jueves, 1 de octubre de 2026

ANIVERSARIO EN SANTIAGO (IV): AMOR


La Hermandad del Amor de Jerez, muy cercana a la Parroquia de Santiago, expuso el domingo en besamanos extraordinario a Nuestra Señora de los Remedios en la conmemoración del décimo aniversario de la reapertura del templo parroquial.
La Virgen de los Remedios, una de las más destacadas dolorosas de Jerez, recibió a los devotos a los pies de la Capilla del Cristo del Amor, frente al crucificado y junto a la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo. En esta ocasión tan especial, la Virgen de los Remedios estuvo acompañada de San Juan Evangelista, obra atribuida a Francisco Camacho de Mendoza como la dolorosa, y de Santa María Magdalena, talla de Antonio Eslava al igual que el Cautivo.
Lo que probablemente mucha gente desconoce es que la vinculación de Eslava con la Hermandad del Amor incluyó también la restauración de la Virgen de los Remedios, dolorosa que le influyó en la realización de la sevillana Virgen de los Dolores y Misericordia. Así, la dolorosa de la Hermandad de Jesús Despojado y otras posteriores, como la Virgen de los Dolores de Santa Cruz o la también jerezana Virgen de Penas y Lágrimas de Santa Marta, pueden considerarse reinterpretaciones hechas por el imaginero carmonense de esta Virgen de los Remedios que cada Martes Santo recorre las calles de Jerez.
Volviendo al besamanos extraordinario, la Virgen se presentó vestida con un manto negro y una saya blanca, piezas ambas bordadas en oro. No faltaba su diadema, así como un puñal y tres broches en el pecherín, otro con forma de cruz en la cotilla y un rosario en cada mano, siendo la derecha la que daba a besar.
Junto a San Juan y la Magdalena había dos candelabros plateados con cinco velas blancas y dos jarras del paso del Cristo del Amor con claveles y lisiantus del mismo color, flores que también estaban en unos centros ante las imágenes. Y detrás, ante un cortinaje de terciopelo rojo, se alzaba un dosel con la cruz de San Juan, característica de esta hermandad, bordada en la gotera. El dosel cobijaba una pintura del apóstol Santiago. Y en los laterales, pequeñas pinturas de San Agustín y Santa Rita por la vinculación agustina de la cofradía, y otros dos candelabros sobre altos pies de base cuadrada.





































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