martes, 15 de junio de 2010

MADRID, SIN LAS TRES CAÍDAS


El vía crucis organizado para la visita del Papa a Madrid en agosto de 2011 se quedará sin representación sevillana. Habrá pasos de las Semanas Santas de toda España, pero no de la que es, aunque les pese a algunos, madre y maestra en asuntos cofrades.
Una aplastante mayoría de hermanos de la Esperanza de Triana dijo el viernes que no al traslado del paso del Cristo de las Tres Caídas a la capital de España para participar en este extraño acto en el que el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, había puesto mucho interés. No están siendo fáciles para el nuevo prelado las cuestiones que tienen que ver con las cofradías. Les pasa a todos.
El caso es que el 'no' de la Esperanza de Triana, después del 'no' del Cachorro, deja a Sevilla fuera de lo que aún no sabemos si será una procesión o una mera exposición callejera de pasos ordenados según la escena de la Pasión que representan. Los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud ya dijeron que no habría un tercer intento; o las Tres Caídas o ningún paso sevillano.
Más allá de las consecuencias que esto pueda tener para la Hermandad de la Esperanza de Triana, cuya junta de gobierno ha salido bastante tocada, lo que preocupa es la imagen que de Sevilla se va a ofrecer de cara al mundo cofrade de toda España. Sevilla, a la que muchos achacan un cierto 'ombliguismo', no sólo en lo que a la Semana Santa se refiere, podría quedar como la ciudad pagada de sí misma que está por encima del resto y que desdeña estar presente en una jornada de unión y confraternización para los cofrades de todo el país.
Habrá que hacer muchos esfuerzos para dejar claro que eso no es así, que Sevilla tiene, sin contar las vísperas, un total de 60 hermandades de penitencia y que sólo se les ha preguntado a dos.
Quizá las cosas se han hecho mal desde el principio por parte de los organizadores. En primer lugar, porque a día de hoy sigue sin quedar muy claro exactamente qué es lo que se pretende hacer con todos esos pasos en Madrid. Pero, sobre todo, porque lo lógico habría sido ponerse previamente en contacto con todas las cofradías pidiendo voluntarias y después, con una lista de varias (muchas o pocas) candidatas, escoger sobre seguro.
Y luego está el tema del dinero, que, aunque no ha sido el aspecto decisivo, puesto que el coste del traslado, calculado en 55.000 euros, estaba plenamente cubierto con los 64.000 aportados por el Consejo de Cofradías y una entidad privada, no hay que pasarlo por alto.
Hace unos años se organizó en Roma una exposición de artesanía del bordado sevillano denominada "Aguja y oro" y hasta la capital italiana se desplazó el paso de palio completo de la Estrella (a excepción, obviamente, de la imagen). Pero ahora mismo, con los tiempos de corren, ¿realmente hubiera estado justificado el gasto de más de diez millones de pesetas para poder jugar a los pasitos con el Papa una tarde de verano?
Permítame un consejo, Su Santidad: pásese cuando quiera por Triana. El Cachorro y el Cristo de las Tres Caídas le estarán esperando, y con ellos sus respectivas hermandades.

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