miércoles, 25 de marzo de 2026

LA AURORA DE LA RESURRECCIÓN, EN BESAMANOS VESTIDA DE AZUL Y BLANCO


Nuestra Señora de la Aurora, de la Hermandad de la Resurrección, estuvo expuesta en besamanos el pasado Domingo de Pasión en el presbiterio alto de la Iglesia de Santa Marina, que tenía en los laterales, al final de los escalones, unas barandillas de madera policromada a modo de balconera a la que la Virgen se asomaba para salir al encuentro de los fieles.
Elevada en una peana de madera y encima de ésta otra de plata, la Virgen de la Aurora se presentó vestida con un manto de terciopelo azul bordado en oro y sedas, y con una saya blanca de tisú de oro bordada en el mismo metal. Asimismo, llevaba una corona dorada y un encaje de Bruselas. En la mano derecha, la que extendía para el beso, sujetaba un rosario, y otros dos en la izquierda. Y en el pecherín tenía dos broches, uno de ellos con el escudo de la hermandad, y un alfiler con su advocación.
Junto a la imagen veíamos cuatro blandones dorados con velas blancas y cuatro jarras con diversas flores amarillas y blancas, y con flores de talco. Y más atrás, ante un gran cortinaje de damasco rojo, estaba el dosel de la hermandad y dos pequeños doseles laterales con candelabros y bandejas de plata.
Finalmente, en los extremos del presbiterio se dispusieron dos mesas de madera dorada con sendas pinturas de arcángeles entre dos pequeñas jarras con más flores de talco y una pareja de candeleros dorados con cera blanca. También que mencionar que de dos ángeles pintados y colocados en las paredes laterales del presbiterio colgaban dos lámparas de araña de cristal.

 



















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