Tras el Cristo de la Púrpura (ver) y el Señor de la Columna y Azotes (ver), la Hermandad de las Cigarreras ha completado este fin de semana los besamanos a sus titulares con el de la Virgen de la Victoria, que como los anteriores ha tenido lugar en el Colegio Santa Ana, al seguir cerrada por segundo año la Capilla de la Fábrica de Tabacos.
Acompañada en este caso por el Señor de la Columna y Azotes, que presidía tras ella el altar montado en la capilla del colegio, la dolorosa se presentó a los devotos en el presbiterio, sobre una alfombra y una peana de madera dorada en la que había una media luna de plata.
Vestía el manto de Jesús Rosado estrenado en 2015 para el rosario que celebra la corporación en el mes de octubre y la saya azul del taller de Santa Bárbara de 1985. En la cabeza tenía la corona de salida, mientras que en el pecherín llevaba un puñal, una cruz pectoral regalada por la Hermandad de la O que reproduce la cruz de salida de Nuestro Padre Jesús Nazareno y un broche de la Hermandad de la Estrella. Además, a la altura del vientre tenía la Medalla de la Ciudad. Con la mano derecha sostenía un pañuelo, una medalla y un rosario, siendo la izquierda la que ofrecía para los besos.
Junto a la Virgen de la Victoria veíamos cuatro blandones dorados con cera blanca, dos jarras con diversas flores del mismo color y dos de los ángeles de Pedro Roldán que formaron parte del antiguo paso del Cristo de la Púrpura que tuvo la hermandad. Al fondo, ante un dosel se alzaba el Señor entre numerosos candeleros con cera morada, los otros dos ángeles de Roldán y algunos centros florales.































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