miércoles, 7 de enero de 2026

LA PASTORA DE CAPUCHINOS ESTRENA DIVERSAS JOYAS EN SU BESAMANOS


La Divina Pastora del Convento de Capuchinos permaneció desde el pasado domingo y hasta ayer, martes, expuesta en besamanos en el presbiterio alto de su sede canónica, donde se presentaba a los devotos sentada y con el Niño Jesús dormido en su regazo.
Para este culto, la imagen estaba vestida con un manto de terciopelo azul bordado en oro en el último tercio del siglo XIX y la saya blanca de su Coronación, también bordada. Asimismo, portaba una pelliza y una toca de sobremanto donada por la Hermandad de Nuestra Señora de Villadiego, de la localidad de Peñaflor.
Sobre la cabeza lucía la corona y el aro de estrellas de la Coronación, obra de Antonio Amián (1921). Además, veíamos algunas novedades, como unos puños de encaje de aplicación de Bruselas y un conjunto de joyas compuesto de águila, corazón, cruz pectoral y brazalete de estilo isabelino, donadas por diversos hermanos. 
Igualmente, se podían ver la Medalla de la Ciudad, el broche con una reliquia del Beato Diego José de Cádiz, una mariposa de plata y oro rosa con topacios, la concha de oro de Santiago, la medalla de oro de la Esperanza Macarena, la condecoración de la Orden de Isabel la Católica con esmaltes y diamantes, y un conjunto de corales.
La Divina Pastora apoyaba sus pies sobre un cojín de terciopelo rojo y estaba elevada en una peana cubierta con una tela blanca con decoración floral. Flanqueándola se colocaron cuatro candeleros con cera blanca, dos columnas de cerámica con diversas flores, y otras dos rematadas en sendos jarrones con las mismas especies florales que veíamos en un grueso friso en la parte frontal del presbiterio, sobre el que se extendía una gran alfombra.
Detrás, entre altas columnas con candelabros de plata y finas velas blancas, veíamos al Divino Niño presidiendo un pequeño retablo de madera dorada entre candeleros dorados. El Niño tenía la medalla de oro del Señor del Gran Poder. Un gran cortinaje de terciopelo rojo hacía de fondo de este besamanos, mientras que del techo colgaban cinco lámparas de cristal.


































domingo, 4 de enero de 2026

UN RETABLO CERÁMICO DE LA VIRGEN DEL ROCÍO EN LA TORRE DE LOS PERDIGONES


La Hermandad del Rocío de la Macarena inauguró la semana pasada sus nuevas dependencias ubicadas en los locales situados junto a la Torre de los Perdigones, en la calle Resolana. Estos locales, que estaban sin uso alguno, han sido cedidos a la hermandad por parte del Ayuntamiento de Sevilla para dedicarlos a la obra caritativa y social que la corporación realiza.
En uno de los muros de estas nuevas dependencias de la hermandad se ha instalado un retablo cerámico de la Virgen del Rocío pintado por Isabel Parente. La imagen mariana aparece representada de cuerpo entero sobre un fondo verde. A su alrededor, diferentes elementos cerámicos en los que se pueden identificar los escudos de la hermandad, de la ciudad de Sevilla, de la localidad de Almonte y de la Casa Real, así como el del arzobispo, José Ángel Saiz Meneses. 
Tres pináculos rematan el conjunto en la parte superior, mientras que en la inferior se lee "Ntra. Sra. del Rocío" en el centro, y en los laterales el nombre de la hermandad y la indicación: "Este retablo se pintó en el año MMXXV".
Otro panel cerámico explica lo siguiente entre los escudos de la hermandad y de la ciudad: "La Real e Imperial, Ilustre y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de la Macarena adquirió estas instalaciones municipales siendo alcalde de Sevilla el Exmo. Sr. Don José Luis Sanz Ruiz, arzobispo de la Archidiócesis Monseñor Saiz Meneses y hermano mayor el Ilmo. Sr. Don Mario Niebla del Toro Carrión para servir de lugar de convivencia para todos los hermanos y vecinos de nuestro distrito en el honor de servir a los macarenos que más lo necesiten del barrio. En Sevilla a 28 de diciembre de 2025".