lunes, 14 de julio de 2014

LA REINA DE SAN LEANDRO, POR LAS CALLES DE LA HUERTA DEL CARMEN


Este sábado arrancaba el ciclo de procesiones del Carmen en Sevilla con la salida de la Virgen del Carmen de San Leandro, que recorrió las calles de su feligresía durante cinco horas. La principal novedad de esta salida procesional estaba este año en el apartado musical, ya que se estrenaba tras el paso la Banda de Música de la Cruz Roja, en sustitución de la Asociación Musical de La Algaba.
Cruz alzada y ciriales abrían el cortejo de esta procesión que comenzó a salir unos minutos antes de las ocho de la tarde, hora prevista para la salida. Seguían las representaciones de un buen número de hermandades con sus estandartes: Sacramental del Corpus Christi, Anunciación, Candelaria Madre de Dios, San José Obrero, Araceli, Carmen de San Gil, Rosario de San Julián y Rosario del Barrio León. Finalmente, iba el estandarte propio del Carmen de San Leandro, la presidencia y el cuerpo de acólitos.





A las órdenes del capataz, Pedro David Velázquez, el paso de la Virgen del Carmen salió de la Parroquia de San Leandro teniendo los costaleros que bajar algo los cuerpos para que la corona salvara el dintel de un templo que ha tenido algunas reformas recientemente, como la sustitución de las letras que identificaban al templo en la pequeña espadaña y en el arco de entrada por otras más discretas a un lado de la puerta, una nueva decoración del altar o labores de pintura.
La Banda de la Cruz Roja acompañó la salida con la interpretación del Himno de Andalucía, al que no siguió, como ocurre en la Hermandad del Cerro, el Himno Nacional. Éste sólo se tocaría después, a la entrada.
La Virgen del Carmen, como es habitual, vestía manto blanco de brocado, toca de sobremanto y saya y escapulario marrones con bordados en oro. El paso estaba adornado con diversos tipos de flores, entre las que destacaban en todo el perímetro claveles rosas, pequeñas rosas blancas y paniculata, mientras que en las jarras y en las esquinas había gladiolos, nardos y azucenas, entre otras.
"Aniversario en San Leandro" fue la primera marcha que sonó tras la primera levantá del paso ya en la calle. Con ella giró hacia la calle Cereza, donde se escucharía después "Reina de Triana".




















Por Cereza, Avellana y Manzana, calles con nombres que recuerdan a la antigua Huerta del Carmen que en tiempos fue la zona, la Virgen emprendió el camino que la habría de llevar a una parada muy especial, como es el Hospital Virgen Macarena.
En ese trayecto, en el que la Reina de San Leandro recibió toda la fuerza del sol previo al atardecer, la Banda de la Cruz Roja acompañó cada chicotá con las marchas "Glorias de Sevilla", "Rocío" y "La Estrella Sublime".
En la calle Manzana, el capataz de la Virgen del Carmen cedió el martillo a otro capataz que se encontraba contemplando la cofradía, Joaquín Rivas, quien dedicó la levantá a las madres de todos los costaleros.

















Con "Coronación de la Macarena" entró la Virgen del Carmen en el recinto hospitalario. Muchas personas, entre las que se encontraban algunos enfermos, personal sanitario y familiares, la esperaban en la escalinata de la puerta principal. Otros se la encontraban sin esperarla: "Anda, pero si está ahí la Virgen", comentó una mujer que salía del edificio.
"Encarnación Coronada", con el Ave María cantado por los presentes, sirvió para que la Virgen del Carmen se colocase definitivamente ante la puerta del hospital. Una vez detenida, se cantó la Salve, la Virgen recibió la donación de un ramo de flores y, posteriormente, el paso comenzó de nuevo a moverse y a alejarse con "Triana de Esperanza", "Pasan los campanilleros" y, de nuevo, "La Estrella Sublime", con la que definitivamente el paso salió a Doctor Fedriani.























A tambor continuó la Virgen del Carmen por Doctor Fedriani, hasta que llegó el momento de la revirá hacia Fray Isidoro de Sevilla, en la que sonó, por la cercanía con la Basílica, "Macarena", de Abel Moreno. Después, por esta calle, donde se despidieron varias de las representaciones de hermandades, la banda interpretó las marchas "Candelaria Madre de Dios", "La saeta" y "Reina de San Román", ésta en una lenta y muy bien trabajada revirá hacia León XIII.

















El ligero viento que había servía para atenuar el calor entre las personas que seguían a la Virgen del Carmen, pero al mismo tiempo dificultaba la labor de encender la candelería del paso, como iba a quedar patente durante el resto del itinerario.
Por León XIII, la Virgen avanzó a los sones de "Alma de la Trinidad" y "Esperanza de Triana Coronada", con la que giró a la calle Jorge de Montemayor. Aquí después la Banda de la Cruz Roja tocó "Concha", a la que siguió "Carmen de San Leandro" en la revirá a Manuel Villalobos, calle donde también se escuchó "Dolores de Soledad", que alguien comentó que es una composición "de Viernes Santo" más que de procesión de gloria.


















Llegaba a continuación uno de los momentos más esperados cada año de la salida de la Virgen del Carmen de San Leandro: su paso por la calle Fray Luis de Granada, siempre engalanada de principio a fin. El único punto negro lo encontramos en el viento, que, como decíamos antes, hizo que el paso discurriera por aquí con la candelería casi totalmente apagada. Lo que no faltó fue la enorme petalada que se lanzó desde una y otra acera a la altura del número 12, donde el capataz dedicó la levantá a los vecinos de esta calle. La entrada en la misma la realizó el paso a los sones de "Rosario de Monte-Sión", seguida por "Pasa la Virgen Macarena" y "Reina del Mar" en la salida de nuevo a León XIII.








La procesión iba poco a poco enfilando su última parte, cuando desde León XIII la Virgen del Carmen reviró, con la marcha "El Corpus", al primer tramo, breve, de Jorge de Montemayor, que un poco más adelante se convierte en Manzana.
La Virgen estaba de nuevo en su barriada, buscando nuevamente Avellana y Cereza. En ésta se interpretó "La Madrugá". Antes, habían sonado las marchas "Candelaria", "Triana, tu esperanza", "La Estrella Sublime" y "Hosanna in excelsis".




















Con una doble interpretación de "Madre Hiniesta", la Virgen del Carmen alcanzó de nuevo la Parroquia de San Leandro. Pese a los últimos esfuerzos, el paso llegó de vuelta a su templo completamente apagado. Para recorrer, ya de frente a la plaza, el atrio de la parroquia, la Banda de la Cruz Roja tocó "Costalero", seguida de "Pasan los campanilleros". Con ella recibió la Virgen una petalada más desde lo alto del propio templo.
Finalmente, el paso entró con el Himno Nacional y seguidamente la banda tocó "Triunfal", marcha que fue interrumpida cuando el paso se detuvo ya dentro de la iglesia. Después, mientras el paso se giraba para que la Virgen del Carmen se situara frente a la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Bondad, la Banda de la Cruz Roja puso fin a su primer acompañamiento musical a esta hermandad con "Triana de Esperanza".











Con la Virgen del Carmen frente al Nazareno que sale a las calles cada mes de noviembre, un hombre le cantó a la Reina de San Leandro. Después, antes de arriar definitivamente el paso mirando hacia el altar, Pedro David Velázquez dedicó esa última levantá a los costaleros, a la junta de gobierno, a la hermandad y a los vecinos de la Huerta del Carmen.
La última nota emotiva se produjo poco después, cuando un costalero que se va fuera a trabajar recibió una medalla que durante todo el recorrido llevó la Virgen en su paso.

viernes, 11 de julio de 2014

SEVILLA EN JEREZ (XXII): El escudo de San Bernardo en un palio juanmanuelino

Retomamos la serie "Sevilla en Jerez" con la hermandad que cierra el Jueves Santo jerezano, la del Mayor Dolor, que es un claro ejemplo, uno más, de cofradía jerezana que aprovecha lo que Sevilla desechó y que, gracias a ello, hoy podemos seguir disfrutando. Y hablamos nada menos que de un conjunto de palio y manto que salió del taller de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, como ya vimos que pasó también con la Hermandad del Desconsuelo en el capítulo XI.
En este caso, se trata de un conjunto de bordado diseñado por José Tova Villalba y ejecutado por Rodríguez Ojeda en 1903 para la sevillana Hermandad de San Bernardo, que no llegaría a utilizarlo ni siquiera durante un cuarto de siglo, dado que en 1927 lo vendió a la Hermandad del Mayor Dolor de Jerez por la cantidad de 16.000 pesetas.
Ésta ha sido siempre la teoría tenida por cierta. Sin embargo, según estudios recientes aportados por José María Lobo y Antonio de la Rosa, parece que la cofradía de San Bernardo utilizaría el palio apenas durante quince años. Así, el palio habría sido realizado por Rodríguez Ojeda en 1912, aprovechando para las caídas interiores unas procedentes de 1881, de Patrocinio López. En cuanto al manto, su origen estaría en 1884, cuando se estrenó un manto conocido como "el de las manzanas", realizado por unas bordadoras apellidadas Cuadra. Después, en 1906, sería reformado por Concepción Requena, y en 1920 le daría el aspecto definitivo el taller de Olmo.

La antigua imagen de la Virgen del Refugio, bajo el palio bordado por Rodríguez Ojeda en 1903 ó 1912.

Como es evidente por las fechas y por la fotografía, fue la antigua Virgen del Refugio, atribuida a Cristóbal Ramos, y no la actual, de Sebastián Santos Rojas, la que se cobijaba bajo este palio y la que llevó este manto que hoy pertenece a la jerezana Virgen del Mayor Dolor, talla anónima del siglo XVII atribuida sin demasiado fundamento a Martínez Montañés y titular de una cofradía hospitalaria que se constituyó en 1488 (otras teorías hablan de 1414) en honor a San Bartolomé.

La expresiva Virgen del Mayor Dolor, de autor anónimo (Foto: elartedevestiralavirgen.es)

Actualmente, el palio presenta algunas importantes modificaciones respecto a cómo fue concebido en su origen. Así, ya no lleva las corbatas en las esquinas, mientras que el dibujo polilobulado entonces de la parte inferior de las caídas presenta ahora líneas más sencillas.

Imagen actual del paso de la Virgen del Mayor Dolor bajo el palio que fue de la Hermandad de San Bernardo (Foto: elhachoncofrade.blogspot.com)

A lo largo de los años, el conjunto de palio y manto de Nuestra Señora del Mayor Dolor ha sido objeto de diferentes actuaciones de mejora y restauración. Así, en 1966 las Carmelitas de Jerez pasaron a nuevo terciopelo los bordados del manto, mientras que en 1968 hizo lo mismo con las caídas el taller de Esperanza Elena Caro. Por otro lado, en 1993 fue limpiado el techo por José Antonio Cachero, y Jesús Rosado lo restauró en 2013.
La principal curiosidad la encontramos precisamente en el techo, ya que, pese a los años que lleva este conjunto en propiedad de la Hermandad del Mayor Dolor, el interés artístico de estos bordados ha hecho que se haya respetado siempre el diseño original, de forma que en la gloria del techo lo que podemos observar todavía hoy es el escudo que identificaba a la Hermandad de San Bernardo hasta que en 1966 se fusionó con la Sacramental de la parroquia.

Techo de palio de la Virgen del Mayor Dolor, con el antiguo escudo de la Hermandad de San Bernardo (Foto: lascofradiasdesevilla.org)

Dejando a un lado el paso de palio, y para tener una visión completa de la Hermandad del Mayor Dolor, hay que comentar que el primer paso de la cofradía es el misterio de la Presentación de Jesús al Pueblo por parte de Pilatos, conocido como el paso del Ecce Homo.
Está presidido por una imagen del Señor de comienzos del siglo XVIII y autor desconocido, al que acompañan Pilatos y un soldado romano, obras ambas de escuela valenciana del siglo XIX. La particularidad de este paso es que el canasto es de plata de ley, obra de Manuel Seco Imberg de 1929 (precisamente el año en que salió por primera vez en Jerez el antiguo palio de San Bernardo), y cuenta con varias alturas que simulan un especie de escalinata o balcón del palacio de Pilatos, al que éste se asoma para mostrar al rabioso pueblo judío el estado de Jesús tras su flagelación y coronación de espinas.

Paso de misterio del Ecce Homo (Foto: elhachoncofrade.blogspot.com)

Por último, a modo de curiosidad, hay que indicar que los nazarenos de la Hermandad del Mayor Dolor visten de forma diferente según sean del cortejo del misterio o del palio. En este último caso, llevan túnica, capa y antifaz de color negro. Sin embargo, los del paso de misterio visten túnica y capa blanca y antifaz de terciopelo morado; curiosamente, una vestimenta muy parecida a la de los nazarenos de la sevillana Hermandad de San Benito (salvo por el cinturón de terciopelo morado de los de Jerez), que en su primer paso también representa la escena de la Presentación al Pueblo.

miércoles, 9 de julio de 2014

LA CRUZ DEL BARATILLO


La confluencia de las calles Adriano y Gracia Fernández Palacios cuenta desde principios de este año con una réplica de la antigua cruz que dio origen a la Hermandad del Baratillo, fundada en torno a dicha cruz, que fue colocada en el lugar que sirvió de enterramiento de cientos de personas del barrio del Arenal que murieron a causa de la gravísima epidemia de peste que sufrió Sevilla en 1649 y que redujo prácticamente a la mitad su población.
Al mismo tiempo, se ha querido rememorar con esta cruz la primera vuelta al mundo naval que salió de Sevilla en 1519 al mando de Fernando de Magallanes, que murió en el trayecto, y regresó con Juan Sebastián Elcano en 1522.
A ambos capítulos de la historia sevillana se hace mención en la base de la columna de mármol sobre la que se alza la cruz de hierro. En concreto, si se rodea la columna se puede leer lo siguiente: "En el siglo XVI, Sevilla, centro de confluencia mundial y puerta de entrada de las riquezas que subían por el curso del Guadalquivir, fue punto de partida de la hazaña marítima más importante de la historia del hombre: la primera vuelta al mundo. En 1649 quedaron enterrados en este entorno, llamado Monte del Baratillo, marineros, pescadores y vecinos del Arenal que perecieron debido a una epidemia de peste. Existía en él esta cruz que se conmemora, convirtiéndose en un lugar de culto y devoción que dio origen a la Hermandad de la Cruz del Baratillo".
Como vemos, aunque de forma indirecta, este monumento, colocado a través del Plan Turístico de Sevilla, que une a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento hispalense, es un auténtico monumento cofradiero, dado que explica el motivo fundacional de la Hermandad del Baratillo, cuyas primeras reglas se aprobaron en 1693 y que justo dos siglos después, en 1893, se convertiría en hermandad de penitencia.
Comparte así orígenes la cofradía del Miércoles Santo con otra corporación cercana al Arenal como es la de la Soledad de San Buenaventura, que surgió a raíz de la llamada Cruz de Caño Quebrado que se encontraba en las inmediaciones de la actual Plaza de Monte-Sión, otro de los lugares de enterramiento de víctimas de la peste de 1649.










La primitiva cruz del Baratillo no se perdió, sino que actualmente se puede atisbar desde la calle al dirigir nuestra mirada a la Capilla de la Piedad. Allí se conserva como remate de la cúpula de este pequeño templo del Arenal sevillano.




domingo, 6 de julio de 2014

UNA CRUZ VACÍA EN SAN JULIÁN


Son ya más de dos meses los que falta de San Julián el Santísimo Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de la Hiniesta. El crucificado de Antonio Castillo Lastrucci permanece desde entonces en el taller de Pedro Manzano, por donde ya pasó la Virgen de la Hiniesta Dolorosa, como también el año que viene hará la Hiniesta Gloriosa.
La labor prevista, aunque incluye otras actuaciones como la eliminación de varias grietas, se está centrando en la limpieza de la policromía, que se encontraba muy oscurecida por la suciedad acumulada. La propia hermandad informaba hace unos días sobre cómo avanzan los trabajos, que están permitiendo descubrir matices de la talla que se encontraban ocultos.
Hay que recordar que el propio Pedro Manzano ha sido el encargado recientemente de la restauración del Cristo de la Fundación de la Hermandad de los Negritos, que ha recuperado un aspecto impecable, como pudimos ver a la luz del sol el pasado Jueves Santo. Por ello, no cabe duda que cuando en unos seis meses vuelva a San Julián el Cristo de la Buena Muerte, podremos hablar con total seguridad de un nuevo éxito en el correcto mantenimiento de las imágenes titulares de nuestras cofradías.
Hasta su regreso, su altar de cultos junto a la Hiniesta Dolorosa lo ocupa su cruz vacía, con los clavos que nada clavan, blandones con cera color tiniebla y flores a sus pies. Y así será, al menos, hasta finales de año.




viernes, 4 de julio de 2014

EL CARTEL MACARENO DE CARMEN LAFFÓN, PASADO A LA CERÁMICA


El atrio de la Basílica de la Macarena cuenta con un nuevo retablo cerámico que reproduce el cartel de la Semana Santa de 2013 que pintó para la hermandad la reconocida artista Carmen Laffón. De esta forma, el lienzo ha pasado a la cerámica gracias a este nuevo retablo donado por la Cámara de Comercio de Sevilla con motivo de la celebración del 50 aniversario de la coronación canónica de la Virgen de la Esperanza.
Así se puede leer en la parte inferior del retablo cerámico, entre los escudos de la Hermandad de la Macarena y de la Cámara de Comercio: "La Cámara Oficial de Comercio, Industria, Servicios y Navegación de Sevilla a la Hermandad de la Macarena con motivo del cincuenta aniversario de la coronación canónica de la Santísima Virgen de la Esperanza Macarena, en testimonio de la estrecha colaboración mantenida entre ambas instituciones y en recuerdo del apoyo de la Cámara a la construcción de la Basílica".
Este azulejo, que ha sido pintado por Ángel Lora, se ha colocado en la fachada de la casa hermandad que da al interior del atrio, bajo el balcón desde el que el Señor de la Sentencia y la Esperanza Macarena reciben cada año varias saetas tanto en la salida como en la entrada en el templo.




miércoles, 2 de julio de 2014

LOS AZULEJOS DE SANTA LUCÍA Y LA EXALTACIÓN VEN DE NUEVO LA LUZ


El inicio por fin de las obras en la Iglesia de Santa Catalina nos ha permitido recuperar para la contemplación dos retablos cerámicos dedicados a sendos titulares de cofradías que radican en dicho templo, y que durante años estuvieron ocultos tras tablones y plásticos para evitar su degradación.
Así ha ocurrido, con el de Santa Lucía, situado a la derecha de la puerta de salida. Según se indica en la web retabloceramico.net, se trata de una obra pintada en Cerámica Santa Ana por Antonio Kiernam Flores en 1955, con motivo del 25 aniversario de la corporación.
Mide 1x1,50 metros la parte referida exclusivamente al azulejo, a lo que hay que sumar la enorme orla de color blanco rematada por una cruz, que incluye, además del escudo de la hermandad, varios emblemas como el de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE), al ser Santa Lucía la Patrona de los invidentes, junto al escudo de Sevilla, la rueda del martirio de Santa Catalina o las fechas 1930-1955.


Y al otro lado de esta misma puerta podemos ver el artístico retablo cerámico dedicado al Santísimo Cristo de la Exaltación, bendecido el 6 de febrero de 1986. Fue pintado por Manuel Cordero Oliva en su taller particular, representando al crucificado de Pedro Roldán sobre fondo rojo adamascado. El retablo está protegido con una pantalla probablemente de metacrilato.
La obra se completa con una gran orla de escayola sobredorada de Francisco Ruiz cuajada de detalles, que incluye pequeñas piezas de cerámica en la parte superior, donde se encuentra el escudo de esta hermandad del Jueves Santo, y en una orla inferior se representa, como ocurre en la cartela frontal del propio paso de misterio, la escena de la Exaltación.



Tras diez años cerrada al culto, y sin que se hiciera nada más en todo este tiempo que arreglar las cubiertas, es una satisfacción ver andamios y vallas en Santa Catalina, lo que demuestra que las obras avanzan para que más pronto que tarde veamos de nuevo abierto este importantísimo templo, declarado Monumento Nacional en 1912.