La Agrupación del Santísimo Cristo de los Desamparados, del Convento del Santo Ángel, celebró en las calles este sábado el último rosario vespertino con su dolorosa, María Santísima de la Salud, que el año que viene saldrá el Sábado de Pasión por primera vez en su paso de palio.
Sobre unas andas cedidas por la Hermandad de la Estrella, la Virgen recorrió la distancia que separa el convento carmelita del templo de San Juan de Dios, en la plaza del Salvador, mientras se rezaban los cinco misterios gozosos del Santo Rosario.
A las seis de la tarde se puso en camino el cortejo, encabezado por la cruz alzada entre ciriales. Nada más salir a la calle Rioja, giraron a la derecha mientras la dolorosa se mantenía a un lado del presbiterio. Desde allí buscó luego la puerta del templo a las órdenes del capataz Manuel Vizcaya, que será quien se ponga a los mandos del nuevo paso de palio el próximo año.
Varios estrenos presentó la Virgen de la Salud. Así, eran nuevos la diadema de plata, obra de José Antonio Conradi regalada por varios hermanos, y un broche de filigrana de plata y nácar con forma de ave del paraíso. También se estrenaba la restauración de la saya por parte de Bordados Salteras; una saya de tisú con bordados en oro del siglo XIX.
En lo que respecta a la vestimenta de la imagen, hay que destacar el manto que portaba, bordado en oro sobre terciopelo azul por Fernández y Enríquez para la Virgen de la Piedad del Baratillo. Por último, contaba con un tocado realizado a partir de un paño egipcio de tul con hojilla de plata del XIX.
Las andas, que llevaban en la parte frontal el escudo de la agrupación entre ángeles delante del llamador, comenzaron a avanzar por la calle Rioja mientras se sucedían los primeros rezos del Ave María, siempre cantados y dirigidos por uno de los frailes carmelitas del convento.
La Virgen de la Salud, que llevaba algunas joyas como una gargantilla, un girasol y los relicarios del siglo XVIII, además de un pañuelo de encaje de hojilla de plata, recorrió la calle Rioja hasta su inicio buscando la calle Sierpes.
Entre un gran número de personas, la Virgen de la Salud del Santo Ángel siguió su camino entre diversas flores blancas, principalmente claveles, además de tener en las esquinas delanteras sendas jarras con flores de talco. En las traseras había dos candelabros del paso de la Virgen del Carmen del mismo convento.
Continuó por Sierpes hasta las llamadas cuatro esquinitas de San José, tomando a continuación la calle Sagasta, por la que caminó despacio y con paradas algo más largas debido a la intervención de una ambulancia que precisamente debía atender a uno de los residentes de San Juan de Dios.
Finalmente, desde Sagasta la Virgen de la Salud salió a la plaza del Salvador y se dirigió a San Juan de Dios. El cortejo dejó que primero entrasen en el templo las andas para hacer lo propio después cuando se iniciase el camino de vuelta al Santo Ángel.
El camino de regreso llevó luego a la dolorosa a recorrer las calles Cuna, Cerrajería, Sierpes, Pedro Caravaca, Velázquez y Rioja, realizando su entrada a eso de las nueve de la noche. La próxima vez que la Virgen de la Salud salga a las calles será Sábado de Pasión y lo hará en su paso de palio, que será uno de los grandes estrenos de la próxima Semana Santa.











































































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