miércoles, 18 de febrero de 2026

EL RESUCITADO DE JEREZ: LA LLEGADA DE UN ORTEGA BRU EN EL SIGLO XXI


Ante los comentarios, positivos y negativos, que venimos escuchando y leyendo desde el domingo, lo mejor será establecer desde el principio una afirmación clara y rotunda: a quien no le guste la imaginería de Luis Ortega Bru no le gustará el nuevo Resucitado de Jerez. Pero a quienes admiramos la genialidad de un artista único y controvertido como el de San Roque, este nuevo titular nos parece una gran obra que suma, y mucho, en el contexto de la imaginería cofradiera.
Insisto en que soy un gran admirador de la obra de Bru, por lo que mi opinión es irremediablemente subjetiva y casi diría apasionada. Jerez tiene la inmensa suerte de contar con dos de sus conjuntos escultóricos más logrados: el de la Cena (desgraciadamente no completo) y la que me parece su mejor obra, el Descendimiento. En Sevilla, donde hizo también grandes trabajos, lamentablemente y para su eterna queja, no hay un solo misterio en el que todas las imágenes salieran de sus manos. Cosas de las modas y de los gustos estéticos imperantes.
Y es que la obra de Ortega Bru o maravilla o lo contrario. No suele haber término medio. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora con el Resucitado, que no deja de ser un Ortega Bru en todo su esplendor, ya que es un fiel sacado de puntos del que el propio imaginero inició precisamente para Jerez, pero que no pudo concluir y hoy puede verse en el museo que su localidad natal le tiene dedicado, junto al ángel y a los soldados romanos que también acompañarán al nuevo titular en los próximos años. 
Rubén Fernández Parra ha sido el responsable de conseguir, con maestría y gran fidelidad (uno mira al Resucitado y está viendo al escultor sanroqueño), algo absolutamente fascinante: que en pleno siglo XXI hayamos tenido la suerte de asistir a la bendición de una nueva imagen de Bru. Como si hubiéramos hecho un viaje en el tiempo con todo, lo bueno y lo malo, que ello implica.
Y digo lo bueno y lo malo porque, no nos engañemos, imágenes de Ortega Bru que hoy son consideradas imprescindibles e insustituibles en sus orgullosas hermandades no se libraron en su momento de las críticas negativas. Como ahora el Resucitado. Algunos simplemente comparan el nuevo con el anterior y dicen "me gustaba más el otro", algo que es perfectamente respetable.
La talla de Luis González Rey era una buena imagen, cumplía a la perfección su función e incluso llamaba a la devoción, dentro de lo que llaman a ella los resucitados, que, como los yacentes, no se caracterizan habitualmente por ser objeto de una gran devoción popular independientemente de su calidad artística. Pero también es verdad que el Resucitado de González Rey no dejaba de ser una copia de otros modelos anteriores, principalmente del que Francisco Buiza hizo para Sevilla. 
El de Ortega Bru, sin embargo, es único, perfectamente identificable y con una gran personalidad. Y no una personalidad cualquiera, sino la de un genio, uno de los mejores exponentes de la escultura del siglo XX y que, quién nos lo iba a decir, nos brinda ahora su obra postrera más de cuarenta años después de su muerte.



















lunes, 16 de febrero de 2026

EL CARTEL DE NURIA BARRERA PARA EL VÍA CRUCIS DE LAS COFRADÍAS DE JEREZ


El Vía Crucis de las Cofradías de Jerez, que el próximo lunes será presidido por Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y Humildad, de la Hermandad de la Yedra, cuenta con un cartel anunciador pintado por Nuria Barrera. 
Ante un fondo rojo, la artista ha pintado de cuerpo entero al Señor con su túnica bordada, pero cambiando en la parte inferior los bordados reales por la fachada de la Catedral de Jerez, donde tendrá lugar el vía crucis.
El Señor de la Sentencia y Humildad pisa un campo de cardos sobre el que se lee "Unión de Hermandades. Jerez de la Frontera. 2026", mientras que en la parte superior pone "Vía Crucis". Además, a ambos lados de la imagen están representadas las catorce estaciones con una palabra diferente que identifica a cada una de ellas.

domingo, 15 de febrero de 2026

EL MISTERIO DE SAN ESTEBAN, EN EL CARTEL DEL COLEGIO TABLADILLA 2026


La noche del pasado viernes se presentó en la Iglesia de San Esteban el cartel anunciador de la Semana Santa 2026 editado por el Colegio de Fomento Tabladilla. En esta ocasión, la foto que ilustra el cartel es de Javier Rizo Gallart y en ella podemos ver el paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje nada más salir de su templo en la tarde del Martes Santo de 2024.
El cartel cuenta con un marco de color azul claro, como los antifaces y las capas de los nazarenos de San Esteban, y en letras doradas, la misma tonalidad de la línea que rodea la foto, se puede leer "Semana Santa 2026. Colegio de Fomento Tabladilla".

EL PASO DE MISTERIO ANUNCIA EL LUNES SANTO EN LA CANDELARIA DE JEREZ


En la noche de este sábado se ha presentado el cartel anunciador de la Semana Santa 2026 de la Hermandad de la Candelaria de Jerez. En él vemos una fotografía realizada por Jesús Manuel Guitarte al paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de las Misericordias en la tarde del Lunes Santo del año pasado, instantes después de su salida.
Tras el misterio, visto desde su costero izquierdo, se alza la fachada de la Parroquia de Santa Ana, junto a la que, en su parte superior, se sitúa la rotulación del cartel, en la que en letras azules se puede leer "Misericordias 2026".

sábado, 14 de febrero de 2026

LA SOLEDAD DE SAN LORENZO, EN DEVOTO BESAMANOS CON LA SAYA DE LOS SOLEANOS


La Soledad de San Lorenzo permanece este fin de semana expuesta en besamanos en su capilla del templo parroquial; un culto que ha comenzado este viernes y concluirá en la mañana del domingo con la celebración de la misa y posterior traslado al altar mayor.
Sobre una peana de madera dorada y policromada con azucenas talladas, como el conjunto de su paso procesional, la Soledad se presenta vestida con un manto de terciopelo negro bordado en oro y con la saya llamada de los soleanos, estrenada hace tres años. Se trata de una prenda realizada con las aportaciones de numerosos hermanos y que supuso recuperar una desaparecida de las Hermanas Antúnez, cuyo diseño rehízo Manuel Barragán Rasero y bordó Rosario Bernardino.
En la cabeza tiene la diadema procesional, de Jesús Domínguez, en el pecherín lleva únicamente un puñal y a la altura del vientre cuenta con un broche con el escudo de la hermandad. La mano que ofrece a los devotos para sus besos es la derecha, mientras que con la izquierda sujeta un pañuelo.
Flanquean a la Soledad dos candelabros de plata con velas blancas, y algo más atrás, sobre columnas de madera dorada, hay unos centros florales con claveles, azucenas y paniculata, todo ello de color blanco. Estas mismas flores están en un gran centro a los pies de la Virgen, en dos jarras del paso situadas en el banco del retablo, en otro centro ante el camarín y en los frisos de mármol que decoran la capilla en sus laterales.
Detrás de la dolorosa se pueden ver también dos candelabros de guardabrisas y dos de los ángeles mancebos de las esquinas del paso, numerosos candeleros con cera blanca y una pequeña talla del Niño Jesús en un templete de madera dorada presidiendo el retablo de la Soledad.