miércoles, 4 de septiembre de 2024

CON ORO DE OFIR


El próximo 12 de octubre tendrá lugar el principal evento cofradiero del año, la procesión magna mariana de Jerez de la Frontera, motivada por el Año Jubilar de la Esperanza, el centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen y el CDXXV aniversario de la muerte de San Juan Grande, patrón de la Diócesis de Asidonia-Jerez.
Como aperitivo de tan esperado acontecimiento, la sala de exposiciones del Callejón de los Bolos acoge "Con oro de Ofir", una muestra de un total de diecisiete mantos procesionales bordados de otros tantos pasos de palio de la Semana Santa jerezana. Eso sí, no todos los mantos expuestos los veremos en las calles en octubre, y no todos los que veremos están en la exposición. 
La muestra, que se complementa con la presencia de imágenes veneras de orfebrería que van en la delantera de algunos palios, así como en la carreta de la Hermandad del Rocío de Jerez, es una demostración de la calidad patrimonial que atesoran las cofradías jerezanas. Y aunque no están todos los mantos ni todas las imágenes veneras, lo que hay bien merece una contemplación detallada de cada pieza. Además, un vídeo proyecta continuamente imágenes de cada uno de estos pasos en las calles, combinando imágenes de hace más de treinta años con las más recientes.
Repasamos con detalle cada uno de los enseres expuestos, para lo que debemos comenzar con lo que recibe al visitante, que es el cartel anunciador de la procesión magna, obra de Jaime Sánchez, que se presenta enmarcado en unas tablas en las que están recogidas las advocaciones de las imágenes marianas que saldrán el 12 de octubre.



La exposición de mantos comienza por el más reciente, que es el de Nuestra Señora de la Estrella, de la Hermandad de la Borriquita. Su diseño corresponde a Rafael de Rueda y fue bordado en oro y sedas de colores sobre terciopelo azul por Jesús Rosado Borja. Su estreno tuvo lugar en 2012, coincidiendo con el L aniversario de la bendición de la dolorosa de Sebastián Santos Rojas.






Seguimos con el manto de Nuestra Señora de las Lágrimas, de la Hermandad de la Vera-Cruz. La zona central perteneció a un manto de camarín con bordados en plata del siglo XVIII. Estos bordados fueron pasados por José Ramón Paleteiro en 2006 a un terciopelo azul de mayor tamaño, al que se añadieron nuevos bordados en oro basados en los del manto primitivo. El diseño de estos bordados se acabó replicando en las caídas del actual palio de la dolorosa, y más tarde en los faldones (ver).






A su lado está el manto procesional de María Santísima de la Concepción, de la Hermandad de las Viñas. Fue bordado en oro sobre terciopelo azul en los talleres de Carrasquilla y estrenado en 1980. Su diseño fue copiado por Paleteiro para el manto de la Virgen de Gracia y Amparo de la Hermandad de los Javieres de Sevilla (2006).






Vemos también el manto de Santa María de la Paz y Concordia, de la Hermandad de la Cena, obra del taller de Esperanza Elena Caro estrenada en 1972. Está bordado en oro y sedas de colores sobre terciopelo azul. Debido a la lluvia de la pasada Semana Santa, la última vez que pudimos verlo en las calles fue en octubre en la procesión de traslado a la Catedral de la Virgen de la Estrella para su Coronación Canónica (ver).






Llegamos a otra maravilla bordada, como es el manto de María Santísima del Valle, de la Hermandad del Cristo de la Expiración. Está bordado en oro sobre terciopelo rojo por el taller de Carrasquilla, y su estreno se produjo el Viernes Santo de 1968.






No menos impresionante, como el resto del conjunto de caídas y techo, es el manto procesional de María Santísima de los Dolores, de la Hermandad de las Tres Caídas. Es de 1965 y fue bordado en el Convento de Santa Isabel en oro sobre terciopelo negro, además de contar con giraspe y marfil en los ángeles.






Al lado encontramos el singular manto de María Santísima de la Confortación, de la Hermandad de la Oración en el Huerto. Es de terciopelo azul bordado en oro y apliques de tisú y brocados. Fue diseñado por el recordado Juan Manuel Guzmán Sánchez 'Juanelo' y realizado en el taller del Colegio El Salvador de Jerez. Su estreno tuvo lugar el Jueves Santo de 1961.






Hablamos ahora de la Hermandad de la Coronación, a la que pertenece el manto de María Santísima de la Paz en su Mayor Aflicción, diseñado por Manuel Elena y bordado en el taller de Esperanza Elena Caro entre 1958 y 1960. Está bordado en hilos de oro sobre terciopelo morado.






A continuación, se muestra el manto de María Santísima del Desamparo, de la Hermandad del Prendimiento. Como el anterior, el diseño corresponde a Manuel Elena y su realización al taller de Esperanza Elena Caro. Fue bordado en oro sobre terciopelo rojo y estrenado en 1949.






Del mismo taller de bordado, el de Esperanza Elena Caro, aunque con diseño de Ignacio Gómez Millán, es el manto de Nuestra Señora de la Esperanza, de la Hermandad de la Yedra. Está bordado en oro y sedas sobre terciopelo verde, y se estrenó en 1948. El taller de Santa Bárbara se encargó de su restauración en 2002.






Continuamos con el manto de Nuestra Madre y Señora de la Soledad, bordado en el taller de Esperanza Elena Caro en oro y otros materiales nobles sobre terciopelo negro. En 1947 se estrenó y en 2022 fue restaurado por Jesús Rosado.






Otra gran joya de la Semana Santa jerezana, como lo es todo el conjunto del paso de palio, es el manto de María Santísima de la Encarnación, de la Hermandad del Santo Crucifijo de la Salud, la que abre la Noche de Jesús. Está bordado en oro sobre terciopelo granate entre 1930 y 1943, aunque fue completado definitivamente en 1949. El diseño original es de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, aunque fue Carrasquilla quien finalizó la obra. Ildefonso Jiménez lo restauró en 2009.






Nos encontramos ahora con un manto que fue propiedad de la Hermandad de San Bernardo de Sevilla, y que hoy pertenece a Nuestra Señora del Mayor Dolor, de la hermandad del mismo nombre. El aspecto actual corresponde al taller de Olmo, que en 1920 intervino en una obra que cuenta con algunos bordados de 1880 de las hermanas Cuadra, y sobre el que también trabajó en 1906 Concepción Requena. Más recientemente, en 2016, Jesús Rosado Borja se encargó de restaurar este manto, bordado en oro sobre terciopelo burdeos.






Seguimos con el manto procesional de Nuestra Madre y Señora del Traspaso, de la Hermandad del Nazareno. Fue realizado a finales del siglo XIX y se atribuye a la escuela valenciana. Originalmente, los bordados en oro y otros materiales contaban con el terciopelo rojo como soporte, pero en la década de los años setenta se pasaron a terciopelo morado. Además, en 1992 fue restaurado y ampliado por Encarnación López y Rosario Santano.






Hasta ahora hemos rodeado el interior de la sala del Callejón de los Bolos, pero ahora acudimos al centro, donde contemplamos tres mantos bordados más, todos ellos de tres impresionantes pasos de palio. El primero de ellos es el de María Santísima de la Esperanza, de la Hermandad de las Cinco Llagas, bordado en oro sobre terciopelo verde por el taller de Carrasquilla. Fue finalizado en 1962.






Otro emblema de la Semana Santa jerezana es el conjunto de palio y manto de María Santísima del Desconsuelo, de la Hermandad de los Judíos de San Mateo, obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda realizada en 1905 para la Hermandad de la Amargura de Sevilla. Está bordado en oro sobre terciopelo azul y en 2013 lo restauró el taller de José Ramón Paleteiro.






Y el último manto que observamos en esta exposición es el de Nuestra Señora de la Piedad, de la Hermandad del Santo Entierro, diseñado por Manuel Beltrán y realizado en 1891 por las Hermanas Antúnez para la Hermandad de la O de Sevilla. Está bordado en oro y otros materiales nobles sobre terciopelo negro, y en 1992 fue restaurado en el taller de Fernández y Enríquez.






Pasamos ahora a la vitrina donde están las imágenes veneras de orfebrería. De ninguna de ellas se indica la autoría; tan sólo el material y el año de ejecución. Vemos en primer lugar la imagen en plata de ley de Madre de Dios de los Desamparados, titular de la capilla de la Hermandad de la Coronación, a cuyo paso de palio pertenece la obra (1954).


Al lado está la imagen de Madre de Dios (1972) en plata de ley del paso de palio de la Esperanza de la Yedra. Hay que indicar que los cultos de la corporación se suelen celebrar en la cercana Parroquia de Madre de Dios.


Al paso de palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor pertenece una imagen venera de plata de ley de la Virgen del Pilar.


Seguimos con una imagen de plata de ley de la Virgen Niña, donada en 2021 a la Hermandad de la Defensión por el Colegio Montaigne de Jerez.


De la Hermandad del Cristo de la Expiración es una imagen de metal de María Auxiliadora, y también una reproducción de plata de ley (2019) de Nuestra Señora del Carmen.



Pasamos al paso de palio de la Virgen de la Estrella, de la Hermandad de la Borriquita, que cuenta con una imagen de plata de ley de San Juan Bautista de la Salle, del que tiene una reliquia en su interior.


La Hermandad de la Oración en el Huerto tiene una imagen de plata y marfil (1974) de Nuestra Señora de Consolación, Copatrona de Jerez, que se encuentra en la iglesia del Convento de Santo Domingo, donde tiene su sede la corporación del Jueves Santo.


Y también reside en Santo Domingo la Hermandad del Rocío de Jerez, por lo que también posee una imagen de la Virgen de Consolación de plata de ley y marfil (2022).


Ahora vemos la imagen de plata de ley y marfil de la Virgen de los Reyes (1956) que figura en la delantera del paso de palio de Madre de Dios de la Misericordia, de la Hermandad del Transporte.


Por su parte, el paso de palio de María Santísima de la Esperanza, de la Hermandad de las Cinco Llagas, tiene en la delantera la iconografía del Abrazo de San Francisco en orfebrería. En su parte inferior lleva, a modo de relicario, unas pequeñas piedras del camino que recorrió Jesús hacia el Calvario, en atención a la advocación de Nuestro Padre Jesús de la Vía Crucis.



La Virgen del Desconsuelo tiene en su palio una imagen de plata de ley de San Blas (1992), que es titular también de la Hermandad de los Judíos de San Mateo.


Y en el paso de palio de Nuestra Señora del Socorro, de la Hermandad de la Viga, hay una imagen de San Juan de Dios realizada con micras de plata procedentes de las radiografías que realizaban en el Sanatorio de San Juan Grande. Fue donada a la hermandad por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.


En la delantera del palio de la Virgen del Traspaso, de la Hermandad del Nazareno, hay una imagen de San Andrés Apóstol, que es titular de la corporación que da nombre a la Noche de Jesús.


Y terminamos con la imagen de plata de ley del Apóstol Santiago (1948) que figura como imagen venera en el paso de palio a María Santísima del Desamparo, de la Hermandad del Prendimiento.


Que la Semana Santa de Jerez está cuajada de grandes obras de arte en todas las disciplinas artísticas (imaginería, talla, bordados, orfebrería...) es algo que cualquiera que alguna vez se haya acercado a ella sabe perfectamente. Pero ver todas estas obras juntas en el mismo espacio disipa todas las dudas que el más desinformado pueda tener.
Y esto sólo es un anticipo de lo que está por venir, esa esperada procesión magna del 12 de octubre, aunque poco hay tan magno como la propia Semana Santa jerezana. De momento, la exposición "Con oro de Ofir" se puede visitar aún hasta el próximo domingo, cuando cerrará para que los enseres vuelvan a sus dueñas y los pasos de palio empiecen a tomar forma en sus templos.

lunes, 2 de septiembre de 2024

EDUARDO SEGUNDO PINTA EL CARTEL DE LA ROMERÍA DE TORREBLANCA DE 2024


La Hermandad del Inmaculado Corazón de María del barrio de Torreblanca presentó ayer el cartel anunciador de su próxima romería. El joven artista Eduardo Segundo es el autor de esta obra, que ha sido pintada en técnica mixta sobre papel encolado a tabla.
En este cartel, en el que predomina el color azul, podemos ver el simpecado de la corporación letífica, sobre el que se proyecta una pareja de romeros a la izquierda, y una rueda y parte de los candelabros de la carreta a la derecha. Se completa la obra con la rotulación, en la que se puede leer "Torreblanca. Romería 2024" en caracteres de color blanco.

martes, 27 de agosto de 2024

EL GRAN RETABLO CERÁMICO DEL ROCÍO EN LA PARROQUIA DE LOS DOLORES DEL CERRO


La Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores del Cerro del Águila presenta un nuevo retablo cerámico que fue bendecido el pasado día 15, Día de la Virgen. Se trata de una obra de grandes dimensiones (4,50 metros de alto por 2,55 de ancho) que representa a la Virgen del Rocío y que ha sido pintada por el ceramista Javier Aguilar Cejas gracias a la donación de una familia perteneciente a la Hermandad del Rocío del Cerro.
Este nuevo retablo cerámico ha sido situado en la fachada de la parroquia que da a la calle Afán de Ribera, a la derecha de la puerta lateral del templo, casi en la esquina con la calle Nuestra Señora de los Dolores. El propio autor de la obra, natural de la localidad cordobesa de Puente Genil, ha ofrecido a la hermandad rociera una detallada explicación de su trabajo que reproducimos a continuación:

"El nuevo retablo de la Virgen del Rocío de la Parroquia del Cerro del Águila de Sevilla responde en su forma a la cerámica popular sevillana y a la tradición de presentar a las imágenes devocionales en las puertas de las iglesias y parroquias para hacerlas accesibles en toda hora a la oración del fiel. Es una simulación de retablo tallado en la calle que mide 4,50 metros de alto por 2,55 metros en su parte más ancha.
He querido rescatar una visión de la Virgen del Rocío ya perdida en el tiempo y para ello me he servido de los antiguos grabados del siglo XVIII, cuando aún la Santísima Virgen se vestía con rostrillos de tela y no de plata o de oro como en la actualidad. Las ráfagas dispuestas algo más bajas de la cabeza hacen que su rostro se despeje y estilice junto con la corona. Con esta disposición la saya es más ancha en la parte inferior, dotándola de un efecto muy regio y añejo. En definitiva, es la Reina de las Marismas de los grabados antiguos, pero retratando fielmente a la imagen que tanto veneramos en la Aldea del Rocío.
Tanto la corona de la Virgen como la del Niño son un encaje de oro decorado con esmeraldas por todas partes cuyo diseño es original, hecho expresamente para esta obra, donde el verde de las esmeraldas nos recuerda a la Esperanza de la Fe del cristiano, siendo a la vez el color del coto de Doñana y la marisma. También es un diseño original la saya de hojas de laurel con la que he querido transmitir el mensaje de la victoria de Cristo y de su Santa Madre sobre el pecado del mundo, una victoria que ponen a nuestro alcance cada vez que rezamos a sus plantas con fervor y recogimiento. Con la oración llegará la victoria sobre las adversidades.
Un anacronismo que me he permitido representar, por lo identificativo de la iconografía, ha sido el de adornar con amapolas y romero las ráfagas de la Señora, puesto que se sabe que este tipo de decoración empezó a usarse a finales siglo XIX y principios del XX, no antes.
Podemos encontrar en las manos de la Virgen, junto al cetro, una ramita de romero en representación de los caminantes, de los romeros que andan hacia Ella todos los años buscando llegar a sus plantas. Todos estamos representados en esa ramita de romero que, como un cetro marismeño, perfuma sus manos y nuestros corazones.
De su otra mano cuelga una medalla con una leyenda que dice: “TÚ ERES LA ALEGRÍA DEL CORAZÓN DEL CERRO”, recordando la alegría de los romeros del barrio cuando salen las carretas para el camino.
A las plantas de la Santísima Virgen nos encontramos una sevillanísima hilera de flores de azahar representando esa explosión de primavera que enmarca la romería del Rocío, donde su mero perfume tanto nos sugiere y hace volar nuestras emociones.
Seguidamente nos encontramos una gran cartela con la tradicional oración “BENDITA SEA TU PUREZA”, tan popular en esta hermandad, enmarcada por una hojarasca dorada (recordemos que estamos ante la simulación de un retablo tallado) entre la que podemos encontrar el escudo corporativo entrelazado con la hojarasca de oro y la flor del algodón, esta última en clara alusión al pasado industrial del barrio ligado a la empresa Hytasa. En el vértice inferior, junto a los roleos y rocallas, nos volvemos a encontrar con una gran esmeralda a juego con otra que decora la cartela de la oración en alusión al verde del camino. Esta esmeralda es el punto de partida de toda la decoración de la obra.
La parte superior del retablo es un medio punto decorado con guirnaldas de rosas que cuelgan a modo de bambalinas perfumadas que enmarcan la figura de la Virgen. Justo detrás de Ella podemos ver la carreta del Simpecado de la Hermandad del Cerro en la popular parada de Los Tres Pinos de Villamanrique de la Condesa; al otro lado vemos la fachada de la casa hermandad que el Cerro tiene en la Aldea del Rocío.
Volviendo al coronamiento, podemos ver cómo todo está decorado con roleos de hojarasca de oro en los que, en su parte central, se abre una cartela con una reproducción del águila de plata del techo de la carreta en la que podemos leer la inscripción “Rocío del Cerro”, y esta cartela a su vez rematada por una gran corona real repleta de perlas y esmeraldas.
Como broche final a toda la decoración e iconografía del retablo, he querido poner otro elemento que nos recuerda la llegada de la primavera en Sevilla y, al mismo tiempo, el sonido inconfundible de esas fechas: las golondrinas; revoloteando alrededor de la Virgen y cantando con sus característicos trinos, como un coro perenne, casi como si hubieran llegado desde sus nidos en la espadaña de su Ermita del Rocío hasta los muros de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores en el Cerro del Águila".










lunes, 12 de agosto de 2024

EL MODELO DE LA SALUD DE SAN RAFAEL


En las últimas semanas prácticamente han coincidido en el tiempo noticias relacionadas con dos de las hermandades más recientes de la Semana Santa de Jerez; casualmente ambas del Martes Santo. Por un lado, la Hermandad de Bondad y Misericordia aprobaba la sustitución de su dolorosa y de las tallas secundarias de su paso de misterio, labor que realizará José Antonio Navarro Arteaga (ver). Y por otro, se ha dado a conocer, aunque aún no se ha expuesto al culto, la nueva imagen de la Virgen de las Aguas, obra de Fernando Aguado para la Hermandad de la Salud de San Rafael.
Lo de Bondad y Misericordia ha dado como resultado una pataleta (entendible desde el punto de vista humano, aunque las formas fallen) de Ana Rey, imaginera responsable de la dolorosa y los apóstoles que serán sustituidos, y también (a cuatro manos con Ángel Pantoja) del Señor de Bondad y Misericordia, que se mantendrá como titular, en principio...
Por poner en contexto todo este asunto, hay que comenzar diciendo que, durante prácticamente treinta años, Jerez estuvo paralizada en lo que respecta a la fundación de nuevas hermandades. El primer obispo de Asidonia-Jerez, Rafael Bellido Caro, no era nada proclive a su fundación y mantuvo congelado el indudable interés por lo cofradiero que existía en numerosos barrios alejados del centro (o en el mismísimo centro histórico; ahí está Humildad y Paciencia).
Cuando Jerez tenía sólo treinta hermandades de penitencia, Bellido llegó a argumentar que ése era el número perfecto, dado que Jesús comenzó su vida pública precisamente a esa edad, a los treinta años. Hubiera sido muy fácil decirle: "Bueno, señor obispo, pues apruebe al menos tres más, y llegamos a la edad de la Pasión y Muerte de Jesucristo, que es lo que estamos conmemorando"...
Sólo en el tramo final de su vida abrió la mano y favoreció la fundación de la Hermandad de la Clemencia, que hoy podemos considerar la primitiva entre la hornada, muy numerosa, de nuevas corporaciones. Para la historia quedó su llamada al paso del Señor de la Clemencia en la Rotonda de los Casinos durante la Procesión Magna del año 2000. Todo un símbolo, un aldabonazo de los nuevos tiempos que estaban por llegar... aunque ya sin él.
Y es que fue con Juan del Río y con José Mazuelos al frente de la diócesis cuando hubo una auténtica eclosión cofradiera. Baste decir que de aquellas treinta hermandades de penitencia mencionadas, Jerez cuenta ahora con cuarenta y seis. Estamos hablando, por tanto, de un crecimiento en menos de veinte años de más del cincuenta por ciento. A muchos les parece demasiado, pero debemos insistir en que esto se debe a esa parálisis de creación de nuevas hermandades a la que Bellido Caro había sometido a la ciudad. Sin esa parálisis obligada, que ha llevado la Semana Santa a barrios cuyas calles no sabían lo que era hasta hace nada, el crecimiento habría sido más sostenido en el tiempo, más fluido.
El caso es que se puede afirmar que aproximadamente un tercio de las hermandades penitenciales de Jerez son bastante recientes y, dado que hablamos en muchas ocasiones de corporaciones pequeñas en número de hermanos y en capacidad económica, la evolución patrimonial, la adquisición y creación de pasos y enseres de calidad es algo que lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo.
Y llegados a este punto, encontramos dos formas de crecer que resultan contrapuestas. Hay hermandades que tienen prisa, quieren correr para tener lo antes posible un Cristo, una Virgen, un paso de misterio con muchas figuras secundarias... y otras que van mucho más despacio, pero caminando siempre sobre seguro.
Así, la Semana Santa de Jerez tiene hermandades muy recientes que ya han recurrido a pedirle al imaginero que retoque sus imágenes titulares porque, no nos engañemos, no gustaron nunca. ¿Y ahora sí? Otras le han dado ya varias vueltas a la escena que quieren representar en sus misterios, si es que por fin lo tienen claro: ahora pongo a éste aquí, ahora lo pongo allí, ahora quito a éste y encargo uno nuevo... Y luego están las que, por no recurrir a una opción de calidad desde el principio, acaban, para entendernos, tirando el dinero porque en pocos años se dan cuenta de que han corrido demasiado, que lo que tienen lo hicieron deprisa sólo para tener algo con lo que salir ya y que tienen que buscar a otro que haga un trabajo mejor, con garantía de calidad. Pero a esto, además de la dificultad económica teniendo que volver a invertir (ahora bien) en lo mismo que ya se invirtió (no tan bien), hay que sumar el conflicto de darle el cambiazo a imágenes que, aunque demasiado discretas, ya tienen sus devotos y no van a aceptar fácilmente su sustitución.
No voy a poner ejemplos concretos de esta primera forma de crecer porque cualquiera que conozca un poco la Semana Santa de Jerez ya tiene esos ejemplos en la cabeza. Así que vayamos con la otra forma de crecer, la que está demostrado que a la larga es la correcta. Y aquí sí voy a poner un ejemplo, el que indica el titular y la foto que ilustra este artículo: la Salud de San Rafael, que es, o debería ser, un modelo a seguir.
La hoy Hermandad de la Salud de San Rafael tiene su sede en la humilde barriada de El Chicle, curiosamente la zona de Jerez para la que Castillo Lastrucci hizo el Señor de la Salud y Remedios de Bellavista, que estaba destinado a ser el titular de un proyecto de hermandad a imagen y semejanza de San Gonzalo. Sin embargo, con el proyecto muy avanzado, el entonces obispo auxiliar de la Archidiócesis de Sevilla en Jerez, José María Cirarda Lachiondo, frustró estos planes, El Chicle se quedó sin hermandad y el Señor acabó en Bellavista, donde procesiona cada Viernes de Dolores.
Volviendo a la Hermandad de la Salud, no lo tuvo fácil en sus inicios, dado que dio varios tumbos hasta que recaló en la Parroquia de San Rafael y San Gabriel, convirtiéndose así en la Salud de San Rafael. En 2005 se bendice la que fue su primera imagen titular, el Señor de la Salud, de Miguel Ángel Segura. Una rápida búsqueda en internet permitirá conocer esta talla a quien no la haya visto nunca. La comparación con el actual, de Fernando Aguado (2012), no deja lugar a dudas de lo acertado que fue el paso adelante que, cuando había que darlo, decidió afrontar esta corporación.
Y es que el cambio de imagen llegó un año antes de la conversión de la agrupación parroquial en hermandad de penitencia y siete años antes de su incorporación a la Semana Santa y a la nómina de cofradías que hacen estación en la Catedral.
Dentro de las posibilidades de una hermandad pequeña enclavada en una zona humilde, la Hermandad de la Salud de San Rafael tuvo claro que tenía que apostar sobre seguro; en este caso por Fernando Aguado, un imaginero plenamente solvente que, además, recibió el encargo de realizar el misterio al completo y la dolorosa que hemos conocido recientemente.
Pero, ¿a qué precio apostó la Salud de San Rafael por la calidad? Pues al precio de estar durante varios años saliendo a las calles, tanto el Sábado de Pasión como el Martes Santo, con el Cristo solo en la inmensidad de su paso. En 2023 se unió un soldado romano y en este año se ha incorporado San Dimas. Y así, sin correr, poco a poco, ese paso se va llenando y seguirá llenándose en los próximos años. Pasito a pasito, pero con firmeza y teniendo claro el objetivo final, lleve el tiempo que lleve. ¿Tendrá la Salud que hacer como otras hermandades y retocar el Cristo dentro de unos años porque no termina de convencer? Pues no parece. Al contrario, convence absolutamente. ¿Habrá que darle vueltas y revueltas al conjunto escultórico del misterio, quitando, poniendo y retocando figuras? Tampoco.
¿No es acaso mejor esta opción que correr por correr dando palos de ciego? ¿No es mejor apostar por la calidad? ¿Y no es la opción más adecuada para evitar polémicas como la que el mes pasado inició una imaginera incapaz de asumir las evidencias? ¿No es más inteligente hacer las cosas extraordinariamente bien desde el principio para no tener luego que dar tumbos y rectificar en exceso?

lunes, 5 de agosto de 2024

VARIOS ESTRENOS PARA EL PRIMER BESAMANOS A LA VIRGEN DE LOS REYES


Los tradicionales cultos en honor a la Virgen de los Reyes, Patrona de Sevilla y su Archidiócesis, han comenzado con el primero de los besamanos, que ha tenido lugar entre la tarde de ayer, domingo, y la mañana de este lunes.
Numerosísimos devotos han pasado por la Capilla Real de la Catedral para encontrarse con la Madre de los sevillanos en un besamanos que ha contado con varios estrenos. Así, es nuevo el pecherín de perlas que llevaba la imagen, diseñado por Francisco Javier Sánchez de los Reyes con la utilización de diversas joyas donadas por los devotos.
También es nueva la saya, de tisú de oro del siglo XIX, tul y perlas; una obra que ha sido donada por la tienda de antigüedades Bastilippo y restaurada por Francisco Carrera Iglesias. Sobre la saya tenía el fajín rojo de borlones dorados y reposaban además las manos de la Virgen, ya que el Niño Jesús, como es habitual, se encontraba en el lado izquierdo del presbiterio de la capilla.
En cuanto al manto que cobijaba a la Virgen de los Reyes, se trataba del azul bordado en oro del taller de Esperanza Elena Caro. Por otro lado, la corona era la de filigrana, obra de Manuel González Rojas de 1876 y recientemente restaurada por Joyería El Oribe.
La Virgen de los Reyes estaba elevada sobre una peana de plata ante la urna de San Fernando y flanqueada por dos jarras con diversas especies florales de color blanco que también veíamos en otros puntos del montaje. Y en los laterales, entre sendas parejas de blandones dorados con cera blanca, había unos frontales de plata con unos pequeños candelabros con velas del mismo color.
Tras el besamanos, mañana comenzará la novena, que se extenderá hasta el día 14. El día 15 serán la procesión por las gradas de la Catedral, la solemne misa estacional y el inicio de la octava, que finalizará el 22 y durante la que tendrá lugar el segundo besamanos los días 20 y 21.