sábado, 21 de enero de 2017

EL PALIO DE MARÍA SANTÍSIMA DE LAS AGUAS, EN EL CARTEL DE "EL PABILO 2017"


La Capilla del Museo acogió la noche de este viernes la presentación del cartel de la tertulia "El Pabilo" para anunciar la Semana Santa de 2017. La fotografía es de Manuel Agüera Ostos y muestra el paso de palio de María Santísima de las Aguas en el inicio de la calle García de Vinuesa, durante su recorrido de vuelta del pasado Lunes Santo.
Al concurso para la edición del cartel se han presentado este año un total de 260 fotografías, entre las que el jurado, conformado por todos los miembros de la tertulia, escogió la foto premiada en el transcurso de una reunión para tal efecto celebrada el pasado mes de noviembre.
Durante el acto, que fue presentado por la consiliaria segunda de la Hermandad del Museo, Elena María Sánchez Sevilla, tomó la palabra el hermano mayor, Alfonso Gentil Baldrich, quien destacó el "gran calor artístico" y el "sentimiento de amor a nuestros titulares" que se daban cita en la presentación del cartel. Además, subrayó el cariño cofradiero y la buena convivencia que caracteriza a la tertulia "El Pabilo", que tiene 27 años de historia.
Posteriormente, Manuel Nieto, miembro de la tertulia, hermano del Museo y ex vicepresidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías, ofreció a los presentes una disertación dedicada a la Virgen de las Aguas y a su estación de penitencia de cada Lunes Santo, dando paso después al momento en que el hermano mayor del Museo y el presidente de la tertulia "El Pabilo", José Luis Rodríguez de los Ríos, descubrieron el cartel.





Por otra parte, la tertulia sorprendió con la presentación también de un calendario 2017-2018 (va de marzo a febrero), que ha sido ilustrado con las seis fotografías mejor clasificadas en el concurso del cartel "El Pabilo 2017".
Así, la página correspondiente a marzo y abril reproduce el cartel del palio de la Virgen de las Aguas, de Manuel Agüera Ostos, el mismo autor de la fotografía de mayo y junio, que es el paso del Cristo de la Expiración de la misma hermandad. Los meses de julio y agosto cuentan con una fotografía de Juan Carlos Gallardo Ruiz en la que se ve la trasera del palio de la Virgen de los Ángeles a punto de salir de la Catedral. En septiembre y octubre vemos otra fotografía de Manuel Agüera, en este caso del palio de la Esperanza Macarena por la Avenida de la Constitución. La foto de noviembre y diciembre, de Manuel Leal Adorna, es del palio de la Esperanza de Triana por la calle Dos de Mayo, junto al Postigo. Finalmente, la foto de los meses de enero y febrero de 2018 es de Luis Alonso Sire, que captó el misterio de la Sagrada Mortaja en la calle Placentines, con la Giralda detrás.
Todas las páginas del calendario, incluyendo la portada, se mostraron en un panel que fue igualmente descubierto durante el acto de este viernes.


El presidente de la tertulia quiso entregar como recuerdo a todos los fotógrafos premiados su propia obra enmarcada, comenzando por el autor de la fotografía escogida para el cartel y de las fotos que quedaron en segundo y cuarto lugar en el concurso, Manuel Agüera Ostos. Él mismo recogió también el recuerdo de Juan Carlos Gallardo, autor de la tercera foto, que no pudo asistir al acto. Por orden, según la clasificación del concurso, recogieron finalmente su recuerdo Manuel Leal Adorna y Luis Alonso Sire.





También hubo sendos recuerdos para el presentador del cartel, Manuel Nieto, y para la conductora del acto, Elena Sánchez Sevilla.



El último en intervenir fue el presidente de la tertulia, quien en primer lugar felicitó a los fotógrafos por sus obras, que son el fiel reflejo del "intenso trabajo que realizan en las calles cada Semana Santa". Además, José Luis Rodríguez de los Ríos destacó el gran recibimiento de la Hermandad del Museo al acoger este acto de presentación del cartel y del calendario. No olvidó mencionar especialmente a varios amigos de la tertulia, como el hermano mayor de la Pastora de Santa Marina, Andrés Martín Angulo, así como a José María Sánchez Castro, al que se refirió como "alma mater" del calendario, y a Manuel Agüera, que además de haber ganado el concurso de este año ha trabajado en la maquetación y diseño del calendario.
El propio fotógrafo cerró el acto al dedicar los tres premios recibidos a sus tres hijos, a quienes repartió fotos enmarcadas de las fotografías premiadas, posando después con ellos ante el cartel.


Finalizado el acto, todos los asistentes pudieron disfrutar de un ágape en la cercana casa hermandad del Museo, donde se repartieron ejemplares tanto del cartel como del calendario.

jueves, 19 de enero de 2017

EL CRISTO DEL MAYOR DOLOR, EN UN NUEVO AZULEJO EN SAN LORENZO


La Parroquia de San Lorenzo cuenta desde hace dos meses con un nuevo azulejo entre su patrimonio artístico. En este caso, se trata de un retablo cerámico que representa al Santo Cristo del Mayor Dolor, de la Hermandad de la Bofetá, y que ha sido pintado por Isabel Parente Rioja.
En la obra, vemos al crucificado atribuido a Andrés de Ocampo en una visión frontal sobre un fondo de color burdeos en el que se proyectan las sombras de la imagen como si estuviera iluminada desde fuera del azulejo.
Bajo el crucificado hay una cartela simulando papel en la que se lee "Yo soy la resurrección y la vida", palabras del propio Jesús recogidas en el Evangelio de San Juan. En el lado izquierdo de dicha cartela figura la firma de la autora de la obra y su fecha de ejecución.
El retablo cerámico del Cristo del Mayor Dolor marca la entrada al columbario de la Parroquia de San Lorenzo, en la capilla donde recibe culto la Virgen del Carmen procedente del antiguo convento carmelita de la calle Baños, hoy Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo.
En el lugar donde se encuentra este nuevo azulejo había una pintura de la Virgen de Setefilla, Patrona de Lora del Río, que ahora ha sido ubicado en la nave contraria del templo, entre la puerta que da a la Plaza de San Lorenzo y la capilla de la Hermandad de la Bofetá.









EL CRISTO DE LOS ESTUDIANTES A GRAFITO, EN EL CARTEL DEL PREGÓN UNIVERSITARIO


José Julián 'Pepillo' Gutiérrez Aragón es el autor del cartel del Pregón Universitario de 2017, organizado por la Hermandad de los Estudiantes. En este cartel se muestra al Santísimo Cristo de la Buena Muerte dibujado a grafito de cuerpo entero, aunque sin la cruz, viéndose únicamente el cuerpo completo del crucificado de Juan de Mesa sobre fondo blanco.
La obra, sencilla en su composición, pero de una gran perfección técnica, se completa con el rótulo "Pregón Universitario" en letras de gran tamaño en parte superior, y bajo éste leemos en letras más pequeñas "Estudiantes 2017".
La presentación del cartel tuvo lugar durante el acto de proclamación de Manuel Jesús Martínez de Pinillos como pregonero universitario de este año. Será el día 28 de marzo cuando este estudiante de Arquitectura de 23 años pronuncie el Pregón Universitario de la Semana Santa de Sevilla de 2017 en el Paraninfo de la Universidad Hispalense.

sábado, 14 de enero de 2017

JESÚS NAZARENO, EN EL CARTEL OFICIAL DE LA SEMANA SANTA DE JEREZ 2017


Jerez de la Frontera ya tiene su cartel anunciador de la Semana Santa 2017, del sevillano Antonio Díaz Arnido, cuya obra como cartelista es bien conocida en Sevilla gracias a carteles como el de la Semana Santa de Triana de 2016 (ver), el de Junio Eucarístico de 2010, el de la Hermandad de la Milagrosa de 2011 (ver), el del Pregón Universitario de 2013 (ver) o el del VI centenario de la Hermandad de la Hiniesta Gloriosa.
Para Jerez, Díaz Arnido ha ideado una obra original que, según sus propias palabras, supone tres carteles en uno: "La ciudad y su devoción", "La ciudad y su idiosincrasia", y "La ciudad y su historia". El motivo principal del cartel es la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que procesiona cada Madrugada de Viernes Santo acompañado de Marquillo, un sayón que tira del Señor a través de una cuerda, personaje muy particular de la Semana Santa jerezana y que, curiosamente, también aparece con la misma función y similar indumentaria en la cartela frontal del paso del Señor del Gran Poder, siendo éste uno de los elementos que relacionan históricamente a la Hermandad del Nazareno de Jerez con la del Gran Poder, como pudimos analizar en uno de los capítulos de "Sevilla en Jerez" (ver).
En la parte inferior vemos dos estampas clásicas, con nazarenos y cargadores de la hermandad, ataviados como aún hoy es costumbre en la cofradía jerezana, con un tocado de estilo egipcio que comparte con otra corporación, la del Cristo de la Expiración. Y en el centro del cartel hay dos líneas de texto: "Semana Santa Jerez 2017" y "Jerez 2017 Semana Santa".
El cartel al completo tiene formato horizontal, y de él surgen los tres carteles antes señalados. Así, el denominado "La ciudad y su devoción" surge al tomar la mitad izquierda de la obra, viéndose únicamente al Nazareno y la estampa antigua situada debajo; el cartel "La ciudad y su idiosincrasia" tomaría la parte derecha, con Marquillo y su correspondiente estampa en la parte inferior; y el cartel "La ciudad y su historia", supondría utilizar únicamente las estampas inferiores de la obra. En cada uno de estos tres carteles puede leerse "Semana Santa", la ciudad y el año.
Según explica el propio Díaz Arnido, la intención de esta manera tan original de idear el cartel, pintado en técnica mixta sobre tabla, es adaptar la obra al soporte concreto sobre el que se desee reproducir, así como permitir al espectador jugar con ella, escogiendo en cada caso la totalidad o una de las partes de la misma.
Hay que apuntar además la presencia, debajo en el centro, de los escudos de la Unión de Hermandades de Jerez y su Ayuntamiento, responsables de la edición de este cartel oficial que, por primera vez en su historia, tiene a la devotísima imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno como motivo principal.

martes, 10 de enero de 2017

LA RESURRECCIÓN ENCARA, POR FIN, LA SENDA DE LA LÓGICA


Un total de 145 hermanos tienen la "culpa". Pero, sobre todo, la tiene una junta de gobierno que por fin se ha decidido a hacer lo lógico, lo obvio, para que la Hermandad de la Resurrección salga de las tinieblas de las que en el seno de la corporación de Santa Marina llevan años quejándose, pero sin hacer nada serio encaminado a salir de ellas.
Ya es de sobra conocido: 145 hermanos de la Resurrección votaron que sí el pasado domingo en un cabildo general extraordinario en el que se dio luz verde a la propuesta de la junta de gobierno de salir el Domingo de Resurrección de 2017, 2018 y 2019 a las ocho de la mañana, en lugar de a las cinco menos cuarto de la madrugada, como hasta ahora. La llegada a la Campana será a las once menos veinticinco, la cruz de guía estará en la Catedral a las doce menos cuarto y la entrada del palio en Santa Marina, a las cinco menos cuarto de la tarde.
Participaron en total 186 hermanos en el cabildo, por lo que no hubo unanimidad, ya que 34 hermanos votaron en contra de la propuesta, seis votaron en blanco y un voto se consideró nulo. ¿Quién sabe cuántos de los 34 votos en contra corresponderán a hermanos aún empecinados en que su hermandad salga el Sábado Santo? Quizá quede alguno por ahí. No olvidemos que esta hermandad tuvo a un hermano mayor obsesionado con el Sábado Santo. Tanto, que incluso llegó a decir que, pese al difícil e inseguro (siempre se han quejado de eso) horario que hemos conocido hasta ahora en esta hermandad, o pasaban al sábado o se quedaban como estaban, negándose en redondo a explorar otro horario dentro del Domingo de Resurrección. Sí, es el mismo hermano mayor que dijo que ese día, el día de su hermandad, era más para ir a los toros que para procesionar por las calles. Por increíble que pudiera parecer en su momento y aún hoy al recordarlo.
Afortunadamente, eso es el pasado en esta gran hermandad que, finalmente, ha decidido dar pasos serios para salir de su situación actual, consultando además a los hermanos para que todos se hagan corresponsables de la decisión adoptada.
Es sólo por tres años para que, transcurridos éstos, se pueda tomar una decisión definitiva cuando se cuente con datos objetivos y experiencia, que son los mejores instrumentos para opinar con conocimiento de causa. Si en este tiempo la cofradía consigue aumentar sus filas de nazarenos, tener una mayor seguridad en la calle, discurrir por una carrera oficial que no esté a medio desmontar y, sobre todo, arrastrar a más público a su alrededor durante todo su recorrido, cosa no demasiado difícil, será complicado para esos 34 hermanos que han rechazado el cambio justificar su voto.
Por lo tanto, la Hermandad de la Resurrección ha hecho lo lógico, lo que debe hacer cualquier hermandad: mejorar las condiciones de su estación de penitencia en aspectos como la seguridad, el horario y el incremento de sus filas de nazarenos. Otras hermandades de la Semana Santa también querrían hacerlo, pero sólo la Resurrección tiene un día entero a su completa disposición. Y aunque han rechazado durante largos años aprovechar tal circunstancia, la lógica y la cordura se han acabado por imponer, al menos de momento.
Pero, ¿qué puedo decir? Aunque la decisión es la más lógica, no puedo evitar sentir una cierta sensación de pérdida con este nuevo horario. Ya dejé escrito en alguna ocasión en este blog y en algún artículo que el horario hasta ahora conocido tenía un cierto simbolismo vinculado a lo que la hermandad de Santa Marina representa. Jesús resucitando de noche, a ojos de pocas personas, recorriendo calles vacías a las que poco a poco se iban incorporando más y más cofrades hasta alcanzar la plenitud en una bellísima mañana de domingo que finalizaba a mediodía, con la entrada de la Virgen de la Aurora justo una semana después de la salida de las primeras cofradías camino de la Catedral.
Ahora el recorrido de la Resurrección estará masificado prácticamente en su totalidad, lo que para algunos será positivo. No olvidemos que estamos en una ciudad donde lo que no alcanza la categoría de (insoportablemente) masivo, parece tener menos valor. Si hasta hay quienes defienden que el Vía Crucis de las Cofradías se celebre en fin de semana para que haya más y más y más gente alrededor. Rezando o no, eso es lo de menos; pero que haya masa. De hecho, nadie compara vía crucis de unos y otros años diciendo "los textos de cada estación fueron más bonitos con tal Cristo" o "las palabras del arzobispo han estado más acertadas este año". No. Pero sí que se oye, y se lee: "con el Cristo tal hubo mucha más gente que con el Cristo cual", "este Cristo no arrastra a la gente", "este otro tiene más tirón". Como siempre, poniendo el acento en lo verdaderamente importante...
Ahora la carrera oficial del Domingo de Resurrección se parecerá un poco más (y aún más en años venideros) a la inexpugnable carrera oficial de los días anteriores. Ahora, según algunos dicen, los que acompañemos a los titulares de la Resurrección por la Avenida (si es que se puede) no podremos acceder a la Catedral, como ha venido ocurriendo hasta ahora, sino sólo quienes ya estén dentro por haber asistido a la Misa de Pascua de Resurrección.
Resumiendo: ¿la decisión de la Hermandad de la Resurrección es lógica? Obviamente sí. Y acertada. Lo que no se comprende es que no se haya tomado muchísimo antes. Pero, ¿los 'jartibles' que hacíamos el esfuerzo pese al cansancio pegándonos el último madrugón de cada Semana Santa tenemos motivos para experimentar una cierta sensación de pérdida? Lamentablemente sí. Pero habrá que acostumbrarse.

lunes, 9 de enero de 2017

EL SEÑOR DE LAS PENAS FUE TRASLADADO EN ANDAS A SU ALTAR DE QUINARIO


Este martes dará comienzo en la Parroquia de San Vicente el quinario a Nuestro Padre Jesús de las Penas, que finalizará con la función principal de instituto el próximo domingo a las doce de la mañana.
Para ello, el pasado sábado tuvo lugar el traslado de la imagen hasta el altar de cultos instalado en el presbiterio del templo, ante el retablo mayor, donde ya se encontraban las imágenes de María Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista.
A las nueve de la noche dio comienzo este breve traslado con el Señor de las Penas portado en andas por sus hermanos. Con la cruz de salida de madera, carey y plata sobre su hombro, la imagen de Pedro Roldán vestía la túnica de terciopelo morado bordada en oro por Salvador Aguilar y Manuel Mendoza en 2001, y lucía las potencias de oro de Rosario Pantión, de 1982. Las andas estaban iluminadas con cuatro hachones de color morado y adornadas con claveles rojos.





Antes de comenzar el traslado, el Señor de las Penas se encontraba ya fuera de la capilla de la hermandad, en la cabecera de la nave de la Epístola. Posteriormente, se apagaron todas las luces de la parroquia y sólo la luz de los cirios que portaban los hermanos que formaron el pequeño cortejo y los cuatro hachones de las andas iluminaron el templo.
Con la antigua cruz de guía de la hermandad (la actual se encontraba en el dosel ante el que después iba a ser situado el Señor) encabezando el cortejo, el Señor de las Penas, antecedido por el cuerpo de acólitos, recorrió la nave de la Epístola hasta el altar de la Virgen de los Desamparados, pasó después a la nave central para sortear la pila bautismal y alcanzó la nave del Evangelio para recorrerla desde la capilla sacramental hasta su cabecera, junto al Nazareno de la Divina Misericordia.
En todo este recorrido, un grupo de cofrades cantaron desde el presbiterio diferentes cantos litúrgicos, finalizando el acompañamiento musical con la interpretación al órgano de la marcha "Jesús de las Penas".
Con el Señor ya ante el presbiterio, unas palabras del párroco, Marcelino Manzano, que indicó que con este traslado los hermanos comenzaban las preparación de una nueva Semana Santa, y las oraciones por los hermanos difuntos pusieron el punto final a este traslado. La bajada del Señor de las andas y su subida al altar del quinario se realizó después a puerta cerrada.





domingo, 8 de enero de 2017

BESAMANOS A NUESTRA SEÑORA DE LA SALUD DE SAN ISIDORO


La Parroquia de San Isidoro acoge este fin de semana el besamanos a Nuestra Señora de la Salud, que se encuentra para ello en su propia capilla del templo, ante un dosel de terciopelo rojo y galones dorados con el anagrama mariano en el centro de la gotera, y sobre una sencilla peana de madera dorada.
La Virgen de la Salud viste manto de brocado de color rosa, mientras que el Niño Jesús que sujeta con su mano izquierda lleva un traje blanco de tisú bordado en oro. Luce la corona, la ráfaga, el cetro y la media luna que tiene habitualmente en su salida procesional, mientras que el Niño tiene también su corona y una bola del mundo en la mano izquierda.
La mano que da a besar la Virgen es la derecha, en la que, además del cetro, tiene un rosario. Asimismo, podemos ver varias joyas y medallas en la parte interior del manto, que está abierta hacia el exterior en la parte de arriba, junto al rostro de la Virgen. El Niño lleva también una medalla, en este caso de San José.
El sencillo altar de este besamanos cuenta con cuatro blandones dorados con cera blanca y dos candelabros de dos brazos cada uno procedentes del antiguo altar de la Virgen de la Salud, todo ello con cera blanca.
Además, el exorno floral se compone de dos centros sobre pequeños pies dorados con espejos flanqueando a la Virgen y dos jarras al fondo, a cada lado de la capilla, sobre pies dorados. Las especies utilizadas, todas ellas de color blanco, son claveles, azucenas, margaritas y paniculata.