lunes, 27 de septiembre de 2021

PRIMERA SALIDA COMO HERMANDAD DE LA DIVINA PASTORA DE PADRE PÍO


La Divina Pastora de Padre Pío vivió este sábado su primera salida procesional como hermandad tras ser erigida como tal en octubre de 2019, dejando por tanto de ser agrupación parroquial. La pandemia retrasó esta primera vez en la calle como la hermandad número 125 de la capital hispalense, pero en este 2021 ha podido hacerse por fin realidad.
Quizá hayan sido las ganas de celebrar en la calle la nueva realidad de la corporación las que la llevaron a salir este sábado, cuarto del mes de septiembre, cuando lo habitual es hacerlo el tercero. El decreto arzobispal que permite el culto externo hubiera conllevado organizarlo todo con excesiva rapidez, por lo que se optó por retrasar la salida una semana.
Pero, pese a la alegría por la salida, fue muy difícil para la reciente hermandad lo vivido el sábado, dado que hace poco más de un mes falleció su hermano mayor, Arturo Plequezuelo, quien había pertenecido a la corporación desde su fundación en 1987 (era el hermano número dos), y que fue el que consiguió la transición hasta la conversión de la agrupación en hermandad.
El cortejo se puso en camino desde la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz a las ocho y media de la tarde, una hora muy tardía en comparación con la de años anteriores. La cruz alzada entre ciriales daba paso al banderín del anagrama mariano y a las representaciones de otras corporaciones, como la Anunciación de Juan XXIII y la Hermandad de Padre Pío. Después iban el simpecado verde (la hermandad tiene también uno rojo) y el estandarte corporativo. En la presidencia pudo verse al máximo responsable del Consejo de Hermandades y Cofradías, Francisco Vélez, que también había estado en la salida de la Hermandad de Valvanera (ver). Finalmente, antes del paso estaba el cuerpo de acólitos, con dalmáticas celestes y cuatro ciriales.









Pronto asomó a la puerta del templo el paso de la Divina Pastora, que tiene la particularidad de contar con iluminación exclusivamente eléctrica, tanto en los candelabros como en el foco que ilumina directamente a la imagen.
Sobre el respiradero frontal iba la vara de hermano mayor en recuerdo a Arturo Plequezuelo, que iba a estar presente a lo largo de todo el itinerario de la cofradía. Así lo hizo saber a los costaleros el capataz, Ricardo Almansa, en el momento de la salida. Por ello, dijo que no dedicaba sólo la primera levantá al hermano mayor fallecido, sino todas las que hubiera desde la salida hasta la entrada. Todas iban a ir por "el hombre de la eterna sonrisa", como lo definió Almansa en presencia de su viuda y su hijo, que lloraban sin consuelo.
El paso se levantó y salió de la parroquia mientras la Banda Municipal de Música Fernando Guerrero, de Los Palacios y Villafranca, tocaba el Himno de España. Después sonaría "Esperanza Macarena" mientras la Pastora bajaba la rampa que salva los escalones del atrio y alcanzaba la calle.


















Finalizada la marcha, el paso, adornado con una gran variedad de flores de tonalidades diversas, se detuvo. Vestía la Divina Pastora pelliza blanca, manto de brocado del mismo color y la saya salmón, que es una de las tres que confeccionara para la imagen José González Villarreal. Asimismo, bajo el sombrero llevaba una toca de encaje dorado, con la mano izquierda sujetaba el cayado y algunas flores de talco, y tras la cabeza había un gran aro de estrellas. No faltó a un lado de la Pastora que tallara Francisco Berlanga la imagen del Pastorcito.
En esta primera parada, por sugerencia del Consejo, se retiraron del paso los faldones laterales, dejando únicamente las esquineras y piezas bordadas de los costeros, obra también de González Villarreal. La recomendación se debió a las precauciones que hay que seguir teniendo presentes por el coronavirus, aunque al paso de la Virgen de Valvanera, que en ese momento estaba también en el calle, no se le quitaron los faldones.







Tras esa primera parada en la calle, que fue bastante larga debido a la labor de retirada de los faldones, la Pastora de Padre Pío comenzó a recorrer las calles del barrio, sonando tras el paso "Coronación de la Macarena". Con ella se alejó de la parroquia y discurrió por algunos metros de la calle Doctora Oeste, donde comenzó a ser acompañada la imagen por numerosos vecinos del barrio, que disfrutaban con su hermandad en la calle, la tercera cofradía de gloria que salía después de año y medio sin pasos.









Enseguida alcanzó la Pastora de Padre Pío la confluencia con la calle San Juan de Aznalfarache, a la que giró mientras la banda palaciega tocaba "Encarnación Coronada". Tras ella, el paso se paró para continuar posteriormente con "Aniversario Macareno", marcha que sirvió para que se adentrara ahora en Alájar, calle que iba a recorrer casi en su totalidad, hasta la de La Puebla del Río.














Por delante quedaba cruzar la Ronda de Padre Pío hasta el otro lado del barrio, que conforma el grueso del itinerario de la cofradía y que incluye visita a la que fuera su capilla en la calle La Pañoleta, su sede antes de trasladarse a la parroquia, a la que regresó en torno a las doce de la noche. La hermandad más reciente de Sevilla pudo así celebrar como tal su primera salida. Desgraciadamente, también fue la primera sin Arturo Plequezuelo, sin el hombre de la eterna sonrisa.

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