miércoles, 30 de noviembre de 2022

ME HA ENVUELTO EN UN MANTO DE TRIUNFO


El Grupo de Fieles del Santísimo Cristo de los Desamparados y María Santísima de la Salud sigue dando pasos decididos para engrandecer su patrimonio pensando ya en su futuro procesional, aún sin fecha clara en el horizonte. Pero eso no frena a la comunidad carmelita del Santo Ángel ni a los devotos de esta nueva corporación que tiene como titulares nada menos que a un crucificado de Juan Martínez Montañés y a una dolorosa de Juan de Astorga.
Estos días puede verse en la Sala Capitular del Ayuntamiento de Sevilla una exposición titulada "Me ha envuelto en un manto de triunfo", frase sacada de uno de los Cánticos de Isaías, y que supone la presentación de un nuevo manto, en principio de besamanos, para la Virgen de la Salud, pero que forma parte del proyecto del futuro paso de palio con que contará esta imagen. Asimismo, se muestra prácticamente todo el ajuar que posee, tanto textil como de orfebrería.
Adentrándonos en la exposición, y antes de acceder a la sala que ocupa, nos encontramos a modo de introducción con un panel en el que se presenta, para quien aún no la conozca, a la propia Virgen de la Salud:

"Es la imagen de la Madre Dolorosa que ha recibido culto siempre en el Santo Ángel. Los datos más antiguos que tenemos se encuentran en González de León en 1844: 'Una imagen de la Virgen Dolorosa, vestida de telas'; igualmente en el inventario diocesano de 1868: 'En el crucero frente al Sagrario otro de madera pintado de piedra con Nra. Sra. Dolorosa de vestir'. Recientemente se ha apuntado si la imagen pudo proceder de una corporación que residía en los Terceros y que se fusionó con una hermandad llamada de la Concordia Espiritual residente en el Santo Ángel. Es una hipótesis que aún hay que investigar más, ya que es costumbre en todos los templos de la Orden del Carmelo Descalzo encontrar una imagen de la dolorosa, o incluso varias. La imagen ha estado entre el crucero y la capilla actual que preside.
Se trata de una bellísima dolorosa atribuida con fundamento al afamado escultor Juan de Astorga (1777-1849), que debió de realizarla en torno a 1820 por el parecido con los rasgos formales de otras imágenes de la Virgen realizadas por el escultor en esos años, como la Virgen de la Angustia de los Estudiantes, o la del Buen Fin de la Sagrada Lanzada. Los rasgos del rostro y en especial las manos delatan el estilo de este escultor que consagró el modelo de imagen de la Madre Dolorosa del arte hispalense para las siguientes centurias.
Fue restaurada durante los meses de febrero y marzo de 2009 por Francisco Romero Zafra, conservando su policromía original. Desde el año 2017 forma parte como titular mariana de la Asociación del Santísimo Cristo de los Desamparados y María Santísima de la Salud, actual grupo de fieles que camina de la mano de la Archidiócesis.
A partir de este momento su ajuar se ha restaurado, como su conjunto de sayas antiguas. También se han incorporado nuevas obras de orfebrería, tocados, cinturillas, joyas, fajines, tocas, etc. Todo ello gracias a un grupo de personas devotas y camareras que cuidan de ella todo el año con verdadero cariño y dedicación. La obra cumbre es el manto de besamanos que presentamos en esta muestra, gracias a la devoción de sus devotas, obra de los Talleres de Bordado Salteras, con diseño de Sergio Cornejo".

Pues comenzamos nuestro repaso a la exposición con dicho manto, que aparece extendido ante uno de los muros de la Sala Capitular. Y junto al manto se describen tanto la génesis del proyecto como la descripción artística de la obra:

"Desde que finalizó la veneración de María Santísima de la Salud el pasado mes de diciembre de 2021 en la Iglesia del Santo Ángel algo no dejaba de rondar en varias personas devotas de la Santísima Virgen. Como en años anteriores, la dolorosa había sido ataviada para su besamanos con mantos bordados cedidos por diferentes hermandades, como el de la Encarnación de San Benito o el antiguo del Baratillo que pertenece a la Hermandad del Abuelo de Jaén. Todo ello suponía un riesgo considerable para las piezas bordadas, tanto en su traslado como durante los días que permanecían en el convento.
Ante esta circunstancia, varias hermanas devotas de la imagen propusieron realizar un manto para la Virgen. Poco después se encargaría su diseño al artista Sergio Cornejo, a quien se le confían los diseños del Santo Ángel. Dicho grupo de devotas se ha encargado de costear el manto, que formará parte del ajuar de la Santísima Virgen y que será propiedad del Convento del Santo Ángel.
El diseño fue entregado el pasado mes de enero, iniciándose un mes después los trabajos de bordado en Talleres Salteras, donde ya se habían pasado a nuevo soporte las sayas antiguas de la Virgen de la Salud y en el que se había confiado desde el principio el ajuar de la dolorosa por su calidad y el cariño en todo lo que ejecutan para ella. El encaje de oro ha sido encargado a Alfonso Aguilar, tomando como modelo uno antiguo de la colección del museo del Convento del Santo Ángel. Todo se ha hecho con mimo y detalle.
El diseño del manto para María Santísima de la Salud, siguiendo el criterio artístico dispuesto por el prior de la Orden, Fray Juan Dobado Fernández O.C.D., doctor en Historia del Arte, se inspira en el estilo imperio, que se inserta dentro del movimiento neoclásico, y en concreto del neoclasicismo tardío (de hecho, toma su nombre del periodo de gobierno de Napoleón en Francia) por coincidir con la cronología atribuida a la imagen.
Se concibe como un manto de orla, bordado en todo su perímetro mediante dos cenefas, una primera más estrecha y otra interior más ancha. Mientras que la exterior, a modo de greca, repite un mismo motivo vegetal, la segunda se estructura mediante las características coronas de laurel, que se van repitiendo a lo largo de la orla albergando las iniciales de los titulares entrelazadas, la D (Desamparados) y la S (Salud), y se combinan con una flor abierta de lis; motivos que encontramos, por ejemplo, en la vestimenta creada por el pintor y diseñador de vestuario Philipp von Stubenrauch (1748-1848) para la Orden austriaca de la Corona de Hierro, expuesta en el Museo de Historia del Arte de Viena. No obstante lo anterior, el diseño del manto pretende 'sevillanizar' el estilo imperio, imprimiéndole una estética local, influenciada por los bordados que encontramos en el Convento del Santo Ángel, y concretamente en un manto que poseía la propia imagen, desgraciadamente perdido, del que se conserva escasa documentación fotográfica.
Dado que no se trata de un manto redondo o de capa, sino con cola, ésta se enriquece con un bordado que asciende por el eje central, compuesto igualmente por motivos propios del estilo imperio, como las guirnaldas de flores o la decoración mixtilínea, rematándose con la simbología de la Realeza de María. La misma decoración se desarrolla en las vistas del manto.
El resto de la superficie se diseña con un salpicado de piezas bordadas que combinan pequeñas coronas y ramilletes de laurel con flores abiertas, al modo de la flor de lis, que se distribuyen de manera radial, en sentido ascendente desde la orla del manto, coincidiendo con los mismos motivos representados en ésta. Así, las pequeñas coronas de laurel vuelven a albergar las iniciales de las imágenes titulares, pero en esta ocasión de manera separada. Especial mención merece el eje central del manto, donde las coronas de laurel recogen los símbolos presentes en el escudo corporativo, como son la corona de espinas rodeando la enseña carmelitana, el corazón traspasado de María y una estrella, con la que la Orden del Carmelo representa a la Virgen.
El manto se realiza bordado en oro a realce y sedas sobre terciopelo azul prusia, color igualmente vinculado al estilo imperio, inspirador de su diseño, con unas dimensiones de cinco metros de embocadura y 4,70 metros de largo.
El filo exterior del manto se remata mediante cordón de oro bordado in situ y encaje de oro confeccionado expresamente, incluyendo las esquinas redondeadas del diseño, reproduciendo uno de los modelos antiguos que se conservan en el Museo del Carmen del Convento del Santo Ángel".














Como queda dicho, la muestra no sólo sirve para presentar el nuevo manto, sino numerosas piezas que componen el ajuar de María Santísima de la Salud. Así, se muestran cinco sayas. La primera que vemos es de tisú de plata con bordados del siglo XIX, diseñada por Sergio Cornejo y bordada en 2021 en los Talleres Salteras.


A su lado, vemos una saya antigua de terciopelo burdeos con bordados en oro.


También diseñada por Sergio Cornejo y bordada en Talleres Salteras es la saya llamada de las Sedas, realizada el año pasado en tisú de plata con bordados del siglo XVIII.


Esta saya se expone sobre la peana de besamanos de la Virgen de la Salud, realizada en metal plateado por Juan Lozano en 2015.


Vemos a continuación la saya de la Rocalla, una pieza de terciopelo burdeos bordado en oro en el siglo XIX.


Y de 2020 es la saya de veneración, o de besamanos, confeccionada con bordados del siglo XVIII sobre tisú de plata. El diseño es nuevamente de Sergio Cornejo y se realizó en Talleres Salteras.


Continuamos observando tres tocas. En primer lugar, una dorada realizada por el taller de costura de la Virgen de la Salud, con encaje francés del siglo XIX y agremán. 


De la misma época es el encaje de la toca de plata, confeccionada por el mismo taller de costura.


Por último, se muestra la toca de sobremanto de hojilla sobre tul, realizada en 2019 por Jesús Castizo Ramírez.


El resto de los enseres expuestos se muestran en diversas vitrinas repartidas por la Sala Capitular. Comenzamos por la colección de fajines de la Virgen de la Salud, realizados por el taller de la corporación con telas, galones y flecos de los siglos XVIII y XIX.



En la misma vitrina hay tres cinturillas con bordados en oro y sedas de autoría desconocida y del siglo XVIII.


En otra vitrina hay un total de siete pañuelos de los siglos XVIII y XIX realizados en diversas técnicas (aplicación de Bruselas, punto duquesa, bolillo de plata y de oro, chantilly...), y entre ellos uno del siglo XX que perteneció a Santa Ángela de la Cruz.




Pasamos a una tercera vitrina. En ella vemos diferentes tocados también de diversas técnicas, como los pañuelos antes mencionados, y de los siglos XVIII al XX, así como una mantilla de aplicación de Bruselas del siglo XIX y un tocado de tul bordado en oro del XVIII.






En la penúltima vitrina vemos en primer lugar otro pañuelo, así como varios encajes más de los siglos XVIII al XX.







También vemos una corona de espinas y tres clavos, utilizados principalmente cuando la Virgen de la Salud es vestida de hebrea durante la Cuaresma.


Hay igualmente dos medias lunas; una es de plata y plata sobredorada, obra de José Manuel Bernet (2020) con diseño de Sergio Cornejo; y la segunda es de metal plateado, de José Antonio Conradi (2021).



Continuamos con una cinturilla bordada en oro por Juan José Areal y un puñal dorado del que no se indica ningún dato.



Y esta vitrina nos muestra por último la caja de los cepillos de los titulares, donada por una familia devota.


Llegamos a la última vitrina, que es la que más enseres contiene en su interior, empezando por una corona de metal plateado del siglo XIX de autoría desconocida.


A su lado hay un toisón con relicarios de oro y plata de los siglos XVII y XVIII, realizado por Joyería El Toisón.


Nos detenemos en otra corona del siglo XIX, ésta de plata sobredorada y joyería de estrás, también de autor anónimo.


Y la corona más llamativa del ajuar es la que José Manuel Bernet hizo en 2019 según diseño de Sergio Cornejo. Es de plata sobredorada y cuenta con joyas y esmaltes franceses del siglo XIX.


El mismo orfebre y el mismo diseñador fueron los responsables del puñal de plata sobredorada y esmalte que vemos ahora, realizado en 2020.


Seguimos con un aderezo de amatistas de estilo imperio del siglo XIX, de plata sobredorada, perlas y amatistas.


Por último, se mostraban una bandeja de orfebrería, un puñal de plata, varios rosarios de diferentes materiales (plata, nácar, azabache...), un conjunto de anillos de los siglos XIX y XX, y un conjunto de joyas de diverso tipo de oro, plata y pedrería (siglos XVIII-XX), entre ellos una cruz de oro y marfil, un broche de la Virgen de Guadalupe de oro y pedrería del siglo XIX, y un medallón también de Guadalupe de plata, oro y nácar con una pintura del siglo XVII y compuesto por la Joyería El Toisón (2020).












Y llegamos al final de la muestra con un panel donde se muestra el proyecto completo del que será el paso de palio de María Santísima de la Salud, con varios bocetos del conjunto por delante y por detrás (incluido el manto que motiva esta exposición), así como detalles de las caídas exteriores e interiores, y del techo. Un texto de Sergio Cornejo explica el diseño:

"Afín al manto de María Santísima de la Salud, se diseñan los bordados de un palio: juego completo de bambalinas, techo de palio, así como faldones integrando la orfebrería del respiradero, con la intención de proponer un proyecto armónico, junto a la saya a juego con el manto. Tal y como ocurriera con el diseño del manto, siguiendo el criterio artístico dispuesto por Fray Juan Dobado Fernández O.C.D., el diseño de Sergio Cornejo Ortiz se inspira en el estilo imperio.
En la ornamentación de las piezas cobra especial relevancia la utilización de motivos propios del estilo imperio, tales como las guirnaldas, las águilas, las coronas de laurel o la flor de lis abierta, si bien se ha pretendido 'sevillanizar' el estilo, imprimiéndole una estética local, influida por los bordados que encontramos en el propio Convento del Santo Ángel de Sevilla. Esta decoración se pone al servicio de la simbología tradicionalmente usada en los palios proyectados para albergar a una dolorosa, donde los motivos florales y vegetales hacen alusión a la resurrección, a la nueva vida que se inicia tras la redención y el sacrificio de Cristo en la Cruz. Por su parte, la lacería geométrica, especialmente desarrollada en el techo y bambalinas interiores, representan la perfección y la divinidad, creando una simbólica bóveda celestial para cobijar a la Santísima Virgen.
No puede faltar la alegoría carmelitana, presentando un programa iconográfico que incluye a la propia imagen de la Virgen del Carmen que preside el retablo mayor de la iglesia conventual del Santo Ángel, en talla estofada en oro, en la calle central del respiradero frontal, San José, los arcángeles, que irán en los laterales del paso, y los santos fundadores del Carmelo Descalzo, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, en la gloria del techo de palio, representando un momento místico ante la imagen del Señor crucificado, recogiendo las frases: 'Misericordias Domini in aeternum cantabo' ('Cantaré eternamente las misericordias del Señor'), de Santa Teresa, y 'Domine pati et contemni pro te' ('Señor, padecer y ser despreciado por ti'), de San Juan de la Cruz. Asimismo, en la bambalina frontal, la cartela central que recoge el emblema corporativo se remata con la corona del escudo carmelitano, caracterizada por contener el brazo del profeta San Elías con la espada de fuego y la filacteria con el lema 'Zelo zelatus sum pro Domino Deo exercituum' ('Me consume el celo por el Señor, Dios de los ejércitos'), escoltada por dos ángeles con trompetas, alusivos al juicio final. Por su parte, el anagrama de María Reina, como en el manto, preside igualmente el faldón delantero.
El palio se proyecta bordado en oro y sedas, con talla de madera estofada y policromada, sobre terciopelo azul prusia en el exterior y rojo carmesí en el interior; colores igualmente vinculados al estilo imperio, inspirador de su diseño, que una vez más se ponen al servicio de la simbología de la obra".








Contemplar esta exposición es comprobar cómo el Grupo de Fieles del Santísimo Cristo de los Desamparados y María Santísima de la Salud tiene un proyecto claro y definido, sabe adónde va y está caminando decidido a conseguir sus objetivos. El manto se ha hecho realidad en menos de un año y será bendecido y estrenado en el próximo besamanos a la dolorosa, coincidiendo con la festividad de la Inmaculada Concepción. En cuanto a la exposición, puede ser visitada hasta el próximo sábado día 3 de diciembre.

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