martes, 29 de septiembre de 2026

NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES PUSO RUMBO A SAN LORENZO EN SU SALIDA


El pasado sábado tuvo lugar la salida procesional de la Hermandad de las Mercedes de la Puerta Real, que se vio afectada por el zafarrancho de obras que se vienen realizando en distintos puntos de la ciudad, pero especialmente en el centro, desde hace unos meses. Por este motivo, la cofradía tuvo que modificar su itinerario buscando la feligresía de San Lorenzo y renunciando a calles de la zona de San Vicente, que es su propio barrio.
Así, tras salir de la Parroquia de San Vicente a las siete y media de la tarde, la hermandad tomó Cardenal Cisneros y la calle Jesús de la Vera-Cruz, donde nos encontramos con el cortejo, encabezado por su cruz de guía y del que formaron parte la Hermandad del Museo, la de la Divina Pastora de San Antonio y la Fraternidad de Nuestra Señora de la Merced de San Gregorio.




La Banda Municipal de Música de La Puebla del Río fue la encargada de acompañar tras su paso a la Virgen de las Mercedes, que en esta ocasión recuperó en su vestimenta unas formas tradicionales de su iconografía, con la incorporación de una mantilla de apliques de Bruselas de finales del siglo XIX que ha sido donada por un grupo de devotos. Además, llevaba el manto sobre los hombros sin cubrirle la cabeza, lo que permitía contemplarle el pelo a través de la mencionada mantilla. No faltaban la saya y el escapulario blancos bordados en oro, así como la corona y el cetro.
En cuanto al exorno floral, aprovechando la recuperación estética en la vestimenta de la imagen, se ha reproducido también un tipo de exorno muy propio de este paso décadas atrás, con frisos y jarras de claveles blancos y generosas esquinas, lo que fue una seña de identidad de la Virgen de las Mercedes de la Puerta Real. Por otro lado, en la delantera, ante el Niño Jesús, veíamos un relicario donado a la hermandad por la comunidad de las Siervas de Jesús, que residían en la calle San Vicente hasta la clausura del convento.
Por la calle Jesús de la Vera-Cruz la banda interpretó la marcha "Puerta del Cielo", tras la que se detuvo el paso para que tuviera lugar un relevo de costaleros. Precisamente los hermanos de la Vera-Cruz esperaban en la puerta de la Capilla del Dulce Nombre de Jesús para recibir en ella a la Virgen de las Mercedes. Hasta ellos llegó a los sones de la marcha "En la reja de la Puerta Real". Una vez detenida ante los cofrades del Lunes Santo, éstos le rezaron la Salve.






























Con "La Esperanza de Triana" de Farfán se dispuso la Virgen de las Mercedes a seguir su camino, tomando a continuación la calle Baños mientras los músicos de La Puebla interpretaban la marcha "Mercedes, siempre Mercedes". Luego, por la estrechez de esta calle hubo dos chicotás a tambor, tras las que nuevamente se relevaron los costaleros bajo las trabajaderas.
En la esquina de Baños con la plaza de la Gavidia abandonó el cortejo la representación de la Hermandad del Museo. En este punto, el paso giró hacia Cardenal Spínola a los sones de "Pasa la Virgen Macarena".
























Poco después, sorteando una plataforma elevadora "aparcada" junto al Convento de Santa Rosalía, la Virgen de las Mercedes se volvió ante la puerta de éste, cuyas religiosas la recibieron. La banda venía tocando la marcha "Bendita la hora que el mundo te vio" (lo de los títulos de determinadas marchas da para una tesis doctoral...), aunque al pararse frente a la puerta del convento la composición fue interrumpida.
Las monjas clarisas capuchinas le cantaron a la Virgen y después, cuando el paso se levantó, volvió a sonar la misma marcha que antes, pero ahora interpretada al completo. Poco después, la marcha escogida fue "Cachorro eterno". Llamó la atención durante la interpretación de esta composición, como también en otras, que los acólitos encargados de portar los ciriales iban literalmente (como dicen ahora los jóvenes) cangrejeando delante del paso. Cosas veredes...
Hubo luego una chicotá a tambor antes de que el paso alcanzara la plaza de San Lorenzo con una doble interpretación (interrumpida la segunda) de "María Santísima del Dulce Nombre". En la puerta de la parroquia recibieron a la Virgen de las Mercedes las hermandades de la Bofetá y la Soledad.























Tras parar ante San Lorenzo, la Virgen de las Mercedes se acercó a la Basílica del Gran Poder para después marcharse hacia su barrio por las calles Juan Rabadán, Miguel Cid, Pascual de Gayangos y Goles, discurriendo luego por las callejuelas de Alfaqueque y Antonio Salado antes de alcanzar su capilla de la Puerta Real sobre las doce de la noche.