martes, 8 de septiembre de 2026

LA MISIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES POR EL DISTRITO CERRO-AMATE


Con motivo del centenario de la llegada de la iglesia diocesana a los terrenos de lo que hoy es el Distrito Cerro-Amate, y de la devoción del Cerro del Águila por la advocación de la Virgen de los Dolores, la Hermandad del Cerro convirtió su tradicional rosario de la aurora del primer domingo de septiembre en una cita de carácter extraordinario junto a la dolorosa de Sebastián Santos.
Así, la hermandad llevó a cabo una misión evangelizadora por el distrito, visitando las barriadas de Santa Aurelia, Los Pajaritos y la Candelaria, traslándose por la mañana con el rezo del rosario hasta la Parroquia de San Lucas, donde permaneció desde su llegada a las diez de la mañana hasta su regreso a partir de las seis y media de la tarde. El calor obligó a retrasar la vuelta, dado que en un primer momento estaba prevista la salida a las cinco y media.
Para este rosario y la misión la Virgen de los Dolores fue portada sobre sus andas, que estrenaban unas molduras realizadas en madera de pino Flandes de estilo barroco y ornamentación vegetal, diseñadas por el tallista José Luis Elena Pérez y doradas al agua con oro fino por Enrique Castellanos Luque. Sobre las andas se ubicó el relicario que la Hermandad del Gran Poder ofrendó a la del Cerro en su misión de 2021.
Manto rojo y saya blanca conformaban la vestimenta de la Virgen de los Dolores, que además lucía nuevamente la toca de sobremanto de malla confeccionada por Alfonso Aguilar y estrenada en la calle el pasado Martes Santo (ver).
Y en el pecherín destacaba un nuevo broche con el monograma de María, obra de Joyería El Toisón donada por un grupo de devotos. A esta joya se uniría también un broche con la palabra Caridad, regalo de la Agrupación Parroquial de la Virgen de la Caridad de San Lucas, que junto a la Hermandad del Rocío del Cerro acompañó en esta jornada tan especial a la Virgen de los Dolores.
Por otra parte, hay que señalar que por segundo año la Hermandad del Santo Entierro cedió dos candelabros del paso del Duelo para iluminar las andas de la dolorosa del Cerro. Fue el año pasado cuando pudimos ver también estos candelabros, cuando la Virgen visitó la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, de Padre Pío (ver).
En el rosario de la aurora acompañó musicalmente el Coro de Campanilleros de Bormujos, pero para el recorrido de vuelta hizo lo propio la Asociación Filarmónica Cultural Santa María de las Nieves, de Olivares.
Como queda dicho, a las seis y media de la tarde se puso en camino la Virgen de los Dolores para regresar al Cerro. Delante de ella, un breve cortejo encabezado por la cruz parroquial entre ciriales, que salió de la Parroquia de San Lucas a una abarrotada calle Dobla, muy engalanada con farolillos y colgaduras.
Con Juan Antonio Guillén al mando de las andas, la Virgen de los Dolores salió de San Lucas al atrio del templo, momento en que la banda interpretó el Himno de España, seguido de la marcha "Caridad", composición dedicada a la Virgen con la que por primera vez se había encontrado la dolorosa del Cerro.















Sonó luego "Coronación", durante cuya interpretación se lanzó una lluvia de pétalos sobre las andas antes de salir a la calle General Ollero. Siempre acompañada por una enorme cantidad de cofrades y devotos, la Virgen de los Dolores continuó después con "Reina de la O" tomando la calle Tomás Pardo López, donde hubo un relevo entre los hermanos que portaban las andas.
La siguiente marcha que la Banda de las Nieves interpretó fue "Macarena", de Abel Moreno, tras la que se produjo la primera chicotá a tambor de este traslado al Cerro.























El recorrido continuó por la calle Generador, llegando hasta ella la Virgen de los Dolores a los sones de "Creo en la Esperanza", marcha con la que las andas se mecieron de forma especial provocando las palmas de muchos de los que las rodeaban. Más adelante, los músicos tocaron "Hiniesta Coronada", seguida por una segunda chicotá a tambor hasta alcanzar la calle Energía.









La Virgen de los Dolores cruzó entonces la frontera imaginaria entre las zonas de Santa Aurelia y Los Pajaritos, dado que con la siguiente chicotá tomó la calle Estornino mientras sonaba la marcha "Triana, tu Esperanza", a la que siguió "Nazareno y gitano". Cambió el escenario, estando a partir de ahí la dolorosa rodeada por las humildes casas del barrio.
Afrontó luego la Virgen la calle Colibrí, que pareció quedarse pequeña por la cantidad de gente que iba con ella. Se adentró en esta calle con la marcha "Virgen de la Estrella", seguida más adelante por "Dolores del Cerro Coronada" y por una chicotá a tambor, con la que terminó de recorrer Colibrí.
En la esquina con Alondra las andas se detuvieron. Allí se encontraba el hermano mayor del Gran Poder, Ignacio Soro, dado que la hermandad está muy vinculada con las parroquias de la zona tras la misión del Señor. Él fue el encargado de hacer sonar el llamador para que la Virgen de los Dolores siguiera su camino, lo que hizo girando a Alondra a los sones de "La Virgen de Sevilla", con la que llegó hasta encarar la puerta de la Parroquia de la Blanca Paloma.




































Tras una parada, en la que se soltaron los zancos de las andas para poder entrar en el templo, la Virgen se dirigió al interior mientras los músicos de las Nieves de Olivares tocaban "Dolores del Cerro".
Una vez dentro, la Virgen se situó mirando hacia el altar mayor en presencia del párroco de Los Pajaritos, Francisco José Ortiz, quien se había unido al cortejo desde la calle Estornino.





Minutos después, la Virgen de los Dolores se dirigió de nuevo a la puerta para salir a la calle Alondra, recibiendo una petalada mientras el Himno de España se enlazaba con la marcha "Gran Poder". Dentro estaba la réplica del Señor de Sevilla que talló Israel Redondo y que encontró en la Blanca Paloma su ubicación definitiva a raíz de la misión del Gran Poder (ver).
Después de una parada, la Virgen de los Dolores siguió adelante, ahora con la marcha "Esperanza de vida", rumbo al siguiente destino de esta misión, la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria.













Desde la Candelaria, el cortejo buscó ya el Cerro del Águila, adentrándose en él por calles como Calatayud, Francisco Carrera Iglesias 'Paquili' y Afán de Ribera, entrando la Virgen de los Dolores en la parroquia que lleva su nombre poco antes de las once y media de la noche.

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