viernes, 1 de julio de 2016

EL SEÑOR DE LA SENTENCIA, EN BESAMANOS CON TÚNICA BLANCA


Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, como cada primer viernes de mes, se encuentra este 1 de julio expuesto en besamanos en el presbiterio de la Basílica de la Macarena, culto interno para el que, en esta ocasión, está vestido con túnica blanca lisa, la que llevó en el vía crucis del pasado año 2014, y luce las potencias de oro de Manuel Seco Velasco.
El Señor, que lleva un broche con su advocación, está subido sobre una pequeña peana de madera tallada, dorada y policromada, sobre la que hay diferentes flores de tonos morados y malvas. Flanquean a la imagen dos faroles entre candeleros (un total de doce) con cera blanca, así como sendas jarras con las mismas especies florales de la peana.
En los extremos se encuentran, a la izquierda, el estandarte corporativo de la hermandad y, a la derecha, la cruz alzada entre ciriales. Además, completan el montaje delante del altar cuatro grandes blandones de madera dorada y policromada, y un cirial entre cada pareja.
Detrás, observa el besamanos desde su camarín, cerrado temporalmente por obras en la parte trasera de la Basílica, la Esperanza Macarena, vestida con manto blanco y saya de tisú de color rosa.

























jueves, 30 de junio de 2016

LOS HERMANOS DEL BARATILLO SE DESPIDIERON DE LA VIRGEN DE LA PIEDAD


La Hermandad del Baratillo celebró en la tarde de ayer una misa de hermandad muy especial, dado que sirvió de despedida a la imagen de Nuestra Señora de la Piedad, que va a ser restaurada durante los próximos meses por Juan Manuel Miñarro.
Con este motivo, la Piedad, con el Cristo de la Misericordia en sus brazos, fue situada en el presbiterio de la capilla para estar más cerca de sus devotos, que no podrán reencontrarse con ella en principio hasta después del verano.
Juan Manuel Miñarro, quien ya restauró en los años 90 a la Virgen de la Caridad y en 2012 al Cristo de la Misericordia, llevará a cabo diferentes actuaciones, principalmente de limpieza de la policromía, que presenta acumulación de suciedad y repintes, así como la sustitución del sistema de articulaciones.
En el momento de la despedida antes de la restauración, la dolorosa que tallara José Rodríguez Fernández-Andes en 1945 vestía manto azul liso con saya de color burdeos con bordados en oro, la diadema de salida y un puñal como única joya en su pecherín.
El conjunto escultórico de la Piedad, elevado sobre la peana de besamanos, estaba flanqueado por seis candeleros con cirios blancos y claveles rojos tanto a los lados como a los pies. Detrás, en el camarín que durante los próximos meses estará ocupado en solitario por el Cristo de la Misericordia, estaba la cruz de guía de la hermandad y, delante de ésta, seis blandones dorados con cera también blanca.