miércoles, 23 de septiembre de 2026

LA VIRGEN DE LA LUZ RECUPERA SU MANTO Y SAYA DE TISÚ RECIÉN RESTAURADOS


Tras la salida procesional del pasado sábado, Nuestra Señora de la Luz ha estado este lunes expuesta en besamanos en la capilla sacramental de la Iglesia de San Esteban, donde lucía su conjunto de manto y saya de tisú recién restaurados.
En los últimos años vimos a la Virgen con otras prendas, fundamentalmente blancas sin bordados, mientras el taller de Charo Bernardino llevaba a cabo la restauración de estas piezas de tisú celeste con bordados del siglo XVIII. Por fin, estos días hemos podido contemplar el resultado de esta actuación de recuperación y conservación que ha devuelto el esplendor perdido a ambas.
Para este besamanos, la Virgen de la Luz se encontraba elevada sobre la peana de plata de finales del siglo XVII, sobre la que había una media luna. La imagen lucía un fajín rojo con borlones del mismo color, así como el conjunto de corona, ráfaga y cetro, todo ello, como la media luna, de plata sobredorada. El Niño Jesús, por su parte, vestía una túnica de tisú de color crudo.
Alrededor de la Virgen de la Luz se podían ver diferentes centros florales de color blanco procedentes del propio paso que recorrió las calles de la feligresía en la noche del sábado. Se distribuían en el suelo, en pequeñas peanas cubiertas con damasco rojo y en dos mesas de madera dorada situadas detrás.
Flanqueaban a la Virgen seis candeleros con cera blanca, tres a cada lado, y los dos ángeles mancebos portando faroles que la acompañan durante todo el año en su retablo, en la cabecera de la nave del Evangelio. Y fuera de la capilla, en el lado izquierdo de la reja de acceso estaba el estandarte corporativo, y en el derecho el simpecado, ambos entre ciriales.





























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