jueves, 15 de mayo de 2014

EL PELÍCANO, SÍMBOLO DEL AMOR


A estas alturas muchos dirán que si voy a dedicar esta entrada del blog a explicar por qué el Cristo del Amor lleva un pelícano a sus pies, que me lo ahorre, que no hace falta. La mayoría (¿tantos?) de los cofrades ya saben que el pelícano es el símbolo del amor.
Bien, esto ya está claro. Lo que parece no estar tan claro es qué significa la palabra símbolo. Lo digo porque desde los tiempos de José Luis Garrido Bustamante como comentarista de la Semana Santa en Giralda TV (la municipal no, la anterior, unos cuantos años atrás), que sabía explicar este símbolo a la perfección, cualquiera diría que algunos de los actuales comentaristas se creen que la mamá pelícano se abre realmente el pecho con el pico para darle a sus polluelos de comer trozos arrancados de su propia carne, sacrificando su vida por la de los demás, como hizo Jesucristo.
Obviamente, esto no es así, porque si los pelícanos tuvieran era costumbre tan sangrienta probablemente se habrían extinguido desde el mismo momento de su creación.
Por eso quiero detenerme en la palabra símbolo, que hace referencia a una idea transmitida de forma poética, no literal. Decimos, por ejemplo, que el verde es un color que simboliza la esperanza. Pero esto no quiere decir que la esperanza, que es un sentimiento, tenga color alguno. La esperanza no tiene materia, por lo que ni es verde, ni azul, ni colorada. Lo del color es un símbolo.
De la misma manera, ningún pelícano se abre el pecho a picotazos para que coman sus crías. Es un símbolo, una idea, algo que no existe en la realidad. Pero no se explica con claridad normalmente en las retransmisiones cofradieras cuando llega el Cristo del Amor. Al contrario, la mayoría de las veces se explica de tal forma que da la sensación de que de verdad estas aves se comportan de esa forma.
Para que quede claro y nadie piense que los polluelos de pelícano son caníbales y sus mamás se dejan devorar, diremos que la vieja creencia se basa en la forma que tienen los pelícanos de alimentar a sus crías. Y es que estas aves tienen dentro de sus grandes picos, en la parte inferior, una especie de membrana o bolsa en la que almacenan los alimentos que después ofrecen a sus crías.
Se trata normalmente de pescado. El pelícano adulto ingiere el pez, lo deshace en gran medida y lo expulsa de nuevo de su cuerpo depositándolo en esa característica bolsa de su pico. Después, de vuelta al nido, los polluelos buscan en el pico el alimento y lo extraen para comérselo.
Semejante escena, el polluelo con medio cuerpo dentro de su madre y extrayendo trozos informes de comida que va engullendo, hacía pensar que el pelícano se deja arrancar pedazos de sus entrañas para alimentar a sus crías, dando así su vida por ellas. Pero no. Es sólo un símbolo porque, como es lógico, el pelícano no da realmente su vida por las crías dejándose comer vivo.
Por tanto, las representaciones de los pelícanos con el cuerpo ensangrentado por los picotazos de sus crías no se corresponde con la realidad. Convendría que algo tan sencillo fuera aclarado a los espectadores por los comentaristas de las retransmisiones de Semana Santa porque ya sabemos que no todo el mundo ve los documentales de La 2.

No hay comentarios:

Publicar un comentario