La Hermandad de Nuestra Señora de Guadalupe, del Convento de San Buenaventura, celebró el pasado sábado su salida procesional, que resultó especial al estar inmersos en la celebración del octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís, siendo la de Guadalupe una devoción tan vinculada a la orden franciscana.
Diez minutos antes de la hora prevista de salida, fijada para las siete y cuarto, los hermanos de la corporación se dispusieron a abrir la puerta del templo, aunque la maniobra no estuvo exenta de dificultad. La parte superior de una de las hojas parecía estar atascada o pegada de alguna manera y no había manera de que cediera. Tres minutos pasaron hasta que la puerta pudo finalmente abrirse.
En cualquier caso, no fue hasta las siete y cuarto cuando el cortejo se puso en camino, encabezado por cruz alzada entre ciriales y seguida por la bandera fundacional. El octavo centenario de la muerte de San Francisco se hizo patente con la inclusión en el cortejo en esta ocasión de la insignia de la Venerable Orden Tercera de San Francisco del convento de la calle Carlos Cañal. Con ella en la puerta, el guardián del convento, Fray Alfonso García Araya, rezó la oración de San Francisco de Asís antes de que la cofradía siguiera adelante, lo que hizo acompañada por las hermandades de la Corona, las Aguas y la Soledad de San Buenaventura.
El paso de la Virgen de Guadalupe comenzó a moverse en el interior del templo en dirección a la puerta mientras fuera la Banda de Música del Liceo de Sevilla, antigua Banda de Música Nuestra Señora del Sol, interpretaba el Himno a la Virgen de Guadalupe.
Tras detenerse en la misma puerta, el paso se levantó, siempre a pulso, y salió a la calle Carlos Cañal, momento en que sonó el Himno de España seguido de la marcha "Guadalupe, Reina de la Hispanidad". Vestía la Virgen el conjunto de terciopelo burdeos bordado en oro y el paso lo adornaban rosas blancas y algunos nardos.
Hubo después una parada bastante larga hasta que se produjo una chicotá a tambor que llegó casi hasta el cruce con la calle Méndez Núñez, donde de nuevo se detuvo el paso.
"La Emperatriz hispana" fue la siguiente marcha que la Banda del Liceo de Sevilla tocó tras el paso de la Virgen de Guadalupe, que tomó con ella la calle Méndez Núñez, recorriendo bastantes metros de ésta hasta una nueva parada. Seguidamente, salió a la Plaza Nueva con "El Dulce Nombre", produciéndose a su término el primer relevo de costaleros de esta salida procesional.
El discurrir de la cofradía por la Plaza Nueva fue un continuo sorteo de vallas por las obras que, desde hace ya no se sabe ni cuánto tiempo, se vienen desarrollando en este emblemático espacio del centro de la ciudad. Así, mientras los músicos tocaban "Virgen de la Paz", el paso tuvo que pegarse a los edificios, discurriendo por el reducido pasillo que dejaban las mencionadas vallas.
Ya con algo más de amplitud, pero igualmente con vallas, la Virgen de Guadalupe recorrió el Andén del Ayuntamiento, momento en que sonó "Pasan los campanilleros". Posteriormente, se encaminó hacia la calle Fernández y González en una chicotá que comenzó con el redoble de los tambores y siguió con la marcha "Como tú ninguna".
Después de un nuevo relevo bajo las trabajaderas, la Virgen de Guadalupe llegó al punto álgido de su salida de cada año: la visita a la Casa de Extremadura. Hasta ahí llegó a los sones de "Encarnación Coronada", volviéndose ante la puerta. Al detenerse se lanzaron varios vivas a la Virgen de Guadalupe y a la región vecina que la tiene por Patrona.
Los integrantes de la Casa de Extremadura realizaron una ofrenda floral, la banda tocó el Himno de Extremadura, que fue cantado por los extremeños presentes, y a continuación, tras el rezo del Ave María y unas palabras de Fray Alfonso, el paso se levantó a pulso por "nuestros hermanos extremeños", marchándose con "Virgen de la Palma" mientras desde los balcones caían grandes pétalos blancos sobre el paso.
El recorrido de este año, marcado por las obras, siguió por la calle García de Vinuesa, que el paso tomó a los sones de la marcha "Virgen de la Estrella", mientras que más adelante alcanzó la Puerta del Arenal con "Se arrodilla Triana".
Posteriormente, siguió por Arfe con la composición "Macarena", de Abel Moreno, tras la que la Virgen de Guadalupe se paró durante unos cuantos minutos. Arriba, en la azotea de un edificio, había varios jóvenes preparados con cajas de pétalos para lanzarlos, como así ocurrió cuando el paso se levantó y siguió adelante con "Coronación".
Desde este punto, la Virgen de Guadalupe siguió su recorrido visitando tres hermandades vecinas del barrio del Arenal, como fueron las Aguas, la Carretería y Jesús Despojado, antes de regresar a San Buenaventura por Doña Guiomar, Zaragoza y Carlos Cañal, cerrando así un brillante encuentro devocional con la advocación extremeña, presente también en la mariana ciudad de Sevilla.

























































































































No hay comentarios:
Publicar un comentario