Tras cancelar el viernes la salida del Cristo en vía crucis por la inseguridad meteorológica, este fin de semana la Hermandad de las Aguas ha celebrado el besapié al crucificado y el besamanos a Nuestra Señora del Mayor Dolor. Así, en el presbiterio de la Capilla del Rosario encontrábamos a la dolorosa delante sobre una fina peana de plata, y al Cristo detrás, ante un cortinaje de damasco rojo que cubría el retablo.
La Virgen del Mayor Dolor, flanqueada por dos candelabros de plata sobre pequeñas columnas con fuste acanalado y decoración de apariencia marmórea, estaba vestida con su manto procesional y con la llamada saya de las cadenas, confeccionada por Joaquín Salcedo y estrenada en los cultos extraordinarios del pasado mes de septiembre (ver). Llevaba corona y puñal de plata, sujetaba dos rosarios en la mano izquierda y otro en la derecha, que es la que daba a besar.
El Cristo de las Aguas, por su parte, tenía un juego de potencias y la nueva corona de espinas regalada por la Hermandad de Pasión y Muerte, obra de Mariano Sánchez del Pino. A un lado y a otro se dispusieron un total de cuatro sencillos ciriales de madera, y en el centro de cada pareja unas jarras sobre columnas similares a las anteriores con diversas flores de color morado. Y más hacia los extremos, dos centros con las mismas flores también sobre columnas.
Completaba el montaje de este besapié y besamanos conjunto de la Hermandad de las Aguas la presencia de otro centro floral de gran tamaño a los pies de la Virgen del Mayor Dolor y del estandarte corporativo en el lado izquierdo del presbiterio.














































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