Arrancamos el relato, lo más exhaustivo posible, de lo acontecido en un Lunes Santo radiante en lo meteorológico, normal en lo relativo a los retrasos debido a la dejación de funciones permanente del Consejo de Cofradías, y en lo personal realmente emocionante. Porque no es éste el relato de quien esto escribe. O no solamente. Sino también el de un niño de sólo siete años, mi hijo, que como un campeón se pateó la ciudad de cofradía en cofradía desde aproximadamente las doce y media del mediodía hasta que el cansancio hizo mella unas nueve horas después.
Lo recalco por dos motivos. En primer lugar, porque nada hay más emocionante para un papá cofrade que llevar a su hijo de la mano a conocer las cofradías, a vivir la Semana Santa. Pero bien vivida, exprimiéndola al máximo. Y en segundo lugar, porque mucho se habla de toda esa gente, floja hasta decir basta, que ocupa las calles en Semana Santa sin tener ni pajolera idea de cómo se ven las cofradías, sin conocer la ciudad ni hacer por conocerla (aunque hayan nacido en ella). Son ésos que acampan durante horas en un rodal de asfalto o de acera que toman como propio y que les permite contemplar con detalle los zapatos de miles de personas que pasan ante ellos y de miles de nazarenos y que, cuando acaba la jornada, se irán a casa "destrozados" tras haber visto... ¿cuántas cofradías? ¿Dos, tres, cuatro...?
Por eso este papá cofrade se siente especialmente orgulloso de un niño que con siete años vivió un gran Lunes Santo. Porque vivencias como ésta son las que recordará como una hazaña padre-hijo cuando pasen los años y recuerde cómo se hizo cofrade, cómo recorrió la ciudad con su cámara al cuello, haciendo sus primeras fotos a pie de paso, o en el hombro de su padre.
Y por decisión del niño, para no hacer tarde, el día tenía que comenzar en el Polígono de San Pablo, cuya hermandad estaba aún saliendo cuando comenzó la caminata, con dos bocadillos y dos botellas de agua junto a las cámaras y los programas de mano, los del Consejo, que son hojas sueltas por días y ocupan mucho menos espacio.
El paso de misterio del Cautivo y Rescatado es el primero con el que nos encontramos entre las calles Pedro Romero y Doctor Laffón Soto. "Pero, ¿este paso representa lo mismo que el de la Amargura?", pregunta mi hijo. "Pues exactamente lo mismo. ¿Ves al que está detrás de Jesús con una tela blanca? Va a ponérsela por encima, así que Herodes ya lo ha despreciado". Pero lo que más llama la atención al niño es la pose del romano situado detrás, en esa actitud de cotillear lo que Herodes y Caifás están hablando. De hecho, ahora cada vez que ve un vídeo o una foto de este paso se pone a imitar al soldado.
Muy curioso este año el exorno floral del misterio, con aranthera de tonalidad burdeos, rosas rojas y astilbe. Y detrás, en el camino de ida a la Catedral, la Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal, que por esta zona interpretó diversas composiciones, triunfando claramente aquí los clásicos. Así, pudimos escuchar "Mi Señor de la Oración", "Virgen de la Hiniesta", "Sabed que vendrá" o "Creo en Jesús".
"¿Qué hace aquí la Macarena?", pregunta el niño al ver una de las dos nuevas insignias que ha estrenado este año la hermandad. Efectivamente, una está dedicada a San Ignacio de la Loyola, titular de la parroquia, y la otra a la Hermandad de la Macarena, con la que mantiene grandes lazos.
A lo lejos contemplamos ya el paso de palio de Nuestra Señora del Rosario. O lo contempla el padre. "A ver, ¿me subes?", pide el niño. Después de llevar el año pasado el manto azul de San Benito (ver), este año ha recuperado su manto rojo liso; un color, el rojo, que junto al azul de su anterior palio conformaban los colores de la cruz trinitaria.
El exorno floral del paso de palio, sin llegar a incluir elementos frutales como en 2025, también resultó llamativo. Estaba compuesto de miniclaveles de tonalidad rosa, chasmantium y esparraguera. En cuanto a la música, en el itinerario de ida fue la Banda de las Nieves de Olivares, que en estas primeras calles del itinerario interpretó composiciones como "Virgen de la Paz" o "Coronación".
"Tengo hambre", dijo mi hijo tras ver la primera cofradía. "Quieres ya el bocadillo?". Así que, de camino al Tiro de Línea, cayó pronto la frugal comida del Lunes Santo. Eso y alguna chuche que le dieron los nazarenos. "Pero, vamos en coche, ¿no?". "No, hijo, andandito".
Dicho y hecho. A patita, recorriendo la ciudad y volviéndonos a encontrar en Luis Montoto con la cruz de guía del Polígono, el padre y el hijo buscan a la Hermandad de Santa Genoveva. De Cautivo a Cautivo; las dos imágenes que por un incendio en la calle Pajaritos se encontrarían más tarde en la plaza de San Francisco al no poder pasar por Francos la cofradía más joven de la jornada.
Los tambores al fondo nos indican que estamos llegando a nuestro destino. Efectivamente, encontramos el paso del Cautivo de Santa Genoveva en la calle Felipe II. Estrenaba el Señor la túnica, de terciopelo morado, además de unos pasadores de cuello de amatistas y brillantes, unos gemelos de oro, amatistas y perlas, y un broche de oro y amatistas, todo ello donado por un grupo de hermanos. Y también era novedad el cíngulo, donado por el equipo de priostía. Las flores que adornaban el paso eran rosas, claveles, hypericum, miniorquídeas cymbidium, clavellinas, crisantemos, todo ello rojo, iris morado, esparraguera y verdes ornamentales.
La Agrupación Musical Pasión de Linares, plenamente asentada en la cofradía, interpretó por Felipe II la marcha "Cruz, amor y paz", mientras que para la revirá a Diego de la Barrera sonó "Alma de Dios". Más adelante, fue el turno de las composiciones "Penitente de pasión" y "Creo en Jesús", ésta al tomar la calle Porvenir.
No tardaron mucho el padre y el hijo en dar con el paso de palio de Nuestra Señora de las Mercedes. Es lo que tiene no quedarse a acampar en la calle, que si usas las piernas puedes saltarte nazarenos y dar pronto con los pasos.
Para este Lunes Santo, la dolorosa ha vestido una saya azul acompañada de un cotilla bordada por Carlos Bayarri, además de encaje, puños y pañuelo de punto de aguja. Asimismo, llevaba la Medalla de la Ciudad, escudo mercedario y varias medallas y broches de diversas hermandades, como los Estudiantes, el Gran Poder, la Sed, la Macarena, San Bernardo y el Rocío de Sevilla Sur. Y como novedad, un collar de perlas y rosas de Francia en la cotilla.
En el exorno floral el color blanco fue el protagonista, con distintas especies como claveles, clavellinas, alhelíes, rosas de pitiminí, fresias, flor de cera y paniculata. Por su parte, la Banda del Carmen de Salteras sigue acumulando años detrás de la Virgen de las Mercedes, pudiéndose escuchar por esta zona marchas como "Esperanza Macarena" y "Virgen de la Estrella".
Avanzaba el Lunes Santo y el niño de siete años seguía disfrutando de las cofradías. Ahora tocaba otro paseo, en este caso hacia el centro. Ya no preguntó por el coche, que descansaba tranquilamente en el garaje, más fresquito que el sol que encendía las caras del niño y del padre.
La Hermandad del Beso de Judas era el tercer destino de este padre y este hijo, que con sus cámaras buscaban nuevas instantáneas. "¿Puedo comerme otra chuche? Una más y ya"...
Por la plaza de San Pedro caminaba imponente el paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas. El Señor, que no pudo salir en su vía crucis por la lluvia (ver), estaba siendo ahora iluminado por el sol tan intenso de esta Semana Santa al completo. En esta ocasión, vestía la túnica blanca bordada en oro por Francisco Carrera en 2008 y mantolín morado bordado por el taller de la propia hermandad en 2017.
Y siguiendo la clase de botánica que es actualmente la información sobre cofradías, hay que subrayar que el paso se adornaba con rosas, proteas, orquídeas cymbidium, helleborus, anémonas, tulipanes, hypericum, flor de cera y miniorquídeas, todo ello en color rojo.
"Exaltatio" fue la marcha con la que el misterio dejó atrás San Pedro y tomó la calle Imagen, siempre caminando los costaleros con las coreografías que tantos seguidores tienen. Sonaron luego "En tu caminar" y "Concepción", ésta en su discurrir por la Setas, esquivando las vallas de obra de la zona. Finalmente, en Laraña se pudo escuchar "Mi Señor de la Oración".
Tras los capirotes verdes, algunos de los cuales llenaron aún más la colecta de chuches del niño, llegó el paso de palio de María Santísima del Rocío en su primer Lunes Santo después de su Coronación Canónica del pasado 5 de julio. Evidentemente, lucía sobre su cabeza la corona estrenada entonces, obra de Jesús Domínguez con diseño de Pepe Delgado.
Estrenaba la Virgen del Rocío el lamé de oro que conformaba el tocado junto con un encaje de aplicación de Bruselas sobre el que veíamos la réplica de la Medalla de la Ciudad. Por otro lado, vestía la saya de tisú de plata bordada en oro por Jesús Arco en 2016, toca de Pepi Maya de 2002, fajín de general y cinturilla de orfebrería.
Y tomen nota los aficionados a la jardinería de un exorno formado por melocotón, racimos de uva, syringa, pittosporum, manzanilla, rosas de diversas variedades, matiola, orquídea cymbidium, ranúnculos, minigerberas y claveles.
La Banda de Música de la Cruz Roja se ocupó del acompañamiento del paso de la Virgen del Rocío, a uno de cuyos zancos se abrazó mi hijo durante un par de chicotás para su completa felicidad. Con "La Estrella Sublime" tomó el palio la calle Imagen, sonando luego "Hermanos costaleros" y "Aniversario macareno" para afrontar la calle Laraña en su camino a la carrera oficial.
Pero hubo que soltar el zanco porque nos esperaba un nuevo paseo. A estas alturas, el niño había disfrutado ya de un primer tercio del Lunes Santo y se dirigía a iniciar el segundo. Y aún no había plantado el culo en el suelo, aunque mucho 'neocofrade' quizá no pueda creerlo. Será que el niño no ha nacido cansado, como diría su abuelo.
Triana era el siguiente destino. Y era Triana porque se trata de buscar los pasos; la cruz de guía ya había cruzado el puente hacía rato. Uno, sinceramente, tiene cosas más interesantes que hacer que ver una cofradía como San Gonzalo desde la cruz de guía hasta el último músico del palio a pie quieto. Y aspiro a que mi hijo aprenda a gestionar sabiamente su tiempo. Así que, inasequibles al desaliento, padre e hijo atravesaron algunos muros aparentemente infranqueables hasta encontrar un hueco en el Altozano desde el que ya se atisbaba el misterio del Señor en su Soberano Poder ante Caifás, pasado ya el saludo coreográfico a la Estrella.
Y hablando de coreografías, la hermandad ha conmemorado este año los cincuenta años desde la muerte de Juan Vizcaya, el capataz al que se debe el famoso izquierdo del misterio de San Gonzalo, luego adoptado por muchos otros pasos de Sevilla y de fuera.
El Señor en su Soberano Poder ha salido este Lunes Santo con la túnica de terciopelo morado bordada en oro en 2011 por Mariano Martín Santonja, donada en su momento por un grupo de hermanos y por la cuadrilla de costaleros. En cuanto a las flores, seguimos con las combinaciones, en este caso de rosas, escabiosas, arathera, retama, esparraguera y lepidium.
Tras el misterio del Barrio León, un año más iba la Banda de Cornetas y Tambores de Las Cigarreras, que en el final de la calle San Jacinto interpretó la marcha "Misericordia isleña", a la que siguió después "La sentencia de Cristo" en el Altozano buscando la Capilla del Carmen, la frontera de Triana.
El misterio comenzaba a cruzar el puente cuando el paso de palio de Nuestra Señora de la Salud se presentaba ante el Hospital Infanta Luisa. Hay que ver lo afortunados que somos los que preferimos los palios a los misterios. Cuando pasan éstos, muchos se van y nos permiten disfrutar con más holgura de los primeros. Así da gusto.
La Virgen de la Salud, además de su manto de salida estrenado en 2023, vestía la saya de la Coronación Canónica, piezas ambas de Jesús Rosado, quien también confeccionó la toca de sobremanto estrenada el año pasado. Y entre las numerosas joyas que portaba, destacaba en el fajín, por inconfundible, la réplica en miniatura de la cruz del Nazareno de la O. Mencionamos también el exorno floral del palio, que contaba con diversas especies de color blanco, tales como rosas, verónicas, alhelíes, delphinium, dendrobium y agapanthus.
La Banda Santa Ana de Dos Hermanas venía un año más tras el paso de palio, interpretando por San Jacinto marchas como "Señorita de Triana", "Coronación de la Salud" y "Dios te salve, Rocío", con la que llegó hasta el retablo cerámico de la Hermandad del Rocío de Triana en la fachada lateral de la Parroquia de San Jacinto. Una representación de la corporación rociera estaba en este punto con su estandarte corporativo y el capataz, Luis Miguel Garduño, les dedicó la siguiente levantá.
A continuación, la Virgen de la Salud continuó su camino a los sones de la marcha "Salud del barrio mío", mientras que más adelante alcanzó la Capilla de la Estrella con "Pasan los campanilleros".
La caminata continuaba buscando el puente de San Telmo por Pagés del Corro. Era más rápido cruzar por allí que por el propio puente de Isabel II y el niño daba aún muestras de tener energía para continuar, aunque... "no he merendado, papi". Parada técnica.
La Hermandad de las Aguas era la siguiente en esta jornada de cofradía en cofradía. La zona de Molviedro estaba hasta arriba. Es lo que tiene la contratación de bandas mediáticas. Cualquier neófito diría que el Cristo de las Aguas es uno de los de mayor devoción de la ciudad. Pero estamos ante una hermandad felizmente asequible en cuanto a su número de nazarenos. Así que acabamos en la calle Zaragoza donde no tardó en aparecer el paso de misterio, el que ya tuvimos ocasión de contemplar en su salida extraordinaria del pasado mes de septiembre (ver).
Precisamente, en aquella salida extraordinaria se estrenó el banderín de San Jacinto, una insignia que por primera vez portó un nazareno este Lunes Santo. Se trata de una nueva insignia bordada en oro sobre tisú y terciopelo negro por Joaquín Salcedo que recuerda los tiempos en que la Hermandad de las Aguas tenía su sede en la parroquia trianera.
Pero centrándonos ya en el paso de misterio, de nuevo tenemos que detallar una retahíla de flores variadas que dieron lugar a un conjunto de tonalidades rojas. En este caso, hablamos de rosas, mokara, astilbe, helleborus, tillandsia, astromelias y cardos.
Por el final de la calle Zaragoza, el paso de misterio, cuando ya la cofradía pudo avanzar una vez que San Gonzalo despejó la Puerta de Triana, fue ganando metros a los sones de la marcha "La Expiración" por parte de la Banda de Cornetas y Tambores del Rosario de Cádiz. Posteriormente, terminó de recorrerla y giró a la calle San Pablo con "Siempre caminando".
Y poco después llegaba hasta nosotros el paso de palio de la Virgen de Guadalupe, que presentaba dos importantes estrenos. Por un lado, los nuevos respiraderos y por otro el llamador, realizados por Ramón León. El mismo orfebre labró el año pasado las jarras luminarias que van entre los varales; estreno que por la lluvia no se pudo disfrutar en las calles entonces.
No se quedó atrás el paso de palio en lo que a variedad floral se refiere, ya que pudimos ver lirios, rosas, claveles, flor de cera, astilbe y dendrobium, todo ello de tonalidad blanca. Y en cuanto a la música, la Banda Municipal de Mairena del Alcor fue la encargada de nuevo de ir tras la dolorosa de Guadalupe, interpretando en el final de Zaragoza la marcha "Tú eres el orgullo de nuestro pueblo", mientras que en la revirá a San Pablo sonó "Al cielo la Reina de Triana".
Después de la quinta hermandad, el niño da síntomas de cansancio. Como los 'neocofrades' que salen de su casa agotados y no tienen más remedio que acampar dos horas antes de que pase la primera cofradía que van a ver (y que quién sabe si luego pasará rapidito con sus pasos a tambor por su punto de acampada).
Así que iba siendo hora de ir buscando a la madre y a la abuela, que estaban también por el centro. Pero las circunstancias llevaron al pequeño a encontrarse antes con su sexta cofradía del día, que no fue otra que Santa Marta, que regresaba ya a la Parroquia de San Andrés, cuyas campanas repicaban a duelo en la oscuridad de la noche de este Lunes Santo.
Cuando los ciriales anunciaban la llegada del paso, el niño aún tuvo fuerzas para escalar la puerta enrejada del Pasaje Los Azahares para verlo pasar. Se trata de un paso, o cofradía entera, que pasa en un suspiro. Cualquiera diría que si pudiera acercar su parroquia a la Catedral para estar menos tiempo en la calle lo haría. Y la verdad es que es una pena porque estamos ante uno de los grandes conjuntos escultóricos de la Semana Santa sevillana, aunque al pobre Ortega Bru le metieran con calzador imágenes que no son suyas. Y es que no fue en Sevilla donde mejor se trató al imaginero de San Roque aunque él se empeñara hasta el final, sin demasiado éxito, en que así fuera.
Dejamos por un momento la botánica a un lado porque aquí hablamos de un exorno floral sencillo e inmutable año tras año, con esa tupida alfombra de lirios morados y una sola rosa roja brotando bajo la mano derecha del Cristo de la Caridad. Y al fondo de la escena, la Virgen de las Penas consolada por San Juan.
"Esta hermandad debería salir el Sábado Santo", dice de repente el niño provocando que un chaval que lo escucha asienta con la cabeza. "En Jerez sí lo hacen bien porque Santa Marta sale el sábado", añade. Ni Consejo ni Cecop ni nada. Dadle un lápiz a mi hijo y cinco minutos y os reorganiza la Semana Santa de arriba abajo.
Tocaba para él la vuelta a casa, cenar y dormir en modo descanso del guerrero. Mi hijo, sin pretenderlo, acababa de enseñarle a los 'neocofrades' de las sillitas y las acampadas cómo se disfruta la Semana Santa. Y si un niño de siete años lo puede hacer (y su padre con algunos años más) si tú no lo haces es o porque no tienes ni idea de moverte o porque eres más flojo que un muelle de guita. Y encima, el niño se encontró camino de casa con el palio del Polígono para rematar tan intensa jornada. Y es que a veces la Semana Santa te atrapa y no te deja ir.
El padre, que es muy jartible, se quedó por el centro. Aún quedaban tres cofradías para completar la jornada. La Vera-Cruz iba a ser la primera de ellas. A mucha distancia de Santa Marta, la cofradía llegaba por Cuna y Orfila con un cortejo que camina tras esa cruz de guía con un claro mensaje: "Toma tu cruz y sígueme". Es un cortejo que mayoritariamente a oscuras, ya que son muchos más los nazarenos que cargan cruces que los que portan un cirio. Sobre todo entre quienes van delante del paso del crucificado.
No tardó en aparecer el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, precedido por el grupo vocal De Profundis y la Capilla Musical Calvarium. A las órdenes del capataz Julián Huertas, el paso, adornado íntegramente con lirios morados, recorrió Orfila hasta detenerse junto a la Capilla de San Andrés, donde recibió a la cofradía la Hermandad de los Panaderos. Los cofrades del Miércoles Santo se pasan la Semana Santa viendo pasar hermandades por su puerta.
Después de una parada se inició una larga chicotá que no finalizó hasta el cruce de Javier Lasso de la Vega con Amor de Dios. Fue una parada breve, ya que enseguida el sonido del llamador avisó a los costaleros para continuar el camino en dirección a la Capilla del Dulce Nombre de Jesús.
Más atrás, después de las coloridas representaciones de un buen número de hermandades de la Vera-Cruz de otras localidades, alcanzamos el paso de palio de María Santísima de las Tristezas, que hace dos años estrenó los respiraderos de orfebrería. Y hablando de estrenos, hay que mencionar este año la restauración del Libro de Reglas.
Pero volviendo al palio, éste venía adornado íntegramente con rosas blancas que daban el contraste al terciopelo negro de las caídas (procedentes de las hermandades de San Isidoro y Las Penas), del techo, del manto, de la saya y de los faldones. También viene con música de capilla el paso de la dolorosa de Antonio Illanes, en este caso de Ars Sacra. Illanes, como ocurrió con la Virgen de la Paz, reprodujo en esta imagen el rostro de su esposa, Isabel Salcedo.
Como había hecho antes el paso del Cristo de la Vera-Cruz, la Virgen de las Tristezas se detuvo ante la capilla de los Panaderos y luego avanzó con celeridad en una chicotá que igualmente terminó en Lasso de la Vega con Amor de Dios. Sin llegar a la velocidad ultrarrápida de Santa Marta, la Vera-Cruz es otra cofradía que camina con rapidez... al menos cuando deja de tener una cofradía delante obligándola a sufrir caprichosos parones, claro está.
Lo que son las cosas. Quien esto escribe era un cofrade de los que siempre gustaba de ver cofradías solo, sin compañía, a su aire, sin tener que empujar ni tirar de nadie para llegar aquí y allá. Y ahora resulta que echaba de menos la compañía del escudero que había tenido casi todo el Lunes Santo...
Pero sin escudero había que seguir, buscando ahora a la Hermandad de las Penas, que con más calma que la Vera-Cruz también se dirigía a su templo, la Parroquia de San Vicente, pero por ese itinerario ya consolidado consistente en pasar del Salvador a Sagasta, cruzar Sierpes y tomar Tetuán y Velázquez desde Jovellanos.
Por aquí nos topamos con la cruz de guía, que se acercaba a su segunda Campana. El Señor de las Penas ha salido este año con la túnica de terciopelo morado que contiene bordados del siglo XVIII, restaurada hace ocho años por Manuel Mendoza y Salvador Aguilar, la misma que llevó en su traslado a la Iglesia del Buen Suceso el pasado mes de noviembre (ver). Y es que el Señor salía de nuevo a las calles tras la procesión extraordinaria del CL aniversario fundacional de la hermandad. Caía Nuestro Padre Jesús de las Penas bajo el paso de su cruz de madera, carey y plata sobre un monte de clásicos e invariables claveles rojos.
Y también son clásicos los claveles blancos que adornaban el paso de palio de María Santísima de los Dolores, con el añadido de algunos rojos a los pies de la imagen. En estas últimas hermandades que hemos visto las clases de botánica sirven de bien poco.
La Virgen de los Dolores, que también tuvo su salida extraordinaria el año pasado (ver), venía acompañada un año más por la Banda de Música del Maestro Tejera, que por Velázquez interpretó la Marcha Fúnebre de Chopin. Por cierto que los agentes de la Policía Nacional que iban delante del paso aprovecharon la confluencia de Velázquez con O'Donnell para echar a los numerosos cangrejeros que venían desde no se sabe cuándo.
Tras una chicotá a tambor con la que el paso de palio se plantó en la plaza de la Campana, Antonio Santiago tocó el llamador para iniciar la siguiente, que hizo que la Virgen de los Dolores buscase la plaza del Duque a los sones de otra de las marchas estrella del año, "El Mayor Dolor", de Daniel Albarrán.
Y ya sólo quedaba el Museo, la última cofradía de la jornada, la más perjudicada por los retrasos. También en noviembre tuvimos salida extraordinaria de la cofradía decana del Lunes Santo, con ida y vuelta a la Catedral y con la dolorosa de las Aguas a los pies del Cristo de la Expiración (ver y ver).
Buscando a la cofradía por las calles por las que en condiciones normales ya debería estar pasando, no encontramos la cruz de guía hasta la calle Zaragoza, la misma por la que horas antes habíamos visto pasar a la Hermandad de las Aguas. El retraso era más que considerable.
No pasó demasiado tiempo hasta que vimos venir al Santísimo Cristo de la Expiración, que en riguroso silencio avanzaba con paso largo y cadencioso. Anémonas rojas eran las flores con las que ha sorprendido este paso el Lunes Santo, una especies de tallo largo que sobresalían de la canastilla dando así un aspecto de monte silvestre al que rodeaba al crucificado.
Y tras la larga hilera de nazarenos de capas blancas, por Castelar caminaba María Santísima de las Aguas, lamentablemente de nuevo sin sus manos originales que sí recuperó para la extraordinaria, bajo un paso de palio que ha estrenado la restauración del techo a cargo del taller de Sucesores de Caro; taller heredero del mismo que realizó todo el conjunto de bordados.
Lilas blancas conformaban el exorno floral del palio de la Virgen de las Aguas, para el que la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de la Oliva, de Salteras, interpretó "¿Quién te vio y no te recuerda? Saeta jerezana", a su paso por la calle Castelar. Después volvimos a encontrarnos con la marcha "El Mayor Dolor", ahora tras el palio del Museo para que llegase hasta la plaza de Molviedro y hasta la capilla de la Hermandad de Jesús Despojado, llamada precisamente Capilla del Mayor Dolor.
El palio se detuvo ante la cofradía del Domingo de Ramos y luego se levantó para marcharse a los sones de "Virgen de la Paz", aunque esta composición fue interrumpida cuando el paso se volvió a parar. Finalmente, la Virgen de las Aguas continuó su camino tomando la calle Zaragoza con "Triana, tu Esperanza".
Era tarde. Tardísimo. Y aún le quedaba a la Virgen de las Aguas recorrer Zaragoza, cruzar a Gravina y callejear por detrás de la plaza del Museo hasta entrar en su capilla, lo que hizo cuando faltaban cuatro minutos para las cuatro y media de la madrugada. Es lo que tienen los retrasos y, como decíamos al principio, la dejadez del Consejo, que ha preferido dejar al Lunes Santo al margen de la reorganización afrontada, con mayor o menor (o nula) valentía, en otras jornadas en los últimos años. Como si el Lunes Santo no viniera pidiendo a gritos una reorganización. ¿La habrá el año que viene? Quién sabe. Quizá ayude que los que van a mandar en el Consejo en 2027 van a ser otros. Veremos.
Ya sin ese niño de siete años, ese escudero, ese campeón con cámara al hombro, este padre tomaba también él, un poco más tarde, el camino de vuelta a casa. Y lo hacía tras haber disfrutado de las nueve cofradías del día y sin poder aportar demasiado al estudio de los zapatos de sevillanos y visitantes, como sí pueden aportar los acampadores, que dedican mucho más tiempo a contemplar el atuendo de los pies de la gente que a ver pasos. Oye, cada uno con sus gustos. Lo que pasa es que a quien esto escribe y a su hijo lo que les gusta de verdad, de verdad, son las cofradías. Y eso es lo que vemos en Semana Santa...

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