miércoles, 2 de marzo de 2022

CONTEMPLACIÓN DEL SANTO CRUCIFIJO EN EL MIÉRCOLES DE CENIZA JEREZANO


Desde la diez de la mañana y hasta las nueve de esta noche, sólo interrumpida por las misas de las seis y ocho de la tarde, el Santo Crucifijo de la Salud permanece expuesto en la Parroquia de San Miguel de Jerez, en lo que su hermandad ha denominado contemplación, al no ser aconsejable todavía el besapié en su forma tradicional.
El impresionante crucificado de José de Arce se encuentra en la cabecera de la nave del Evangelio, ante el retablo en el que recibe culto durante todo el año, colocado en posición vertical y luciendo las potencias con las que sale en la estación de penitencia de la cofradía abriendo la Madrugada del Viernes Santo.
El sencillo montaje de este acto de contemplación al Santo Crucifijo incluye la presencia de los cuatro faroles que acompañan a la cruz de guía situados dos a cada lado de la imagen. A los pies de la cruz hay un centro de calas de tonalidad morada, flores que también vemos en dos de las jarras del paso de palio de María Santísima de la Encarnación, ubicadas sobre sendos pies de base cuadrada. Y en los extremos hay seis candeleros, tres a cada lado, con cirios color tiniebla.
Detrás, el retablo del Santo Crucifijo de la Salud está presidido por la Virgen de la Encarnación, elevada sobre la peana y con una media luna a sus pies. A su alrededor hay hasta diez candeleros también con cirios color tiniebla, y sobre el banco del retablo se han dispuesto otras dos jarras igualmente con calas moradas.




























NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA CRUCIS, EXPUESTO A LA VENERACIÓN EN JEREZ


La Hermandad de las Cinco Llagas de Jerez expone cada año en besamanos a Nuestro Padre Jesús de la Vía Crucis el Miércoles de Ceniza. Así ocurre hoy, aunque sin que los devotos puedan besar la imagen, que se sitúa en el centro de su Capilla de la Concepción de la Iglesia de San Francisco, sobre una peana roja con apliques de madera dorada.
El Nazareno que tallara Ramón Chaveli viste su túnica de salida, pero no lleva la cruz sobre su hombro izquierdo, dado que se presenta con las manos cruzadas delante del cuerpo. Además, sobre la cabeza luce las potencias con las que sale a las calles cada Madrugada de Viernes Santo.
En sus pies, sobre la peana, hay una variedad floral de tonalidades roja y morada compuesta fundamentalmente de claveles, rosas, estátice y algunos cardos. A todo ello hay que sumar los ramos que los devotos van dejando ante la imagen. A un lado y a otro del Señor de la Vía Crucis hay un total de seis candeleros con cera blanca y cuatro jarras del paso de palio de la hermandad con rosas rojas, estátice y cardos. Las jarras se elevan sobre pies de base octogonal con decoración pictórica de apariencia marmórea. Y en el lado izquierdo de todo el conjunto está el estandarte corporativo, o guión de cofradía, como se le conoce más bien en Jerez.
Detrás, ante un sencillo dosel de terciopelo rojo con el escudo de la hermandad en la gotera, está María Santísima de la Esperanza vestida de hebrea sobre su peana procesional. Ante la dolorosa hay varios candeleros con cirios blancos y dos jarras también de su palio con rosas del mismo color.






















VENERACIÓN EN JEREZ AL SANTÍSIMO CRISTO DE LA SALUD DE SAN LUCAS


Como cada Miércoles de Ceniza, la Hermandad de las Tres Caídas de Jerez celebra el acto de solemne veneración al Santísimo Cristo de la Salud, que recibe a sus devotos en la cabecera de la nave de la Epístola del Santuario de San Lucas.
El crucificado, atribuido a Diego Roldán y datado en el siglo XVIII, fue titular de la antigua Cofradía de Dolores de la que las Tres Caídas es continuadora. De hecho, tras recuperar la imagen para el patrimonio de la corporación, se estrenó en la cofradía con paso propio el Miércoles Santo de 2018 (ver), único año que ha podido salir hasta ahora por la lluvia de 2019 y los dos años de pandemia.
Colocado en posición vertical y con sus potencias y corona de espinas plateadas, el Cristo de la Salud se encuentra entre cuatro altos blandones de madera pintados de color blanco y con algunas partes doradas. Cada uno tiene un cirio color tiniebla. Además, entre cada pareja de blandones hay dos jarras plateadas sobre sendos pies de base cuadrada en las que vemos hojas de hiedra y espinos.
Por otra parte, a los pies de la cruz se han situado dos de los ángeles de su peana procesional entre la estructura que sujeta al crucificado y en la que, en alusión a la Virgen de los Dolores, se puede leer "Stabat Mater" y se ve el corazón atravesado por un puñal. Finalmente, en el suelo hay dos huesos y una calavera que alude a Adán y al Monte Calvario entre más hojas de hiedra y espinos.