La Virgen del Carmen de la Parroquia de San Leandro estuvo expuesta en besamanos los pasados jueves, día de su festividad, y viernes; primer besamanos tras la restauración llevada a cabo durante casi cinco meses por parte de Darío Ojeda. A lo largo de esta intervención, se ha sustituido el candelero por uno nuevo de madera de cedro. Éste cuenta con unas nuevas cogidas de acero inoxidable tanto para el cuerpo de la Virgen como para el Niño.
Pero lo más destacado de la restauración ha sido la actuación sobre la policromía, recuperando la original de su autor, Francisco Buiza. Para ello, el restaurador ha tenido que retirar dos repolicromías aplicadas por Francisco Berlanga en 1996 y 2006. Por otro lado, la Virgen tiene unas nuevas pestañas realizadas por Esteban Sánchez.
Para este besamanos, la Virgen del Carmen fue situada en el primer escalón del presbiterio de la parroquia sobre una alfombra y una peana de madera con decoración de apariencia marmórea y apliques dorados. No faltaban la corona de salida, así como la vestimenta propia de la advocación, con su manto blanco y la saya y escapulario marrones. Llevaba además una toca de sobremanto de malla y diversos broches y joyas, un cetro y unos pequeños escapularios de mano.
En cuanto al Niño Jesús, portaba una pequeña túnica de color crudo, unas potencias y otro cetro dorado. Además, ambos tenían sendos alfileres con letras doradas; el de la Virgen decía "Carmen", y el del Niño, "Jesús".
Dos candeleros de plata y dos altísimos blandones dorados, todo ello con cera blanca, flanqueaban a la Virgen del Carmen de San Leandro, ante la que se colocaron varios centros florales de gran tamaño con diversas especies de color blanco, tales como rosas, lisiantus, gladiolos o azucenas.
Al fondo, en el presbiterio alto y ante un enorme cortinaje de damasco rojo, se alzaba el dosel de cultos de la Hermandad de Jesús Despojado. En los laterales había dos mesas de madera dorada ante pequeños doseles. Sobre cada mesa se podían ver dos bandejas de plata y un jarrón con más flores como las ya descritas. Asimismo, había cuatro columnas de madera dorada de fuste salomónico; dos de ellas tenían flores de talco y las otras dos elevaban sendos candelabros con velas blancas. Finalmente, hay que señalar que del techo colgaban unas lámparas de cristal de araña.































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