Este lunes comienza en la Parroquia de Santa María Magdalena el quinario de la Hermandad de la Quinta Angustia, por lo que todo el conjunto escultórico de la corporación ocupa el altar mayor del templo. La imagen de José de Arimatea regresó el pasado viernes, el mismo día en que se realizó el montaje del altar.
Como ocurrió el año pasado con la imagen de Nicodemo (ver), la restauración ahora de José de Arimatea ha concluido justo para el inicio del quinario. La restauradora Esperanza Fernández Cañero ha sido de nuevo la encargada de intervenir sobre una talla del misterio, como ya hiciera anteriormente con el Señor del Descendimiento, con la Virgen de la Quinta Angustia, con Nicodemo e incluso con el Resucitado de Jerónimo Hernández que recibe culto en la Capilla del Dulce Nombre de Jesús.
El proyecto de restauración del conjunto escultórico del Descendimiento, obra de Pedro Roldán salvo la dolorosa, que es de Vicente Rodríguez-Caso, incluye también las tallas de la Magdalena, María Salomé y María Cleofás, que próximamente también pasarán por el taller de la restauradora para devolver todo el esplendor a este misterio del Jueves Santo. De momento, y después de unos nueve meses, vuelven a ser los dos Santos Varones quienes sostienen al Señor desde lo más alto de la cruz.













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