Nuestro Padre Jesús de la Caridad, de la Hermandad de San José Obrero, recorrió la tarde del pasado sábado la feligresía durante el rezo del vía crucis; un culto para el que el Señor se presentó vestido tal y como lo estuvo en el besamanos de la semana anterior (ver), con la túnica morada bordada en oro por Mariano Martín Santonja en 2010, además de lucir las potencias de salida.
Todo comenzó a las seis y media de la tarde, cuando el cortejo comenzó a abandonar la parroquia. La cruz alzada entre ciriales lo encabezaba y, tras varias parejas de hermanos con cirios, iban el estandarte corporativo, el trío de capilla Gólgota y el cuerpo de acólitos.
El Señor de la Caridad llevaba su cruz procesional en unas andas iluminadas simplemente por cuatro guardabrisas en las esquinas delanteras. El exorno floral se componía de algunas flores, como claveles rojos y calas moradas, salpicadas en un pequeño monte de corcho.
Al salir de la parroquia, ante la misma puerta, se rezó la primera de las estaciones del vía crucis. Dentro estaban aún los feligreses que iban a acompañar al Señor durante su recorrido tras él.
Tras esta primera estación, las andas se levantaron y el Nazareno que tallara Fernando Aguado inició su transitar por el barrio recorriendo un tramo de la calle Samaniego antes de girar a Antonio Filpo Rojas. Una vez en ella, se siguió ganando algunos metros para que precisamente esos acompañantes se adentraran en la calle y que la Policía Local pudiera reabrir cuanto antes el tráfico en Samaniego.
El trío de capilla iba interpretando algunas piezas a lo largo de un camino que incluyó alguna estación del vía crucis en Antonio Filpo Rojas. El cielo mostraba un amenazante color gris que recordaba al de la tarde del Sábado de Pasión del año pasado en este mismo punto (ver). Pero, como entonces, se quedó todo en eso, en amenaza de lluvia sin que ésta llegara a hacer acto de presencia.
El recorrido continuó por la calle San Juan Bosco, pero no por el tramo de la derecha, hacia Arroyo, sino por el de la izquierda en dirección a la Estación de Santa Justa. Pero no llegaría a la estación, sino que antes tomaría Esperanza de la Trinidad.
El Señor de la Caridad volvería luego a Samaniego, por un tramo diferente, para recorrer algunas de las calles más cercanas a la parroquia antes de cruzar al otro lado de Arroyo y pasar por varias calles por las que pasa el Sábado de Pasión en su camino de vuelta. Finalmente, por José María de Mena cruzaría de nuevo Arroyo a Nicasio Gallego, y por Iriarte y Samaniego regresó a la parroquia minutos antes de las nueve de la noche.




















































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