sábado, 6 de junio de 2026

CORPUS 2026: TRASLADO DE SAN ISAÍAS


Con motivo del CDXXV aniversario de la Hermandad de Montserrat, la corporación decidió montar un altar en el recorrido de la procesión del Corpus de la Catedral. Esto no es nada extraño entre las corporaciones que tienen alguna celebración en el año; pero lo de Montserrat fue más allá, dado que su altar supuso recuperar una estampa que no se veía desde hacía 95 años.
En concreto, la hermandad decidió volver a sacar a la calle la imagen de San Isaías, talla de Vicente Hernández Couquet de 1861 que salía como un paso más de la cofradía cada Viernes Santo. Para su salida extraordinaria en esta edición del Corpus, la hermandad reprodujo de la forma más fiel posible aquellas antiguas salidas, tal y como se refleja en grabados y fotografías. Así, pidió prestado el paso del Cristo de la Vera-Cruz de Osuna, de un marcado estilo gótico, mientras que la Hermandad del Amor ha cedido la estructura de la palmera del paso de la Borriquita.
El resultado fue recuperar la escena de San Isaías escribiendo sus profecías a la sombra de una palmera, sobre un pequeño monte pedregoso de corcho y entre un exorno de plantas silvestres al que para el altar y el camino de vuelta se le añadirían algunas especies florales sobre los respiraderos.
La ida hacia el lugar donde se iba a instalar el altar, la fachada del Banco Santander en la avenida de la Constitución, tuvo lugar el martes, dos días antes de la festividad del Corpus, por lo que fueron dos las noches que San Isaías pasó en plena calle.
A las nueve de la noche se inició el traslado de ida, con un brevísimo cortejo en el que vimos una cruz alzada entre ciriales, el estandarte corporativo y el cuerpo de acólitos. Fernando Fernández Goncer, capataz del paso de palio de Nuestra Señora de Montserrat, comandó el paso de San Isaías en esta salida extraordinaria de la imagen que en 2012 fue restaurada por Rocío Sáez Millán.
Tras salir de la Capilla de Montserrat, la cofradía tomó la calle San Pablo hacia la plaza de la Magdalena y posteriormente buscó Rioja, donde se detuvo ante el Convento del Santo Ángel, cuya comunidad, la Archicofradía del Carmen y la Agrupación del Santísimo Cristo de los Desamparados salieron a la calle a recibirlo.


































San Isaías completó la calle Rioja para después girar a Tetuán mientras anochecía en la ciudad. Muchos cofrades lo estaban acompañando en este traslado sin acompañamiento musical, conscientes del momento histórico al que estaban asistiendo.
Desde Rioja, el paso salió a la Plaza Nueva y luego giró para discurrir por el andén del Ayuntamiento de camino a la avenida de la Constitución, llegando casi hasta la ubicación de su altar. Al lado, en la plaza de San Francisco, asomaban las portadas ya completamente montadas en esta víspera de la víspera.







































Finalmente, poco más de una hora después de su salida, San Isaías llegó a su destino, ante la fachada del Santander, donde sólo había un cortinaje de damasco rojo ante el que se veía un repostero azul con el emblema mariano. El resto de los elementos del altar se pondrían al día siguiente.

















"¿Se va a quedar ahí?", preguntó sorprendida en voz alta una señora con acento norteño al ver cómo el paso se detenía en plena calle, el cortejo se deshacía y los costaleros salían. Y es que, tras casi un siglo desde su última salida, San Isaías se iba a desquitar pasando cincuenta horas seguidas bajo el cielo sevillano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario