miércoles, 17 de abril de 2024

SÁBADO SANTO 2024: LA TRINIDAD


Desde la Basílica de María Auxiliadora llegaba la noticia de que, aunque con un poco de retraso, la Hermandad de la Trinidad saldría a las calles este Sábado Santo. Eso sí, como los Servitas, iba a modificar los recorridos de ida y vuelta, cambiando a la ida las calles Mateos o Verónica por la avenida de María Auxiliadora hasta la Puerta Osario, y a la vuelta la calle Sol también por la misma avenida, acelerando así el regreso, cuando se esperaba que volviera la lluvia. Ni siquiera en la única jornada que iba a ser completa en esta Semana Santa podía haber una absoluta relajación. Pero la verdad es que ya podían haber sido como el Sábado Santo el resto de días.
La hermandad tenía que haber salido a las tres y media de la tarde, pero la cruz de guía acabó saliendo de la Basílica minutos antes de las cuatro. Comenzaba así una estación de penitencia que, tras la Puerta Osario, llevó a la cofradía a tomar la plaza Padre Jerónimo de Córdoba desde la calle Jáuregui, alcanzando después la plaza Ponce de León.
El paso alegórico del Sagrado Decreto de la Santísima Trinidad, comandado por Juan José Gómez, venía en primer lugar, con su acostumbrado exorno floral íntegramente blanco; en este caso, llevaba claveles, astromelias, anthurium, lilium, ruscus y chico jumbo, así como hiedra, aralias y esparraguera.
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo acuerdan que Dios Hijo venga a este mundo para padecer y morir por la salvación de la humanidad y la derrota de la muerte. Los acompañan los padres de la Iglesia Occidental (San Gregorio, San Ambrosio, San Jerónimo y San Agustín), la Iglesia Dormida, la Fe, San Miguel y el ángel del Amor Divino, que dispara una flecha al corazón del Hijo.
La Banda de Cornetas y Tambores de Las Cigarreras acompañó un año más, y ya va más de un cuarto de siglo, al paso del Decreto, tras el que pudimos escuchar por Ponce de León todo un clásico, como es "Y tú, Estrella".


























Por su parte, el paso del Santísimo Cristo de las Cinco Llagas y María Santísima de la Concepción, nos muestra el momento previo al descendimiento del cuerpo de Cristo desde la cruz, con Nicodemo subido en una escalera, mientras debajo se encuentran José de Arimatea, San Juan y las tres Marías acompañando a la dolorosa.
Claveles, iris, rosas, calas, crisantemos, eryngium, estátice, limonium, ruscus, aralias, chico jumbo y hiedra conformaban un exorno floral en el que predominaba el color morado, salpicado del rojo de las rosas y los crisantemos.
En Padre Jerónimo de Córdoba el paso se detuvo y el Cristo de las Cinco Llagas fue hundido momentáneamente en el cajillo del paso para que un hermano subiera y retirara el sudario de la cara de la imagen, ya que el viento la ocultaba. Subsanada, o casi, la cuestión, el capataz, Juan Manuel Martín, hizo sonar el llamador y el paso siguió hacia Ponce de León a los sones de la marcha "Madre de Dios del Rosario" a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas de Triana.
A la altura de la puerta lateral de la Iglesia de Santa Catalina estaba recibiendo a la hermandad la cofradía de la Exaltación, ante cuya representación se pararían los tres pasos.































Cerraba el cortejo de la cofradía trinitaria Nuestra Señora de la Esperanza, la preciosa dolorosa de Juan de Astorga que hace sólo cuatro años cumplió dos siglos y que procesiona bajo un palio de terciopelo verde bordado en oro por Esperanza Elena Caro, y con unos respiraderos de Manuel Seco Velasco que tienen la particularidad de estar cuajados de pequeñas tallas marianas de Sebastián Santos Rojas.
La Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de la Oliva, de Salteras, tocaba "Dios te salve, Rocío" cuando el palio dejaba atrás Jáuregui y alcanzaba la plaza Padre Jerónimo de Córdoba con el sol jugando con el rostro de la Esperanza debido al movimiento de la caída frontal.
El palio contaba, como los dos pasos anteriores, con una rica combinación floral, compuesta en este caso de rosas, hipericum, ruscus, helecho y miroclaudio, dando lugar a un conjunto floral en el que predominaba el color blanco. Hay que destacar que son policías locales los que escoltan este paso, al ser la Esperanza de la Trinidad la patrona de este cuerpo municipal de seguridad, como demuestra la placa que la dolorosa tenía en el pecherín, justo encima de la Medalla de la Ciudad. En cuanto al capataz, era Julián Jiménez Padilla.
Con la marcha "Virgen de Consolación", la Esperanza llegó a la plaza de Ponce de León, continuando después hacia Santa Catalina mientras los músicos de Salteras interpretaban "Nuestra Señora de Guadalupe".




























La hermandad aceleró en su vuelta a la Basílica de María Auxiliadora por la lluvia que se avecinaba. Tanto es así, que cuando la cofradía empezó a entrar aún no había finalizado la Vigilia Pascual, lo que obligó a que la entrada del paso del Sagrado Decreto se llevara a cabo en silencio, sin interpretación de marchas por parte de la Banda de Las Cigarreras. 
La entrada de los otros dos pasos ya sí pudo llevarse a cabo con normalidad, aunque con más agilidad de la acostumbrada. Eran alrededor de las doce y veinte de la noche cuando, ya con algo de la lluvia anunciada, entraba en su casa la Esperanza Trinitaria.

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