Como ya anunciamos (ver), la Hermandad de las Cigarreras ha incorporado con la modificación de sus Reglas al Santísimo Cristo de la Púrpura como titular de la corporación, con los correspondientes cultos en su honor. Éstos, los primeros para la imagen de José Antonio Navarro Arteaga, se celebraron este domingo en la Capilla del Colegio Santa Ana, donde se celebró la función solemne, quedando posteriormente el Cristo expuesto en besamanos por primera vez.
Curiosamente, ese mismo día otra imagen de Navarro Arteaga era objeto igualmente de su primer besamanos, la Virgen de la Salud de los Enfermos, de la jerezana Hermandad de Bondad y Misericordia, que había sido bendecida el sábado (ver). En el caso del Cristo de la Púrpura, fue realizado en 2016, pero ha sido ahora cuando se ha incluido como titular de Las Cigarreras.
En el presbiterio de la capilla del colegio fue ubicado el Cristo sobre una alta peana forrada de terciopelo rojo con el Cordero sobre el Libro de los Siete Sellos representado en una cartela frontal bordada. La mano derecha, la que podían besar los devotos, sostenía la túnica que uno de los soldados romanos sujeta en el misterio de la Flagelación. Y en la cabeza se podían ver las potencias de plata y amatistas obra de Joaquín Ossorio.
Sobre la peana había claveles de tonalidad púrpura y estátice morado, flores que también se situaban en dos jarras del paso de palio de la Virgen de la Victoria situadas junto al Señor sobre sendos pies de base cuadrada de color rojo con apliques dorados. Y algo más atrás se dispusieron dos parejas de blandones con cirios morados.
Al fondo, ante un dosel de la hermandad y cobijando el sagrario, se dispusieron dos jarras más con las mismas flores mencionadas y un total de doce candeleros con cera morada. Finalmente, en los laterales del presbiterio alto había dos mesas con pequeños doseles. Y delante de cada uno de ellos, una jarra y seis pequeños candeleros.


































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