martes, 30 de noviembre de 2021

EL CARTEL DE LA SALIDA EXTRAORDINARIA DEL DÍA 7 DE LA VIRGEN DE LOS REYES


La Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando presentó ayer el cartel anunciador de la salida extraordinaria que la Patrona de Sevilla y su Archidiócesis realizará el próximo martes 7 de diciembre con motivo del LXXV aniversario de la aprobación canónica de dicho patronazgo.
Manuel Barragán es el autor de esta obra, que ha sido explicada por el propio pintor, tal y como recoge la asociación de fieles en su web:

"El cartel está realizado en técnica mixta sobre papel, utilizando en su mayoría bolígrafos de colores combinados con lápices, grafito, acrílico y rotuladores con base de alcohol.
Responde a los cánones clásicos de la cartelería, siendo una composición de diferentes elementos que hablan de la historia del patronazgo de Nuestra Señora de los Reyes sobre la ciudad de Sevilla y su Archidiócesis. Presidiendo el cartel encontramos a la imagen de la Virgen, de cuerpo completo, ataviada con el terno celeste y plata que fue realizado para su coronación canónica. Aparece vestida de dicha forma dado que la procesión extraordinaria se celebrará en víspera de la festividad de la Inmaculada Concepción.
Haciendo referencia a dicha festividad y queriendo representar a la Virgen como la luz que ilumina a la ciudad y a su Archidiócesis después de estos casi dos años de oscuridad, me basé en el fragmento del libro del Apocalipsis donde dice 'Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza'. En este fragmento se basaron grandes pintores como Murillo, Velázquez o Zurbarán para representar a la Inmaculada Concepción, y en mi caso decidí representar a la Virgen con un gran resplandor en forma de sol como base central del cartel.
Para ello escogí el resplandor de plata del altar del Jubileo de la Catedral que ha cobijado a la Virgen y ha sido testigo de estos dos últimos 15 de agosto, cuando estuvo expuesta en veneración para que todos los sevillanos pudieran estar junto a ella. En la cenefa de dicho resplandor aparece la inscripción 'Per me reges regnant et legum conditores justa decernunt. Per me principes imperant, et potentes decernunt justitiam', haciendo un guiño a las miles de oraciones que ha recibido la Virgen con el paso de los siglos.
La Virgen se encuentra enmarcada por una filacteria roja haciendo referencia a la bandera de la ciudad que une los tres escudos que aparecen en el cartel. El escudo de San Fernando, haciendo alusión al 350 aniversario de su canonización, el de la Archidiócesis a los pies de la Virgen, que siempre vela por ella como Patrona, y el de la Mariana ciudad de Sevilla por el 75 aniversario de la incorporación de dicho título a la ciudad. Flanqueando al escudo de la Archidiócesis aparecen dos ángeles inspirados en los del paso de Cristo de la Vera-Cruz que portan el pergamino con la bula papal de Pío XII donde se nombra Patrona a la Virgen y la vara de mando. Los lazos representan a la Virgen que une en la fe a la ciudad y a la Archidiócesis, siendo la devoción sevillana por excelencia, que se mantiene de forma atemporal con el paso de los años.
Para finalizar aparece escrito en el cartel '75 aniversario. 1946 -2021. Salida extraordinaria por el patronazgo canónico. Nuestra Señora de los Reyes'. Día siete de diciembre en letras rojas, blancas y doradas, como colores representativos de la ciudad, sobre un fondo color ocre recordando a los pergaminos donde se realizaban los grabados más antiguos que se conservan de la Virgen".

La salida extraordinaria de la Virgen de los Reyes será a las cinco de la tarde del próximo 7 de diciembre. Saldrá por la Puerta de San Miguel y recorrerá la avenida de la Constitución para llegar al Ayuntamiento. Después se acercará hasta el monumento de San Fernando en la plaza Nueva con motivo del CCCL aniversario de su canonización. La vuelta será por la plaza de San Francisco, Hernando Colón, Alemanes, Cardenal Carlos Amigo y plaza de la Virgen de los Reyes, entrando en la Catedral, como cada 15 de agosto, por la Puerta de los Palos.

lunes, 29 de noviembre de 2021

LA VENERACIÓN CERRÓ LOS CULTOS A NUESTRA SEÑORA DE LA PRESENTACIÓN


La Hermandad del Calvario celebró este domingo el acto de veneración a Nuestra Señora de la Presentación, poniendo así el punto final a los cultos de noviembre en su honor, que se iniciaron con el triduo y la función solemne la semana anterior.
El coro bajo de la Parroquia de la Magdalena, donde el día anterior la dolorosa de Juan de Astorga recibió al Señor de la Salud de la Candelaria (ver), fue el escenario de este culto, para el que se presentó a los devotos tal y como sale a las calles para la estación de penitencia de la Madrugá en su paso de palio. Así, llevaba la saya burdeos y el manto azul, bordados en oro por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, y un tocado liso en el que únicamente llevaba un puñal. Además, lucía la corona de salida, mientras que en la mano derecha sujetaba un pañuelo de encaje.
La Virgen de la Presentación estaba sobre su peana procesional y sobre una alfombra y un entarimado que la elevaba aún más en esta zona del templo. Ante la peana había un centro de rosas blancas, aunque todas las flores que veíamos repartidas en jarras del paso de palio y alrededor del entarimado eran claveles también blancos. Sólo delante de todo el conjunto, en medio del pasillo de blandones dorados con cera blanca que había ante la Virgen, los claveles se combinaban con nardos.
Junto a la dolorosa se ubicaron un total de dieciocho candeleros con cirios blancos y seis de las jarras que rodeaban a la imagen estaban colocadas sobre pies de base cuadrada forrados en color rojo. Al fondo, la puerta de la parroquia que daba a la calle Cristo del Calvario estaba oculta por un cortinaje de damasco rojo que en la parte superior tenía una especie de gotera de terciopelo con bordados en oro que, en el centro, tenía el emblema de la hermandad.
Finalmente, en los laterales del cortinaje se ubicaron más blandones dorados y más flores también sobre pies de base cuadrada, más altos que los mencionados anteriormente. 


































domingo, 28 de noviembre de 2021

EL NAZARENO DE LA SALUD, FRENTE A LA VIRGEN DE LA ANTIGUA 141 AÑOS DESPUÉS


El Señor de la Salud, de la Hermandad de la Candelaria, hizo ayer un viaje en el tiempo para reencontrarse en la Parroquia de la Magdalena con la Virgen de la Antigua y Siete Dolores, la dolorosa que, como la propia talla del Nazareno, fue titular de una importante cofradía extinguida que tenía su sede en la actual Capilla de Montserrat.
Ambos templos, la capilla y la parroquia, fueron ayer visitados por el Señor en un vía crucis extraordinario con motivo del centenario de la Hermandad de la Candelaria. Pero fue en la Magdalena donde se produjo el reencuentro entre la Madre y el Hijo, 141 años después de la marcha del Señor a San Nicolás para llenar el vacío dejado por el Cristo de los Gitanos, del que acabaría tomando la misma advocación.
Momento histórico y emocionante el que se vivió en una abarrotada Parroquia de la Magdalena, donde estuvo el culmen del vía crucis de ayer, que debía haberse celebrado en la pasada Cuaresma, aunque la pandemia obligó a retrasar la fecha.
Todo comenzó a las seis de la tarde, hora prevista para la salida desde la Parroquia de San Nicolás, aunque no estuvo exenta de cierta incertidumbre, dado que una media hora antes comenzó a llover, pero muy débilmente. El viento se llevó las nubes y, poco antes de salir la cruz de guía, unos cofrades de la Candelaria salieron a la puerta a mirar el cielo. Les bastó unos pocos segundos; lo que vieron les tranquilizó y enseguida se inició la salida del cortejo. Las insignias que separaban los distintos tramos de hermanos con cirios fueron la cruz de guía, la bandera blanca cruzada, el guión de la bolsa de caridad y el estandarte corporativo.





Tras los seis ciriales que lo antecedían, salió a la plaza que lleva su nombre la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud sobre las andas estrenadas para el Vía Crucis de las Cofradías de 2012. Llevaba su cruz de salida, así como las potencias que también luce en sus estaciones de penitencia del Martes Santo. El exorno floral estaba compuesto por un generoso monte de lirios morados.
Juan María Gallardo comandó las andas, que a lo largo del itinerario hasta la Magdalena iban a ser portadas no sólo por hermanos de la propia corporación de la Candelaria, sino también por cofrades de otras hermandades, tanto de las que tienen alguna vinculación de vecindad o de jornada con la de San Nicolás, como de aquéllas que tienen algún titular con la advocación de la Salud. La primera fue San Bernardo, cuyos hermanos se hicieron cargo de las andas en la plaza de Ramón Ybarra Llosent, donde además se rezó la primera estación del vía crucis: Jesús en el Huerto de los Olivos.
Ya en la primera de las estaciones quedó clara la intención principal del vía crucis, que no podía ser otra que la salud; rezar para que la pandemia se supere definitivamente y por las almas de todos los fallecidos en los últimos dos años.












Con algo de dificultad para avanzar, el Señor de la Salud tomó la calle Muñoz y Pabón, donde se rezó la segunda estación: Jesús traicionado por Judas. A continuación, salió a la calle Cabeza del Rey Don Pedro. En su confluencia con Candilejo fue la tercera estación: Jesús condenado por el Sanedrín.










Por el último tramo de Águilas el Señor de la Salud alcanzó la plaza de la Alfalfa, desde la que giró a Jesús de las Tres Caídas. Al final, ante la Parroquia de San Isidoro, recibió al Señor la Hermandad de Nuestra Señora de la Salud. Ante su estandarte corporativo se detuvieron las andas y se rezó la cuarta estación: Jesús es negado por Pedro. 
Después, cada vez con más gente acompañándole, el Señor enfiló la Cuesta del Rosario, donde empezaron a producirse una serie de curiosas estampas de la imagen del Nazareno bajo el alumbrado navideño que se encendió en toda la ciudad el pasado viernes.























La siguiente parada estaba junto al retablo del Cristo del Amor, donde se rezó la quinta estación del vía crucis: Jesús juzgado por Pilatos. Ahí estuvieron paradas durante unos minutos las andas, en las que se estrenaba el nuevo llamador del paso del Señor, de bronce fundido y dorado, obra de Orfebrería Andaluza, que ha reproducido el león del Paseo de Catalina de Ribera.
A continuación, el Señor de la Salud siguió su camino por la plaza del Salvador, enmarcándose en el llamativo alumbrado instalado allí este año, y tomó después la calle Sagasta.




























En la calle Sagasta se encargaron de portar al Señor cofrades de las hermandades de San Gonzalo y el Beso de Judas. También aquí se rezó la sexta estación del vía crucis: Jesús flagelado y coronado de espinas.
Poco después, como hacen en Semana Santa las Penas de San Vicente y los Negritos, la cofradía cruzó Sierpes para continuar por Jovellanos. Junto a la Capilla de San José se produjo el rezo de la séptima estación: Jesús carga con la cruz.


















El cortejo encontró en la calle Tetuán una gran cantidad de personas, lo que quizá restó algo de recogimiento al rezo del vía crucis. De hecho, en ella se rezaron dos de las estaciones, la octava (Jesús es ayudado por el Cirineo) y la novena (Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén); ésta en la esquina con la calle Rioja, donde unos turistas de habla germana se hicieron entender al interesarse por lo que estaban viendo. "Semana Santa", recibieron como lacónica respuesta.
A continuación, el Señor de la Salud tomó la calle Rioja para dirigirse a la Iglesia del Santo Ángel, donde fue recibido por la Archicofradía del Carmen y por la Asociación de Fieles del Santísimo Cristo de los Desamparados y María Santísima de la Salud. Ante ellos, la décima estación: Jesús es clavado en la cruz.



























Hermanos de San Benito se encargaron de portar al Señor de la Salud por la plaza de la Magdalena. En la confluencia con el inicio de la calle San Pablo tuvo lugar el rezo de la undécima estación: Jesús promete su Reino al buen ladrón.
Después, el Señor siguió por dicha calle, muy cerca ya de su destino en este vía crucis extraordinario. Junto a la esquina con la calle Bailén se rezó la duodécima estación: Jesús, su madre y el discípulo. Luego, sobre los hombros de cofrades de la Bofetá, alcanzó la fachada de la Parroquia de la Magdalena discurriendo por una parte de la calle San Pablo muy diferente a la que el Nazareno hoy de San Nicolás dejó hace casi siglo y medio.
























Pero el Señor de la Salud no entró directamente en la Magdalena, sino que pasó de largo para dirigirse a la calle Cristo del Calvario y llegar a la Capilla de Montserrat. Antes, en la misma esquina, se rezó la décimo tercera estación del vía crucis: Jesús muere en la cruz.
Y después, ahora sí, llegó el momento histórico en el que el Nazareno atribuido a Francisco de Ocampo entró en la que fue su casa, la capilla que hoy ocupa la Hermandad de Montserrat y ante cuyos titulares se detuvo el Señor de la Salud. Un antiguo e ilustre inquilino visitando a los actuales, no menos ilustres.












Minutos más tarde, el Señor de la Salud salió nuevamente a la calle Cristo del Calvario y la cruzó en dirección a la Magdalena. Antes de entrar se completó el vía crucis junto a la fachada con la última estación: Jesús es trasladado al sepulcro.
Y, por fin, entró en la Magdalena y se dirigió a la nave central encontrándose con la cruz de guía, dado que el cortejo había entrado antes y esperaba para salir de nuevo a la calle. El Señor avanzó hasta el presbiterio. Ante el retablo mayor aún estaba montado el altar de cultos de la Virgen de la Presentación, que ya se encontraba bajo el coro para su acto de veneración.
Su lugar ante el dosel lo ocupaba la histórica Virgen de la Antigua y Siete Dolores, la dolorosa de talla completa, como el Señor, titular de la Hermandad de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, extinguida en 1815. De esta forma se produjo el reencuentro entre dos de los titulares de aquella corporación.
Con el Señor de la Salud parado en el presbiterio, tomó la palabra el párroco de la Magdalena, Francisco Román Castro, quien comentó que el Nazareno acababa de entrar en su casa y que la feligresía de la parroquia lo siente como algo suyo. Hizo hincapié en el detalle de haber colocado a la Virgen de la Antigua en el altar mayor y agradeció a la Hermandad de la Candelaria el gesto de llevar al Señor a su antigua casa.
Además, en todo momento acompañaron al párroco en el altar los estandartes de las cuatro hermandades con sede en la Parroquia de la Magdalena: Sacramental, Amparo, Calvario y Quinta Angustia.























Tras las oraciones que se rezaron como conclusión del breve acto celebrado ante el altar, el Señor de la Salud se desplazó hasta el coro bajo del templo, para quedar frente a la Virgen de la Presentación, que estaba perfectamente dispuesta para la veneración que ha tenido lugar este domingo.









Si el Nazareno de la Candelaria fue tallado efectivamente por Francisco de Ocampo, ayer estuvo bajo el mismo techo que otra de sus obras, el Santísimo Cristo del Calvario. Fue una más de las singularidades que nos ha dejado el histórico vía crucis extraordinario que pudimos vivir este sábado.
Pero ya había que emprender el regreso a San Nicolás, por lo que el Señor de la Salud salió del templo y en la misma puerta un hombre le cantó una saeta. Parece que la moda de cantar saetas a las imágenes fuera de la Semana Santa ha venido para quedarse tras los recientes traslados del Gran Poder o las que se le cantaron a la Reina de Todos los Santos.
Ya en la calle, componentes de la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, que cada Martes Santo acompaña al Señor de la Salud, cargaron sobre sus hombros las andas, relevándose varios de ellos a lo largo de las primeras calles del itinerario de vuelta.





















Unos veinte minutos de retraso llevaba la cofradía al salir de la Magdalena, tal y como le dijo un hermano al capataz. Por ello, se pidió alargar el paso para tratar de ganar tiempo en el camino de vuelta a San Nicolás, lo que fue posible también gracias a que se redujo bastante el número de personas que acompañaron al Señor en el regreso respecto a la ida.
Pero pocos miraban el reloj en una jornada en la que el Señor de la Salud se reencontró con su historia y, en cierta forma, también la propia Hermandad de la Candelaria, que encontró en un antiguo Nazareno, titular de una de las desaparecidas grandes cofradías de la historia devocional de la ciudad, a su Cristo, llamado hoy Salud; la salud que tanta falta hace en el mundo y por la que ayer pidieron los cofrades de San Nicolás.