martes, 27 de octubre de 2026

LA VIRGEN DE GUADALUPE DE LA MISERICORDIA ONCE AÑOS DESPUÉS


El pasado sábado volvió a salir por las calles, once años después de la última vez, la Virgen de Guadalupe de la Iglesia de la Misericordia. La hermandad, filial de la Patrona de Úbeda, se encuentra actualmente presidida por un comisionado que ha decidido darle un impulso a la corporación recuperando tanto los cultos internos como el externo.
Fue a las seis y media de la tarde cuando comenzó esta salida procesional que contó con un cortejo formado por cruz alzada entre faroles, simpecado, representaciones de la Hermandad de la Virgen de Guadalupe de Úbeda y de la Hermandad de la Virgen del Mar, estandarte de la corporación sevillana, presidencia y cuerpo de acólitos con cuatro ciriales.






Desde la plaza de Zurbarán, la Virgen de Guadalupe tomó la calle Misericordia hasta la plaza del Pozo Santo, donde se detuvo ante las religiosas franciscanas terciarias que lo regentan. Después continuó por la calle Amparo, donde nos encontramos con el paso, que fue cedido por la Hermandad de la Virgen del Mar.
A las órdenes del capataz José Manuel Palomo, la Virgen de Guadalupe, cuyo paso estaba adornado con claveles, lilium y antirrhinum, se encaminó a la Capilla de la Divina Pastora de Santa Marina, cuya hermandad la recibió en la puerta. Llegó hasta allí a los sones de la marcha "A ti, Divina Pastora", interpretada por la Agrupación Musical Santa Cecilia. Se volvió ante la puerta y los cofrades pastoreños le cantaron la Salve Regina.

















A continuación, el paso se levantó, lo que siempre se hacía a pulso, y se marchó por la calle Madre María de la Purísima de la Cruz con la marcha "El día del Señor", llegando con ella hasta la esquina del inicio de la calle Feria. Aquí se produjo un relevo de costaleros. Luego se acercó a la puerta de la Iglesia de San Juan de la Palma, donde recibieron a la Virgen de Guadalupe las hermandades de la Amargura, Montemayor y la Virgen de la Cabeza, realizando sendas ofrendas florales.
Y tras el rezo de la Salve, el paso volvió a levantarse y buscó la residencia de ancianos situada al lado, en cuya puerta había algunos ancianos sentados. La Agrupación Musical Santa Cecilia encadenó para ello las composiciones "Cantemos al amor de los amores" y "Luz del mundo".

























Tras la parada en la residencia de ancianos hubo una larga chicotá con la marcha "Oh, bendita estrella" seguida del redoble de los tambores a lo largo de la plaza de San Juan de la Palma. Posteriormente se detuvo el paso antes de una nueva chicotá, ésta a los sones de "Bajo tu clámide" y en dirección a la puerta del Convento del Espíritu Santo, cuyas religiosas cantaron la Salve.














También fue larga la siguiente chicotá, que comenzó en la puerta del Espíritu Santo con la composición "Alma de Dios" y siguió a tambor por la calle Santa Ángela de la Cruz hasta la confluencia con Jerónimo Hernández.
Seguidamente, la Virgen de Guadalupe siguió adelante mientras los músicos de Santa Cecilia interpretaban "Entrando en Jerusalén". Y después, con el Ave María conocido popularmente como el de Caccini, aunque en realidad es de Vavilov, se volvió ante la puerta del Convento de las Hermanas de la Cruz, que cantaron la Salve como ellas acostumbran.
Minutos después, la Virgen de Guadalupe continuó por Santa Ángela de la Cruz con la marcha "La rosa del Salvador", adentrándose luego en la calle Alcázares a los sones de "Nuestro Señor".




















Desde Alcázares, la Virgen de Guadalupe volvió a la Iglesia de la Misericordia por la plaza de la Encarnación, la calle José Gestoso y la plaza de Zurbarán, realizando su entrada antes de las diez de la noche.