jueves, 30 de abril de 2026

VIERNES SANTO 2026: SAN ISIDORO


En silencio y con celeridad. Así es cada Viernes Santo la estación de penitencia de la Hermandad de San Isidoro; una corporación que quizá pase demasiado poco tiempo en la calle, apenas cuatro horas y media, y a la que le pegaría bastante bien la música, al menos a su paso de palio.
En cualquier caso, estamos ante una cofradía que merece la pena contemplar con detenimiento, con el que se pueda, porque cuenta con dos pasos que son auténticas joyas. En primer lugar, hablamos del paso de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, acompañado por el Cirineo, que van sobre un monte invariable de claveles rojos. El paso, una maravilla de talla de Francisco Ruiz 'Currito el Dorador', ha sido restaurado en los últimos años por David de Paz, lo que se nota en el brillo de su dorado incluso de noche, cuando lo vemos a punto de regresar a la Parroquia de San Isidoro en el final de su estación de penitencia.
El Señor de las Tres Caídas, atribuido a Alonso Martínez, aunque hay quien ve la mano del propio Francisco Antonio Gijón, autor del Cirineo, ha vestido este año sobre el paso la túnica roja bordada en oro por Patrocinio López en 1875, mientras que en la cabeza tenía las potencias de Manuel Seco, de 1958.
Con rapidez, tras terminar de subir la Cuesta del Rosario, el paso tomó la calle Luchana y afrontó enseguida la entrada en el templo; una entrada en la que ambos pasos tienen que empezar a entrar sin haberse girado por completo, dada la estrechez de la calle.











Y tras la segunda parte de los nazarenos negros de la cofradía, siendo ésta la única del Viernes Santo con túnicas negras de ruán, llegaba sin hacer ruido el paso de palio de Nuestra Señora de Loreto, una dolorosa de la que se sabe exactamente su año de ejecución, 1717, pero no su autoría; aunque su fisonomía actual se debe a Sebastián Santos Rojas, quien la retocó en 1955, el mismo año en que el imaginero onubense talló a la Virgen de los Dolores del Cerro.
El paso de palio es una maravilla del bordado de las Hermanas Granado. Este año ha sido novedad la restauración del techo, inspirado en un tapiz de la Catedral. La empresa Cyrta ha sido la responsable de devolver el esplendor a esta obra de 1930, sobre la que se han llevado a cabo labores de limpieza, consolidación y reintegración cromática de los bordados, consolidación, encapsulado y reintegración del tisú que sirve de soporte, y estudio y ejecución de un nuevo sistema de sujeción interno entre el tejido y el bastidor.
La Virgen de Loreto, con su palio adornado con rosas y fresias blancas y con la escolta del Ejército del Aire, del que la advocación es Patrona, siguió los pasos de su hijo y se dirigió con agilidad a la parroquia, realizando su entrada, ésta más difícil que la del paso del Señor, cuando en el reloj apenas acababa de comenzar la jornada del Sábado Santo.

















VIERNES SANTO 2026: LA O


La Semana Santa de Triana se despide con la Hermandad de la O, la primera que cruzó el Guadalquivir rumbo a la Catedral. El Viernes Santo es el día grande de las cofradías de aquel lado del río, dado que son tres las que salen a las calles. La O es la tercera, tras la Esperanza de Triana y el Cachorro. Y cuando acudimos a su encuentro acaba de emprender el camino de vuelta al antiguo arrabal tras realizar su estación de penitencia en la Catedral.
Así, tras los característicos nazarenos de raso morado, inconfundibles túnicas de esta corporación, nos llegaba ya el primer paso, el de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que venía pisando su clásica alfombra de iris morado, el mismo color de la túnica lisa que llevaba esta imagen de Pedro Roldán que Castillo Lastrucci tuvo que reconstruir tras el asalto a la Parroquia de la O en 1936.
En la cabeza del Señor hemos visto este año dos importantes estrenos. Por un lado, el nuevo juego de potencias de plata de ley sobredorada realizadas en el taller de orfebrería de Hijo de Luis Jiménez, siguiendo para ello el diseño de Carmelo Martín Cartaya. En cada potencia hay una pareja de ángeles sosteniendo una O, dentro de la cual hay respectivamente una tiara pontificia, una corona real y un cáliz sacramental. Y también se ha estrenado la corona de espinas, realizada con cuerda estucada modelada a mano por Laetare Arte Sacro. Ambas piezas han sido producto de la donación de un grupo de hermanos.
Lo que no ha sido ninguna novedad, sino todo lo contrario, ha sido el acompañamiento musical en ambos pasos, más que asentados y sin los cuales difícilmente se entendería la Hermandad de la O en las calles. En el caso del paso del Nazareno, la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Sol ha sido la encargada de acompañarlo, con una serie de marchas que, en la zona en la que nos encontrábamos, fueron "En tu Soledad" al pasar de la plaza del Triunfo a la calle Santo Tomás, y "Melodías de la O" al tomar la calle Santander.
Lejos quedan ya aquellos tiempos en los que La O regresaba por el Puente de San Telmo y pasaba por la calle Pureza. Ahora sigue los pasos del Cachorro, aunque desviándose por la Caridad y la Carretería para dejar espacio entre ambas cofradías.






































Y cuando el Nazareno entraba en la calle Santander, el paso de palio de María Santísima de la O ya estaba en la plaza del Triunfo, a pocos metros del Alcázar. Este año la dolorosa de Castillo Lastrucci ha llevado una toca sobre el manto. En concreto, la llamada de los ángeles, realizada en el taller de Fernández y Enríquez. En cuanto a la saya, era la de terciopelo azul bordada por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1907.
También hay que destacar el tocado, que era el encaje llamado de las plumas, mientras que entre las joyas que portaba debemos mencionar una cruz pectoral de oro y amatistas, una rosa de oro y coral, otra de oro y brillantes, la Medalla de la Ciudad, la de la Virgen de los Reyes, la medalla de oro de la propia Hermandad de la O, una libélula, una pulsera barbada, un rosario de oro y otro de perlas, y la vara de oro de Ramón Martín Cartaya, quien fuera hermano mayor. Además, sujetaba un pañuelo de encaje de estilo duquesa.
El paso de palio de la O, adornado con rosas de color rosa y bouvardia, recorrió con cierta celeridad la plaza del Triunfo y luego se detuvo en la calle Santo Tomás, donde la Banda del Carmen de Salteras, que también acumula años y años detrás, interpretó "Encarnación Coronada". Después, a las órdenes de la familia Ariza, que tampoco son nuevos precisamente en esta corporación por la que han pasado y siguen haciéndolo varias generaciones, la Virgen de la O continuó su camino con la marcha "María Santísima del Dulce Nombre" dispuesta a cruzar la avenida de la Constitución hacia la calle Santander.