Después de que en 2025 viéramos a la Virgen de los Reyes en el trascoro de la Catedral para sus cultos (ver), el tradicional besamanos ha vuelto a tener como escenario entre la tarde de ayer y la mañana de hoy la Capilla Real. Allí hemos podido encontrarnos con la Patrona en su primer besamanos, como así será con el segundo en el final de los cultos de cada mes de agosto en su honor. Se celebra además en este 2026 el LXXX aniversario de la proclamación de la Virgen de los Reyes como Patrona de Sevilla y su Archidiócesis.
Para este primer besamanos, la Virgen se encontraba en el presbiterio de su capilla, donde unas puertas de madera dorada y policromada cubrían su camarín. Vestía para esta ocasión el llamado manto de los Apóstoles, obra de Francisco Sosa realizada en terciopelo color guinda con antiguos bordados de capas pluviales de los siglos XVIII y XIX. Del mismo taller es la saya blanca de tisú que llevaba puesta, estrenada el año pasado. Asimismo, contaba con un encaje del siglo XVIII y una toca de sobremanto.
No faltaba, por otra parte, el pecherín de corales rojos donado por el rey Luis Felipe de Francia, en el que también veíamos la Medalla de la Ciudad de Sevilla, además de otras joyas. En cuanto a la corona, era la tradicional de los besamanos, de filigrana de oro obra de Manuel González Rojas de 1876, quien la adornó con amatistas, esmeraldas y perlas. Esta pieza ha sido restaurada recientemente por el taller de Joyería El Oribe, de Jerez, y el de Marmolejo.
Numerosas y variadas flores de color blanco adornaban el montaje de este besamanos, en cuyo lado izquierdo se encontraba sobre un pequeño trono la imagen del Niño Jesús, ya que la Virgen de los Reyes mantenía sus manos apoyadas en el regazo para recibir los besos de los devotos.













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