La Hermandad de la Soledad de San Buenaventura celebró el pasado sábado el rezo del vía crucis por las calles de la feligresía con el Santísimo Cristo de la Salvación. Fue un culto muy especial, dado que por primera vez el crucificado de Manuel Cerquera lo presidió sobre unas andas que le permitieron ir en posición vertical.
Se trataba de las andas de la Hermandad del Cerro en las que el día antes salió también en vía crucis el Cristo del Desamparo y Abandono. Un hermano que lo es de ambas corporaciones fue el mediador para conseguir su cesión. Llamó la atención, eso sí, que únicamente llevara los candelabros de las esquinas delanteras y no los de las traseras.
La cofradía del Viernes Santo salió a las ocho menos cuarto de la tarde con un cortejo encabezado por la actual cruz de guía, en lugar de la antigua como otros años. Y también se pudo ver entre los hermanos con cirios el estandarte corporativo. Las andas, comandadas por José Manuel Rechi, estaban adornadas con una variedad de flores rojas y el Cristo llevaba en su cabeza una corona de espinas.
Tras salir de San Buenaventura a la calle Carlos Cañal, el Cristo de la Salvación discurrió por Zaragoza y Doña Guiomar, deteniéndose en la Capilla del Mayor Dolor, ante la que se volvió para que se rezara una de las estaciones del vía crucis ante la Hermandad de Jesús Despojado.
Seguidamente, el itinerario del crucificado siguió por Castelar, Gamazo, otro tramo de Zaragoza, Badajoz y Plaza Nueva, para regresar por Bilbao y Carlos Cañal de nuevo al convento franciscano unas dos horas después de su salida.














































































