lunes, 1 de abril de 2024

VIERNES DE DOLORES 2024: LA CORONA


A las ocho menos cuarto de la tarde del pasado Viernes de Dolores, las inmediaciones de la Catedral veían a los primeros nazarenos. Eran los nazarenos morados de la Hermandad de la Corona, que iniciaba su estación de penitencia saliendo por fin desde la Parroquia del Sagrario, reabierta el pasado mes de noviembre tras cuatro años en obras por su restauración. Salieron al Patio de los Naranjos para, desde allí, atravesar la Puerta del Perdón de la Catedral.
Con un andar lento, la cruz de guía, con el emblema de la Archidiócesis dentro de una corona de espinas en su crucero, se abría paso siguiendo al diputado escoltado por dos pequeños servidores y a la jerezana Capilla Musical Sonos Angeli. Las filas de nazarenos, cada año más nutridas, avanzaron por las gradas de la Catedral en las calles Alemanes y Cardenal Carlos Amigo, bajando finalmente a la calzada de ésta a los pies de la Giralda.
Dejaron así su sitio al paso del Santísimo Cristo de la Corona, la magnífica talla que este año ha salido a las calles con las potencias doradas estrenadas en el Vía Crucis de las Cofradías de 2021, obra del orfebre José Luis Jiménez González.
En cuanto al paso, diseñado en su día por Antonio Joaquín Dubé de Luque, va año tras año completándose. En esta ocasión, la novedad estaba en los Evangelistas de las esquinas. Donde hasta el año pasado iban unos guardabrisones, en este 2024 hemos visto unas tallas completas de los santos a quienes debemos el conocimiento exacto de todo lo acontecido durante la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Exactamente, en las esquinas delanteras estaban San Juan y San Mateo, mientras que en las traseras iban San Marcos y San Lucas.
Va lenta la ejecución del paso, pero cuando esté completo estaremos ante una andas de una gran belleza llenas de detalles, entre los que sin duda es de destacar la reproducción en la cartela frontal del impresionante retablo mayor de la Parroquia del Sagrario, que parece abandonar su lugar cada Viernes de Dolores para recorrer el centro de la ciudad.
Con el acompañamiento de la Capilla Musical Lignum Crucis y la Escolanía Salesiana María Auxiliadora, y con unos invariables lirios morados a su alrededor, el Cristo de la Corona volvió a pasar por el barrio del Arenal, haciendo estación en las capillas de las hermandades vecinas de la Carretería, las Aguas y la Pura y Limpia. Pasaban algunos minutos de las doce de la noche cuando finalizaba esta personalísima estación de penitencia; primera de todas las que a lo largo de la Semana Santa discurren por el centro de Sevilla.





























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