Una semana después del besapié al Señor de las Penas (ver), la Hermandad de la Estrella celebró este fin de semana el besamanos a la dolorosa, ubicada en el mismo lugar, delante de su retablo, y sobre una peana de plata que tenía colocada una media luna a los pies de la Virgen.
La Estrella estaba vestida con su manto procesional y con la saya de terciopelo rojo bordada en oro por Fernández y Enríquez en 1988. Asimismo, llevaba una toca de sobremanto de malla bordada en oro y lucía su corona de salida. En el pecherín contaba con un puñal, la Medalla de la Ciudad, un alfiler con su nombre, los característicos tres broches en forma de estrella y algunos otros broches más. Por otro lado, tenía un rosario en cada mano y un pañuelo en la izquierda, mientras que ofrecía la derecha a los devotos.
Flanqueaban a la Virgen de la Estrella dos columnas doradas con jarras en las que había claveles blancos entre blandones con cera blanca. Y detrás veíamos otras dos jarras sobre columnas y entre blandones, pero éstos escoltando un crucifijo en un baldaquino dorado entre candeleros y más jarras. Finalmente, en la parte superior se situaron cuatro lámparas de tipo sagrario.



































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