martes, 23 de septiembre de 2014

MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES DE TORREBLANCA, EN BESAMANOS


El pasado domingo 14 de septiembre, un día antes de la celebración de su festividad, estuvo expuesta en besamanos en la Parroquia de San Antonio de Padua la imagen de María Santísima de los Dolores, de la Hermandad de Torreblanca.
La dolorosa se encontraba en el altar del templo, ante un dosel de cultos cedido por la Hermandad de San Bernardo, vestida con saya blanca y manto azul liso, además de lucir la corona de salida. En el pecherín llevaba un gran broche con su advocación, un puñal y el corazón con los siete puñales, símbolo de los Dolores de María.
Torreblanca contó para este besamanos anual con la generosa colaboración de la Hermandad del Divino Perdón, con la que comparte jornada de salida el Sábado de Pasión. Esta cofradía del Parque Alcosa cedió los cuatro faroles de plata del paso de Nuestro Padre Jesús del Divino Perdón y dos pequeños faroles que forman parte del paso de palio de la Virgen de la Purísima Concepción y que se encontraban a ambos lados de la Virgen de los Dolores, junto a la pequeña peana sobre la que estaba subida.
En cuanto al exorno floral, se componía íntegramente de flores blancas, destacando entre ellas unos altísimos gladiolos presentes tanto en cuatro jarras del paso de palio de Torreblanca, como a los pies de la dolorosa y en un centro colocado delante.























Durante la celebración del besamanos de la Virgen de los Dolores, Nuestro Padre Jesús Cautivo permaneció a los pies del templo, junto a la puerta, ante una cruz y entre candeleros con cera roja. Vestía túnica morada bordada en oro.


lunes, 22 de septiembre de 2014

LA NUEVA VIRGEN DE LAS MARAVILLAS SE ESTRENÓ POR LAS CALLES DE SU BARRIO


El pasado 14 de septiembre Sevilla dio la bienvenida a una nueva imagen mariana con la que la Hermandad del Carmen Doloroso le ha devuelto a la ciudad y al barrio de la Feria la advocación e imagen perdidas de la Virgen de las Maravillas, en recuerdo de la talla de Benito Hita del Castillo que desapareció en el asalto a la Iglesia de San Juan de la Palma en 1936.
A semejanza de la imagen original, la nueva Virgen de las Maravillas, realizada por Francisco José Reyes Villadiego, autor del misterio completo del Carmen Doloroso, se presenta sentada entre el Niño Jesús, al que sostiene en el lado izquierdo de su regazo, y San Juan Bautista.
El párroco de Omnium Sanctorum, Pedro Juan Álvarez Barrera, bendijo la nueva imagen en la mañana del mismo día 14, y esa tarde, la del domingo más cercano a su festividad, tuvo lugar su primera salida procesional por las calles de la feligresía. Se trató de una procesión extraordinaria con motivo de su bendición, ya que de momento la hermandad no se plantea que la Virgen de las Maravillas salga todos los años hasta que no cuente con enseres propios para tal fin. Para esta salida, la Hermandad de la Divina Pastora de San Antonio cedió generosamente su paso.
A las siete y media de la tarde se abrían las puertas de la Parroquia de Omnium Sanctorum y la Hermandad del Carmen Doloroso sorprendió al utilizar para esta procesión su antigua cruz de guía de madera y apliques de plata, que dejó de abrir el cortejo de la cofradía del Miércoles Santo cuando se estrenó la actual, de Sergio Acal, en la Semana Santa de 2011.
A continuación había varias parejas de hermanos, muchos de ellos niños, con cirios, y el guión carmelita con más hermanos detrás. Finalmente, iban las representaciones de hermandades. Por este orden, iban la Pastora de San Antonio, el Carmen del Santo Ángel (con la que el Carmen Doloroso se podría hermanar próximamente), el Carmen de Calatrava, los Javieres y Todos los Santos. Cerraba la lista de estandartes el de la propia Hermandad del Carmen Doloroso.







Desde el presbiterio, el paso con la Virgen de las Maravillas recorrió toda la nave central de Omnium Sanctorum hasta la puerta ojival. Antes de atravesarla, el paso, comandado por los capataces de la hermandad, los hermanos Gallego, se detuvo unos instantes. Por fin, precedido por el cuerpo de acólitos con cuatro ciriales, la Virgen de las Maravillas, con la nueva corona labrada por Gustavo Larios, salió a la calle, momento en que la Banda Municipal de Aznalcóllar tocó el Himno Nacional y la primera marcha, "Reina de Todos los Santos", en atención a la hermandad más antigua que tiene este templo.
El exorno floral estaba compuesto por una gran variedad de flores y colores, entre las que llamaban la atención las ubicadas en las frondosas esquinas, formadas por gladiolos, rosas anaranjadas y rosas de color rosa. A estas últimas, como se pudo ver este año en los palios de la Virgen de la Palma del Buen Fin y el Rosario de Monte-Sión, se les habían doblado hacia afuera los pétalos exteriores uno por uno. No faltó el granado detrás, algo propio de la iconografía de la Divina Pastora, pero que también se sabe, por fotos antiguas, que figuraba tras la primitiva Virgen de las Maravillas en sus salidas procesionales.













Tras dejar atrás el pequeño atrio de la parroquia, el paso giró hacia su izquierda y comenzó a recorrer la calle Feria. Llamó la atención que, cuando la Virgen de las Maravillas llevaba sólo unos minutos en la calle, un miembro de la hermandad le comentase a los capataces que había que andar porque, según el horario previsto, había que estar en muy poco tiempo en la Capilla del Rosario de Monte-Sión. Parecía que, nada más salir, ya había un cierto retraso.
Así, ganando metros, la Virgen de las Maravillas recorrió en una sola chicotá el tramo de Feria que va de Omnium Sanctorum a la esquina con Correduría a los sones de "Triana de Esperanza", otra marcha que resultó un guiño por parte de la Hermandad del Carmen Doloroso, que tanta relación mantiene con la Esperanza de Triana. Y de una Esperanza a otra, porque acto seguido sonó "Pasa la Virgen Macarena" en el tramo hasta Conde de Torrejón.
























La primera visita de la Virgen de las Maravillas llegó a continuación. El paso se acercó a la Capilla del Rosario con la marcha "La Estrella Sublime", con la que, a la altura de la puerta y ante la representación de la Hermandad de Monte-Sión, se giró para situarse frente a la capilla y los titulares de la cofradía del Jueves Santo, que contemplaban la escena desde el altar.
Posteriormente, el paso se levantó y, a los sones de "Rosario de Monte-Sión" por parte de la Banda Municipal de Aznalcóllar, comenzó a alejarse buscando la zona más estrecha de la calle Feria, donde después sonaría "Alma de la Trinidad".













Por delante quedaban más visitas de la Virgen de las Maravillas, siendo sin duda la más especial la que realizó en San Juan de la Palma, la casa de la antigua imagen y devoción rescatadas por el Carmen Doloroso. Posteriormente, la nueva talla pasaría por la Capilla de la Divina Pastora y la Iglesia de San Martín antes de regresar de nuevo a Omnium Sanctorum, una vez recuperada para la ciudad y la feligresía lo que la sinrazón les arrebató.