jueves, 24 de septiembre de 2009

LA VIRGEN DE LA MERCED EN SEVILLA


Hoy se celebra la festividad de la Virgen de la Merced, o de las Mercedes, que tanto da. Con este motivo, rescato un antiguo artículo publicado hace ya cinco años en La Pasión Digital.

Desde que en 1218 la Virgen se le apareciera a San Pedro Nolasco para pedirle que creara una orden que continuara con la importantísima labor de redimir cautivos, objeto principal de la orden mercedaria, que siglos atrás recibió el nombre de Santa Eulalia, la advocación de la Merced, que en la Edad Media tenía el significado de misericordia, caridad, gracia y limosna, se extendió no sólo por toda España, sino también por Europa y América. En España, la Virgen de la Merced se convierte en Patrona de Barcelona, lugar donde tuvo lugar la aparición mariana, aunque la expansión de la orden hará que el patronazgo se extienda por todo el país, lo que explica que haya sido tomada como patrona en otros lugares alejados de la capital catalana como Jerez de la Frontera (Cádiz) o la localidad ciudadrealeña de Herencia.
Pero si hay una ciudad mariana por excelencia en nuestro país, ésa es, sin duda, Sevilla, que cuenta entre sus innumerables imágenes de la Virgen con varias que reciben la advocación de la Merced, o de las Mercedes, plural que, precisamente por influencia andaluza, es el que los herencianos han adoptado mayoritariamente para referirse a su patrona.
Por utilizar un orden cronológico, en primer lugar hay que hablar, en la ciudad del Guadalquivir, de Nuestra Madre y Señora de la Merced, de la Hermandad de Pasión, hermandad que se funda en Sevilla poco tiempo después que otra del mismo nombre en Valladolid, en 1531. La hermandad sevillana se funda en el antiguo Convento Casa Grande de la Merced, por lo que esta advocación es la que eligen para su dolorosa. La actual imagen es obra de Sebastián Santos Rojas, de 1966. Hay que señalar que el mencionado convento fue expropiado a los mercedarios por la Ley de Mendizábal de 1836, momento en que la Hermandad se ve obligada a abandonar su sede, comenzando un largo periplo que finalizará en la Parroquia del Salvador. El convento se convirtió en el actual Museo de Bellas Artes, la segunda pinacoteca más importante de España tras el madrileño Museo del Prado.
Otra hermandad sevillana, ésta de las denominadas de Gloria, que da culto a la advocación mariana que estamos analizando es la Hermandad de Nuestra Señora de las Mercedes Coronada, de la zona de la Puerta Real, que sale a la calle coincidiendo con su festividad del mes de septiembre. Posiblemente fue fundada por los Padres Mercedarios del Colegio de San Laureano en el siglo XVII, aunque no es hasta 1725 cuando se aprueban sus Reglas. El 24 de septiembre de 1972 se le impuso una corona de oro, acto al que en 1998 el cardenal Fray Carlos Amigo Vallejo le concedió carácter canónico, y dos años más tarde, el alcalde de Sevilla le dio la medalla de la Ciudad, como sucede en la capital andaluza con todas las imágenes marianas coronadas. El aspecto actual de esta imagen se debe al escultor sevillano Luis Álvarez Duarte, que la remodeló en 1969.
Por último, la tercera imagen sevillana con esta advocación es Nuestra Señora de las Mercedes Coronada, de la Hermandad de Santa Genoveva, otra hermandad penitencial como la de Pasión. Esta hermandad, seña de identidad del barrio del Tiro de Línea, que la acompaña en masa hasta el centro de la ciudad cada Lunes Santo, es de más reciente fundación, concretamente del año 1956. Se trata de uno de los barrios surgidos tras la guerra civil y cuya parroquia, llamada en su origen Santa Genoveva, recibió con los años el añadido de Nuestra Señora de las Mercedes, lo que da idea de la importante unión entre la parroquia, la hermandad y el barrio. La idea de crear la Hermandad fue de los propios vecinos, que eligieron para el Cristo la advocación de Jesús Cautivo, y para la Virgen, Mercedes, como redentora de cautivos, en clara alusión al origen de la orden mercedaria. El barrio, mediante donaciones, logró costear una corona de oro que le impuso el Cardenal Bueno Monreal, y también este acto obtuvo el rango de coronación canónica por el cardenal Carlos Amigo en 1997, al cumplirse el XXV Aniversario. La imagen es obra del imaginero José Paz Vélez, en 1956.
Además de estas tres, otras hermandades sevillanas tienen también vinculación con la orden mercedaria, como es el caso del Santo Entierro, Jesús Despojado, y la del Museo, que recibe este nombre popular por tener su capilla junto al Museo de Bellas Artes que, como comentábamos, fue Convento de la Merced.

martes, 15 de septiembre de 2009

LAS LLAVES DE SANTA ANA


Siguiendo el recorrido iniciado ayer en el Puente de Isabel II, llegamos hoy a Triana y buscamos la "catedral" del barrio, la parroquia de Santa Ana, mandada levantar por Alfonso X el Sabio en agradecimiento, dice la tradición, a la curación de un problema en uno de sus ojos. Y allí, en la misma puerta, nos encontramos con el sacristán del templo, al que todos conocen como El Mudo de Santa Ana, y del que ya os hablé en "Pregonero del Viernes Santo", que colgué en este blog el pasado 17 de febrero.
En aquel artículo os conté cómo a este hombre, mudo de nacimiento, sólo le sale algo de voz cuando tiene delante al Cristo de las Tres Caídas y a la Virgen de la Esperanza de vuelta a su Capilla de los Marineros en los últimos momentos de la estación de penitencia. Es un hombre muy querido en el barrio, donde lleva toda su vida vinculado a la parroquia, casi desde que contempló, en plena guerra civil, el asesinato de sus padres (memoria histórica).
Hace algunos años, el imaginero Enrique Lobo Lozano, que trabajaba en la restauración de varias zonas del templo, recibió el encargo de realizar una imagen de Santa Cecilia para completar la iconografía existente en la "catedral" trianera, que alberga devociones como la propia Santa Ana con la Virgen en el altar mayor (actualmente en restauración), la Divina Pastora o Madre de Dios del Rosario, patrona de capataces y costaleros.
Lobo Lozano, sin embargo, decidió dedicar su trabajo a homenajear al hombre que durante tantos años ha estado y sigue estando al cuidado del templo. Por ello, propuso la realización de una talla de San Pedro, con las llaves en la mano, pero con el rostro del Mudo de Santa Ana. El párroco dio su visto bueno y el imaginero, tras tomar innumerables fotos del improvisado modelo, "subió a los altares" a quien también lleva en sus manos unas llaves, las de la parroquia de Santa Ana.
No hace ninguna falta que junto a la foto de la imagen de San Pedro ponga la del Mudo. Ninguna falta. Porque el parecido es absolutamente asombroso. Y de esta forma, son ahora dos los sacristanes de Santa Ana: el del templo y el del cielo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

EL PUENTE DE MOCCIA










El culpable de lo que puede verse en estas fotos es Federico Moccia. Para quien no conozca a este escritor, es el autor de varias novelas románticas como "Perdona si te llamo amor", "A tres metros sobre el cielo" y "Tengo ganas de ti". No he leído ninguna de ellas, por lo que lo único que puedo decir es que son libros con unas portadas muy coloridas, casi estridentes. Y hasta aquí mi crítica literaria de hoy.
La razón por la que os hablo de Moccia y lo relaciono con estas imágenes del Puente de Triana está en esa cantidad de candados que hace meses empezaron a "adornar" la barandilla, una interesante muestra de la típica rejería sevillana. Y todo porque al millonario escritor italiano le dio por inventar la estupidez del "candado del amor", que aparece en "Tengo ganas de ti" como prueba del amor eterno que sitúa en el Puente Milvio de Roma (el pobre sí que tiene un aspecto lamentable).
Y como la idiocia del ser humano es más fuerte que el respeto por el arte, la cultura y el patrimonio (y la buena literatura...), en países de todo el mundo ha calado el absurdo "candado del amor". España, por supuesto, también se ha apuntado a la historia, como anima el propio Moccia a través de su web (federicomoccia.es), en la que aparece incluso un conteo de candados colocados en todas las ciudades. Hoy afirma que en Sevilla hay 157, pero ya os digo yo que son muchos más.
Así las cosas, la imagen que ofrece el maravilloso Puente de Triana es realmente descorazonadora. Incluso hay guiris que se paran con sus cámaras para captar, no tanto el paisaje que se vislumbra desde allí (Giralda, Torre del Oro, Maestranza, la Magdalena, las torres de la Plaza de España, Santa Ana...) como los cientos de candados que, de orilla a orilla, casi recuerdan al legendario puente de barcas que los musulmanes instalaron en el siglo XII para comunicar Sevilla y Triana, y que no era sino una fila inestable de barquitas con una pasarela encima que permaneció sobre el Guadalquivir hasta 1852.
Sí, amigos, ahora va la parte divulgativa que con tanta atención sé que devoráis en este blog. El Puente de Isabel II, que es como se llama realmente, se construyó entre los años 1845 y 1852 para sustituir al puente de barcas, que ya no cumplía con las necesidades de transporte de la época. Los arquitectos Steinacher y Bernadet fueron los encargados de elaborar el diseño, basado en el hoy desaparecido Puente de Carrousel que se levantó sobre el Sena en París unos años antes (en Estrasburgo puede verse un pequeño puente con un diseño muy similar). Salvo los soportes de piedra que se hunden bajo el agua, el material predominante es el hierro, utilizado con la habitual profusión del siglo XIX en esta obra de ingeniería de la que son especialmente reconocibles los numerosos aros de diferentes tamaños que adornan las arcadas del puente.
Sin embargo, toda esa estructura (pilares y aros) no cumple actualmente la función para la que fue creada, que era la de sujetar la pasarela. En los años 70, el creciente tráfico de autobuses y camiones empezó a dejar notar su nocivo efecto sobre un puente que no estaba preparado para ello. La primera solución que se le ocurrió a los gobernantes de entonces fue derribar el puente y construir uno nuevo más firme y capaz de aguantar un mayor peso. Curiosamente, la población sevillana se rebeló contra esa idea inicial de deshacerse de una construcción tan carismática para la ciudad (¡Qué pena que no se haya hecho lo mismo con otras cuestiones patrimoniales como las "setas" de la Encarnación, la remodelación del Palacio de San Telmo, la reforma de la Plaza Nueva o el abandono de la iglesia de Santa Catalina...).
Las protestas sirvieron para algo y se planteó una solución a medio camino entre la construcción de un nuevo puente y la conservación del antiguo. Se instaló una enorme pasarela que apenas roza la estructura original, sino que se apoya exclusivamente en cada una de las dos orillas. Así, los pilares y aros son hoy tan sólo un elemento decorativo.
Éste es el secreto del Puente de Isabel II o de Triana. Dos posibles denominaciones a las que espero que no se una en el futuro la de Puente de Moccia, algo que no me extrañaría nada, dado el interés con que cientos de tontainas han decidido sumarse a la historia del candado. Sólo espero que las parejas que se sienten representadas con esos candados los retiren cuando la relación termine y, si no es mucho pedir, no los arrojen al río... Aunque seguramente las llaves de todos ellos estén ahora mismo bajo las aguas.

jueves, 3 de septiembre de 2009

NO, NO Y MIL VECES NO


Se lo pueden decir en prosa o en verso, en forma de soneto, copla o saeta; se lo pueden decir en otoño, invierno, primavera o, como ahora, en verano; se lo pueden decir las hermandades del Sábado Santo, el Consejo de Cofradías o los cofrades de a pie; se lo pueden decir hasta sus propios hermanos, que haberlos, haylos... Nada será suficiente.
El señor Juan Muñoz Jigato, hermano mayor de La Resurrección, ha recibido de nuevo como respuesta un NO, tan grande como el Giraldillo, a su absurda pretensión de hacer que Jesucristo retire la piedra del Sepulcro antes de tiempo, diluyendo así el misterio más importante de la cristiandad, aquél que da sentido a ésta, entre cofradías que dan culto a misterios pasionistas y consiguiendo al tiempo entradas en Campana televisadas.
Dicho de otro modo: Muñoz Jigato ha obtenido de nuevo un NO. Las cuatro hermandades que, hoy por hoy, al menos hasta el año que viene, conforman el Sábado Santo sevillano se han puesto de acuerdo en rechazar que la Hermandad de la Resurrección salga a las calles en ese día, abandonando así la que, sin ningún género de dudas, es la jornada que le corresponde: el Domingo de Resurrección.
No han convencido sus lamentos sobre la inseguridad de las calles a las 4,30 horas de la madrugada del domingo porque nadie le obliga a salir a esa hora; no ha obtenido el seguimiento esperado en sus argumentos al defender que el Resucitado puede salir el Sábado Santo igual que el Cristo del Amor sale el Domingo de Ramos, porque el misterio más grande de la humanidad, la gloriosa resurrección de Jesús, ni es ni puede compararse con los misterios pasionistas que se conmemoran durante siete días; no ha visto generarse el eco que buscaba tras las palabras del cardenal Amigo defendiendo la posibilidad de cambiar de día de salida.
Nada. Muñoz Jigato ha tenido que digerir el enésimo tropiezo de su despropósito.
Pero, ¿va a servir esta nueva piedra en el camino para que abandone sus intenciones? Lamentablemente, me temo que a este culebrón aún le queda una buena tanda de capítulos. Y es que el hermano mayor de la cofradía de Santa Marina ya ha advertido que quizá se equivocó al proponer pasar por carrera oficial la primera del día, antes que Los Servitas, y que lo suyo hubiera sido solicitar el último lugar, tras la Soledad de San Lorenzo. Y añade que ese puesto le va más a la cofradía.
Así las cosas, no descarto que en unas pocas semanas o meses, quizá para la próxima Cuaresma, como le gusta a él, Muñoz Jigato presente en el Consejo su solicitud para salir el Sábado Santo como quinta (o sexta si entra El Sol) cofradía del Sábado Santo. Y si no, al tiempo...
Y el Domingo de Resurrección, ¿qué hacemos? Pues ir a los toros, que para eso está...