miércoles, 20 de julio de 2011

LOS BESAMANOS DEL CARMEN

Varias fueron las imágenes marianas con la advocación del Carmen que se expusieron en besamanos en el fin de semana de su festividad litúrgica. Así ocurrió en la parroquia de San Leandro, donde la más joven de las cofradías carmelitas de gloria celebró este culto interno una semana después de su salida procesional.






Los Padres Carmelitas de la Iglesia del Buen Suceso hicieron lo propio con su Virgen del Carmen. Puede que por no ser sede de ninguna hermandad y por estar enclavado en un escondido dédalo de callejuelas, este templo pase casi desapercibido para muchos; pero conviene acercarse a admirar un templo con una gran personalidad artística y que atesora una bellísima imagen de la patrona de los marineros.






Un día después de la procesión fluvial, la Virgen del Carmen de Calatrava también fue expuesta en besamanos. Hay que destacar el esfuerzo de sus cofrades, que tras la intensa jornada del viernes prepararon un altar muy bien montado para que estuviera perfectamente dispuesto desde la misma mañana del sábado. Y aún queda la salida procesional en su paso el próximo domingo.





Finalmente, en la Parroquia de la O celebró su besamanos la Hermandad del Carmen del Puente de Triana, cuya imagen titular fue colocada a los pies del altar mayor, bajo la dolorosa del Viernes Santo.



DE CALATRAVA AL GUADALQUIVIR


La Virgen del Carmen de Calatrava protagonizó el pasado viernes su segunda procesión fluvial por el Guadalquivir en una jornada que, pese al intenso calor reinante, congregó a un buen número de cofrades y fieles alrededor de la pequeña imagen mariana, que se presentaba en unas andas iluminadas por cuatro guardabrisas en las esquinas y exornadas por diversas especies florales, dos ángeles y una red de pesca.



El traslado hasta el río comenzó pasadas las siete y media de la tarde con el acompañamiento de la Asociación Cultural Amigos de la Música de Estepa. La Virgen del Carmen recorrió la calle Calatrava, adornada con flores de papel blancas y marrones, hasta salir por la Puerta de la Barqueta, desde donde comenzó su descenso a la orilla del Guadalquivir.













Ya en los bajos del Puente de la Barqueta, la Virgen fue colocada en la embarcación que la llevaría hasta la Pasarela de la Cartuja mientras se cantaba la Salve Marinera y la banda interpretaba el Himno Nacional.



Diferentes barcas y piraguas acompañaron a la Virgen del Carmen durante su trayecto, que realizó una pequeña parada ante el Club de Remo de Sevilla, que entregó una ofrenda floral recogida por el hermano mayor de la corporación, José Antonio Grande de León.







Desde allí la Virgen continuó su camino hasta la Pasarela, engalanada con banderolas con los colores propios del Carmelo y donde tuvo lugar el homenaje a los marineros difuntos y una gran petalada.


Y una vez de vuelta al Puente de la Barqueta se inició el Rosario de Vísperas por las calles del barrio. El acompañamiento musical estuvo a cargo, en esta parte de la intensa jornada, del Coro de Campanilleros Paz y Misericordia, de Rochelambert. Hay que destacar la presencia de un grupo de marineros del buque Pizarro, de la Armada, que fueron los encargados de portar sobre sus hombros a la Virgen del Carmen en los últimos metros del rosario, hasta su entrada de nuevo en la capilla.






lunes, 11 de julio de 2011

¿TODAS POR IGUAL?

Cuando hace 102 años se estrenó el paso realizado por Francisco Farfán para el Santísimo Cristo del Calvario fueron numerosísimas las críticas que recibió la hermandad. Fue una auténtica revolución: no estaba dorado, sino que se mantuvo el color caoba, madera en la que se talló; además, su iluminación quedó limitada a los cuatro hachones que aún hoy conocemos.
Por todo ello, la guasa sevillana (que no siempre es necesariamente graciosa) bautizó a este paso como "la mesa de billar", porque, decían, si se le daba la vuelta, lo parecía.
Hoy en día, sin embargo, el paso del Calvario está considerado como de los más bellos de la Semana Santa y ha sido modelo imitado en prácticamente toda España, sobre todo para crucificados pertenecientes a cofradías de negro o de silencio.


Decía el pasado Viernes Santo en Diario de Sevilla el pintor Ricardo Suárez que "la creatividad en la Semana Santa sigue estando en crisis". Lo afirmaba en una entrevista con motivo del 50 aniversario del diseño del palio de la Virgen de los Ángeles por parte de Juan Miguel Sánchez. Aseguraba que el palio de Los Negritos, como el del Silencio, demostró que se podía hacer algo diferente en la concepción de los pasos de palio más allá de corrientes artísticas como el neogótico y, sobre todo, el neobarroco, estilos que imperan indiscutiblemente en la Semana Santa sevillana.
Si el diseño modernista del primer palio del Jueves Santo dio de qué hablar en el momento de su estreno, Ricardo Suárez iba más allá y señalaba que Juan Miguel Sánchez lo habría pasado peor presentando su diseño en estos años ya del siglo XXI, con críticas que le lloverían desde los propios medios de comunicación. Y es que "se era más vanguardista en los años 20 ó 30 que ahora".


De esto último no cabe la menor duda. Y es que mientras que hoy en día prácticamente todo el mundo alaba la originalidad y el buen gusto del palio de Los Negritos (aunque no haya abierto una senda a imitar en diseños posteriores que han seguido mayoritariamente a Rodríguez Ojeda), un palio reciente es ahora objeto de las críticas de los sectores, digamos, más rancios del mundo cofradiero.
Me estoy refiriendo al paso de palio de la Virgen del Sol, una hermandad que tiene el dudoso honor de haber convencido a la actual junta superior del Consejo de la necesidad de frenar las nuevas incorporaciones a la nómina de la Semana Santa. Qué tendrán que ver las churras con las merinas...
Que si las caídas del palio no están bordadas, sino pintadas; que si los varales son de madera; que si la Virgen lleva una ráfaga; que si la dolorosa no sólo va acompañada de San Juan, sino también de la Magdalena... Todo, absolutamente todo lo que hace a este paso único en comparación con los demás palios de la Semana Santa parece merecer el comentario, siempre negativo, del personal. Me pregunto si es que tanto crítico preferiría que todos las cofradías fueran clones, todas por igual, con los mismos bordados, los mismos mantos, la misma forma de vestir a las imágenes, los mismos respiraderos... ¿Para qué queremos 60 hermandades si con cuatro o cinco les basta y les sobra a todos estos expertos en arte?
Me preocupa, por otra parte, que tanta crítica esté haciendo mella en la corporación del Plantinar y, en concreto, en su director artístico, José Manuel Bonilla, vistas las diferencias que el palio del Sol presentaba este año al contrastarlo, no ya con sus primeras salidas por el barrio en las vísperas, sino con la estación de penitencia de 2010. Bonilla comentaba que simplemente la cofradía está depurando su estilo, sin que haya tenido nada que ver la incomprensión de unos cuantos. Pero lo cierto es que algunos de los elementos eliminados este año han sido precisamente aquéllos que no se pueden ver en ningún otro palio sevillano.
Por ejemplo, mirando el frontal del paso, han desaparecido de la candelería los candelabros de guardabrisas que se situaban intercalados entre los cirios de toda la vida; estos candelabros hacían juego con los de cola, que han sido sustituidos por faroles prestados, a la espera de poder ser adquiridos. Y, visto desde atrás, lo más evidente es que no ha sacado este año el manto pintado, al igual que las caídas, sino uno de terciopelo verde liso como ya luciera en su primera salida como hermandad de penitencia en 2007. Afortunadamente, en el principal estreno, los nuevos respiraderos, se ha mantenido el estilo al ser realizados en madera, a juego con los varales y la crestería.

 2010                                     2011

2010                                  2011

Me dirá que no, señor Bonilla, y confío en que así sea. Por favor, no se deje usted ni la Hermandad del Sol influir por los comentarios negativos que puedan producirse. Manténganse fieles a su personalísimo estilo, que supone todo un soplo de aire fresco entre tanta repetición de modelos ya vistos hasta la saciedad.
¿Quién sabe? Puede que dentro de cien años, como con el paso del Calvario, o dentro de cincuenta, como con el palio de Los Negritos, un artista salga en prensa para reconocer la valentía de una hermandad que fue leal consigo misma para regalarnos una auténtica joya que llevará ya toda una vida asentada en el Sábado Santo.

domingo, 3 de julio de 2011

PARA GUSTOS, LOS COLORES


Se sigue hablando todavía en estos días de la resolución del concurso de altares del Corpus, que dio al más espectacular, el de la Hermandad de la Sed (a la izquierda de la imagen), el segundo premio, mientras que el del Amor (derecha) obtuvo el primero.
A priori, es necesario partir de una base evidente: es difícil que el resultado de un concurso, y más si tiene que ver con algo tan subjetivo como el gusto estético de cada uno, contente a todo el mundo. Pero lo cierto es que se daba por hecha la victoria de los cofrades de Nervión gracias a un altar impresionante muy bien montado y con una altura, literal, de tres pisos.
La noche anterior al Corpus recorrí las calles por las que horas después pasaría la procesión. Lo hice al revés, vamos, en dirección contraria al sentido del cortejo; de esta forma, vi antes el altar de La Sed. Cuando, en lo alto de la Cuesta del Bacalao, me paré frente a él me quedé realmente impresionado; y cuando reparé en que había recibido el segundo premio del concurso de altares pensé: "¡pues cómo será el primer premio!".
Y, sin embargo, me decepcionó un poco ver el que había ganado el concurso. No quiero que se malinterpreten estas palabras, ya que la Hermandad del Amor montó un bellísimo altar, aunque mucho más sencillo que el de La Sed y utilizando un recurso ya empleado en 2009 y 2010, como fue rematar el altar con la ventana situada tras el retablo de la Virgen de las Aguas del Salvador, imagen que estaba dada la vuelta mirando hacia la calle Villegas.
Desde mi humilde opinión, puestos a no premiar a la Hermandad de la Sed, me llamaron más la atención los altares de San Isidoro o Las Siete Palabras. Pero, en cualquier caso, el libro de los gustos está en blanco y hay que respetar la decisión tomada por el jurado (aunque, para que conste, Zoido ya ha aclarado que le dio nueve puntos a La Sed).
Sólo espero que el resultado del concurso no desanime a las cofradías en los próximos años y se sigan superando en el montaje de espectaculares altares que nos sorprendan a todos, como lo ha hecho este año la aún joven hermandad del Miércoles Santo.