lunes, 31 de octubre de 2022

EL CRISTO DE LAS ALMAS PRESIDIRÁ EL VÍA CRUCIS DE LAS COFRADÍAS DE 2023


La Sección de Penitencia del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla ha designado esta noche al Santísimo Cristo de las Almas, de la Hermandad de los Javieres, para presidir el Vía Crucis de las Cofradías de 2023, que tendrá lugar el 27 de febrero, primer lunes de Cuaresma.
Se trata de la sexta imagen del Martes Santo que es elegida para el Vía Crucis de las Cofradías después del Cristo de las Misericordias (1976), el Cristo de la Sangre (1991), Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje (2000), el Cristo de la Buena Muerte (2004) y Nuestro Padre Jesús de la Salud (2012).
Y para los amantes de otros detalles estadísticos, hay que señalar que la última vez que presidió el Vía Crucis un crucificado fue en 2019, el de la Conversión de Montserrat (ver), y un crucificado muerto el de las Cinco Llagas de la Trinidad en 2016 (ver).
Después del Vía Crucis de Montserrat, en que por primera vez un crucificado fue en posición vertical, hay ya expectación por saber si el Cristo de las Almas irá de la misma manera, o bien será llevado inclinado, como es la forma tradicional de llevar a los crucificados en andas.
La Hermandad de los Javieres ha acogido la noticia de la designación del Cristo de las Almas para el Vía Crucis de 2023 manifestando en sus redes sociales su alegría, pero también asumiendo una gran responsabilidad para organizar con éxito este culto. Es preciso indicar en este sentido que el Cristo de las Almas, que este año ha cumplido los 75 años de su bendición, no sale cada año en vía crucis a la calle dentro de los cultos cuaresmales en su honor, como sí hacen muchas otras imágenes del Señor. Ello hace que la del próximo 27 de febrero sea una oportunidad única para la hermandad y para todos los cofrades.

MAÑANA DE LUZ CON LAS ANGUSTIAS DE JEREZ EN EL REGRESO A SU CAPILLA


Los caprichos del calendario han hecho que las dos salidas extraordinarias de pasos de la Semana Santa de Jerez en este 2022 hayan sido de cofradías del Domingo de Ramos. Si en junio estuvo en las calles el paso de palio de la Virgen de la Estrella (ver), este fin de semana hemos tenido la oportunidad de acompañar a Nuestra Señora de las Angustias, que el sábado vivió un rápido traslado a la Catedral (ver), mientras que ayer, domingo, y ya con más calma, tuvo lugar el regreso a su capilla.
Lo hizo tras la solemne eucaristía pontifical que el obispo de Asidonia-Jerez, José Rico Pavés, presidió a partir de las once de la mañana y con la que se cerraba desde el punto de vista oficial el IX Congreso Nacional de Hermandades y Cofradías de Nuestra Señora de las Angustias, que ha reunido durante este fin de semana a cofrades de 24 hermandades de toda España.
Era el cierre oficial, pero quedaba el regreso de la Virgen de las Angustias a su capilla. Y aunque muchos de los cofrades de esas otras hermandades formaron parte del cortejo como el día anterior, otros prefirieron acompañar desde fuera a la cofradía para no perderse detalle del conjunto escultórico y de su paso caminando en una mañana de luz por las calles de Jerez.
En el cortejo vimos algunos estandartes de las cofradías venidas de fuera, así como la representación de María Auxiliadora del Oratorio Festivo. Por parte de la Hermandad de las Angustias, volvieron a dejar el estandarte corporativo en sus dependencias y utilizaron el histórico Pendón de los Siete Cuchillos. Por otro lado, también fue diferente el acompañamiento musical, dado que a la Capilla Musical Sonos Angeli, que ya estuvo en el traslado la tarde anterior, se unió el grupo de cámara Redemptoris Mundi, de Coria del Río.
El obispo, acompañado del hermano mayor de las Angustias, Francisco José Mancilla Fernández, salió antes que el paso a la puerta principal de la Catedral para contemplar su salida. Y tras ellos hizo lo propio el cuerpo de acólitos con cruz alzada con manguilla y seis ciriales.









Al contrario de lo ocurrido al llegar la noche del sábado a la Catedral, cuando recorrió una de las naves laterales para alcanzar su lugar en el lado derecho del presbiterio, el domingo para salir discurrió por la nave central hasta la puerta.
La Virgen vestía igual que en su traslado del sábado, y también eran las mismas las flores blancas que adornaban el friso de estas andas que Guzmán Bejarano talló entre 1969 y 1970, y por las que ganó el primer premio de artesanía en Sevilla. 
El paso de la Virgen de las Angustias abandonó la Catedral y giró a su izquierda buscando la plaza de la Encarnación, y se detuvo nada más pasar por la estrecha esquina del Reducto a los pies de la torre. El intenso azul del cielo iluminaba y daba color a la escena; nada que ver con la noche con la que se encuentra las Angustias el Domingo de Ramos cuando afronta el camino de regreso a su capilla; y nada que ver, por tanto, con el clásico cartel de Diego Romero Fabiere de la Semana Santa de 1980 que algunos fotógrafos intentaban emular.


















Desde la plaza de la Encarnación, pasando junto al monumento de San Juan Pablo II, la Virgen de las Angustias subió la calle De la Rosa, momento en que el grupo de cámara interpretaba el cántico "Tengo sed de ti". Alcanzó así la calle Manuel María González, como hace cada Domingo de Ramos en su camino de regreso, y se detuvo unos instantes antes de seguir adelante.





















El diputado del paso, que iba más cerca del respiradero, casi pegado a éste con pegamento, que el propio equipo de capataces que lidera Joaquín Bernal Benítez, golpeba el suelo con el palermo para indicar cuándo debía comenzar una nueva chicotá.
Se desvió entonces la Virgen de las Angustias de su itinerario habitual, ya que en lugar de dirigirse hacia la Alameda Vieja, por la que había pasado el día anterior, se encaminó a la calle Pozuelo, cuya estrechez, sobre todo en un tramo de ésta, obligó a maniobrar con especial prudencia para que no hubiese ningún contratiempo. Después, el paso se paró junto a la Pescadería Vieja, superada ya la dificultad.




















Nuevo golpe de palermo y el paso volvió a levantarse para enseguida girar a la calle Latorre, descartada la opción de llegar hasta la plaza de la Asunción por las obras que se están realizando en la zona. Hay que decir que a esa hora los bares de Latorre estaban deseando que pasara la cofradía, ya que no podían montar sus terrazas, aunque en alguno de ellos se veían todos los platos y cubiertos preparados para ser colocados en cuanto la calle se despejara. La calle es de todos y bien que se benefician los bares de la actividad cofradiera.
El grupo de cámara Redemptoris Mundi cantó en este punto y saliendo a Consistorio la pieza "Signore delle cime". El paso, por su parte, se detuvo antes de girar a dicha calle y se paró instantes después, junto a la Capilla del Señor de la Puerta Real, donde se produjo un relevo de costaleros. Definitivamente, el ritmo de este traslado de vuelta no era ni de lejos, afortunadamente, el del traslado hacia la Catedral del sábado.


















La Virgen de las Angustias alcanzó entonces la plaza del Arenal, bastante repleta de gente. Había muchos turistas extranjeros y nacionales, algunos de los cuales se encontraban inesperadamente con un paso de Semana Santa en las calles un último domingo de octubre.
Tras un par de paradas en la plaza, el paso enfiló la calle Corredera cuando el grupo de cámara cantaba "Oh, rostro lacerado". Y ya en Corredera, antes de la confluencia con la plaza Esteve, el paso se volvió a parar.

















El grupo de cámara y la capilla musical iban intercalando sus respectivas interpretaciones. Así, avanzando la Virgen de las Angustias ya por el siguiente tramo de Corredera fue el turno de Sonos Angeli, cuyos miembros tocaron "Plegaria del Valle" cuando eran cerca de las dos de la tarde.


















Muy lentamente, Nuestra Señora de las Angustias fue avanzando por Corredera, seguida por un grupo principalmente de devotas que iban situadas detrás del paso prácticamente desde el momento de la salida. A continuación, se paró cuando casi llegaba a la plaza de las Angustias y el grupo de cámara cantaba "Beata es Virgo María".
En este punto se pidió a los acólitos que avanzaran dejando hueco entre ellos y el paso, dado que ahí se iban a situar los miembros más pequeños del grupo joven de la hermandad, que así podrían disfrutar caminando lo más cerca posible de la Virgen de las Angustias en este día tan especial.


















La Virgen de las Angustias empezó entonces a recorrer uno de los laterales de su plaza, donde se detuvo varias veces. La última fue cerca de la esquina con la calle Granados. Parecía como si la hermandad no quisiera entrar tan pronto, ya que no hacía ni dos horas desde que había salido de la Catedral.












A continuación, el paso se levantó y se acercó a la capilla, parándose tras girar ante la puerta justo antes de subir la rampa de madera. En ese momento, un costalero desde dentro se encargó de bajar la cruz para que se pudiera realizar la entrada, y luego el paso emprendió la subida para alcanzar la puerta, por la que se perdió cuando pasaban un par de minutos de las dos y cuarto de la tarde.



















Dentro del antiguo humilladero, mientras la capilla musical y el grupo de cámara interpretaban "Bendita sea tu pureza", se volvió a colocar la cruz a la altura adecuada y luego, ante el presbiterio, los costaleros realizaron un giro de ciento ochenta grados antes de subir al altar, donde un cortinaje de damasco rojo ocultaba el camarín de la Virgen. Ese cortinaje, por cierto, estaba adornado en su laterales por unos espejos con artísticos marcos de madera dorada similares al que protagonizaba el cartel de este IX Congreso de Hermandades y Cofradías de las Angustias (ver).
El paso se colocó en su lugar y entonces tomó la palabra un sacerdote zamorano, quien invitó a los presentes a rezar el Ángelus. "Ya se ha pasado la hora, pero me parece una forma muy bonita de terminar", dijo. Posteriormente, los hermanos cantaron las Coplas a Nuestra Señora de las Angustias.






El último en dirigirse a los hermanos y a los cofrades venidos de toda España fue el hermano mayor, quien se mostró emocionado al dar las gracias a todos los que han organizado este congreso y a quienes han participado en él. "Quiero dar las gracias a todos, desde los que han venido de Galicia con sus dieciocho horas de autobús a los que han venido de Rota; a todos". Finalmente, les hizo una petición a modo de despedida: "Que os quedéis con la cara de la Virgen". 
La próxima cita, el X Congreso Nacional de Hermandades y Cofradías de Nuestra Señora de las Angustias, el año que viene en la localidad valenciana de Sueca.