lunes, 6 de febrero de 2023

LA JEREZANA PARROQUIA DE SANTA ANA ACOGIÓ EL BESAMANOS A LA CANDELARIA


La Hermandad de la Candelaria de Jerez celebró este fin de semana el besamanos a su dolorosa titular, último de los cultos en su honor con motivo de su festividad. Por ello, la imagen fue situada en el presbiterio bajo de la Parroquia de Santa Ana, donde recibió a sus devotos sobre una peana plateada.
La Candelaria vestía un manto de terciopelo burdeos y una saya blanca de tisú, prendas ambas bordadas en oro. Llevaba su corona procesional, mientras que en el pecherín tenía un puñal, una cruz pectoral, un alfiler con su advocación y un par de broches. La mano derecha es la que daba a besar, mientras que con la izquierda sujetaba un rosario.
Junto a la Virgen se colocaron dos de los ángeles de las esquinas del paso de Nuestro Padre Jesús de las Misericordias sujetando sendos faroles. Y más hacia los extremos se dispusieron seis candeleros con cera blanca, tres a cada lado. Además, veíamos hasta cuatro jarras y dos jarritas de su paso de palio con diversas especies florales de color blanco y algunos verdes. Estas flores se situaban también en un friso en la parte frontal del montaje.
Al fondo, permanecía montado el altar de cultos, con un trono ocupando el lugar de la dolorosa de Manuel Prieto Fernández, situado sobre la peana procesional. Detrás estaban el techo del palio y una estructura de tejido de color rojo con galones dorados y crestería de madera también dorada. En los laterales se colocaron dieciocho candeleros y cuatro jarritas más con las mismas flores ya mencionadas.
Por último, hay que señalar que en el lado izquierdo del presbiterio se encontraba el estandarte corporativo de esta hermandad del Lunes Santo jerezano.





























LA VIRGEN DE LA O GLORIOSA, EXPUESTA EN BESAMANOS TRAS LA FUNCIÓN SOLEMNE


La Hermandad de la O dedicó ayer función solemne y besamanos a la imagen titular de la parroquia y Patrona de la feligresía, Nuestra Señora de la O Gloriosa, que se situó por este motivo en el presbiterio alto del templo, a los pies de la dolorosa con la que comparte advocación.
La Virgen, sobre la peana habitual de los besamanos de la hermandad, en la que había además una media luna, estaba vestida con un conjunto de manto y saya de tisú de color celeste (el manto bordado en oro), y lucía sus elementos característicos, tales como el Libro de las Antífonas en la mano izquierda, así como ráfaga y corona de plata. 
Además, contaba con un llamativo juego de pendientes, un alfiler con su advocación en letras doradas en el pecherín, sobre el escudo de la hermandad, un collar de perlas y una mantilla de encaje blanco que desde la cabeza caía sobre los hombros.
Flanqueaban a la imagen letífica dos columnas de madera dorada con fuste salomónico en las que había sendas jarras plateadas con diferentes especies florales de color blanco, como claveles, astromelias y lilium. Además, algo más adelantados veíamos dos blandones dorados, mientras que otra pareja estaba más atrás, todos ellos con cera blanca, como los ocho candeleros también dorados que había ante el retablo, junto a otras dos jarras con las mismas flores. Por último, un gran centro con las mismas especies se situó en la parte frontal de todo el montaje.