jueves, 19 de marzo de 2026

LA HERMANDAD DEL CONSUELO DE JEREZ CELEBRÓ EL BESAMANOS A LA VIRGEN


El Convento de las Hermanas de la Cruz de Jerez albergó el pasado domingo el besamanos a María Santísima del Consuelo, que se desarrolló en la capilla del cenobio, ante su altar, presidido por una de las réplicas que Francisco Pintó hizo del Cristo de la Defensión; otra de las cuales se encuentra en un patio del convento sevillano de la misma congregación.
Sobre una peana de madera dorada, la dolorosa se presentó a los fieles vestida con un manto azul de raso con las vistas bordadas, una saya de terciopelo granate también bordada y un cíngulo. En la cabeza lucia la corona de salida y en el pecherín un largo puñal, un corazón dorado, una cruz y diversas joyas con piedras verdes. A sus pies había una media luna, en las manos tenía un rosario y un pañuelo, siendo la derecha la que extendía para los besos, y colgando por la saya llevaba un rosario de las Hermanas de la Cruz.
Flanqueando a la Virgen veíamos dos pies de madera dorada sobre los que se dispusieron unos candelabros de cristal con guardabrisas, y dos mesas con jarrones con flores de talco así como unos pequeños floreros de cristal con flores blancas. Cada mesa tenía en su parte frontal unas cartelas con pinturas, siendo la de la izquierda de Santa María de la Purísima de la Cruz y la de la derecha del padre Torres Padilla, colaborador de Santa Ángela en la fundación de su congregación. Por último, detrás había cuatro candelabros con velas blancas; dos de mayor tamaño en los extremos y otros dos más pequeños hacia el centro.





































BESAMANOS A LA VIRGEN DEL PATROCINIO DE JEREZ EN LA CAPILLA DE SANTA MARTA


El pasado domingo estuvo expuesta en devoto besamanos Madre de Dios del Patrocinio, de la Hermandad de Santa Marta de Jerez, que recibió a los fieles desde el presbiterio de la capilla de la corporación, elevada sobre una peana con espejos. Para este culto, la dolorosa de Francisco Pinto se presentó vestida con un manto oscuro de terciopelo sin bordados, una saya blanca de tisú bordada en oro y la toca de sobremanto que suele llevar cada Sábado Santo en la estación de penitencia.
Sobre la cabeza, la Virgen del Patrocinio contaba con la corona de salida, mientras que en el pecherín veíamos algunos broches y una cruz pectoral. Por otro lado, con la mano izquierda sujetaba una rosa de pasión y dos rosarios, uno con cuentas blancas y el otro doradas, y con la derecha, la que ofrecía a los devotos, sostenía un rosario de cuentas rojas. Asimismo, llevaba un fajín del que pendían varias medallas y broches, entre ellos uno con el emblema mercedario.
Junto a la imagen se dispusieron cuatro jarras de su paso de palio con diversas flores de tonalidades blanca y rosa, sobre sendos pies de base cuadrada de color rojo con apliques de madera dorada. Y en los laterales, un total de diez candeleros con cera blanca, cinco a cada lado. Finalmente, hay que indicar que detrás presidía el retablo el simpecado de la cofradía entre faroles, candeleros y candelabros.