lunes, 17 de junio de 2019

UNA FOTO DE 'PERIODISTA COFRADE' ANUNCIA LA PROCESIÓN FLUVIAL DEL CARMEN DE CALATRAVA


La Hermandad del Carmen de Calatrava ha escogido una fotografía de ‘Periodista Cofrade’ para anunciar su próxima procesión fluvial por el Guadalquivir, que tendrá lugar, como es tradición, en la víspera de la festividad de la Virgen del Carmen.
La fotografía fue tomada una vez finalizada la procesión fluvial del pasado año 2018, cuando la pequeña talla de Cristóbal Ramos ya había sido colocada de nuevo sobre sus andas e iniciaba la subida a la calle Torneo desde el Paseo del Rey Juan Carlos I. Precisamente, el año pasado las andas concentraban grandes novedades, al estrenarse la parihuela, los faldones y las jarras, además de incorporar elementos de la crestería del antiguo paso procesional.
En la foto, que formó parte de la crónica de la procesión fluvial publicada en este blog (ver), la Virgen del Carmen se encuentra a la derecha, ocupando detrás toda la instantánea el Puente de la Barqueta, bajo el que cada año embarca y desembarca la imagen en esta obligada cita carmelita.
El cartel se completa con la rotulación en letras amarillas, donde se indica la fecha, el 15 de julio, y las horas previstas para cada momento de esta procesión fluvial. Así, la salida de la capilla será a las ocho de la tarde, a las ocho y media se procederá al embarque, a las nueve y cuarto tendrá lugar el homenaje a los marineros fallecidos a la altura de la Pasarela de la Cartuja y las diez de la noche será el desembarque.
Posteriormente, por las calles cercanas a la Capilla del Carmen se celebrará el rezo del Rosario, que llevará a la Virgen desde Torneo a Calatrava, Conde de Mejorada, Marqués de Esquivel, Pacheco y Núñez del Prado, Peral, Alameda de Hércules y Calatrava.

miércoles, 12 de junio de 2019

LA HERMANDAD DE BELLAVISTA DICE ADIÓS ESTE SÁBADO A SU ACTUAL PARROQUIA


La Hermandad de Bellavista está viviendo los últimos días en la Parroquia del Dulce Nombre que hemos conocido hasta ahora, un edificio que cualquiera que lo haya visitado alguna vez juzgará raro e incluso inadecuado, con una zona delantera más parecida a un garaje, incluyendo una escalera metálica lateral, y una zona de templo propiamente dicho similar al salón de un local comercial, con una gran puerta metálica en el lado del Evangelio.
Todas estas incomodidades pasarán a la historia en los próximos meses, cuando la parroquia sea derribada en su totalidad, incluyendo un inmueble adyacente que ya se utilizaba también para la actividad parroquial, y se construya en su lugar un nuevo templo y nuevas dependencias en el mismo solar que se corresponde con los números 20 y 22 de la calle Caldereros.
Bellavista tendrá así un nuevo templo para la Parroquia del Dulce Nombre, que fue inaugurada en 1968, por lo que el año pasado se celebró su medio siglo de existencia. Hasta entonces, la única parroquia del barrio de Bellavista era la del Sagrado Corazón de Jesús, que será la que asuma durante el tiempo que duren las obras toda la vida parroquial de esta zona del sur de Sevilla.
Por este motivo, el próximo sábado tendrá lugar el traslado de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios y de María Santísima del Dulce Nombre hasta la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, que cada año visita la cofradía durante su estación de penitencia del Viernes de Dolores. En ella residirán de forma provisional, coincidiendo así con las imágenes de la suspendida Hermandad de Valme, cuyos titulares, el Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de Valme, estuvieron precisamente en la Parroquia del Dulce Nombre hasta hace unos años, durante el periodo en que su templo estuvo cerrado por obras de restauración.
Lo que aún no está claro es desde dónde saldrá la cofradía de Bellavista el año que viene, dado que las puertas del Sagrado Corazón de Jesús no permiten por sus dimensiones la salida de los pasos. Es por ello que todo parece indicar que la hermandad tendrá que montar algún tipo de carpa que albergue los pasos, teniendo en cuenta que, aunque se hable de once meses de plazo para completar las obras, es muy complicado que la nueva Parroquia del Dulce Nombre esté acabada para entonces. En cualquier caso, dependiendo de lo avanzado de las obras, otra opción podría ser habilitar de alguna manera el nuevo edificio para permitir la salida de la hermandad aunque aún esté finalizado.
Como quiera que sea, y pese a las dificultades del actual edificio parroquial, lo cierto es que pisar por última vez la que ha sido la sede de la feligresía de un trocito de Sevilla conlleva un cierto grado de nostalgia como la que, con toda seguridad, sentirán los cofrades del Dulce Nombre de Bellavista cuando este sábado digan adiós al templo que han conocido a lo largo de medio siglo.






















lunes, 10 de junio de 2019

UNA OBRA COLECTIVA DE 14 ARTISTAS ANUNCIA LA FIESTA DEL CORPUS 2019


El Ayuntamiento de Sevilla ha editado este año un cartel anunciador de la festividad del Corpus Christi que supone una interesante novedad, al ser una obra colectiva de un total de 14 artistas diferentes, lo que ha dado lugar a un ‘collage’ compuesto de pequeños cuadrados con diferentes propuestas vinculadas con la fiesta del próximo 20 de junio.
Según la nota de prensa del Consistorio, esta obra colectiva ha contado con un grupo de artistas con una larga experiencia en el ámbito de la cartelería, siendo algunos de ellos los autores de los carteles de las Fiestas de Primavera o de la Semana Santa de los últimos años e, incluso, del diseño de la portada de la Feria de Abril. En concreto, los artistas que han firmado el cartel del Corpus de 2019 son Nuria Barrera, José María Jiménez Pérez-Cerezal, César Ramírez, Fernando Vaquero, Pepillo Gutiérrez Aragón, Juan Miguel Martín Mena, Javier Jiménez Sánchez-Dalp, José Manuel Peña, José Tomás Pérez Indiano, Irene Dorado, Javier Aguilar, Clemente Rivas, Luis Rizo y Juan Antonio Huguet Pretel.
El cartel recrea en una composición contemporánea las cubiertas de la Catedral de Sevilla, de donde parte y finaliza la procesión ese día. Técnicamente hablando, la obra la conforman quince tablas de 30x30 centímetros cada una que, en una disposición de retícula, conforman otra obra mayor de 160x98 centímetros en una proporción muy aproximada a la divina o áurea. Se trata de una obra pionera en lo que a cartelería se refiere, tanto por el hecho de contar con la participación de 14 pintores como por la gran variedad de técnicas y temáticas existentes en un solo cartel.
En la lectura principal de la obra, destaca la cruz de tonalidades rojas insertada en el cartel, al igual que en la planta de salón o rectangular que tiene la Catedral de Sevilla, compuesta por una nave central, la nave transversal y el crucero. Siguiendo el esquema real de las cubiertas, las tablas que componen la cruz se encuentran más elevadas respecto al resto de tablas, que en tonalidades ocres representan el resto de las naves laterales. A su vez, la tabla central de la leyenda del cartel y que representa la cubierta del crucero se encuentra más elevada respecto al resto siguiendo la disposición original.
Al haber adoptado este criterio se unifica la comprensión y la visión del cartel para que visualmente resulte llamativo a un primer golpe de vista. Además, el recorrido visual también está organizado para que se realice horizontalmente y por filas en grupos de tres tablas. Estos tríos de imágenes muestran los principales referentes de la procesión del día del Corpus Christi y que, siguiendo un criterio artístico y de mejor composición, exaltan la obra de cada uno de los 14 pintores participantes de este cartel colectivo.
De esta forma, comenzando por la fila superior y primera tenemos el realismo histórico de Fernando Vaquero precisamente en un óleo de la imagen procesional del Rey San Fernando. Le sigue la técnica del grafito de Pepillo Gutiérrez Aragón, en un dibujo del Niño Jesús del Sagrario y concluye con otro óleo de Clemente Rivas de la Inmaculada Concepción.
La segunda fila arranca con la pintura de Luis Rizo, plasmada en una tabla de la Custodia, pasando a la tabla central con la leyenda del Corpus y terminando con la técnica del bolígrafo de Javier Jiménez Sánchez-Dalp, que recrea la Custodia de la Santa Espina.
Ya en la tercera fila, aparece la pincelada de Nuria Barrera en la pintura al óleo de San Isidoro, continúa con el retrato de Santa Ángela firmado por Javier Aguilar y remata la fila una tabla de San Leandro, obra de Juan Miguel Martín Mena.
La cuarta fila muestra a Santa Justa, una obra de José Tomás Pérez Indiano, junto a una composición de César Ramírez que muestra un amanecer sobre la Giralda y finaliza con una acuarela de Irene Dorado que recrea a Santa Rufina.
Y asentando la obra en la quinta fila, Huguet Pretel ofrece una escena de los niños carráncanos para seguir con las portadas del Corpus de este año, dedicadas las hermandades de la Sed y de los Negritos y dibujadas en este cartel por su diseñador, José Manuel Peña, y finaliza con los Niños Seises, un autorretrato de José Cerezal.

sábado, 8 de junio de 2019

LA DIVINA ENFERMERA REGRESA A SAN MARTÍN CON SU POLICROMÍA LIMPIA


Este miércoles regresó a San Martín la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza Divina Enfermera, de la Hermandad de la Lanzada, tras la restauración a la que ha sido sometida desde el pasado mes de enero por parte de Juan Manuel Miñarro.
La policromía ha sido el aspecto que más ha sido tratado por Miñarro durante estos meses, permitiendo que ahora la Divina Enfermera se vea limpia y no con la oscuridad propia del humo de las velas y de la suciedad acumulada que parece gustarle a otras hermandades para sus titulares, alguna no demasiado lejana a San Martín.
A eso se añadía el efecto de los repintes que sufrió la imagen en intervenciones anteriores de manos no demasiado expertas, además de los daños habituales por la manipulación normal de cualquier talla de culto. En este sentido, las partes más dañadas eran las manos, el cuello y la frente, así como la parte de las mejillas donde rozan los pendientes que suele llevar la Virgen.
Durante su intervención sobre la talla, Miñarro ha actuado en la fijación de los estratos pictóricos en zonas cercanas a ampollas, erosiones y desprendimientos, además de la limpieza de la superficie y eliminación de reintegraciones y repintes alterados y sobrepuestos a la pintura original.
Por otro lado, aunque el estudio previo del restaurador sobre la imagen no revelaba problemas estructurales, ha revisado también los ensambles, las articulaciones de los brazos y las manos, el candelero y los elementos metálicos añadidos en anteriores restauraciones.
Tal y como indica la propia Hermandad de la Lanzada, la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza Divina Enfermera es una obra anónima de la segunda mitad del siglo XVI, si bien su aspecto actual se debe a remodelaciones profundas realizadas en los años 1786 y 1932, esta última ejecutada por el escultor Antonio Castillo Lastrucci, quien probablemente es el responsable del actual aspecto de la Virgen, que contrasta con la fisonomía del Niño Jesús, objeto de menos actuaciones transformadoras. Las última restauración de importancia sobre la imagen fue realizada en 1984 por José Rivero Carrera.















jueves, 6 de junio de 2019

LOS ALTARES PROVISIONALES DE LA ESTRELLA DE NUEVO EN SAN JACINTO


Desde el pasado mes de mayo, la Hermandad de la Estrella se encuentra residiendo en la que durante tanto tiempo, entre 1835 y 1976, fue su sede canónica: la Parroquia de San Jacinto.
Un cambio de actitud de la parroquia en su relación con el mundo cofradiero, gracias a la llegada de un nuevo párroco, ha obrado el milagro y las imágenes titulares de la cofradía trianera han encontrado muy cerca de su casa una sede provisional mientras duran las obras de ampliación de la capilla ubicada en la propia calle San Jacinto.
Con las obras previstas, se incorporará al espacio de la capilla el local existente al lado de la puerta del pequeño templo, donde hasta hace un tiempo había un bar. Esto hará que se modifique el lugar del altar del Señor de las Penas, que pasará a estar situado con la misma orientación que el de la Virgen de la Estrella, a la izquierda de éste. Así, la capilla verá ampliada su superficie en aproximadamente un cuarenta por ciento respecto a la actualidad.
En San Jacinto, Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de la Estrella se encuentran ubicados en la nave de la Epístola, en el mismo lugar donde recibían culto hasta la marcha de la hermandad a su capilla propia.
El Señor de las Penas está a la izquierda, ante un dosel de damasco rojo y crestería de madera dorada, y elevado sobre la peana de sus besapiés, situada a su vez sobre otra peana de mayor tamaño. Junto a la imagen se encuentran las tallas de Santa Elena y San Francisco de Paula, así como cuatro candeleros con cera roja. Por su parte, la Virgen de la Estrella se sitúa ante un dosel también con crestería dorada y con damasco azul, y sobre una peana cedida por la Hermandad de San Gonzalo. Las tallas de Santa Justa y Santa Rufina la escoltan, así como cuatro candeleros con cera blanca.
Aunque el plazo de ejecución previsto para las obras de ampliación de la capilla finaliza en la Cuaresma del año que viene, se trata de unos trabajos de tal envergadura que cada vez parece más probable que, si continúan las buenas relaciones entre la parroquia y la hermandad, el Domingo de Ramos de 2020 la salida de la cofradía podría efectuarse desde San Jacinto, lo que no ocurre desde 1976, cuando salió del templo para entrar ya en su capilla, que hasta entonces albergaba la casa de hermandad.