jueves, 29 de julio de 2021

LA HERMANDAD DE SANTA MARTA CELEBRA ESTE JUEVES EL DÍA DE SU TITULAR


La imagen de Santa Marta permanece durante la jornada de este jueves, día de su festividad, expuesta a la veneración de los devotos en el presbiterio alto de la Parroquia de San Andrés, siendo por tanto el segundo año que no puede celebrarse el acostumbrado besamanos de cada 29 de julio.
Sobre una sencilla peana de madera dorada, Santa Marta recibe a los devotos entre dos candelabros de plata con velas blancas, colocados sobre sendos pies de base cuadrada. Dos pies de mayor altura se sitúan más hacia los extremos y sostienen unas jarras plateadas con nardos, mientras que otras dos están más adelantadas. Asimismo, detrás hay más nardos, éstos sobre columnas y entre dos parejas de grandes blandones dorados.
La imagen de la santa viste saya morada y mantolín verde, ambos de terciopelo sin bordar. El tocado es de franjas de tres tonalidades y lleva además un fajín hebraico. Detrás de la cabeza tiene su aureola procesional, en la mano derecha sujeta el hisopo y en la izquierda, el acetre. Asimismo, cuenta con unos pendientes, un broche con su nombre en el pecherín y otro con tres perlas a la altura del vientre.
Finalmente, hay que señalar que delante de todo el conjunto, al lado de la mesa del altar donde se celebrará a las nueve de esta noche la misa solemne en honor a la santa, hay otras dos parejas de blandones y dos ciriales, mientras que en el lado derecho del presbiterio se sitúa el estandarte corporativo.



























miércoles, 28 de julio de 2021

DEJAD QUE LOS NIÑOS (NO) SE ACERQUEN A MÍ


La Plaza de San Lorenzo cuenta con un nuevo elemento de singular belleza: una señal del Ayuntamiento de Sevilla que amenaza con multas de hasta 120 euros a los padres de niños que jueguen a la pelota en este lugar, en base a la Ordenanza Municipal Regidora de la Convivencia Ciudadana en los Espacios Públicos.
Por supuesto, para no desentonar nada en tan bellísimo entorno, la dichosa señal ha sido ubicada al ladito mismo del retablo cerámico de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. Dos obras de arte juntas, pegadas. Stendhal y su síndrome no podrían soportar tanto éxtasis.
Y alguien dirá: ¿y por qué en un blog sobre cofradías nos viene a hablar éste de una señal para que los niños no jueguen a la pelota? Pues porque, según ha comentado en redes sociales Carlos Navarro Antolín, periodista de Diario de Sevilla, fue una de las tres hermandades con sede en la Plaza de San Lorenzo la que pidió al Ayuntamiento alejar a los niños y a sus pelotas de este lugar. ((El propio Consistorio ha confirmado tras la redacción del artículo que se trata del Gran Poder, y lo justifica alegando que la parroquia es un Bien de Interés Cultural)).
El Ayuntamiento, que no suele tardar ni medio segundo en atender la petición de la enésima calle dedicada a una imagen (como tampoco tarda demasiado en cambiar árboles que dan sombra por granito gris la mar de confortable a cuarenta grados), ha aceptado generoso y, voilà, ya tenemos señal junto al azulejo o azulejo junto a la señal, que tanto da.
Al parecer, los niños que juegan a la pelota son un elemento perturbador de la convivencia ciudadana. Y alguno dirá: "¡Cómo se nota que no le han dado nunca un balonazo en la cara!". Pues es verdad. O al menos, si alguna vez me lo dieron, fue tan fuerte que ni lo recuerdo. Pero, verán: la Plaza de San Lorenzo es muy amplia. Prohibir que los niños jueguen con pelotas en ella es tan herodiano como lo son esas comunidades de vecinos con grandes patios donde los balones están proscritos. ¿Los niños? A jugar a la consola, a bailar en Tik Tok o a leer a Stendhal. Lo que quieran. Pero la pelota, ni hablar.
Rápida complicidad ha encontrado la misteriosa hermandad antiniños (luego alguna hay que presume del amplio número de infantes en su cortejo) en un Ayuntamiento ávido de ser más un recaudador de multas que un gestor de la cosa pública. Pero, verán la una y el otro: a mi hijo lo educo yo, si no les importa. 
Si mi hijo, jugando a la pelota, le da a alguien, la culpa será mía porque como padre no habré ejercido mi labor educativa correctamente. Yo tengo que enseñarle a tener cuidado, a parar cuando pase alguien, a no dar balonazos a cosas que se pueden romper y, llegado el momento, a pedir perdón. Y si no hace caso, la culpa es mía y de mi hijo, y no de todos los niños del mundo.
Y ya sé que existen los niños a los que yo llamo huérfanos efímeros. Son ésos que campan libremente en un lugar público, quizá molestando al resto de la humanidad, mientras sus padres, ajenos o no a lo que pasa, plantan sus posaderas en la silla del velador más cercano (o más lejano) y se desentienden de la criaturita que han puesto en el mundo. Y sí, hay niños y niños. Pero tanto los unos como los otros tienen padres, que son los responsables de lo que hacen sus hijos. Por ello, no entiendo que los hijos educados por padres educadores tengan que pagar las culpas de los hijos no educados de padres no educadores. Y todo esto, por supuesto, bajo la sempiterna amenaza de la multa.
Causa vergüenza ver en qué se está convirtiendo el centro de Sevilla, hoy parque temático turístico para hoteles y veladores en el que, además, los niños molestan. Y molestan hasta a las hermandades. El día de la salida no; ese día qué monos son los niños vestidos de monaguillos o con sus minitúnicas... El resto del año, esos mismos niños son poco menos que terroristas callejeros armados con una amenazadora pelota. Ahí ya no son tan monos. 
Y, por favor, que alguien quite esa señal junto al azulejo del Gran Poder, que no es tan difícil tener un mínimo de criterio estético en nuestro querido decorado urbano. ¿O es que la Parroquia de San Lorenzo es BIC para prohibir los balones pero no para evitar plantar señales horrorosas en su fachada?




lunes, 26 de julio de 2021

LA JEREZANA IMAGEN DE SANTA MARTA SE TRASLADÓ A LA BASÍLICA DE LA MERCED


Frente a las prohibiciones y a la apatía de otras diócesis, Jerez sigue dando pasos hacia la recuperación total del culto público. Anoche fue el turno de la Hermandad de Santa Marta, que trasladó a su santa titular hasta la Basílica de la Merced, donde este lunes comienza el triduo en su honor.
Sobre las andas cedidas por la Hermandad de la Sed, iluminadas por los candelabros del propio paso de misterio del Traslado al Sepulcro, la patrona de la hostelería salió a la calle para un traslado breve, de poco más de una hora de duración, desde su capilla hasta quedarse a las plantas de la Virgen de la Merced. 
Si el año pasado, los cultos se celebraron en el Santuario de San Lucas (ver), este año junto a la Patrona de Jerez, de cuya Coronación Canónica se han cumplido sesenta años; si el año pasado los traslados se realizaron de forma privada, este año de forma pública, en andas y con acompañamiento musical. Porque sí, porque la situación sanitaria afortunadamente es muy distinta y no tiene ningún sentido repetir el esquema de 2020 en 2021, como se va a hacer por ejemplo en Sevilla con la Virgen de los Reyes el próximo 15 de agosto.
Así, la Hermandad de Santa Marta realizó un traslado como es debido, ante los cofrades que decidieron ir a la Plaza de San Mateo para ser testigos directos de la salida de la santa. A las nueve de la noche se abrían las puertas y la cruz de guía daba paso a un cortejo con dos tramos de hermanos con cirios. El segundo lo iniciaba el estandarte corporativo. Un padre mercedario acompañó en la presidencia a la hermana mayor de la corporación del Miércoles Santo, Marta Marín.





El cuerpo de acólitos con cuatro ciriales, los que van delante del misterio del Traslado al Sepulcro el Miércoles Santo, antecedían a Santa Marta, vestida con manto verde liso y con la saya de una de las Marías del conjunto escultórico. Asimismo, lucía una de las aureolas de su ajuar, un broche con su nombre en el pecherín, el emblema mercedario a la altura del vientre, y en las manos el acetre y el hisopo.
Un quinteto de metales de la Banda de Música Maestro Dueñas acompañó con reducidas versiones de marchas procesionales durante este traslado, comenzando directamente con "La Estrella Sublime" en el momento de la salida. Santa Marta, llevada a hombros por sus hermanos, salió de la capilla y atravesó la Plaza de San Mateo buscando la calle Nuestro Padre y Señor de las Penas.














Dejando atrás la Iglesia de San Mateo (hoy uno de los cuatro templos que conforman la Parroquia de los Cuatro Evangelistas), donde la propia Hermandad de Santa Marta tuvo su sede, la santa siguió con "Pasan los Campanilleros" hasta la amplitud de la Ronda del Caracol, a la que llegó con "Reina de la Porvera".
Rosas, lisiantum, lilium y astromelias, entre otras especies, componían el generoso exorno floral de las andas, sobre las que Santa Marta estaba elevada en una sencilla peana de madera de color oscuro. "Virgen de los Reyes" y "Virgen del Rosario Coronada" fueron otras dos composiciones que sonaron en este tramo del traslado.

























El llamador que se colocó en las andas de la Sed era el propio del misterio de la Hermandad de Santa Marta. Cuando el capataz lo hizo sonar prácticamente en la esquina de la Ronda del Caracol con la calle Muro, varios hermanos con cirios estaban esperando en los laterales para relevar a quienes venían cargando con Santa Marta. Éstos cogieron los cirios y ocuparon su lugar en el cortejo.
Con los sones de "Stella, Signum Fidei", dedicada a la Virgen de la Estrella, de la Hermandad de la Borriquita, Santa Marta se adentró en la calle Muro y alcanzó después la Plaza de la Merced con "Reina de Jédula", dedicada a la Virgen de la Salud de dicha pedanía de Arcos de la Frontera.




























Mirando ya hacia la puerta de la Basílica de la Merced, Santa Marta siguió avanzando, ahora con la marcha "Concepción de las Viñas Coronada", hasta detenerse casi en la confluencia con la calle Merced. En este punto, un grupo de hermanas de la cofradía se dispusieron llevar sobre sus hombros a la santa en el tramo final del recorrido.
Efectivamente, el capataz llamó y las andas se acercaron a la puerta del templo mercedario mientras sonaba nuevamente "La Estrella Sublime". A continuación, en silencio, las hermanas hicieron un giro de ciento ochenta grados para que Santa Marta entrara mirando hacia la calle, y el quinteto de metales interpretó "Mi Esperanza", con la que las andas entraron en la Basílica.






















Ya dentro, el vestidor de la hermandad, César Díaz, fue invitado a tocar el llamador, tras lo que Santa Marta avanzó hacia el presbiterio mientras el quinteto de la Banda Maestro Dueñas cerraba su intervención en el traslado con la marcha "Madre de los jerezanos".
No hubo más relevos bajo las andas, por lo que las hermanas fueron las encargadas de conducir a Santa Marta hasta la Patrona de Jerez, girando ya en el presbiterio alto para dejarla en el lado derecho. Sólo en el último momento algunos hermanos ayudaron a completar esta última maniobra.
Uno de los mercedarios se encargó de dar la bienvenida a la Hermandad de Santa Marta, a la que también recibió con su estandarte corporativo la Hermandad del Transporte. Finalmente, se rezaron las últimas oraciones cerca de las diez y media de la noche.










Hoy, lunes, comienza el triduo, mientras que el jueves, día de la festividad de Santa Marta, será la función solemne y el regreso a su capilla por un itinerario distinto, algo más largo, ya que durará dos horas. No será como en las jornadas del 29 de julio anteriores a la pandemia, pero lo importante es que será. 
Jerez vivió ayer grandes momentos con Santa Marta, como los vivió una semana antes con la Virgen del Carmen (ver) y dos semanas atrás con el traslado de la Hermandad de la Borriquita (ver). Así (ojo, porque lo permiten el Obispado y las autoridades civiles, claro está) se hacen las cosas. Poco a poco, si hay que ir poco a poco, pero sin quedarse parados; sin resignarse a la nada. Porque, según dicen algunos cofrades místicos, los de la "Semana Santa íntima" y otras expresiones tan alejadas de la religiosidad popular, es preferible no hacer nada a hacer las cosas de forma distinta a lo acostumbrado. "O como siempre o nada", dicen. Pues, hijos míos, no sabéis la de cosas que os estáis perdiendo...