martes, 27 de diciembre de 2016

SAN JUAN EVANGELISTA, JUNTO A MARÍA SANTÍSIMA DEL DULCE NOMBRE


Hoy, 27 de diciembre, todos los cristianos celebramos la festividad de San Juan Evangelista, el Discípulo Amado, aquel joven apóstol que acompañó a Jesús hasta el final en el Calvario y en su traslado al sepulcro, aquél que se mantuvo junto a la Virgen María, tal y como el propio Jesús indicó desde la cruz: "Madre, ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu madre", convirtiendo así a Juan en la representación de toda la humanidad y a María en la madre universal de todos.
El autor del Evangelio más elevado, tanto como vuelan las águilas, es el centro de atención hoy de muchas hermandades que lo tienen de titular, como es el caso, ya que lo traemos hoy al blog, de la Hermandad de la Bofetá, que a las ocho y media de esta tarde celebrará una función en su honor, como harán otras corporaciones de la ciudad.
Y en estas fotos, contemplemos a San Juan acompañando, como cada Martes Santo bajo palio, a María Santísima del Dulce Nombre en su camarín. La Virgen deja hueco a Juan, del que, por ser Madre de Dios, es también madre suya y de todos. Acompañemos también nosotros a María, hoy y todo el año, como Ella, al igual que Jesús, Juan y todos los santos, nos acompañan cada día en nuestro camino.
"Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te conocí, y éstos conocieron que tú me has enviado, y yo les di a conocer tu nombre, y se lo haré conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos". Jn 17, 24-26.




lunes, 26 de diciembre de 2016

NAVIDAD EN SAN ANTONIO


La iglesia del antiguo Convento de San Antonio de Padua muestra a todo el que entre en ella una decoración navideña de la que son partícipes las dos hermandades que residen en este templo: la del Buen Fin y la de la Divina Pastora.
Además de un belén montado en la nave de la Epístola, llama principalmente la atención el particular nacimiento que podemos ver en el lado derecho del presbiterio, donde la Inmaculada Concepción que se encuentra habitualmente en el antiguo altar de la Hermandad de la Bofetá, en el crucero del templo, está situada junto a la imagen de San Juan Evangelista del Buen Fin, que aquí hace las veces de San José. Entre ambos, en una humilde cuna y al lado de un ángel que, como la Virgen, sostiene la tela blanca sobre la que se apoya, vemos al Niño Jesús.
Detrás del conjunto, hay una tela de damasco rojo sostenida en los extremos por dos de las columnas que suelen utilizarse en el altar del besamanos y besapié de Nuestra Señora de la Palma y el Cristo del Buen Fin, respectivamente, con otro ángel en el lado izquierdo y una mesa dorada con un candelabro y dos bandejas plateadas delante.
Unos candeleros dorados con cera blanca enmarcan la escena, que se completa en la parte delantera con varias piezas de cerámica, trigo, limones, flores de pascua y algunos ramos con otras especies florales.











Por su parte, la Divina Pastora ha visto modificada su iconografía, de forma que se encuentra en actitud de acunar al Niño que porta en sus brazos. Viste igualmente de Pastora, aunque de una manera más sencilla de lo acostumbrado, llevando en la cabeza únicamente una mantilla, además del aro de estrellas.



sábado, 24 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD


Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando sobre su rebaño. Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvía con su luz, quedando ellos sobrecogidos de gran temor. Díjoles el ángel: "no temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría, que es para todo el pueblo; pues os ha nacido hoy un Salvador, que es el Mesías Señor, en la ciudad de David. Esto tendréis por señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre". Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad". Lc 2, 8-14

viernes, 23 de diciembre de 2016

LA VIRGEN DEL ROCÍO CERRÓ EN EL SALVADOR LAS PROCESIONES DE 2016


Fin de un ciclo. Ahora sí. El largo listado de salidas procesionales que jalonan el calendario anual de la mariana ciudad de Sevilla se cerró anoche con la Virgen del Rocío, de la hermandad rociera de la Iglesia del Salvador, que salió para recorrer las calles cercanas a su casa en una procesión con sabor a romería y a Navidad.
Mucha gente, muchísima, quiso acompañar en su breve recorrido de poco más de hora y media a la réplica de la Patrona de Almonte que tallara Sebastián Santos, imaginero onubense que tiene en el Salvador otras dos grandes obras, como son la Virgen de la Merced y el impresionante Cirineo de Pasión.
A las nueve y media de la noche, tras la celebración de la Eucaristía, se abría la puerta central del Salvador para la salida de una procesión sin cortejo alguno; sólo la Virgen portada en andas bajo un palio de plata similar al de la Reina de las Marismas.
Con manto y saya blancos de tisú bordados en oro y diversas flores de vivos colores tanto a sus pies como a lo largo de la unión entre el manto y la ráfaga, la Virgen salió dejando en el interior del templo al propio coro de la hermandad cantando en su honor. La plaza del Salvador, abarrotada de personas, muchas de ellas venidas de fuera de Sevilla para acompañar a la Virgen del Rocío, la recibió con algunos vivas mientras bajaba los escalones de la iglesia.
La recibió la plaza y la llamativa iluminación navideña instalada este año por el Ayuntamiento en un punto tan céntrico de la ciudad y tan capital para entender la geografía urbana e incluso las costumbres de sus habitantes.
Un coro rociero, de los muchos que iban a cantarle a la Virgen del Rocío colocados a lo largo de todo el recorrido, ya la esperaba en la misma plaza, cerca de la confluencia con la calle Cuna, hacia la que se encaminó la conocida cariñosamente como la "Lotera", por la fecha en la que cada año celebra su procesión anual.







  








Desde Cuna, siguió por Cerrajería, Sierpes y Sagasta, siempre en un ambiente de auténtica alegría y encadenándose las interpretaciones de los diferentes coros, algunos de los cuales seguían cantando composiciones rocieras y villancicos incluso después de haber pasado la Virgen ante ellos.



















Finalmente, tras una parada ante la residencia de ancianos de San Juan de Dios, la Virgen del Rocío salió de nuevo a la Plaza del Salvador, arrastrando con ella a un gran número de personas que volvieron a llenar la plaza para verla entrar, lo que hizo nuevamente entre vivas y palmas, y girándose para acceder al templo mirando hacia sus devotos.
Una vez dentro, su coro comenzó a cantarle y muchos de los que estaban en la calle entraron tras ella para acompañarla hasta el interior.


















La Virgen del Rocío fue llevada hasta el presbiterio y, sin que el coro dejara de cantar en ningún momento, se le retiraron al palio las flores y la media luna para dar inicio al besamanos de la imagen con el que culminó esta salida procesional.






Era el día de la lotería, también conocido como el día de la salud para esa inmensísima mayoría que no consigue ni un pellizquito por culpa de los caprichosos bombos. Pero en Sevilla, el 22 de diciembre es también día de Rocío, de la "Lotera", la que nos invita a poner un punto y aparte al año procesional, que no es sino un punto y seguido para la devoción y el cariño de la ciudad a sus imágenes, representaciones del mismo Dios que mañana por la noche se hará hombre entre nosotros, y de su Madre, que también es la nuestra.
Feliz Navidad.