viernes, 21 de septiembre de 2018

BESAMANOS A LA VIRGEN DEL DULCE NOMBRE EN SU RESTAURADA CAPILLA


María Santísima del Dulce Nombre, de la Hermandad de la Bofetá, permanece expuesta en besamanos este fin de semana en su capilla de la Parroquia de San Lorenzo, que hace unos días era bendecida tras las obras de restauración que se han llevado a cabo durante los meses de verano en los paños de azulejos que la decoran, tiempo durante el que las imágenes titulares han estado en el presbiterio del templo (ver).
Para este besamanos, la priostía de la cofradía del Martes Santo ha montado un sencillo altar donde vemos en el centro a la Virgen del Dulce Nombre sobre su habitual peana de madera dorada, vestida con un manto blanco de brocado, saya de tisú bordada en oro y sedas, toca de sobremanto y su corona de salida. Las únicas joyas que luce son un alfiler con su advocación en el pecherín y una medalla de la Virgen de los Reyes en la cintura. En las manos no lleva nada, siendo la derecha la que da a besar.
El camarín de la dolorosa está ocupado durante el besamanos por la imagen de Nuestro Padre Jesús ante Anás, vestido con túnica blanca. El exorno floral se compone de claveles blancos repartidos en diferentes jarras del paso de palio situadas dos delante, dos detrás y otras dos a la altura del Señor. Las cuatro últimas están sobre sendas columnas de madera dorada de capitel corintio y fuste estriado, mientras que las dos jarras delanteras se apoyan en los bancos de los altares donde reciben culto Jesús ante Anás y San Juan Evangelista.
Finalmente, se completa el altar con la presencia de veintiséis candeleros del paso de palio con cirios de color blanco colocados, trece a un lado y trece a otro, ante el retablo principal de la capilla, donde igualmente vemos dos faroles de plata.



































LA VICTORIA DE MARÍA. EXPOSICIÓN PARA UNA CORONACIÓN


Este viernes es el último día para visitar en la Capilla de la Fábrica de Tabacos la muestra "La Victoria de María. Exposición para una Coronación", que ha estado abierta en horario de tarde (de 17 a 21 horas) durante esta semana y que ha permitido contemplar de cerca diferentes enseres realizados este año con motivo de la Coronación Canónica de María Santísima de la Victoria, de la Hermandad de las Cigarreras, incluyendo la propia corona de la dolorosa, que ha sido enriquecida para este acto tan esperado por parte de Miguel Ángel Cerezo.
En la propia nave única de la capilla de esta cofradía del Jueves Santo se pueden ver los diferentes elementos expuestos que repasamos a continuación, comenzando por la bandera de la Coronación, que formará parte del cortejo del paso de palio de la cofradía cada año en su estación de penitencia. Rafael de Rueda diseñó esta insignia, siguiendo una idea previa de José Manuel López Bernal así como la línea general de las insignias que ya posee la hermandad, bordadas en 1928 por Victoria Caro, con diseño de Ignacio Gómez Millán.
Se trata de un paño cuadrado de terciopelo burdeos bordado en oro y sedas por Jesús Rosado Borja. Cuenta con una gruesa cenefa de estilo renacentista con cuatro elementos en las esquinas, como son el histórico escudo de la hermandad, con la columna y los flagelos, el sol y la luna, como símbolos vinculados a la Virgen María, y el escudo de la orden de los Frailes Mínimos de San Francisco de Paula, de la que es Patrona la advocación de la Victoria. En el centro está bordado el emblema de la Coronación Canónica y una leyenda en latín que dice "Santísima Virgen de la Victoria. Coronada en 2018".
Tanto el asta como las cuatro varas de acompañamiento de la bandera (en la exposición vemos dos) han sido realizadas por los Hermanos Delgado. El remate del asta es el escudo del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, mientras que el de las varas es la reproducción de la Virgen de la Victoria que aparece en las reglas de la hermandad de 1790.





Rafael de Rueda y José Manuel López Bernal son también los responsables del diseño de un nuevo puñal labrado en oro por Joaquín Ossorio, e inspirado en los modelos de dagas del siglo XVII, entre el Renacimiento y el Manierismo, periodo artístico en que fue realizada la Virgen de la Victoria.
La pieza tiene decoración de acantos y volutas, y cuenta con pedrería y una amatista. De nuevo vemos representado el escudo de los Frailes Mínimos.


En los cultos previos a la Coronación Canónica, como el rosario de la aurora de traslado a la Catedral, el besamanos y el triduo extraordinario, la Virgen de la Victoria lucirá una diadema de plata sobredorada diseñada y realizada por los Hermanos Delgado.
Tiene una parte central con una cartela en la que vemos el anagrama de María con una V, en alusión a la advocación de la dolorosa, una pareja de querubines y decoración de roleos. En cuanto a la ráfaga, destaca una cruz central con una aguamarina, alterna los rayos lisos y flamígeros con unos candelieri rematados en llamas y tiene doce estrellas.



Con motivo de la Coronación Canónica, aunque ya fueron estrenadas ambas piezas, se han realizado un manto de camarín y una saya. En el manto, que es el que estos días lleva puesto la Virgen de la Victoria, de nuevo se unen los nombres de López Bernal y Rueda en el diseño, y Jesús Rosado en la ejecución. Está bordado en oro a realce sobre terciopelo negro e inspirado en un dibujo atribuido a Andrea Mantegna de finales del siglo XV o principios del XVI que se conserva en el Metropolitan Museum de Nueva York. Detrás tiene el anagrama de María con corona y diversas estrellas.


La saya, por su parte, fue estrenada el pasado Jueves Santo y está bordada en oro a realce sobre terciopelo morado. Ha sido diseñada y confeccionada por José Muñoz Moreno, y está inspirada en una saya de finales del siglo XIX que fue robada en 1935.



En otra parte de la muestra vemos diversos elementos que estrenará también la Virgen de la Victoria, algunos donados por hermanos y devotos. Son un puñal de plata de Joaquín Ossorio con diseño inspirado en el de la corona del siglo XVIII del mismo metal que posee la dolorosa; un rosario con una cruz de oro y amatistas de Miguel Ángel Cerezo; una cruz pectoral de oro y zafiros del mismo orfebre; y un nuevo llamador para el paso de palio de Ossorio, labrado en bronce plateado con diseño de Rafael de Rueda y López Bernal, inspirado en un proyecto de escultura no realizada para el Monasterio de San Lorenzo del Escorial dibujado por Juan de Licalde en 1628 por encargo del rey Felipe IV.





Junto a estas piezas está la medalla conmemorativa de la Coronación Canónica, realizada en plata por Orfebrería Bernet, y la del XXV aniversario, celebrado en 2007, del nombramiento del Cardenal Carlos Amigo Vallejo como arzobispo de Sevilla. Esta medalla la donó el propio Cardenal a la Virgen de la Victoria en la función principal de instituto de este mismo año.



Antes de ver la pieza central de la exposición, nos acercamos a una vitrina dedicada a los cuatro siglos de la devoción a la Virgen de la Victoria, probablemente realizada entre 1611 y 1628, atribuida durante mucho tiempo a Juan Martínez Montañés y más recientemente a Juan de Mesa, aunque no hay constancia documental alguna que lo demuestre.
La elección de la advocación de la Victoria fue, sin duda, resultado de la relación que la Hermandad de las Cigarreras tuvo con los Frailes Mínimos, ya que la Iglesia-Colegio de San Francisco de Paula que esta orden tenía en Sevilla fue sede de la cofradía entre 1597 y 1606.
En la vitrina vemos en primer lugar la reproducción de una fotografía de 1891 que estaba en los diferentes talleres de la antigua Fábrica de Tabacos, hoy Rectorado de la Universidad de Sevilla, sobre el cepillo donde se recogían donativos de las trabajadoras cigarreras para el culto a la Virgen de la Victoria.


A su lado, están las vitelas de las reglas de la hermandad de 1790, en las que, además de una imagen de Jesús atado a la columna, vemos la primera representación conocida de la Virgen de la Victoria.


De entre 1895 y 1900 es una fotografía de Almela donde vemos a la Virgen de la Victoria en su paso de palio una tarde de Jueves Santo.


Finalmente, contemplamos tres documentos históricos: el contrato de la hermandad con Emilia Salvador Ybarra para la adquisición de las caídas exteriores del palio de la Virgen de la Victoria (1894); el contrato con Juan Manuel Rodríguez Ojeda para el bordado de la guardilla del manto (1895); y el contrato con el mismo bordador para la confección de la parte central del manto y de la crestería de las caídas (1897).




Y llegamos a la corona. La Hermandad de las Cigarreras desechó la idea de realizar una nueva presea y se decantó por enriquecer y dorar de nuevo la que es la corona procesional de la Virgen de la Victoria desde su realización por Manuel Seco Velasco en 1967, de plata sobredorada, inspirada además en la que tenía desde el último tercio del siglo XIX y que es la que estos días lleva la imagen.
El enriquecimiento de la corona, llevado a cabo por Miguel Ángel Cerezo, ha consistido en la sustitución de las piedras semipreciosas que tenía por unas nuevas de mayor calidad, además de la inclusión de nuevas piedras en el reverso.
El estilo de su decoración, eminentemente vegetal, es barroco, y consta de treinta y cuatro rayos, una bola del mundo con brillantes y una cruz con zafiros y una aguamarina. En el canasto hay además ocho óvalos con siete de las letanías del Santo Rosario y el escudo de la hermandad. En concreto, las letanías representadas son Rosa Mística, Puerta del Cielo, Espejo de Justicia, Torre de David, Salud de los Enfermos, Huerto Sagrado y Arca de la Alianza. Una amatista aparece entre cada óvalo en la parte inferior del canasto. Por último, hay que indicar que la corona cuenta con seis imperiales que unen el canasto con la ráfaga.




















La exposición de los estrenos para la Coronación Canónica de la Virgen de la Victoria, prevista para el próximo 13 de octubre en la Catedral, se complementa con la exposición permanente de enseres de la Hermandad de las Cigarreras, que ya fue objeto en 2012 de un detallado reportaje en 'Periodista Cofrade' que puede recuperarse en el siguiente enlace.