viernes, 9 de enero de 2026

BESAMANOS EXTRAORDINARIO EN ALCOSA A LA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS


La Hermandad de Nuestra Señora de los Desamparados, del Parque Alcosa, cierra este fin de semana el año de celebración del L aniversario de la bendición de su imagen titular con un besamanos extraordinario que ha comenzado este viernes y que se extenderá hasta el domingo.
Por este motivo, la dolorosa recibe a los devotos desde el presbiterio bajo de su parroquia, con corona en lugar de su habitual diadema, y con el conjunto de manto procesional y saya, todo ello de terciopelo rojo bordado en oro. Cuenta asimismo con un fajín hebraico y con diversas joyas, como un puñal, un broche con su advocación en letras doradas, una cruz pectoral, una tau franciscana y un anillo. También vemos un rosario de grandes cuentas rojas con el corazón y los siete puñales, otro con la cruz de San Damián prendida de la saya y un pañuelo en la mano izquierda, mientras ofrece para el beso la derecha.
La Virgen de los Desamparados está elevada sobre una gran peana en la que hay una media luna, y flanqueada por dos altos candelabros dorados con siete velas blancas cada uno, colocados sobre sendos pies de base cuadrada de color rojo. Más atrás se sitúan dos blandones dorados con cera blanca y dos columnas que sostienen sendos candelabros de pequeño tamaño.
En la parte frontal del montaje podemos ver otras dos parejas de blandones dorados escoltando unas jarras con rosas, orquídeas, astromelias, hortensias, crisantemos y estátice de diferentes tonalidades; flores que también están en el suelo en un friso colocado en el centro, y detrás en otras jarras en distintos puntos del altar.
Unos cortinajes de damasco rojo ocultan el retablo mayor, y ante él se alza un gran pabellón con cortinas abiertas en el centro para dejar ver el sagrario situado entre unos candelabros. Y en los laterales hay unas mesas de madera dorada con sacras entre jarritas, cuatro candeleros dorados y otras dos parejas de blandones. Asimismo, en el altar están la cruz parroquial y el estandarte corporativo, y del techo cuelgan cuatro lámparas de cristal de araña.







































miércoles, 7 de enero de 2026

LA PASTORA DE CAPUCHINOS ESTRENA DIVERSAS JOYAS EN SU BESAMANOS


La Divina Pastora del Convento de Capuchinos permaneció desde el pasado domingo y hasta ayer, martes, expuesta en besamanos en el presbiterio alto de su sede canónica, donde se presentaba a los devotos sentada y con el Niño Jesús dormido en su regazo.
Para este culto, la imagen estaba vestida con un manto de terciopelo azul bordado en oro en el último tercio del siglo XIX y la saya blanca de su Coronación, también bordada. Asimismo, portaba una pelliza y una toca de sobremanto donada por la Hermandad de Nuestra Señora de Villadiego, de la localidad de Peñaflor.
Sobre la cabeza lucía la corona y el aro de estrellas de la Coronación, obra de Antonio Amián (1921). Además, veíamos algunas novedades, como unos puños de encaje de aplicación de Bruselas y un conjunto de joyas compuesto de águila, corazón, cruz pectoral y brazalete de estilo isabelino, donadas por diversos hermanos. 
Igualmente, se podían ver la Medalla de la Ciudad, el broche con una reliquia del Beato Diego José de Cádiz, una mariposa de plata y oro rosa con topacios, la concha de oro de Santiago, la medalla de oro de la Esperanza Macarena, la condecoración de la Orden de Isabel la Católica con esmaltes y diamantes, y un conjunto de corales.
La Divina Pastora apoyaba sus pies sobre un cojín de terciopelo rojo y estaba elevada en una peana cubierta con una tela blanca con decoración floral. Flanqueándola se colocaron cuatro candeleros con cera blanca, dos columnas de cerámica con diversas flores, y otras dos rematadas en sendos jarrones con las mismas especies florales que veíamos en un grueso friso en la parte frontal del presbiterio, sobre el que se extendía una gran alfombra.
Detrás, entre altas columnas con candelabros de plata y finas velas blancas, veíamos al Divino Niño presidiendo un pequeño retablo de madera dorada entre candeleros dorados. El Niño tenía la medalla de oro del Señor del Gran Poder. Un gran cortinaje de terciopelo rojo hacía de fondo de este besamanos, mientras que del techo colgaban cinco lámparas de cristal.