domingo, 1 de marzo de 2015

EL CRISTO DE LA SALVACIÓN PRESIDIÓ SU BESAPIÉ Y EL VÍA CRUCIS POR LAS CALLES


La Hermandad de la Soledad de San Buenaventura vivió el sábado 21 toda una jornada dedicada al Santísimo Cristo de la Salvación, comenzando por su besapié, que tuvo lugar en la cabecera de la nave de la Epístola, al igual que ocurre con el besamanos a la Virgen de la Soledad en diciembre. Esto, sin embargo, no es habitual para el crucificado de Manuel Cerquera, que en 2014 estuvo en besapié junto a su propio altar de culto y en 2013, a los pies de la dolorosa.
Con el espacio delimitado por cortinajes de color morado, el Cristo fue colocado en el centro, con un paño morado ocultando la estructura de sujeción y un cordón colgando de la base de la cruz. A ambos lados había sendas columnas con claveles rojos.
Iluminaban la escena los cuatro candelabros del paso de la Virgen de la Soledad, aunque con menos puntos de luz y sin guardabrisas, en tanto que detrás se ubicó un repostero con el escudo de la hermandad bordado en el centro.






















Finalizado el besapié, tuvo lugar una misa a cuyo término comenzó el vía crucis con el Cristo de la Salvación por las calles de la feligresía. El cortejo lo encabezaba la antigua cruz de guía de la hermandad del Viernes Santo y estaba formado por hermanos que portaban cirios blancos.
Tras el estandarte corporativo, iba el acompañamiento de música de capilla a cargo de integrantes de la Banda de Música de Mairena del Alcor. A continuación, el cuerpo de acólitos y las andas con el crucificado, que en la base de la cruz llevaba lirios morados.
La salida tuvo lugar en torno a las nueve y cuarto de la noche. El cortejo, que siguió un itinerario diferente al del año pasado, buscó en primer lugar, por Carlos Cañal, Zaragoza y Doña Guiomar, la Capilla del Mayor Dolor, donde el Cristo de la Salvación fue recibido por una representación de la Hermandad de Jesús Despojado.
Posteriormente, continuó por Castelar, Gamazo, Zaragoza, Badajoz, Plaza Nueva, Bilbao y Carlos Cañal, regresando de nuevo a San Buenaventura en torno a las once de la noche, quedando el crucificado a los pies del presbiterio.




































EL CRISTO DEL DESAMPARO Y ABANDONO DEL CERRO DEL ÁGUILA, EN BESAPIÉ


El pasado fin de semana, la Hermandad del Cerro vivió el besapié anual al Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono. Tras el carácter extraordinario del año pasado, en que coincidieron el Cristo en besapié y la Virgen de los Dolores en besamanos por el XXV aniversario de la primera estación de penitencia a la Catedral, en esta ocasión volvió a estar expuesto a la veneración únicamente el crucificado de Francisco de Ocampo, mientras la dolorosa, vestida de hebrea, presidía el templo desde su camarín.
El Cristo del Desamparo y Abandono estaba tumbado ante su altar de culto habitual. Éste lo ocupaba el estandarte sacramental entre faroles, mientras que debajo, a ambos lados del sagrario, estaban colocados dos de los antiguos faroles del paso de misterio y dos jarras del paso de palio con claveles rojos. Otras dos se ubicaron a ambos lados del crucificado, sobre pequeñas columnas.
A los pies de la cruz y en el suelo había más flores rojas, principalmente claveles, mientras que cuatro blandones dorados con cera roja marcaban las cuatro esquinas imaginarias del efímero altar del besapié.
Finalmente, hay que apuntar la presencia del estandarte corporativo a la izquierda y la de seis ciriales, tres a cada lado, dispuestos en forma de pasillo de acceso al Cristo para todos aquellos devotos que se acercaran a besar sus pies.
























BESAMANOS A LA VIRGEN DE LA CABEZA


La Hermandad de la Virgen de la Cabeza, filial de la matriz de Andújar, celebró el pasado fin de semana diversos cultos en honor a la imagen titular, comenzando por el besamanos. Para ello, la Virgen fue situada en el presbiterio de la Iglesia de San Juan de la Palma, a los pies de la Amargura, vestida de hebrea, y San Juan Evangelista, que fueron testigos de este culto desde su camarín.
La Virgen de la Cabeza estaba sobre su peana de ángeles, luciendo el manto verde de salida, saya blanca y la ráfaga y la media luna que habitualmente también lleva en las calles cada primer sábado de octubre. Asimismo, contaba con un fajín rojo de cuatro entorchados, un rosario y varias medallas y broches, entre ellos uno bastante grande con su advocación prendido del fajín y una ramita de olivo de plata que colgaba del manto.
La imagen titular de esta hermandad filial se encontraba entre dos jarras de su paso con una variedad floral que también se podía ver en un enorme centro en el suelo, con gladiolos, azucenas y rosas, entre otras. Además, tras cada jarra había dos blandones dorados con cera blanca.
Finalmente, formaban también parte del montaje de este besamanos el estandarte corporativo, el simpecado, la cruz alzada y los ciriales que anteceden al paso en su salida procesional.
















Ese mismo sábado tuvo lugar el XXIX Pregón de la Virgen de la Cabeza, pronunciado en esta ocasión por Antonio Martín-Viveros Tajuelo (pueden escucharlo íntegramente pinchando aquí), mientras que el domingo se celebró la función solemne a cargo del padre José Luis Peinado Marchante.