martes, 2 de octubre de 2018

LA HERMANDAD DE LOS SASTRES LLEVÓ EN SU PASO UNA RELIQUIA DE SAN FERNANDO


La Virgen de los Reyes, Patrona de los Sastres, realizó el pasado sábado su salida procesional con un itinerario diferente al del año pasado e incluso de años anteriores. Es de agradecer esto en las cofradías de gloria, que, a diferencia de las de penitencia, se pueden permitir mayor flexibilidad en sus recorridos.
En este caso, tras salir de San Ildefonso a las siete de la tarde, la cofradía se encaminó hacia la Plaza de San Leandro y por Cardenal Cervantes alcanzó Santiago y después salió a San Esteban por Juan de la Encina, Calería, Imperial y Medinaceli, donde fue recibida por la Hermandad de San Esteban.
La cruz de guía entre faroles abría el cortejo de esta antigua cofradía de gloria. Después de varios niños con cirios blancos iban las representaciones del Colegio de San José de las Mercedarias, de la Hermandad de la Virgen de la Luz y de la del Beso de Judas. El estandarte sacramental, el libro de reglas y el estandarte corporativo completaban el cortejo.







Tras el cuerpo de acólitos con cuatro ciriales venía ya el paso de la Virgen de los Reyes, que presentaba como novedad una reliquia de San Fernando colocada a los pies de la imagen, detrás de la pequeña talla de San Mateo, que es también titular de la hermandad junto a San Hermenegildo y el propio Rey Santo.
Carlos Yruela volvió a ejercer de capataz del paso de palio de tumbilla que cobija a la Patrona de los Sastres, que desde la puerta de San Esteban que da a la calle Medinaceli giró a la derecha en dirección a la Plaza de Pilatos con la marcha "La Virgen de los Desamparados", interpretada por la Banda de Música María Santísima de la Victoria, de Las Cigarreras. Precisamente, en la plaza donde se iniciaba el antiguo vía crucis de la Cruz del Campo tuvo lugar una emotiva dedicatoria de levantá, por los padres de los costaleros, "estén aquí o en el cielo", como dijo uno de los auxiliares del capataz titular. El paso se levantó a pulso y siguió hacia la calle Águilas con "Pasan los campanilleros".
Más adelante, esperaban a la Virgen de los Reyes las hermanas clarisas del Convento de Santa María de Jesús. Hasta la característica ventana horizontal del cenobio llegó el paso con la marcha "La Esperanza de Triana", composición que fue interrumpida cuando completó el giro hacia dicha ventana. Las religiosas cantaron entonces la Salve.






























Tras una levantá dedicada a las Hermanas Clarisas y a la Iglesia de Sevilla, el paso de la Virgen de los Reyes continuó por Águilas con la marcha "Coronación de la Macarena". Desde un balcón de esta calle, una anciana lanzaba besos con la mano a la Virgen y le decía cosas continuamente. Todo ello mientras sonaba "Virgen de la Paz".
Más adelante, poco antes de la Plaza de la Alfalfa, se detuvo la Virgen de los Reyes, permitiendo la luz blanca del alumbrado público contemplar el color celeste muy claro del manto que vestía este año, así como una saya blanca. El Niño, por su parte, combinaba el traje blanco con una pequeña capa roja bordada en oro. También tenía esa combinación cromática el exorno floral, del que destacaban unas grandes rosas rojas.
Ya en la esquina de la Alfalfa, donde unos chicos comentaban cómo ha crecido el patrimonio procesional de la hermandad en unos pocos años, el paso giró a la calle Odreros con la marcha "Virgen de los Reyes", a la que siguió después "El Cachorro. Saeta sevillana" en una lenta revirá a Boteros.
Después siguió a tambor y unas mujeres comentaban que pensaban que la Patrona de los Sastres era la Virgen de los Reyes de la Catedral, la Patrona de la Archidiócesis. "Pues es a esta Virgen a la que nos tenemos que encomendar para que nos ayude en la costura", dijo una de ellas.























Con la marcha "Nuestra Señora del Patrocinio", la Virgen de los Reyes dejó atrás la calle Boteros y alcanzó la Plaza de San Ildefonso, ya de vuelta a su templo. Sólo quedaba después una marcha para el momento en que el paso iba a girar para entrar y ésa fue "Reina de los Sastres". Con ella, la Virgen fue adentrándose en San Ildefonso mirando hacia el interior de la iglesia y la Banda de Las Cigarreras cerró el acompañamiento musical con el Himno de España.













A las diez y media de la noche la Virgen de los Reyes, Patrona de los Sastres, ponía el punto final a su salida procesional recorriendo la nave central del templo hacia el presbiterio.

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