martes, 1 de febrero de 2022

EL SEÑOR DE LAS PENAS DE SAN ROQUE, EN VENERACIÓN CON TÚNICA BORDADA


Entre la tarde del sábado y la jornada del domingo Nuestro Padre Jesús de las Penas, de la Hermandad de San Roque, estuvo expuesto a la veneración en el altar mayor de la parroquia, sobre las andas del vía crucis que la noche del mismo domingo presidió recorriendo las naves del templo.
Para estos cultos, la imagen se presentó vestida con la túnica morada bordada en oro en el taller de Fernández y Enríquez en 1995. En la cabeza no llevaba ni túnica ni potencias. Las andas, además de sus cuatro faroles, contaba con un exorno floral compuesto de claveles rojos, las mismas flores que veíamos en cuatro de las jarras del paso de palio de la Virgen de Gracia y Esperanza que se encontraban en el altar; dos de ellas entre grandes blandones de cera roja y las otras dos detrás, ante el dosel de cultos de la hermandad.
Delante del dosel se situaba el estandarte sacramental de la cofradía del Domingo de Ramos, que se elevaba sobre los paños laterales de los antiguos respiraderos del paso de palio, donde también había diez candeleros con cera blanca, cinco a cada lado, junto a las jarras antes mencionadas.
Un cortinaje de damasco rojo de gran tamaño que cubría prácticamente en su totalidad el retablo mayor de la Parroquia de San Roque completaba el montaje de este acto de veneración al Señor de las Penas.





































LA HERMANDAD DE LA PIEDAD ABRIRÁ EL PRÓXIMO VIERNES SANTO EN JEREZ


Frente al inmovilismo sevillano, donde cada cambio, por pequeño que sea, cuesta un triunfo, tenemos el caso de Jerez, donde de un tiempo a esta parte no hay un año en que la nómina de la Semana Santa sea igual al anterior. El último cambio lo ha dado a conocer hoy la Hermandad de la Piedad, que ha informado del acuerdo de las cinco cofradías del Viernes Santo para que sea ella la primera en pasar por la carrera oficial este año.
Del último lugar al primero. Eso significa que el primer paso de Cristo que pasará por la carrera oficial será el Santo Entierro, y el primer palio el de la Virgen de la Piedad. Con este acuerdo, aunque vaya a quedar un poco raro para quienes vean las cofradías en una silla del recorrido común, la hermandad con sede en la Real Capilla del Calvario podrá adelantar su hora de entrada, que es un deseo largamente acariciado por sus cofrades.
Así, está previsto que la salida tenga lugar a las cuatro y media de la tarde para llegar a la Catedral sobre las ocho y estar de vuelta en el templo a eso de las once y media de la noche. En los últimos años la entrada venía produciéndose en torno a las tres de la madrugada.
Este cambio se suma a los que se han venido produciendo en los últimos años, ya que en 2018 el Cristo y la Soledad se intercambiaron sus puestos, que es lo mismo que hicieron en 2019 las Viñas y Loreto. Así, el orden del Viernes Santo jerezano en 2022 será el siguiente: Piedad, Loreto, Viñas, Soledad y Cristo (si es que el intercambio entre las dos últimas se mantiene). Curiosamente, y de rebote, con este último cambio las hermandades de Loreto y Soledad recuperan este año sus puestos tradicionales como segunda y cuarta, respectivamente.
Para tratar de adelantar el horario de vuelta de la Piedad, en los últimos tiempos se han intentado diferentes soluciones que no han acabado de funcionar. Así, hace años se determinó que el día lo cerrase la Hermandad de Loreto, lo que sólo ocurrió un Viernes Santo; y más recientemente la Soledad se ofreció a dar un pequeño rodeo a la salida de la Catedral para permitir a la Piedad adelantarla en su camino de vuelta, que coincide en varias calles con el de aquélla.
Lo último, diseñado para 2020 y nunca puesto en práctica debido a la pandemia, fue no hacer estación de penitencia a la Catedral, sino a la Parroquia de San Dionisio, que está en plena carrera oficial, saliendo de ésta desde allí para recortar así un buen trecho del recorrido. Afortunadamente, esta última opción de carrera oficial a la carta no se pondrá en práctica, al menos de momento.

VENERACIÓN A LA VIRGEN DEL REFUGIO EL ÚLTIMO FIN DE SEMANA DE ENERO


Como cada último fin de semana de enero, María Santísima del Refugio, de la Hermandad de San Bernardo, estuvo expuesta en besamanos, o más bien, según la terminología pandémica que hemos dado por buena, estuvo expuesta a la veneración en el presbiterio alto de su parroquia.
Este culto comenzó el sábado por la tarde y se extendió durante toda la jornada del domingo, cuando tuvo lugar la función solemne en su honor. De esta forma, los devotos pudieron volver a tener cerca a la Virgen del Refugio poco más de dos meses después de la última vez, cuando la cofradía celebró los 75 años de la concesión del título de Mariana a la ciudad de Sevilla (ver).
En esta ocasión, la dolorosa de Sebastián Santos Rojas se presentó subida a su peana procesional y vestida con el manto de salida y la saya blanca de tisú confeccionada con un traje del torero Manolo Vázquez. Llevaba además la corona de salida, la Medalla de la Ciudad en el pecherín, una cruz pectoral, varios broches y medallas, un pañuelo, dos rosarios y un fajín rojo con borlones dorados y tres entorchados.
El exorno floral, al margen de las distintas ofrendas que se fueron depositando junto a la Virgen, se componía de distintas especies de tonalidad rosa que se repartieron en dos jarritas colocadas sobre la peana, en cuatro jarras también del palio sobre pies de base cuadrada de madera dorada y en otras dos situadas encima de las mesas que se colocaron al fondo, junto al dosel de cultos de la hermandad.
Además, junto a la peana se dispusieron dos pequeños faroles de plata, y más hacia los extremos veíamos dos parejas de altos blandones dorados con cera blanca. Por otro lado, junto a las mesas antes mencionadas había unos candeleros dorados, encima unos artísticos espejos colgando del cortinaje de terciopelo rojo que cubría el retablo mayor, y ante el dosel un trono entre altos pies con candelabros plateados.