sábado, 2 de mayo de 2026

VIERNES SANTO 2026: MONTSERRAT


El Viernes Santo estaba llegando poco a poco a su fin cuando acudimos al encuentro de la Hermandad de Montserrat, corporación que está celebrando en este 2026 su CDXXV aniversario fundacional. El Cristo de la Conversión presidió en Cuaresma un vía crucis extraordinario por este motivo (ver), y ahora estaba nuevamente en las calles, ya de regreso a su capilla.
Por alguna razón, la cofradía iba deprisa; parecía como si quisiera entrar cuanto antes para que acabara la estación de penitencia. Y eso que su itinerario, ahora que vuelve por la plaza del Triunfo y el Postigo, es algo más largo que antes. Pero ahí estaba el paso de misterio, avanzando con celeridad por la calle San Pablo, a las órdenes de los Villanueva.
El Santísimo Cristo de la Conversión, extraordinaria obra de Juan de Mesa, prometía su reino a San Dimas ya desde la cruz, mientras Gestas le volvía la cara en una evidente actitud de desprecio... y de torpeza. La Magdalena era testigo desde la delantera de un paso que es alto, muy alto. El crucificado lo es y el conjunto del canasto y los respiraderos va a juego. El misterio de Montserrat es una mole andante.
El Cristo, cuyo rostro ha sido pintado este año por Juan Valdés en el paño que portaba la hermana que representaba a la Verónica entre los nazarenos de azul y blanco del cortejo, iba sobre un paso que en esta ocasión estaba adornado con orquídeas vanda y helleborus. Y detrás, aún con fuerza tras la Madrugá, la Banda de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas de Triana, que enlazó las marchas "Virgen de la Paloma" y "Señor, acuérdate de mí" mientras el paso giraba de San Pablo a la calle Cristo del Calvario.
Después, a pocos metros ya de la capilla, el paso se detuvo y el Cristo de la Conversión fue hundido en el cajillo para afrontar la entrada. También se realizó la labor de retirada de la parte baja de los zancos, aunque uno de ellos, el trasero del costero derecho, dio algún problema antes de ceder.
Por fin, el paso volvió a levantarse y extrañamente la banda no interpretó ninguna marcha más, ni siquiera la habitual "Conversión del Buen Ladrón". En su lugar, el misterio terminó de acercarse a la capilla a tambor hasta entrar después con la Marcha Real.





























El misterio entraba y el paso de palio de la Virgen de Montserrat estaba aún en la calle Zaragoza, de la que saldría a la Puerta de Triana a los sones de la marcha "Virgen de Consolación", interpretada por la Banda de Música del Maestro Tejera.
Estamos ante un paso de palio con una gran personalidad, que cobija a una dolorosa atribuida también a Juan de Mesa y que el pasado mes de diciembre estuvo ni más ni menos que en la Abadía de Montserrat, en Barcelona, con motivo del milenario del monasterio. Volvía ahora a estar en la calle, ahora en su salida del Viernes Santo por Sevilla, a punto de entrar en su capilla, la que fue de la Virgen de la Antigua y Siete Dolores y del actual Nazareno de la Salud de la Candelaria.
Diferentes tipos de rosas, así como brunias y astrantia, adornaban este paso de palio de llamativa crestería de plata y con las caídas por fuera de los varales. De la calle San Pablo se despidió con la marcha "La Esperanza de Triana" al tomar Cristo del Calvario, avanzando ya con ella a tambor. Afortunadamente, en el caso del palio no falto su marcha más característica poco antes de entrar, "Virgen de Montserrat", de Pedro Morales, composición que se enlazó con el Himno Nacional en el momento de atravesar el dintel. Ambos pasos entran sin darse la vuelta, sino directamente mirando hacia el interior del templo. Así lo hizo la dolorosa cuando eran las dos y cuarto de la madrugada ya del Sábado Santo. Tanta prisa llevaba la hermandad en su camino de regreso que acabó entrando con un cuarto de hora de antelación sobre lo que indicaban todos los programas de mano.