martes, 15 de septiembre de 2026

PASIÓN INICIA LOS CULTOS A LA VIRGEN DE LA MERCED CON EL BESAMANOS


El pasado fin de semana tuvo lugar en la capilla sacramental de la Iglesia del Divino Salvador el besamanos a Nuestra Madre y Señora de la Merced, que fue situada para ello ante el altar de plata de la cofradía, elevada sobre una pequeña peana. Vestía el manto azul bordado en oro en 2018 por Jesús Rosado y la saya procesional, obra de Carmen Capmany de 1930.
Sobre la cabeza lucía la corona de salida, mientras que el pecherín tenía un puñal, un broche en un lateral y otro con el emblema mercedario en el centro. En cuanto a las manos, ofrecía la derecha a los devotos y no sujetaba nada en ninguna de las dos.
El besamanos estaba marcado por la oscuridad, que tan poco estética suele resultar, con un potente foco apuntando a la dolorosa y al Señor de la Pasión. Pero más o menos podíamos intuir que San Juan Evangelista había vuelto a ser escondido y que el exorno floral, compuesto de rosas blancas y nardos, se repartía en distintos puntos del retablo en frisos y jarras, además de dos mazos colocados en las peanas de culto habitual de la Virgen y San Juan, y otros dos sobre columnas de madera dorada que flanqueaban a la dolorosa, que tenía también un gran centro a sus pies. Asimismo, se dispusieron varios blandones de plata con cera blanca en el propio retablo.
Finalmente, hay que hacer alusión a la presencia del estandarte corporativo en el lado izquierdo de la capilla, y de la bandera concepcionista en el derecho.

































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