jueves, 20 de julio de 2017

UNA VIRGEN DEL CARMEN SALIDA DE LA CLAUSURA EN EL CONVENTO DE SANTA ANA


El pasado fin de semana, la comunidad de religiosas carmelitas del Convento de Santa Ana expuso en devoto besamanos la imagen de la Virgen del Carmen que las hermanas mantienen durante todo el año en la clausura del cenobio.
De esta forma, coincidiendo con la festividad de Nuestra Señora del Carmen, los devotos pudieron conocer esta imagen que habitualmente no está visible a los feligreses y besar su mano derecha, que es la que ofrecía.
La imagen, de tamaño menor al natural, se encontraba en el lado del Evangelio del templo de la calle Santa Ana, a un lado del presbiterio, entre el altar de San Juan Bautista y el del Señor atado a la Columna. La Virgen del Carmen, que vestía un manto de brocado y saya y escapulario bordados en oro, estaba elevada sobre una peana de madera dorada, llevaba un escapulario en la mano derecha y una corona plateada, como también eran plateadas las potencias del Niño Jesús, que tenía asimismo un escapulario y vestía un trajecito blanco.
La Virgen estaba flanqueada por dos candeleros dorados con velas blancas y a sus pies contaba con un jarrón blanco con diversas flores, entre ellas rosas, lilium, margaritas y paniculata. El adorno de este besamanos se completaba con una alfombra en el suelo y un largo repostero rojo con el emblema del Carmen cubriendo gran parte de la pilastra situada tras la imagen.



























miércoles, 19 de julio de 2017

GUIÑO DEL SANTO ÁNGEL A SAN BERNARDO EN LA SALIDA DE LA VIRGEN DEL CARMEN


El pasado lunes la Hermandad del Carmen del Santo Ángel puso fin a los cultos anuales en honor a su imagen procesional con la salida por las calles del entorno del templo carmelita, en pleno corazón de la ciudad. Una salida que comenzó a las ocho y media de la tarde, un cuarto de hora antes de lo acostumbrado años atrás, pero que iba a terminar con algo más de media hora de retraso en la vuelta al templo.
La cruz alzada entre ciriales daba inicio al cortejo, seguida por la bandera de la Orden Tercera del Carmen y Santa Teresa, que antecedía al primer paso de la cofradía, el de Santa Teresa de Jesús en el misterio de la Transverberación. Este año, el paso de las tallas de Francisco Romero Zafra iba iluminado por cuatro candelabros dorados con seis guardabrisas en cada uno.
En el momento de la salida, la Banda de Música de la Oliva de Salteras interpretó una composición aunque después el paso avanzó en silencio durante el resto del itinerario. Y tras él, el estandarte del siglo XIX con una Virgen del Carmen bordada y las representaciones de las hermandades que este año acompañaron a la corporación del Santo Ángel con su estandarte corporativo: el Carmen de Calatrava, Montserrat, Amparo y Carmen Doloroso. Después, iba la bandera de la Archicofradía, el libro de reglas, el estandarte corporativo y la presidencia, que incluía una representación de la Hermandad de la Estrella.



























A continuación, tras el cuerpo de acólitos, se acercó hasta la puerta el paso de la Virgen del Carmen, al que la Banda de la Oliva tocó la “Salve Marinera” mientras recorría la nave central del templo. Poco después, tras la salida del paso sonó una versión muy solemne del Himno de España, seguida de la marcha “Virgen del Refugio”, en lo que fue un guiño de la comunidad carmelita del Santo Ángel a la Hermandad de San Bernardo, que le prestó el paso del Cristo de la Salud para la salida extraordinaria que tuvo lugar el pasado 10 de junio con la imagen del Santísimo Cristo de los Desamparados, al conmemorarse el cuarto centenario de su talla a cargo del imaginero Juan Martínez Montañés (ver). 
Entre bastante público, la Virgen del Carmen, cuyo paso comandaba José Manuel Palomo, comenzó a recorrer la calle Rioja hacia Velázquez, en cuya esquina la banda tocó "Al cielo con Ella". Después, tras una parada y una levantá que el capataz dedicó a la madre de un costalero ("La Virgen no la va a poner buena, sino que ya está buena", dijo), tuvo lugar el estreno musical de este año, como fue la composición "Reina del Santo Ángel", marcha compuesta para la Virgen del Carmen por Juan Bernal.
Con un muy conseguido exorno floral con diversas especies de tonalidades blanca, rosa y morada, y con las jarras cedidas por la Hermandad del Cachorro, el paso de la Virgen del Carmen siguió ganando metros en su recorrido y desde Velázquez giró hacia O'Donnell con "Pasan los campanilleros", sonando después "Cristo de Vera-Cruz".














































El itinerario de la salida procesional ha sido modificado este año haciendo que la cofradía, una vez en la Plaza de la Magdalena, tomase por el pasaje Josefa Reina Puerto después de varios años sin atravesarlo. De esta forma, los pasos lo cruzaron hacia la calle San Eloy para seguir después por El Silencio y Monsalves, calles también que hacía tiempo que no veían pasar al Carmen del Santo Ángel.
La Virgen del Carmen salió desde O'Donnell a la Magdalena con la marcha "Esperanza Trinitaria". Antes de alcanzar San Eloy, lo que hizo a los sones de "El Dulce Nombre", el capataz dedicó una levantá al padre del carmelita Juan Dobado porque "la Virgen lo ha puesto bueno". El propio Dobado fue el encargado de tocar el llamador.
Más adelante, la Virgen dejó San Eloy hacia El Silencio con "La Virgen de los Desamparados" y después avanzó por Monsalves con "¿Quién te vio y no te recuerda? Saeta jerezana", marcha que ha calado en los repertorios de gran número de bandas de música que tocan en Sevilla.



















































Desde Monsalves, la cofradía salió a la Plaza del Museo con la marcha "Como tú ninguna" sonando tras la Virgen del Carmen, y continuó por Rafael Calvo hacia San Roque, en cuyo giro la Banda de la Oliva tocó "El refugio de María".
El momento más esperado de la procesión del Carmen del Santo Ángel estaba precisamente en la calle San Roque, con la doble petalada que los jóvenes de la hermandad habían preparado desde dos puntos distintos, aunque muy cercanos, de la calle y con el acompañamiento musical de dos marchas del recientemente fallecido Pedro Morales. La primera petalada le cayó a la Virgen del Carmen mientras sonaba "Esperanza Macarena"; la segunda, con "Virgen de los Negritos". La estrechez de la calle, los pétalos cayendo intensamente y el acompañamiento musical hicieron de éste un instante emocionante de la procesión.
Por el tramo final de San Eloy, la cofradía tomó Bailén, en la que la Virgen del Carmen entró con "Passio granatensis". Durante el giro, el capataz pidió agilidad a los costaleros. "Andando, que vamos tarde", dijo. Lo cierto es que cuando el paso de la Virgen estaba en la calle Bailén eran las once y media de la noche, la hora prevista para la entrada en el Santo Ángel.
Así, con celeridad la Virgen del Carmen recorrió Bailén y después se internó por Murillo con la marcha "Hiniesta", de Peralto.




































Por la Plaza de la Magdalena, donde el paso de Santa Teresa discurrió con muy poca gente, dado que la mayoría se dividía entre el paso de la Virgen y la puerta del templo para ver la entrada de la hermandad, se pudo volver a escuchar la nueva marcha “Reina del Santo Ángel”.
Después, antes de alcanzar la calle Rioja con “La Estrella Sublime”, el capataz dedicó la levantá al tío de un costalero porque “se lo ha llevado la Virgen al cielo”.
Antes de entrar en el Santo Ángel, el paso de Santa Teresa se detuvo, mirando ya hacia el interior, dado que este paso entra andando de frente. Cuando se le dio la instrucción a los capataces de continuar, Santa Teresa, acompañada por el ángel, recorrió hasta el presbiterio la nave central de la iglesia carmelita.
Mientras tanto, la Virgen del Carmen avanzaba por Rioja a los sones de “Virgen del Dulce Nombre”, a la que siguió después, ya girando ante la puerta, “Mi Esperanza”. A continuación, tras darse la vuelta bajo el paso los costaleros, comenzaron a acercarse hasta la puerta con el único acompañamiento del redoble del tambor, ya que la última marcha prevista, “Flor del Carmelo”, comenzó a sonar cuando el paso superó el dintel y se extendió a lo largo de todo el camino que hizo el paso hasta el lado derecho del presbiterio del templo.
Finalizada la salida procesional, el padre Juan Dobado tomó la palabra para agradecer la labor de los miembros de la Archicofradía, la de la cuadrilla de capataces y costaleros, la de la banda y la presencia de las representaciones de las distintas hermandades. Hizo hincapié en el acompañamiento que había tenido la Virgen pese al calor antes de dar paso al rezo de la Salve.



























Así, con la satisfacción del deber cumplido y la emoción principalmente de los cofrades más jóvenes tras haber podido completar un año más unos esplendorosos cultos a la Virgen del Carmen, la comunidad del Santo Ángel cerró una procesión que año tras año se va consolidando aún más en el calendario glorioso de la ciudad.