viernes, 29 de abril de 2016

LA VIRGEN DE LA CABEZA INAUGURÓ LAS GLORIAS CON SU TRASLADO A LA CATEDRAL


Prácticamente un mes después de la entrada de la Resurrección en Santa Marina, el periodo de las Glorias 2016 quedó ayer inaugurado con el traslado de la Virgen de la Cabeza a la Catedral para presidir el Pregón de las Glorias que pronunciará esta tarde Antonio García Rodríguez.
Fue un traslado por momentos bastante multitudinario, pese a ser jueves, con muchas personas acompañando a la Virgen de la Cabeza por calles hasta ahora inéditas para la cofradía, que en su anual salida procesional del primer sábado de octubre recorre fundamentalmente su feligresía.
Las puertas de la Iglesia de San Juan de la Palma se abrían algún minuto después de las siete de la tarde. A ambos lados del dintel colgaban sendos guardabrisas con flores de diferentes colores adornando una puerta por la que asomaron la cruz alzada y los faroles. Detrás, las representaciones de las hermandades de Guadalupe de la Misericordia, Virgen de Montemayor, Pastora de Santa Marina y Virgen del Pilar. Seguían varias parejas de hermanos con cirios que, junto a la medalla de la hermandad, llevaban otra con los colores amarillo y blanco, y la inscripción "Pregón de las Glorias. Sevilla, abril 2016", junto al escudo de la corporación.
Antes de salir a las calles, la Banda de Música de la Cruz Roja interpretó desde el interior del templo la marcha "Amarguras" ante la dolorosa del Domingo de Ramos y ante la representación de su hermandad, que posteriormente se situaría delante del propio estandarte de la Hermandad de la Virgen de la Cabeza. Además, aún dentro, se estrenó la marcha "Nuestra Señora de la Cabeza", compuesta por Juan Antonio Godoy.





Pronto se acercó a la puerta el paso de la Virgen de la Cabeza, vestida con el manto azul bordado en oro y sedas estrenado el año pasado, una nueva saya de tisú de plata bordada en oro confeccionada por el taller de bordados Santa Clara y la toca de sobremanto del mismo taller. Asimismo, era novedad el traje del Niño Jesús y el madroño que la Virgen portaba en su mano derecha, regalo del grupo joven de la hermandad.
Por otra parte, se estrenaban los faldones laterales del paso, que completan el característico conjunto de terciopelo y damasco verde que, en su frontal, lleva una pintura de la aparición de la Virgen de la Cabeza en Sierra Morena.
Bajo las órdenes del capataz Manuel Roldán Rojas, el paso atravesó la puerta de San Juan de la Palma y la Banda de la Cruz Roja tocó el Himno Nacional, tras el que se detuvo, para emprender su recorrido de traslado a los sones de "Glorias de Sevilla".
Poco a poco, el paso, adornado con una gran variedad de flores, todas de color blanco salvo las rosas de pitiminí de color rosa presentes en la peana y el friso, y con dos velas con los escudos de la Amargura y de la Banda de la Cruz Roja en la delantera, se dirigió en primer lugar hacia el Convento del Espíritu Santo, que también visita en su salida procesional de cada año. Allí llegó con la composición "Aires de Romería". Las hermanas le cantaron a la Virgen y después, con "Morena de luz de luna", el paso continuó en dirección a otro convento, el de las Hermanas de la Cruz, al que llegó con la marcha "Macarena", de Emilio Cebrián.














































Tras los cánticos dedicados a la Virgen de la Cabeza por parte de las Hermanas de la Cruz, el capataz dedicó la levantá a pulso del paso a “estas blancas palomas”, así como a la madre de uno de los costaleros.
Desde ahí, el paso se alejó mientras la banda interpretaba “Morenita y pequeñita”, alegre composición que algunos devotos cantaron acompañando a los músicos. Más adelante, por la parte más estrecha de la calle Santa Ángela de la Cruz, sonó “Salve, Madre de la Salud”.
En la calle Imagen y en las inmediaciones de San Pedro se habían congregado muchas personas, que vieron salir de Santa Ángela a la Virgen de la Cabeza a los sones de “Triana, tu Esperanza”. Allí, ante las puertas de la Parroquia de San Pedro, la representación de la Hermandad del Pilar se salió momentáneamente del cortejo para entregar una ofrenda floral a la Virgen de la Cabeza.
A continuación, el paso se encaminó hacia la Plaza del Cristo de Burgos con “La Estrella Sublime”, seguida más tarde por “El Corpus”. Una pareja preguntaba sorprendida por el nombre de la Virgen, mientras dos mujeres de fuera de Sevilla aprovechaban un hueco en Sales y Ferré para verla pasar. Una de ellas aprovechó una parada del paso para ponerse delante pidiendo permiso: “A ver si puedo hacerle una foto a la Virgen”. El capataz le respondió: “Claro que sí; y si no le sale bien, tome”, y le entregó una estampita con el rostro de la imagen.
Desde Sales y Ferré, la Virgen de la Cabeza tomó Boteros y San Juan mientras la Banda de la Cruz Roja tocaba “Cordero de Dios”, seguida después de nuevo por “Morenita y pequeñita”, que fue interrumpida antes de que el paso llegara a la Plaza de la Alfalfa.
























































La última marcha que había sonado tras un paso por la Alfalfa fue el Domingo de Resurrección “Pasan los campanilleros” con la Virgen de la Aurora. Y, casualidades cofradieras, fue precisamente esta composición la que sonó cuando la Virgen de la Cabeza pisó ayer esta misma plaza.
Después, por Ángel María Camacho y Plaza de la Pescadería, la banda volvió a tocar “Morena de luz de luna”, a la que siguió “Candelaria” con la Virgen de la Cabeza bajando la Cuesta del Rosario, aunque el capataz se vio obligado a parar el paso antes de acabar la partitura ante la imposibilidad de seguir avanzando con el cortejo detenido.
Más tarde, tras una chicotá a tambor, el paso se paró en la confluencia de la Cuesta del Rosario con la calle Francos, y la levantá posterior coincidió con un gol del Sevilla en la Liga Europea, por lo que quienes se encontraban en ese momento junto a un bar compatibilizando la pasión futbolera con la contemplación de la Virgen de la Cabeza no se pudieron contener y gritaron un “¡gooool!” que sorprendió a los presentes.
A continuación, el paso se alejó del bar, de la tele y de los futboleros, y tomó Villegas en dirección a la Plaza del Salvador a los sones de la marcha “Virgen del Rosario Coronada”. Escenario inédito el de la Virgen de la Cabeza pasando junto al azulejo del Cristo del Amor y ante la Iglesia del Salvador cuando ya las últimas luces del día empezaban a dar paso a la noche.
Nuevamente se pudo escuchar “Morenita y pequeñita” entre el Salvador y Álvarez Quintero, composición a la que siguió después “Nuestra Señora de la Cabeza” desde Francisco Bruna a la Plaza de San Francisco, donde el Ayuntamiento ya ha comenzado el montaje de las portadas del Corpus.















































Con la marcha “Danos la paz”, y con la Giralda al fondo marcando la meta de este histórico traslado de la Virgen de la Cabeza, el paso se dirigió a la calle Hernando Colón, donde la Banda de la Cruz Roja tocó “Pasa la Virgen Macarena”.
Después, con la zona llena de cofrades y turistas, tuvo lugar una bella revirá del paso de Hernando Colón a Alemanes con la marcha “Mi Amargura”, a la que seguiría “Madre de los Gitanos Coronada”, con la que la Virgen de la Cabeza alcanzó Placentines.
En este punto, el capataz volvió a dedicar una levantá a la madre de un costalero, la misma a la que se la dedicó en el Convento de Santa Ángela, pero ahora con ese costalero bajo el paso. “La levantá fue por ella cuando estábamos en las puertas del Cielo, y ahora que estamos en las puertas de Sevilla, delante de la Giralda, también va por ella”, dijo.
Tras la levantá, la Virgen de la Cabeza avanzó con la marcha “Coronación de la Macarena” hasta llegar a la Plaza de la Virgen de los Reyes.






































Después de una parada en la esquina del Palacio Arzobispal, ante la Giralda, el paso se levantó y se encaminó a la Puerta de los Palos con la marcha “Virgen de los Reyes”, que se interpretó en dos ocasiones, aunque la segunda fue interrumpida cuando el paso se detuvo antes de atravesar la reja.
Acto seguido, la Virgen de la Cabeza siguió con “Morenita y pequeñita”, composición también interrumpida cuando, poco antes de la diez y media de la noche, entraba en la Catedral con el Himno Nacional y el sonoro repique de las campanas de la Giralda, que daban así la bienvenida a la advocación procedente de Andújar.
















Una vez en el interior de la Catedral, el paso avanzó hasta el altar del Jubileo, donde fue ubicado en presencia de la junta de gobierno de la hermandad, los hermanos mayores de las cofradías que habían participado en el traslado, el pregonero de las Glorias y los miembros de la junta superior del Consejo General de Hermandades y Cofradías.
Después tomó la palabra el hermano mayor de Virgen de la Cabeza, Juan Herrera García, quien agradeció la participación de todos en el traslado y que, después de meses soñando con este día, al fin la Virgen hubiera llegado a la Catedral y todo hubiera salido bien. Finalizó sus palabras con tres ‘vivas’ a la Virgen de la Cabeza y, para terminar, todos los presentes cantaron la Salve.







La Virgen de la Cabeza presidirá esta tarde, a las ocho, el Pregón de las Glorias 2016 y pasará una noche más en la Catedral, antes de su traslado de regreso a San Juan de la Palma, que tendrá lugar el sábado a partir de las seis y cuarto de la tarde.