorosa del Refugio se detuvo antes de seguir su camino por Muñoz y Pabón en dirección a la carrera oficial.
El desarrollo de este sencillo Miércoles Santo nos conducía ahora a la Hermandad de la Lanzada. De camino nos topamos con lo mismo que vimos de camino al Buen Fin: un tapón de gente en una esquina tras el que hay una calle despejada por la que la gente, si la dejan, se puede mover sin problema.
Pero un buen "buscapasos" no se deja amilanar por un tapón provocado por gente con muy poco espíritu para ver cofradías, capaz de bloquear un punto en el que ni siquiera se atisba aún la cruz de guía. "Lo siento, paso, perdón, con permiso, gracias, llevo aquí dos horas (siempre son dos horas), y más que vas a estar"... En fin, lo de siempre.
Por Conde de Torrejón caminaba ya la cruz de guía que poco antes, a las seis menos cuarto de la tarde, había salido de la Iglesia de San Martín de Tours. El paso de misterio estaba entonces en la calle Saavedras, saliendo enseguida a Alberto Lista mientras sonaba la marcha "El hijo de Dios" por parte de la Banda de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas de Triana.
Rosas rojas y esparraguera adornaban este paso de misterio en el que a Jesús le clavan una lanza en el costado en presencia de la Virgen en la advocación de Nuestra Señora de Guía, San Juan Evangelista y las tres Marías. Más adelante, tras un relevo de costaleros a las órdenes de Ismael Vargas, el imponente paso continuó a los sones de "Mi Madrugá" saliendo de la sombra de Alberto Lista al intenso sol de Conde de Torrejón.
Cerrando la cofradía, María Santísima del Buen Fin en un paso de palio que parece tener las Semanas Santas contadas, ya que la junta de gobierno tiene la intención de cambiarlo en los próximos años. De momento hemos tenido ocasión de contemplar un año más un paso de palio tan personal, adornado en esta ocasión con rosas vendela y fresias blancas.
La Virgen del Buen Fin, dolorosa atribuida a Juan de Astorga, quien la habría realizado en 1810, vestía este año una saya azul junto a su habitual manto liso de color rojo y una toca de sobremanto. Y detrás iba por primera vez en la estación de penitencia del Miércoles Santo la Banda de Música de la Paz de Málaga, a la que ya pudimos escuchar en octubre con la Esperanza Divina Enfermera.
Para el giro desde Saavedras a Alberto Lista, la Banda malagueña interpretó la marcha "Virgen de las Aguas". Más adelante sonó "Esperanza Macarena", mientras que para salir a Conde de Torrejón la composición escogida fue "Como tú ninguna".
Y de una Hermandad, la Lanzada, que es toda una privilegiada junto al Baratillo porque el Consejo no ha querido en ninguna de sus pruebas para el día modificar su orden de paso en la nómina, pasamos a otra que después de prácticamente treinta años siendo la última ya lleva varias Semanas Santas en el antepenúltimo lugar.
Evidentemente, hablamos de los Panaderos, corporación que este Miércoles Santo nos ha dejado una estampa única, con el Señor del Soberano Poder en su Prendimiento vestido con una túnica blanca de tisú de plata bordada en oro perteneciente a la Hermandad del Prendimiento de Málaga. Precisamente, delante del misterio fue una representación de nazarenos de dicha corporación.
Tras salir de su capilla de la calle Orfila, la cofradía se dirigió a la Parroquia de San Andrés para buscar luego García Tassara, Amor de Dios y San Miguel. De ésta salió el paso de misterio a Jesús del Gran Poder con la Banda de Cornetas y Tambores de Las Cigarreras tocando la marcha "La otra mejilla".
Iba el misterio del Prendimiento adornado con lirios, claveles, midioclaudio, flor de cera, camelias, flor de manzanilla, esparraguera, hiedra y espigas; con una tonalidad morada en su conjunto. El paso se detuvo varios minutos a la altura de la calle Aponte hasta que pudo avanzar para entrar en carrera oficial y se dirigió a la plaza del Duque a los sones de la marcha "Soberano".
No tardó demasiado en asomar desde la calle San Miguel el paso de palio de Nuestra Señora de Regla tras sus filas de nazarenos de capas rojas en lugar de las moradas del paso del Señor del Soberano Poder. Y para ese giro a Jesús del Gran Poder, la marcha que pudimos escuchar fue "Madre Hiniesta", interpretada por la Banda de Música Santa Ana, de Dos Hermanas.
Con la llegada de la noche, el rojo del terciopelo se hace más intenso, sobre todo a la luz de la alta candelería que caracteriza a este paso, en la que destaca el dibujo de dos cruces de San Andrés en la parte frontal. Este año hemos vuelto a ver el exagerado (lo que no es una buena palabra) manto de Martín Santonja en lugar del infinitamente mucho más bonito y equilibrado de Victoria Caro. Borrico grande, ande o no ande, dice el sabio refranero...
En lo que respecta a las flores que adornaban el paso, eran de color blanco y entre ellas se colocaron lirios, clavellinas, flor de cera, midioclaudio, pittosporum, camelias y espigas. Con ellas, tras una parada, la Virgen de Regla se marchó en dirección a la plaza del Duque mientras la Banda de Santa Ana tocaba "Reina de los Gitanos Coronada".
Sólo tres hermandades le quedaban a este "buscapasos" para completar la nómina de la jornada. Y la siguiente era el Baratillo, que ya estaba saliendo de la Catedral y buscando el camino de regreso a su capilla del Arenal, con su larguísimo cortejo de nazarenos de color azul. Unos nazarenos que en esta cofradía tienen una importante utilidad, como antes con los Panaderos, aunque hay que fijarse un poco más. Si uno acierta a ver la botonadura y el cíngulo y son rojos, es que aún no ha pasado la Piedad; pero si son blancos pertenecen al paso de palio de la Caridad.
Nos situamos en la plaza del Triunfo y esos elementos del hábito nazareno son de color rojo, así que hemos llegado bien. Pronto los sones de la Banda de Cornetas y Tambores del Sol nos avisan de la inminente llegada del paso de Nuestra Señora de la Piedad y el Santísimo Cristo de la Misericordia. Esta imagen del Señor, la primera de Luis Ortega Bru para Sevilla, ha cumplido en este 2026 los 75 años desde su bendición. La Piedad, por su parte, estaba vestida con las prendas realizadas para su Coronación Canónica, que tuvo lugar en septiembre de 2024: el manto y la saya diseñados por Francisco Javier Sánchez de los Reyes y confeccionados por Jesús Rosado. Asimismo, contaba con unos puños de encaje de Alfonso Aguilar, un tocado de lamé de principios del siglo XX, la diadema de oro de la Coronación y un puñal de oro, obras ambas de los Hermanos Delgado, la réplica de la Medalla de la Ciudad y el escudo de la Hermandad de la Carretería.
El paso, adornado íntegramente con claveles rojos, discurrió por la plaza del Triunfo a los sones de las marchas "Milenaria" y "Santísimo Cristo de la Sangre". Y después de pasar a tambor por la calle Santo Tomás, cruzó la avenida de la Constitución con "Evocación" y se marchó luego hacia Tomás de Ibarra mientras la Banda del Sol tocaba "Nazareno de Triana".
Comenzaba después el cortejo de nazarenos con botonadura y cíngulo blancos, aunque, con permiso, nos lo vamos a saltar para llegar directamente al paso de palio de la Virgen de la Caridad. Eso sí, hay que destacar en el cortejo el estreno de ocho nuevas dalmáticas para el cuerpo de acólitos de ambos pasos, confeccionadas por José Antonio Moreno Bernal.
Este Miércoles Santo, la Caridad ha lucido, además de su habitual manto de salida, la saya de tisú bordada en oro también por el taller de Sobrinos de Caro y la toca de sobremanto de Fernández y Enríquez. Por otra parte, llevaba un puñal de oro, obra como la corona de Manuel Román Seco, y al igual que la Piedad tenía en el pecherín la réplica de la Medalla de la Ciudad (ya que ambas están coronadas canónicamente, aunque la Caridad "en diferido") y el escudo de otra hermandad, que en este caso era la Esperanza de Triana.
El color blanco era el protagonista del exorno floral del paso de palio, compuesto principalmente por claveles, aunque también había azahar, rosas y dendrobium. Y la música volvió a correr a cargo de la Banda del Carmen de Salteras, que por la plaza del Triunfo interpretó "La Madrugá", seguida por "Se arrodilla Triana". Luego, en la calle Santo Tomás se pudo escuchar "A mi Piedad en la tarde" y, tras un relevo de costaleros, la Virgen de la Caridad se alejó con "Señorita de Triana", marcha que fue interrumpida cuando el paso se detuvo.
Después de andar de acá para allá, conviene un momento de descanso. Y ése nos lo proporciona la Hermandad del Cristo de Burgos, que tiene un cortejo asequible que hace que no sólo sea soportable, sino incluso diría que deseable contemplar la cofradía de principio a fin. ¿A que me quitan el carné de "buscapasos"...?
Nos situamos en la plaza del Pan para verla y no tarda en llegar la cruz de guía, procedente de Francos. Es la única cofradía de negro de la jornada. De negro, pero no de ruán, que de eso no hay en el Miércoles Santo. La Capilla Musical Ars Sacra por un lado y el humo del incienso por otro avisan de la pronta llegada del paso del Santísimo Cristo de Burgos, que este año ha ido elevado sobre un monte de lirios morados.
Poco a poco, el crucificado que hermana a Sevilla con Burgos, cuyo vicealcalde formó parte del cortejo, iba ganando metros a la espalda de la Iglesia del Salvador. Todo contrastaba con aquella inolvidable salida extraordinaria del Cristo, que igualmente pasó por aquí buscando la calle Alcaicería (ver). Era de noche cerrada, mientras que aquel 1 de junio era mediodía; sonaba la música de capilla, cuando entonces iba la Banda de Tejera; y llevaba lirios morados, siendo rosas rojas ese día...
Una sola parada en la plaza y enseguida el paso de este Cristo de 452 años de edad giró bajo la rotulación que nos indica que la plaza del Pan ya no se llama así (aunque ha podido aquí más la tradición), y siguió en línea recta para internarse por la estrechez de Alcaicería rumbo a la plaza de la Alfalfa.
Y qué decir del paso de palio de Madre de Dios de la Palma. Una dolorosa de grandes y expresivos ojos que procesiona arropada por impresionantes bordados de Juan Manuel Rodríguez Ojeda sobre terciopelo de un intenso color rojo.
Y si hablamos de ese color hay que subrayar que por segundo año han sido de esa tonalidad los claveles que han adornado por completo el paso en sus jarras y en su friso sobre el baquetón de plata de sus respiraderos bordados sobre malla. Y es que nada hay, o debería haber, inmutable en una celebración viva como es la Semana Santa; ni normas o costumbres hay, como la de los colores de las flores para según qué imagen, que no puedan modificarse. Esto también es personalidad.
Con la Marcha Fúnebre de Chopin a cargo de la Banda de Música del Maestro Tejera, Madre de Dios de la Palma, imagen que no por casualidad comparte advocación con la de la Hermandad del Buen Fin, recorrió la plaza del Pan y se adentró en la Alcaicería.
Y llegamos a la última hermandad, que este año ha sido última tanto para quien esto escribe como para quienes tienen silla en la carrera oficial y han aguantado hasta verla completa. Porque sí, porque este año la Hermandad de las Siete Palabras ha sido la encargada de cerrar el Miércoles Santo. Lejos queda aquella protesta en 1990, cuando los nazarenos de San Vicente pasaron por la Campana con los cirios apagados y hasta la cofradía llevó un notario que diera fe de la hora a la que pudo empezar a pasar. Y eso que entonces ser última era ser octava. En este 2026 las Siete Palabras ha sido novena.
Pero recuerdos aparte, hay que señalar que, tras dejar a Madre de Dios de la Palma en Alcaicería, alcanzamos a la Hermandad de las Siete Palabras, y más concretamente a Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia, en la confluencia de Velázquez con O'Donnell, no demasiado lejos ya, por tanto, de San Vicente.
Después de unos años con un quinteto de la Agrupación Virgen de los Reyes ante el paso, el Nazareno que tallara Felipe de Ribas vuelve a ir en silencio, aunque mantiene como capataces a los Ariza. Con su túnica bordada, el Señor de la Divina Misericordia pisaba un monte de variadas especies florales. Así, veíamos allium de color morado, rosas rojas, eryngium, astromelias moradas, calas blancas, hiedra y helecho de tonalidad coral.
Cuando el paso del Señor de la Divina Misericordia se adentraba en Alfonso XII, el del Santísimo Cristo de las Siete Palabras y la Virgen de los Remedios se encontraba llegando al mismo punto en el que antes nos topamos con el primero. El altísimo crucificado dialogaba con la Madre y con San Juan entre rosas, tulipanes, astromelias, tallos de hypericum, todo ello de color rojo, además de pittosporum y helechos. Tras el paso de misterio se ha consolidado ya la Banda de Cornetas y Tambores Esencia, que interpretó la marcha "Cristo del Amor" para su segunda entrada en Campana.
Finalmente, cerrando la cofradía tras varios miembros de la Guardia Civil vestidos de gala, recordando así su vinculación histórica con la advocación de la Virgen de la Cabeza, en este caso con la "Morenita y pequeñita" de Andújar, llegaba el paso de palio, que completó ya el bordado exterior de las caídas, y tendrá que continuar ahora con las interiores y el techo.
La Banda de Música Nuestra Señora del Carmen, de Villalba del Alcor, acompañó un año más a la dolorosa de la Cabeza, que caminaba a las órdenes de Rufino Madrigal. Rosas champán, dendrobium, hypericum, crisantemos blancos, pittosporum y helecho real blanco conformaban el exorno floral de este paso de palio, que avanzaba por la calle Velázquez a los sones de "Amarguras", y que luego pasó al pequeño tramo de O'Donnell previo a la Campana con "Virgen del Valle".
Íbamos a cerrar el día con la cofradía que le iba a poner el cerrojo, así que nos marchamos a la calle Cardenal Cisneros para asistir a la entrada de la cofradía, donde se echaron en falta las saetas que sí se han podido escuchar otros años.
El Nazareno de la Divina Misericordia realizó su entrada en silencio, aunque oyéndose de fondo los sones que iban tras el misterio. A éste la Banda Esencia le encadenó las composiciones "El Desprecio de Herodes" y "Cristo de las Siete Palabras" antes de detenerse ante la puerta. Tras bajar al Cristo en el cajillo y dedicar una levantá a la propia hermandad, el paso realizó su entrada con la Marcha Real.
Finalmente, la Virgen de la Cabeza se acercó hasta la parroquia con "La Madrugá" y "Mater mea", y poco después hizo una levantá por la Guardia Civil. Ante la puerta el paso de palio giró con la marcha "Santísimo Cristo de las Siete Palabras" y por fin entró en San Vicente, que volvió a ser un templo con cinco pasos en su interior.
Faltaban dos minutos para las tres de la madrugada del ya Jueves Santo cuando la Hermandad de las Siete Palabras completaba la jornada. Quedaba andar un poquito más de vuelta a casa después de un día, como queda dicho, sencillo de ver pese a la cantidad de cofradías que contiene. Sencilla para un auténtico "buscapasos". Porque de eso va la Semana Santa, de buscar pasos, ¿no?

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