Enmarcado en la celebración de los 425 años de la Hermandad de los Panaderos, Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder salió a las calles este viernes en un vía crucis extraordinario que lo llevó hasta la Parroquia de San Pedro para regresar posteriormente a su Capilla de San Andrés.
Fue extraordinario por el hecho de que la hermandad no celebra actualmente un vía crucis cuaresmal por las calles (hasta hace unos años salía el Cristo del Perdón, ver y ver), y por los lugares por los que pasó el Señor del Soberano Poder en su camino.
El cortejo, encabezado por la cruz de guía y formado por varias parejas de hermanos con cirios, el estandarte corporativo y el cuerpo de acólitos, salió de la capilla a las siete de la tarde y pasó por la Parroquia de San Andrés, la Iglesia de San Martín o la Capilla de la Divina Pastora, con sus respectivas hermandades saliendo a recibir al Señor al pasar por su puerta.
Eso mismo ocurrió también al llegar a la Iglesia de San Juan de la Palma, ante cuya puerta se detuvo. Allí estaban con sus 'bacalaos' las corporaciones de la Amargura y la Virgen de la Cabeza. Como en las ocasiones anteriores, se aprovechó la parada para el rezo de una de las estaciones del vía crucis.
En este vía crucis, el Señor del Soberano Poder fue llevado sobre unas andas iluminadas por cuatro hachones de color tiniebla y adornadas con flores como rosas, claveles y tulipanes, todo ello de color rojo. En cuanto a la imagen, vestía la túnica de terciopelo color corinto confeccionada por Mariano Martín Santonja replicando una anterior de Rodríguez Ojeda.
Tras dejar atrás San Juan de la Palma, el recorrido continuó por la estrechez de Regina, que obligó en algunos momentos a retirar personas y carros de bebé para permitir el paso de las andas, que estaban comandadas por el capataz del paso de misterio, Juanma Martín. Después, giró a la izquierda en Jerónimo Hernández.
Desde Jerónimo Hernández, y con algunos relevos de los hermanos encargados de portar las andas, el Señor del Soberano Poder salió a Santa Ángela de la Cruz. Y es que la siguiente parada importante de este vía crucis estaba precisamente en el Convento de las Hermanas de la Cruz, ante el que el Señor se volvió para el rezo de una de las estaciones.
Las religiosas asistieron al rezo y posteriormente le dedicaron uno de sus cánticos a la imagen, que poco a poco se marchó para continuar su camino, siendo seguido en todo momento por gran cantidad de devotos y cofrades.
El Señor de los Panaderos buscó luego la Parroquia de San Pedro, llegando a entrar en ella en presencia de sus distintas hermandades. Después regresaría a la Capilla de San Andrés, entrando de vuelta a eso de las diez y media de la noche. Allí se rezó la última estación del vía crucis, concluyendo así un culto extraordinario para una efeméride muy destacada en la ya larga historia de la corporación penitencial.









































































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