martes, 6 de febrero de 2024

LAS ANGUSTIAS DE LOS GITANOS, EN BESAMANOS TRAS LA FUNCIÓN SOLEMNE


María Santísima de las Angustias, de la Hermandad de los Gitanos, estuvo expuesta en besamanos el pasado domingo tras la celebración de la función solemne en su honor. Por ello, la dolorosa se situó sobre un entarimado ubicado en el presbiterio del Santuario y encima de una peana de madera dorada.
Para este culto, la Virgen de las Angustias estaba vestida con el manto de salida azul pavo de Carrasquilla (1961), con la saya blanca realizada por el taller de Esperanza Elena Caro en 1945 con parte del traje de luces de Gitanillo de Triana y con una mantilla blanca a modo de toca. Lucía su corona procesional, un puñal, una pequeña cruz pectoral, diversos broches y una medalla en la mano derecha, la que daba a besar, mientras que con la izquierda sujetaba un pañuelo de encaje y un rosario con cuentas de coral.
Flanqueando a la dolorosa que cierra la Madrugá se podían ver dos jarras de su paso de palio con variadas especies florales que reproducían, como es habitual de un tiempo a esta parte, los colores de los bordados de sus caídas. Asimismo, más hacia los extremos había dos candelabros de plata con finas velas blancas y otras dos jarras colocadas a mayor altura.
Detrás se alzaba un majestuoso altar ante un cortinaje de terciopelo rojo y el dosel de cultos de la hermandad, que se encontraba vacío al estar la Virgen abajo. Un gran número de candeleros con cera blanca, varias jarras más del paso de palio, cuatro ángeles y dos de los Evangelistas del paso del Señor (Lucas y Juan), y un manifestador de madera dorada que cobijaba una pintura mariana llenaban el altar, que quedaba rematado por un pequeño dosel con una talla de la Inmaculada entre candelabros dorados.
















lunes, 5 de febrero de 2024

FUNCIÓN SOLEMNE Y BESAMANOS EN TRIANA A SANTA MARÍA DE LA O


La Hermandad de la O celebró ayer, domingo, la función solemne y posterior besamanos en honor a su imagen letífica, la titular del templo parroquial, que para ello fue situada en el altar mayor, ante el retablo que preside la dolorosa de la misma advocación.
Sobre una peana de plata en la que había una media luna de gran tamaño, encontrábamos a la Virgen de la O gloriosa vestida con un manto rojo liso con vistas blancas y una saya de tisú también blanca y sin bordados. Además, lucía una toca y un cíngulo de encaje dorado, así como un conjunto de corona y ráfaga de plata con algunas partes doradas. 
En el pecherín tenía un alfiler en el que se podía leer "María de la O", y también llevaba un collar de perlas y un juego de grandes pendientes. Por otro lado, en la mano izquierda sujetaba el libro de las antífonas de adviento, mientras que ofrecía la derecha a los devotos.
Alrededor de la Virgen de la O había cuatro blandones de madera dorada con cirios blancos, y en los laterales dos columnas salomónicas que sostenían sendas jarras con flores del mismo color. Finalmente, detrás, sobre el banco del retablo, se ubicaban seis candeleros dorados, tres a cada lado, y más flores como las anteriores.














EL CARTEL DE LUZ FRÍAS PIÑERO ANUNCIA LA INMINENTE CUARESMA 2024 EN JEREZ


La Unión de Hermandades de Jerez ha presentado este fin de semana el cartel anunciador de la Cuaresma 2024 de la Juventud Cofrade. Se trata de una obra de Luz Frías Piñero que, con el fondo de la Catedral jerezana vista desde la Alameda Vieja, traslada a todo el que lo contemple a la infancia de cualquier cofrade.
Tres niños juegan con un pasito en miniatura y con pequeños nazarenos de varias corporaciones mientras tocan una corneta y un tambor, y el incienso ambienta la escena. Nada que los cofrades no hayamos hecho en nuestros primeros años de vida, en los que nuestra casa, un patio o la misma calle se convertían en el escenario de nuestras cofradías imaginarias.
El cartel, muy emotivo, alude precisamente a eso, a la imaginación de los cofrades más jóvenes, a su pasión por la Semana Santa adquirida mediante herencia devocional y tradición familiar. No hace falta explicación alguna, no hace falta ninguna erudición impostada. 
El cartel, evocador como pocos, se cuenta solo, se explica y emociona solo. Sin adornos y sin palabrería. Porque es un dardo a las vivencias de cualquier cofrade. ¿Quién no ha sido un niño como los de este cartel? ¿Quién no se ve a sí mismo en él? Y si la estampa se desarrolla en Jerez, entonces para quien esto escribe no es necesario añadir nada más. Ahí está ni más ni menos que la Semana Santa.

domingo, 4 de febrero de 2024

BESAMANOS A VIRGEN DE LA ANGUSTIA DE LOS ESTUDIANTES TRAS EL TRIDUO


Este domingo han finalizado los cultos en honor a María Santísima de la Angustia, de la Hermandad de los Estudiantes, con la celebración de la función solemne a cargo de Ramón Darío Valdivia, obispo auxiliar de Sevilla, y el posterior besamanos. Días atrás tuvo lugar el triduo en honor de la dolorosa.
Por este motivo, la Virgen fue situada en el presbiterio de la Capilla de la Universidad, elevada sobre una fina peana de plata y otra forrada en tela oscura debajo. Estaba vestida con un manto de terciopelo rojo de camarín bordado en oro por Juan Antonio Curquejo en 1988, la saya blanca de tisú bordada también en oro por Patrocinio López en el siglo XIX y la toca de sobremanto bordada sobre malla de Esperanza Elena Caro (1948).
Además, lucía fajín rojo con borlones dorados, la corona procesional, un puñal dorado y algunos broches, así como la Medalla de la Universidad prendida del nudo del fajín. En cuanto a las manos, tenía un rosario de cuentas blancas y un anillo en la izquierda, y la derecha la ofrecía a los devotos para que la besaran.
Flanqueando a la Virgen de la Angustia se dispusieron dos jarras de su paso de palio con diversas flores blancas como rosas, calas y lisiantus. Cada jarra estaba colocada sobre un pie de base cuadrada con galones dorados. Y más hacia los extremos veíamos la bandera concepcionista a la izquierda y el estandarte corporativo a la derecha.
Detrás, ante el retablo del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, que estaba en la nave de la Epístola de la capilla, veíamos el altar del triduo, formado por la caída frontal y el techo del palio a modo de dosel, un graderío con los respiraderos, cuatro jarras más y una gran cantidad de candeleros con cera blanca, todo ello también del paso de palio. Y en la zona inferior, en los laterales, había dos pequeños candelabros sobre sendos pies de mayor altura que los mencionados anteriormente.