viernes, 2 de abril de 2021

EL ALTAR DE LA HERMANDAD DE SAN ISIDORO BAJO EL CORO DE LA PARROQUIA


La Hermandad de San Isidoro afronta el Viernes Santo con sus imágenes en un altar provisional situado a los pies de la nave central de la parroquia, bajo el coro y ante la puerta de salida de la cofradía, que de nuevo no la verá salir esta tarde.
Un largo cortinaje de damasco rojo cubre dicha puerta y ante ella se sitúa el dosel de cultos de la hermandad, presidido en el centro por la imagen de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, que viste la túnica roja bordada por Patrocinio López en 1875 y luce las potencias de salida, labradas por Manuel Seco en 1958. El Señor está sobre un pequeño monte de claveles rojos.
A su derecha se encuentra Nuestra Señora de Loreto, que lleva un manto negro bordado en oro y una saya de tisú de oro bordada en el mismo metal por las hermanas Granado en 1931. Lleva además la corona de plata sobredorada del siglo XVIII, el puñal de salida de Manuel Seco y el rokiski, que es el emblema de aviación que donó el piloto Julio Salvador Díaz de Benjumea en 1939. En la mano derecha tiene un pañuelo de encaje y en la izquierda la miniatura del Plus Ultra, el hidroavión que voló desde Palos de la Frontera hasta Buenos Aires en 1926.
Y al otro lado se encuentra la imagen de San Juan Evangelista atribuida a José Montes de Oca que recibe culto en el retablo del Señor de las Tres Caídas y que antiguamente formaba la escena de la Sacra Conversación junto a la Magdalena y a la propia Virgen de Loreto.
Iluminan el altar varios candeleros dorados con cera blanca y lo adornan dos centros de rosas blancas sobre columnas doradas situadas a los pies de la dolorosa y de San Juan. Finalmente, entre ángeles mancebos vemos un templete que acoge la imagen de San Isidoro que va en la delantera del paso de palio, labrada en plata y marfil por Fernando Marmolejo en 1974.













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