El pasado 27 de febrero se clausuró en los Claustros de Santo Domingo de Jerez la exposición "Reorganización. De lo que quedó, al día de hoy. 1925-2025". Esta muestra, que ocupó la Sala de Profundis, formó parte de los actos conmemorativos del centenario de la reorganización de la Hermandad de las Angustias, la que cierra en carrera oficial el Domingo de Ramos jerezano.
Repasamos al completo la exposición, que constó de diversos enseres del rico patrimonio de la corporación, así como fotografías y documentos históricos. En primer lugar hay que mencionar la presencia de un manto procesional de la Virgen de las Angustias y el llamado Pendón de los Siete Cuchillos, piezas ambas bordadas en el siglo XVIII, siendo este último el estandarte más antiguo de cuantos procesionan en Jerez. Y junto a ambas piezas, un conjunto de prendas litúrgicas bordadas en sedas de colores.
En una vitrina se mostraban varios enseres de orfebrería del ajuar de la Virgen, tales como una diadema de plata de ley sobredorada (Manuel de los Ríos, 1992), una corona de plata de ley de autor desconocido (1920), otra del mismo metal donada por hermanos y devotos (Manuel Varela Pérez, 2018) y una diadema de metal pulido siguiendo la corona primitiva.
Enfrente se podían ver diversos documentos relativos a la capilla de la hermandad, a diferentes obras realizadas en el siglo XX y sobre todo varias fotos del estado en que se encontraba el inmueble a finales de los años ochenta y a las obras de restauración que se llevaron a cabo en los primeros noventa.
Al lado encontrábamos otra vitrina que contenía una custodia de estilo neogótico en metal plateado y dorado (Meneses), un cáliz de estilo neogótico de plata de ley sobredorada, una mitra del primer obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez, Rafael Bellido Caro, un relicario de plata de ley del siglo XVIII con una reliquia de San Juan Grande, un copón de plata de ley sobredorada (1807), un relicario de plata de ley del siglo XVIII con un reliquia de San Felipe Benicio, fundador de la Orden Tercera Servita, y un cáliz, una custodia y unos candelabros de plata de ley del siglo XVIII.
La siguiente vitrina estaba dedicada a la vinculación de la Hermandad de las Angustias con la del Santo Crucifijo. Así, veíamos una copia de menor tamaño de la imagen del Santo Crucifijo de la Salud, realizada por Pedro Ramírez Pazos y regalada por la cofradía de la Noche de Jesús a la del Domingo de Ramos tras la estancia de las imágenes de la primera en la Capilla de las Angustias por unas obras de restauración que en 2004 se llevaron a cabo en la Parroquia de San Miguel. Y junto a esta talla, varias fotografías del Santo Crucifijo de la Salud y la Virgen de la Encarnación durante su residencia provisional en las Angustias.
Y en la misma vitrina se podían ver un fajín hebraico y dos encajes.
Continuamos con un recorte de prensa del Diario de Jerez de 1988 relativo al Vía Crucis de las Cofradías, presidido por la Virgen de las Angustias. Y con él, varias fotos de 2020, cuando de nuevo la dolorosa y el Cristo Yacente presidieron el Vía Crucis, siendo llevados en un palio perteneciente a la Virgen de los Dolores de La Puebla de Cazalla.
Seguimos con otra vitrina, en la que se mostraba la corona procesional de la Virgen de las Angustias, obra de plata de ley dorada de Juan Laureano de Pina (1642-1723). Y junto a la corona, varios encajes y rosarios de la imagen.
Y en otra vitrina se podían ver dos sayas y un manto, todo ello bordado en oro, así como una aureola de plata de ley realizada en 1997 por Joaquín Ossorio.
A continuación, veíamos una muy conseguida réplica en miniatura del paso de las Angustias, realizada por Orlando Rodríguez Bellido.
La Hermandad de las Angustias ha tenido relación con algunos toreros a lo largo de los años. A ello se dedicaba otra vitrina de la exposición, en la que había un traje de luces de Rafael de Paula donado a la Virgen en 1980, además de tres fotos del momento de dicha donación. Y al lado, un chaleco de un traje de luces de Julio Robles Hernández, utilizado por última vez en 1990.
Toda una pared de la sala estaba ocupada por un conjunto de enseres de la hermandad, tales como la cruz de guía y sus faroles, el manto que Jesús Rosado hizo en 2016 con unos antiguos bordados, el guión corporativo, el guión "Causa nostrae latetitiae", el banderín del grupo joven, el guión inmaculista, un antiguo simpecado, tres casullas, varios incensarios, dos ciriales, la ropa de los servidores, un frontal textil bordado y dos varas de orfebrería con la esponja y la corona de espinas.
La exposición continuaba con una vitrina en la que se encontraban el libro de reglas con apliques en plata de ley (Manuel de los Ríos, 1998), las bocinas de metal plateado (Emilio Landa Carrasco, mitad del siglo XX), el libro de difuntos (Talleres Galván), unas mazas en plata de ley del siglo XVII, los estatutos de la hermandad, otros libros relativos a la reorganización de hace un siglo, un broche y un pequeño relicario con una reliquia de San Juan Grande.
Enmarcados veíamos los documentos de la vinculación de la hermandad con los donantes de sangre de Jerez y con la Asociación de Familiares y Enfermos de Párkinson, así como las cartas de hermandad con la Candelaria, las Viñas y el Santo Crucifijo.
Se mostraba también la Medalla de Oro de la ciudad de Jerez y el documento de la concesión de ésta aprobada en el Pleno municipal el 31 de octubre del año pasado.
Por otro lado, la hermandad ha entregado un total de ocho medallas de oro en el último siglo. Un cartel daba cuenta de sus nombres y al lado había algunas fotos de dichas distinciones.
Frente a estas vitrinas se podían ver diferentes carteles y fotos de las galas benéficas organizadas para obtener fondos para la restauración de la capilla y de otras actividades, como el Congreso de Hermandades de las Angustias celebrado en 2022, el Vía Lucis Mariano de 2013 o los concursos de belenismo en los que ha participado la corporación.
Antes de contar con el Cristo Yacente actual, obra de Ramón Chaveli de 1942, la Virgen de las Angustias tenía en su regazo un Cristo de autor desconocido del primer tercio del siglo XVII. En una vitrina lo veíamos junto a una plancha de grabado y el resultado final de su utilización de 1778, una figura de un nazareno de la hermandad, los tres escudos que históricamente han formado parte del antifaz y el Pregón del LXXV aniversario de la reorganización de la hermandad, pronunciado en 2000 por Andrés Cañadas Salguero.
Del actual paso procesional de la Virgen de las Angustias, obra de Manuel Guzmán Bejarano de 1968, se exponía uno de los faroles entre ángeles que se sitúan en los costeros.
Muy interesante es la siguiente obra que podíamos ver. Nada menos que un crucificado de Luis Ortega Bru que desde 1992 forma parte del patrimonio de la hermandad. Se encontraba en la Facultad de Derecho de la Universidad de Cádiz y acabó en la Capilla de las Angustias, que lo conserva en la actualidad.
La última vitrina de la exposición contenía una saya de terciopelo negro bordada en oro, dos tallas de ángeles, varios broches con el corazón y los siete puñales, y dos rosarios.
Encontrábamos llegando al final otro manto de la Virgen de las Angustias entre las diferentes túnicas que han tenido los nazarenos de la hermandad a lo largo de los años.
Y por último, se colocó el cartel conmemorativo del centenario de la reorganización de la hermandad, obra de Jaime Sánchez.
Y así se completaba una exposición que permitió al visitante conocer más en detalle una hermandad imprescindible en la Semana Santa jerezana; el contrapunto fúnebre y estrictamente penitencial a la luminosa jornada del Domingo de Ramos.










































































































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