La Divina Pastora del Convento de Capuchinos celebró el pasado domingo, último del mes de mayo, su triunfal salida procesional por las calles del barrio, siempre arropada por un gran número de vecinos y devotos que la acompañaron a lo largo de su itinerario.
La salida comenzó minutos antes de las siete de la tarde, cuando se puso en marcha el cortejo, encabezado por cruz alzada entre faroles y la representación de distintas hermandades, como la Macarena o las cofradías de la Pastora de Triana y Cantillana.
A las órdenes del capataz Carlos Valdés, el paso, con el granado completamente tumbado para poder salir por la puerta del convento, salió al patio interior, momento en que la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de las Nieves, de Olivares, interpretó el Himno de España. Inmediatamente el paso se detuvo para que el granado recuperara la verticalidad.
Hay que mencionar que para esta salida procesional la Divina Pastora estaba vestida con el manto de terciopelo verde bordado en oro en 1921 y con la saya burdeos que fue estrenada en 1919. Muy antiguos también los enseres de orfebrería que portaba, como el aro de estrellas de oro y pedrería (1921) y el cayado de plata dorada y pedrería (1917). Y justo un siglo después del cayado se confeccionó por parte de Alfonso Aguilar el sombrero de encaje de bolillo de oro y lazo de brocatel de seda con cristales, hilos y lentejuelas de plata.
Y entre las joyas que podíamos ver de su ajuar llevaba la Medalla de la Ciudad, el broche con reliquia de Fray Diego José de Cádiz, el guadapelo de esmaltes de la Inmaculada Concepción, el broche isabelino de oro y aljófar, el águila de oro y oro blanco, el pendentif del corazón de diamantes y la miniatura italiana de finales del siglo XVIII y principios del XIX.
También hay que mencionar al Divino Pastorcito, que estrenaba un pantalón confeccionado con un antiguo tisú de oro y con un encaje de tambor del siglo XIX y faja de canutillo de oro sobre terciopelo de seda verde.
El paso se levantó y sonó entonces la marcha "La Reina de Capuchinos", con la que la Pastora salió a la Ronda de Capuchinos hasta detenerse ante la representación de la Hermandad de San Hermenegildo, que salió a su encuentro con su estandarte corporativo.
El exorno floral que adornaba el paso de la Pastora de Capuchinos se componía de longiflorum, rosas, orquídeas cymbidium, margaritas, lirios, minigerberas, hortensias, alhelíes, lepidium, lunaria, anémonas y papiro.
Por la Ronda avanzó luego el paso con celeridad a los sones de "Aniversario macareno", a la que luego siguió la composición "Pastora de Capuchinos" al girar a la avenida de la Cruz Roja. Había que despejar cuanto antes la Ronda para que se reabriera el tráfico, pero la Cruz Roja es zona peatonal, y por tanto más tranquila para el discurrir de una cofradía. Hubo después una chicotá a tambor, tras la que se produjo un primer relevo de costaleros.
A continuación, mientras la Banda de las Nieves interpretaba "Como tú ninguna", el paso abandonó la avenida de la Cruz Roja para girar a Los Polancos y luego asistimos a una segunda chicotá a tambor. Tras la siguiente parada, el capataz dedicó la levantá a María José, una niña que murió con sólo doce años de edad. Su hermana, ya adulta, estaba ante el paso en ese momento tan emocionante. Seguidamente, la Divina Pastora tomó la calle José María Izquierdo mientras los músicos tocaban la composición de título "La Pastora".
Sonó después la marcha "Esos tus ojos" para que la Pastora siguiera por José María Izquierdo, aunque pronto giró a la calle Fernández de Guadalupe, ahora con la marcha "Aurora, Reina de la mañana". El capataz pidió aguantar el paso a la altura de una casa de dicha calle, donde una mujer esperaba a la Virgen acompañada de algunos familiares con un ramo de flores preparado para ofrecérselo.
Finalizada la marcha, el paso se paró y se le cantó la Salve a la Pastora, tras la que se gritaron algunos vivas. Tomó entonces la palabra el capataz, que le dedicó a dicha señora la levantá afirmando que "nos ha visto desde chiquititos". También se acordó de Pepe, su marido, "que estará viéndonos desde el cielo con todos los pastoreños".
Desde allí, el paso continuó su camino mientras la banda hacía la chicotá completa con el redoble de los tambores. Fue una chicotá breve, dado que el paso se volvió a detener antes de alcanzar de nuevo la avenida de la Cruz Roja.
Desde Fernández de Guadalupe y pasando fugazmente por la Cruz Roja, el paso buscó la calle Medalla Milagrosa con la marcha "Y amaneció en tu Albaycín"; una composición muy resultona que generó numerosos aplausos a lo largo de su interpretación. Más adelante sonaría "La Estrella Sublime", seguida después por "Tras tu verde manto" al girar hacia Torcuato Pérez, en cuya esquina se lanzó una gran petalada sobre las Pastora. El paso se paró para continuar después su camino con la composición "La calle de las flores".
Siguió a partir de aquí la Pastora por calles como León XIII o la del creador de la advocación pastoreña, Fray Isidoro de Sevilla, para después alcanzar el punto más destacado del itinerario de cada año, la calle Antonio Machín, con cantes, petaladas y fuegos artificiales para la Virgen. Finalmente, la cofradía regresó al convento realizando su entrada a las doce y media de la noche.







































































































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